1 de agosto de 2021

La evolución histórica de la empresa pública en Asturias (I)

Los antecedentes del INI en Asturias
Mina Modesta de Duro Felguera en los años 20 del siglo pasado.- DURO. El Comercio
El daño del excesivo crecimiento de las grandes empresas públicas asturianas ha sido resaltado sistemáticamente por economistas, políticos y periodistas de la región
Al doblar el decenio de 1940, carbón, cemento y abonos ofrecían signos de confirmada reanimación. En la fotografía, la fábrica de cementos delúdela Veguín (Oviedo-Asturias). Historia de la Economía de Asturias
El blog de Acebedo
No se trata, ya de unas voces aisladas, liberales puros, exaltados doctrinarios del mercado, que claman contra el excesivo tamaño de la empresa pública. La presión europea y, sobre todo, el mismísimo Gobierno de la Nación, parecen capitanear la legión de detractores de la empresa pública asturiana. Pero ¿Cómo empezó todo? La presencia del INI en los sectores de cabecera, resulta ser, como el Instituto mismo, un fenómeno franquista. No es que no existiesen intervenciones estatales, ni empresa pública alguna, antes de la guerra civil. Sucede, sencillamente, que los cauces predominantes de intervención discurrían por otros linderos. El Estado intervenía en el libre juego de las fuerzas de mercado de una forma indirecta. La intervención en las condiciones de contorno suele hacerse con el fin de conducir a la iniciativa privada hacia resultados que el político imagina de antemano. Si éste acierta con las instituciones adecuadas, lo imaginado y lo alcanzado termina por sobreponerse en correlato perfecto.
Fábrica de Armas de Trubia. Vista general del taller de montajes hacia 1924.  Historia de la Economía de Asturias
Pero si se equivoca, el resultado efectivo puede separarse muchas leguas del feliz escenario perfilado por su imprudente ensueño. En los albores del siglo XX, es cosa admitida, el arancel de 1906 constituyó el jalón más importante de la intervención en frontera. El alto nivel de protección alcanzó una consecuencia inesperada: la cartelización del sector siderúrgico en la Central Siderúrgica de Ventas. Sin el arancel protector, el cártel no sé habría mantenido. Los daños de toda cartelización, menores producciones y precios más altos, no hubieran durado mucho. No es claro que el aislamiento de los mercados siderúrgicos mundiales beneficiase a Asturias, pese a la mayor protección que supuso el arancel de 1906. Los miembros del cártel debieron descubrir bien pronto que podían elevar precios y beneficios restringiendo la cantidad producida. Y los mayores precios de un input (Factor que se utiliza en un proceso productivo), tan importante como éste, al propagarse por toda la red de relaciones interindustriales, comprimieron la producción y la demanda de factores de los demás sectores. Otros trabajadores y gran parte de los consumidores sufrieron una pérdida de bienestar neto, que, es conjeturable, no fue compensado por las ganancias de los empresarios y trabajadores mejorados con el cártel. 

La desaparecida planta siderúrgica de Fábrica de Mieres, en una imagen tomada en el primer tercio del siglo XX. J. R. Silveira. LNE

