4 de abril de 2018

La Guerra Civil española (I)

La guerra fratricida de 1936-1939
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
La guerra civil no pone enfrente a dos partidos sino a dos conglome­rados de partidos
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
Olvidando mo­mentáneamente las diferencias ante el peligro común, la España conser­vadora, desde la democracia cristiana de la CEDA hasta los tradicionalistas (antiguos carlistas) de Navarra, pa­sando por falangistas y monárqui­cos, se sitúan junto al ejército suble­vado en diversas provincias españo­las. En el otro lado, la agrupación va del centro izquierda de los republica­nos de Azaña a los anarquistas, pa­sando por socialistas, comunistas y regionalistas catalanes y vascos.
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
La Iglesia perseguida
La Iglesia es totalmente perseguida en la zona que se llamará a sí misma republicana, con excepción del país vasco, y protegida y mimada en la nacional.
Tras los primeros momentos de confusión se delinean, a lo largo y a lo ancho de la superficie hispánica, dos zonas. La nacional ocupa la mayor parte de la España rural con Andalucía, las dos Castillas, Galicia; la republicana ocupa las ciudades más importantes, Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, y las zonas industriales como la catalana y la vasca. Cuenta también con las reservas de divisas del Banco de España, situadas en Madrid.
El presidente de la Generalidad catalana, Companys, estudia un muñequito, «el más pequeño de todos» (el més petit de tots), que sería la mascota de la resistencia catalana contra Franco.
Prácticamente y con algunas excepciones, los núcleos de población de las dos Españas corresponden a las tendencias políticas que se habían manifestado en los últimos­ diez años. La población rural más conservadora, la industrial más progresista.
Si en las dos zonas hay la misma apetencia partidista, en la zona llamada nacional hay un elemento integrador que es el ejército, cuyos miembros ocuparán las funciones militares y en muchos casos también las civiles, tales como la gobernación de una provincia, la censura de prensa, etc.
Combatientes de la Guerra Civil Española
La Falange Española de las JONS
A lo largo de toda la guerra los militares serán quienes manden y decidan de la vida política, aunque desde el punto de vista formal se elijan como símbolo del nuevo régimen los de la Falange Española de las JONS. Resulta curioso que un partido de tan mínimas proporciones numéricas que ni siquiera contaba con un diputado en el congreso, llegase a representar con sus signos (el yugo y las flechas), sus consignas (la patria, el pan y la justicia), su literatura, su himno (Cara al sol),  la mitad de la España del 36, la que iba a resultar triunfante. Quizás usando este partido se quiso presentar el “Movimiento Nacional” con un aspecto moderno, especialmente de cara a las juventudes que no se sentían representadas por los viejos conceptos como el de tradición. Sólo en las montañas de Navarra tenía esa idea, heredada de las guerras carlistas, fuerza suficiente para congregar a viejos y jóvenes. Por ello, cuando Franco quiso constituir una fuerza única llamándola Falange Española Tradicionalista y de las JONS obligó a que los voluntarios de camisa azul se pusiesen en la cabeza la boina roja, la que llevaron los carlistas durante las guerras del siglo XIX.
El bombardeo de Guernica fue, junto con el asesinato de García Lorca, lo que más se reprochó a los seguidores de Franco. Este crimen alcanzó un mayor peso en la conciencia de todo el mundo cuando Picasso concluyó su cuadro, que junto con las visiones de Goya se halla entre las obras de arte con motivo de la guerra más reproducido.
El Partido Comunista
En la zona republicana ocurre un fenómeno parecido. Otro partido minoritario, el comunista, va subiendo gracias a su organización y disciplina entre las luchas intestinas que se plantean, mucho más duramente que en la nacional, por la ausencia de un ejército árbitro. Pero su influencia es más interna que externa. Mientras oficialmente las banderas falangistas ondean al viento y se repiten sus consignas, los comunistas ocultan las suyas bajo el lema de luchar por una República democrática y no por la revolución.
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
A lo largo de los casi tres años de guerra, van colocan do uno a uno sus peones en la organización estatal y en el ejército. De su influencia se resentirá incluso quien había firmado la alianza socialista- comunista, Largo Caballero, que será derribado, así como el moderado Prieto, mientras ocupa el poder un procomunista: el doctor Negrín. El último enemigo que les quedaba dentro de la izquierda, Besteiro, conseguirá una última pírrica victoria, al apoyar a Casado y su junta de defensa y conseguir el fin de la guerra unos meses antes de lo previsto, en Madrid (marzo de 1939).
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)

La lucha más fuerte del Partido Comunista se dirigió contra los anarquistas, que al empezar la guerra habían conseguido hacer realidad sus sueños de tantos años. Especialmente en Cataluña, Aragón y Valencia se instauró el sistema que preconizaba la CNT y la FAI, como perfectos:  
  • -          Mínimo gobierno, el municipal.
  • -          Mínima organización mercantil, porque el comercio es el gran corruptor del hombre, quema de las iglesias y en muchos casos asesinato de los sacerdotes, colectivización de fábricas con los obreros dirigiéndolas a través de un comité nombrado por ellos.
  • -          Mínima disciplina en el ejército, que veían más bien como un grupo de guerrilleros a la antigua usanza española.
    Siguiéndola línea anticlerical típica de la izquierda española desde el siglo XIX, al poco de estallar la guerra civil tienen lugar saqueos de iglesias y profanaciones de reliquias.
En su empeño de unir la revolución y la guerra los anarquistas se ven apoyados por el Partido Obrero de Unificación Marxista situado a la izquierda del comunismo oficial y considerado por éste como trotsquista.
 La lucha en la retaguardia entre las dos tendencias termina cuando, en mayo de 1937, la presión comunista obliga a una rebelión de los anarquistas y POUM en Barcelona que acabará con la destrucción de los primeros como fuerza política y del segundo, de forma física, con la disolución y la desaparición de su jefe, Andrés Nin.
Simultáneamente en el mismo año se había llevado a cabo, en Moscú, el gran proceso contra los trotsquistas rusos.
Un grupo de comunistas españoles recuerda un caudillo extranjero respetado, el búlgaro Dimitroff
La desaparición de esos elementos con fines políticos diversos contribuirá a unificar la retaguardia republicana y a permitir realizar las únicas acciones bélicas de importancia con iniciativa republicana. Brúñete, en julio de 1937; Teruel, en diciembre del mismo año; el paso del Ebro, en el verano de 1938. Igualmente contribuirá a que se aumente la ayuda de los rusos, simpatizantes con el gobierno pro-soviético. Pero demasiado tarde para cambiar la suerte de la guerra.
La resistencia del Alcázar de Toledo al asalto de las tropas republicanas se convierte en símbolo para todos los partidos conservadores del mundo
La ayuda exterior
Desde el primer momento los adversarios de la guerra civil española buscan ayuda en el exterior. La diplomacia franco-británica especialmente y la Iglesia intentan cortar la carrera de armamentos hacia la frontera española instituyendo el Comité de “No” Intervención en el que actuarán varios intervencionistas declarados. Italia enviará material y fuerzas expedicionarias a la España de Franco. Igualmente Alemania mandará técnicos y aviación (la Legión Cóndor). La ayuda portuguesa de Salazar establecerá especialmente una frontera cómoda y segura y la llegada de algunos voluntarios.
Avión de la Legión Cóndor. (La memoria viva)
A la zona republicana llegarán primero los aviones que mande el ministro comunista Cot de la República Francesa; luego y durante toda la guerra la Unión Soviética enviará armamentos, municiones y técnicos, cobrándose con las reservas de oro del Banco de España enviadas a Moscú como garantía. Desde el punto de vista humano, la ayuda más importante se llama “brigadas internacionales”, compuestas por gente de muy diversa procedencia, nacionalidad y partido pero cuyos mandos superiores serán comunistas (el francés Marty). La retirada oficial de los voluntarios extranjeros de todos los países integrados en las brigadas internacionales se hará en 1938.
El General franco. Autor. CRISPÍN. (Todocolección)
El general Franco
Una serie de circunstancias, como son:
  • -          El asesinato del jefe de la oposición derechista, Calvo Sotelo,
  • -          la muerte en accidente aéreo del jefe nombrado del Movimiento, general José Sanjurjo Sacanell
  • -          el fusilamiento del jefe de la Falange por los republicanos en Alicante, José Antonio Primo de Rivera 
Eliminará otros posibles candidatos y dejará al general Francisco Franco, de brillante carrera militar en Marruecos, como único jefe de la España nacional.