Episodios como éste menudean en la Historia. Cede el Gobierno a las presiones protectoras para ayudar a algún interés particular con la intención, sincera o fingida, de promover el bien común. Se eleva el arancel y en consecuencia se blinda el cártel; los incentivos autodestructivos de todo cártel, no protegido estatalmente, se evaporan. Al ocuparse el Gobierno, directamente, del interés general termina alimentando algún interés particular. Tal resultado no formaba parte de sus intenciones (generalmente); más bien es consecuencia de los ingenuos desvelos del Gobierno por el bienestar particularizado de cada súbdito; ello le lleva a torcer las reglas de juego, en vez de limitarse a garantizarlas y permitir que sean los individuos quienes se ocupen de sus propios asuntos. El declive no se inició, sin embargo, en 1906. La siderurgia asturiana inició su ascenso en la década de 1840. La presión francesa había empujado las fábricas de armas hacia ubicaciones menos accesibles para los ejércitos vecinos. Trubia y Oviedo fueron las nuevas localizaciones. En ellas se intentó fundir con coque. Lo consiguió Trubia en 1848. La demanda crecía con apreciable vivacidad pues el ambiente industrial conoció una granada cosecha de experimentos siderúrgicos. 
La Asturiana Mining Company, en Mieres del Camino. Archivo del Blog
La Asturiana Mining Company, establecida en 1840, que alentó sobremanera el crecimiento de la industria siderúrgica en Mieres, la Compañía Lenense asturiana de 1844, la fábrica de Vega constituida en Sama de Langreo en 1858 y, en fin, los dos altos hornos con los que arrancó Duro y Compañía, en La Felguera, en 1859, lo testimonian. En la década de 1860 maduran algunas de estas inversiones. En esta década y la siguiente la producción siderúrgica astur alcanza su cénit. En la primera mitad de la década de los setenta producía el 55 por ciento de lingote y el 50 por ciento del acero del país. En la década siguiente la producción siderúrgica astur cae en la fatiga. Un avance tecnológico, el convertidor Bessemer, altera, quizá, sus ventajas relativas mientras favorece al mineral fosforoso vizcaíno. Asturias pierde el liderazgo siderúrgico en la década de 1880. Ni la propia Sociedad de las Minas y Fábricas de Gijón (fábrica de Moreda), inaugurada en 1880, pudo evitarlo. Es una decadencia comprensible. Estaba la de Gijón mejor localizada que la de La Felguera; liberada de la servidumbre del consumo de carbón, que determinó la localización de las primeras siderurgias en el valle de Langreo, se ubica cerca del mar; por mar recibirá no pocos inputs y por el mar despachará muchos de sus productos terminados. 
Fábrica de Moreda y Gijón fue, a lo largo de un siglo, la mayor empresa de la ciudad y una de las tres factorías siderúrgicas de Asturias que acabarán fusionadas en Uninsa y finalmente integradas en Ensidesa. Saber más... Memorias Culturales de la Industria
Con todo, la dispersión resultante termina por sofocar el nacimiento de economías de escala, sólo viables con plantas concentradas e instalaciones modernas. Viene luego el arancel de 1906 y le sigue el calmante de la bonanza, compañera de la primera guerra mundial. El atraso tecnológico resulta irresponsablemente disfrazado por el auge alcista de la guerra de 1914. El Gobierno no aprovechó la bonanza para liberalizar y comprimir costes; el empresariado siderúrgico, que obtenía rentas con el auge, no encontró acicate suficiente para reestructurar. Después de todo, desde su óptica a corto plazo, conociendo lo doloroso que resulta todo reajuste, ¿por qué iba a hacerlo? Técnicas ineficaces mantienen, de este modo, la siderurgia astur en un sueño del que no despertará hasta la súbita irrupción de ENSIDESA en el escenario industrial.
Fábrica de Mieres. En 1916, Blas Vives contaba en la Revista Nacional de Economía que el enemigo del sector era “la implantación de muchas industrias, verdaderos parásitos en un imperio de desorden”. También aludía a las malas comunicaciones y a la falta de formación técnica. Minas de Asturias
La siderurgia en la posguerra
En la inmediata posguerra vive la industria siderúrgica el letargo característico de la protección. Los artificiosos mecanismos protectores, hijos tanto del nacionalismo de las nuevas autoridades como de la más pintoresca improvisación ante la adversidad, acaba con todo vestigio de conducta competitiva en el sector. No es hasta 1953 cuando se alcanzan las cifras de acero y de arrabio de 1929. La siderurgia astur mantiene, respecto a la siderurgia vasca, la posición desairada en la que la había sorprendido nuestra guerra civil. Entre un 60 y un 65 por ciento del arrabio nacional consumido en 1950 procedía de Altos Hornos de Vizcaya. La participación de Asturias en la producción nacional de arrabio es modesta; el obtenido en sus tres siderurgias integrales contribuye con un 18 o, a lo sumo, un 20 por ciento de la oferta global. Y si miramos la aportación de acero al mercado nacional su participación es aún menos significativa: no sobrepasa el 13 por ciento (Vizcaya contribuye con un apreciable 34 por ciento).

ENSIDESA, que encendería su primer alto horno en 1957, supuso una clara ruptura del retraso tecnológico que caracterizaba los métodos productivos de nuestra siderurgia. Historia de la Economía de Asturias