José Antonio Primo de Rivera y Saénz de Heredia. Retrato de Marin San Sebastián. (Todocolección)
Su mando durante la guerra adoptará los signos exteriores ya mencionados de la Falange, pero en los gobiernos que presida nunca será ésta mayoría, contrapesando su influencia con monárquicos y tradicionalistas. En abril de 1937 consolidará su autoridad al proclamarse como jefe del partido unificado Falange Española Tradicionalista y de las JONS y reunirá así en sus manos los poderes militar y político del nuevo régimen que establece.
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
La guerra desde el punto de vista militar
En julio de 1936, el objetivo de tropas nacionales es unir las zonas que están separadas entre sí, lo que se logrará al tomar Badajoz y estable contacto las fuerzas del norte que siguen a Mola y las del sur bajo el mando de Franco. Al ocupar Irún se conseguirá evitar el avituallamiento de la zona vasca, cortando la frontera francesa. En marcha rapidísima, las tropas procedentes de Marruecos llegarán, tras desviarse para liberar el Alcázar de Toledo, a las puertas de Madrid; pero ésta, aunque abandonada por el gobierno republicano que se traslada a Valencia, resistirá, ayudada por las primeras brigadas internacionales, resistencia que se mantendrá hasta el fin de la guerra. 1937 es el año crucial de la contienda. Las tropas nacionales se extienden hasta Málaga; luego atacarán por el norte, y la ocupación de Bilbao, Santander y Asturias, que inútilmente intentan detener ataques diversivos en Brúñete y Belchite, les proporcionarán la anulación de un frente de batalla y la posesión de las importantes industrias vizcaínas más las minas de carbón asturianas.
Políticamente, la desaparición del gobierno de Euzkadi, la única zona republicana donde se había mantenido la apariencia burguesa y respetado a la Iglesia, resulta muy importante para la propaganda bélica nacionalista.
Bajo la segunda república, Cataluña tuvo una autonomía regional que había perdido a principios del siglo XVIII. El gobierno autónomo tenía su sede en el palacio de la Generalitat.
Año 1938
Empieza el año con las tropas republicanas ocupando Teruel (única ciudad importante tomada por la República durante la guerra); pero el contraataque nacional la llevará hasta el Mediterráneo dejando la España republicana separada en dos zonas. A últimos de julio las tropas republicanas cruzan el Ebro en una ofensiva que sorprende a las nacionales; pero poco después se reanuda el avance de las tropas franquistas, que a últimos de año han entrado profundamente en tierras catalanas.
El ilustrador José Pablo García adapta la obra del hispanista Paul Preston al cómic. (El País)
Año 1939
Barcelona cae en manos de Franco el 26 de enero, y el resto de Cataluña pocos días después. Queda en manos de la República sólo la zona centro-levantina, a la que se traslada el gobierno; pero en marzo de este año un consejo de defensa, dirigido por el coronel Casado y con la importante presencia del socialista moderado Besteiro, se subleva contra Negrín buscando el camino de la paz, y con la ayuda de anarquistas y republicanos vence a los comunistas, partidarios, con Negrín, de la prolongación de la lucha. Franco entra en Madrid y termina la guerra el 1 de abril.
Durante la guerra civil, Cataluña creó incluso su propia moneda.
La guerra en la retaguardia
En la zona republicana se persiguió desde el primer momento a la Iglesia, tanto en sus edificios, muchos de los cuales fueron quemados y destruidos, como en la persona de sus ministros, muertos o encarcelados. Por ello cuarenta y seis obispos españoles firman una «Carta pública del episcopado español  mostrando su absoluta conformidad con la actuación de la España nacional  y condenando la república (1 de julio de 1937).
Igualmente fueron perseguidos y  encerrados en cárceles del pueblo organizadas por distintos grupos políticos (las checas), o en las oficiales, todos los individuos que por su comportamiento anterior podían ser considerados sospechosos para las fuerzas revolucionarlas, tales como militares, rentistas y, en general, gente de filiación conservadora. Hubo muertes por grupos particulares (los llamados «paseos», palabra sacada del gansterismo americano) o por fusilamiento tras juicios por los tribunales populares de la República.