Es en 1950 cuando la economía española sufre el primer soplo de dinamismo de la posguerra. Una colección de venturosas circunstancias internacionales —el perdón internacional, la guerra fría, la guerra de Corea— es aprovechada con innegable habilidad por la diplomacia franquista. Recuperan su pulso perdido las expectativas de los empresarios, cuando otean sólidas posibilidades de supervivencia para el Orden Nuevo, amoldado ahora al cambiante escenario internacional por Franco y los suyos. Así nació un auge inversor que acostumbro a denominar la gran industrialización mercantilista. Los resultados de la etapa de reconstrucción habían sido más bien parcos. El propio INI se había embarcado en una colección de proyectos tan bienintencionados como descabellados. Faltos de lógica económica, fracasaron la mayoría de ellos. Producir petróleo con pizarras bituminosas o fibras artificiales con paja de arroz, como se llegó a planear, podía tener toda la eficiencia técnica del mundo, pero carecía de la más elemental lógica económica; incluso, en aquella difícil encrucijada, no parecían brillar con luz cegadora los proyectos acariciados por los planificadores dirigistas. 
Inauguración de la factoría de UNINSA en Veriña (Gijón). Historia de la Economía de Asturias
En el bienio 1948-1950, parece detectarse, en Una historia del INI escrita, hace ya algún tiempo, con el profesor Schwartz, la primera crisis de identidad del INI y la reconversión consiguiente materializada en líneas productivas más concordes con las ventajas relativas del país. Se cambian las tecnologías utilizadas, aprovechando las oportunidades de una inicial apertura exterior; de este modo, se reorientan las empresas, en el territorio de la función de producción, hacia la utilización de combinaciones de inputs eco-nómicamente eficientes. Ya no se producirá petróleo en escombreras a partir de lignitos, sino de crudos importados. La colaboración con Caltex propicia el montaje de la nueva tecnología. Otro tanto sucederá con FIAT, un episodio de adaptación de tecnología extranjera; no produce especial halago al orgullo español; pero usa una técnica, para producir coches, más atinada que la utilizada en la carísima y limitada serie de pegasos deportivos.
La creación de la factoría avilesina produjo un espectacular fenómeno inmigratorio. Populosas barriadas como la de La Luz, en la fotografía, fueron ocupando la periferia rural del concejo. Historia de la Economía de Asturias
BIBLIOGRAFIA
  • DIAZ-FAES, M., La minería de la hulla en Asturias, Oviedo 1979.
  • FERNANDEZ DE PINEDO, J. L., La industrialización en el Norte de España, Barcelona, 1988.
  • GONZALEZ, M. J., «La intervención del Estado en La economía española: El caso de Asturias», Papeles de Economía, 1981.
  • MARTIN ACEÑA, P. y COMIN, F., INI. 50 años de industrialización en España, Madrid, 1991.
  • SADEI, Hunosa y la minería de la hulla en el contexto socioeconómico local, regional y nacional, Oviedo, 1978.
  • La industria siderometalúrgica en Asturias, Oviedo, 1971.
  • SCHWARTZ, P. y GONZALEZ, M. J., Una historia del Instituto Nacional de Industria, Madrid, 1978.
FUENTE: MANUEL JESUS GONZALEZ. HISTORIA DE LA ECONOMÍA ASTURIANA. EDITORIAL PRENSA ASTURIANA S. A.
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AUTORES.

Manuel Jesús González González, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales nacido el 24 de marzo de 1941 en El Entrego (población del concejo o municipio asturiano de San Martín del Rey Aurelio).
Además de ser catedrático de Historia del Pensamiento Económico, primero en la Universidad de Oviedo y luego en la Complutense de Madrid (UCM), y de Historia de las Instituciones Económicas en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ocupa, a lo largo de su vida profesional, otros cargos: secretario de Estado de Universidades, Investigación y Desarrollo; director de la División de Historia Económica del Instituto de Estudios Económicos; jefe adjunto de la asesoría económica de la Presidencia del Gobierno; miembro del ente público Radio Televisión Madrid (RTVM), así como consejero de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, de la que por elección es presidente desde abril de 2005 hasta el final de sus días. Además, es comisario de la exposición sobre Campomanes y su tiempo (Madrid, 2003). Destacado especialista en Historia Económica de la España contemporánea, es autor de varios libros y numerosos trabajos de investigación sobre historia del Estado e historia empresarial en el siglo XX. Es académico numerario de la Real Academia de la Historia (fecha de elección: 27 de junio de 2003, fecha de toma de posesión: 6 de junio de 2004). Su discurso de ingreso llevaba por título «El concepto de orden social en la historia del pensamiento económico». Entre sus publicaciones destacan tres líneas de investigación: la primera se ocupa de historia económica del franquismo (Economía política del franquismo. Dirigismo, mercado y planificación)-, la segunda se centra en la historia económica de la empresa de la Administración Pública (Una historia del INI, escrita con Pedro Schwartz, y ¿A dónde va el sector público? Del estado del bienestar al bienestar con menos Estado, en col. con Isabel Mendoza); la tercera se ocupa de historia del pensamiento económico (El pensamiento económico español contemporáneo). Este prestigioso economista, uno de los referentes básicos del pensamiento liberal español, falleció el 21 de septiembre de 2011 en Madrid. FUENTE: BIOGRAFIAS ASTURIAS

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío nella

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