Jurados populares juzgaron todos los delitos en el lado republicano, durante la guerra civil. (confilegal)
En la zona nacional fue perseguido a su vez cualquier individuo con relación directa con organizaciones de izquierda (sindicatos o partidos) o que hubieran mostrado enemistad hacia la Iglesia. Hubo también víctimas por parte de grupos aislados, pero la mayoría fueron condenados a muerte por los consejos de guerra, que actuaron intensamente durante el conflicto bélico y después de él. Entre los caídos en los primeros días estaba el famoso poeta Federico García Lorca, cuyo asesinato produjo un escándalo internacional que, durante mucho tiempo, sirvió de motivo para la propaganda anti-franquista en el mundo.
La cifra de los muertos por sus ideas políticas en uno y otro bando son difíciles de precisar, pero en cualquier caso fueron altísimas. Unida a la de los caídos en el combate, se acercará a los 750.000 muertos.
Franco como «jefe de Estado Nacional», con su hija Carmen, durante la guerra civil.
Bibliografía consultada:
Textos extraídos de "Pequeña Historia de Grandes Naciones"

FUENTE: FERNANDO DÍAZ PLAJA (1918-2012)
Fernando Díaz-Plaja
(Barcelona, 1918 - Montevideo, 2012) Ensayista y narrador español, hermano de Guillermo Díaz-Plaja. Son obras suyas, entre una extensísima gama de ensayos divulgativos, Teresa Cabarrús (1943), Historia Universal de la Cultura (1946) La vida española en el siglo XIX (1952), La vida norteamericana (1955), Guzmán el Malo (1963), El amor en las letras españolas (1963), Francófilos y germanófilos (1973), Viaje por la Europa roja (1981) y El abate Marchena: su vida, su tiempo, su obra (1986).
El más popular de todos ellos fue El Español y los siete pecados capitales (1966), obra cuyo "tirón" aprovechó el autor en una serie de libros en los que se analizaba el comportamiento ante los mismos pecados de estadounidenses, (1968), franceses (1969), italianos (1970) y habitantes de los distintos países de la Europa del Este (1985). A comienzos de los ochenta publicó una serie de siete artículos sobre parecido tema con el título de "Los siete pecados capitales en el tren" en la revista Vía Libre y, pocos años después, adaptó la obra original a serie televisiva.
Es autor también de obras narrativas como Cuentos crueles (1971), El desfile de la Victoria (1975), Miguel, el español de París (1985) y Un río demasiado ancho... (1991).
Fernando Díaz-Plaja
En 1989 se publicó su libro Las Españas de Goya, donde hacía una aproximación entre lo literario y lo histórico de la España del siglo XVIII. Asimismo, en ese mismo año quedó finalista para el Premio Espejo de España con su obra Cuando perdí la guerra. Posteriormente, en 1992 su obra El servicio doméstico en España (desde la esclava a la empleada de hogar) volvió a quedar finalista al premio Espejo de España en su XVIII edición, mientras que su trabajo El arte de envejecer resultó finalista, también ese año, al XX Premio Anagrama de Ensayo. En 1996 apareció Anecdotario de la Guerra Civil Española, que recoge y refiere testimonios reales acaecidos durante la contienda y definidos por el absurdo y los hermanamientos de picaresca y heroísmo. Al año siguiente vieron la luz un Anecdotario de la España franquista, una biografía de Felipe III y un ensayo en el que reflexiona sobre la condición de habladores que caracteriza a los españoles, inventores, entre otras ágoras, de las tertulias de café, bajo el título Arte y oficio de hablar. En 1999 relató sus recuerdos de la Guerra Civil española en Todos perdimos, en el que anécdotas, algunas con toque cómico pero todas ligadas a lo dramático se van encadenando para formas un conjunto de experiencias personales vividas en el ambiente que califica de "revolución, no de guerra", de la Barcelona de la contienda.
El escritor Fernando Díaz-Plaja falleció en Montevideo en el año 2012 a los 94 años
El escritor Fernando Díaz-Plaja falleció en Montevideo en el año 2012 a los 94 años
FUENTE: BIOGRAFÍAS Y VIDAS
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