17 de junio de 2015

El barrio de la Peña (Mieres), una víctima más del declive industrial

El barrio de La Peña intenta levantar el pulso del pasado
Vista General (imagen muy antigua), del Barrio de La Peña (Mieres)
El albergue de peregrinos, última parada en el viaje hacia Oviedo, en un área castigada por el declive industrial
La Iglesia de La Peña, al lado de la entrada principal de la iglesia, figura una placa y una sentida dedicatoria en recuerdo del sacerdote Nicolás Felgueroso
El barrio de La Peña y su entorno han sido unas víctimas más del declive industrial de Mieres, con dos inyecciones casi letales desde los frentes siderúrgico y minero. Sus posibilidades de "acercarse" a la capital, geográficamente hablando, quedaron en su día seccionadas, primero por la ubicación del lavadero central de Hunosa y más tarde por el nudo de enlaces de la llamada Autovía Minera. Contra ello hubo intentos de lucha pero nada fue posible lograr, ante la decisión de los poderes públicos y también los fácticos.
El asociacionismo, a través de la acción vecinal, tuvo un papel de primer orden a partir de los años setenta del pasado siglo. Su primer presidente fue Eustoquio Bustos hombre comprometido con la problemática de su lugar de residencia, comandando un equipo que supo secundar la visión de unas mejoras de exigencia elemental, logradas a golpe de convencer a los políticos de la nueva factura democrática.
El Coro del Cristo de La Peña
Papel importante jugó también el primer sacerdote tras la nueva división parroquial del entorno mierense. Nicolás Felgueroso llegó a finales de los años cincuenta procedente de Figaredo, donde había tenido serios problemas por su fuerte inquietud social a favor de los feligreses. El nuevo templo de La Peña, sustituto de la capilla bajo la advocación del Santo Cristo de la Misericordia, fue fruto de la nueva división parroquial de Mieres. Dentro del interés ciudadano, el nuevo párroco propició la construcción de cuarenta y tres viviendas sociales en cooperativa, para Rozadas, apéndice vital del barrio. También el edificio del que fue flamante colegio, hoy dedicado a otros menesteres, habla del impulso del sacerdote. A un lado de la entrada principal de la iglesia, figura una placa y una sentida dedicatoria en recuerdo de Nicolás Felgueroso, por iniciativa del vecino Sabino Alvarez Pazos, mientras que al otro lado se encuentra el conjunto escultórico dedicado a la figura del que fue primer alcalde democrático Vital Alvarez Buylla, otro hombre de Mieres enamorado de La Peña y propulsor de determinadas mejoras.

La antigua carretera General N. 630 a su paso por La Peña
Hace apenas unos tres meses que el barrio resultó ser noticia de interés general para el concejo. El actual presidente de la Asociación Vecinal "Mercurio", Paulino Arias, digno discípulo y sucesor de Eustoquio Bustos, era declarado, con otros dos dirigentes vecinales, Mierense del Año. Esta distinción, pese a sus méritos como responsable de la plataforma, respondía más bien al hecho de ser el máximo encargado del llamado albergue de peregrinos en el camino de Santiago, por la ruta de El Salvador -recuérdese el popular dicho de que "quién va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo y no al Señor".
En una parte del hoy desalojado colegio público de La Peña se encuentra este albergue que el año pasado registró una atención personalizada a más de trescientos cincuenta caminantes por la ruta asturiana hacia Compostela. No es una cifra significativa comparada con la que registra normalmente la ruta leonesa, pero sí tiene su importancia por el hecho de que, hace unos lustros, apenas se descubría el paso del peregrino por estos lares. Forma parte del situado en el pueblo lenense de Pajares y del propio de la Pola, dentro del mapa regional.
Paulino Arias, en el albergue de peregrinos de La Peña
Cuenta con el equipamiento de diez y ocho camas, cocina con microondas y menaje, comedor y doble servicio higiénico. Normalmente los usuarios suelen hacer comida o cena en la villa de Mieres, pero también usan los servicios del hostal y restaurante del barrio, a la salida con destino a La Rebollada. Esta responsabilidad de Paulino, con la colaboración de algunas vecinas cercanas, como es el Caso de Carmina y Marta, responde al verdadero sentido del voluntariado, sin la menor asignación económica. El albergue depende del Ayuntamiento a través de los responsables de la Casa de Cultura y fue posible merced a la colaboración del Principado de Asturias. El resto del edificio, en su día escolar, sirve de sede de la Asociación Vecinal y dispone de ocho aulas, debidamente insonorizadas, para uso de grupos musicales.
La iglesia vuelve a jugar un pequeño papel de recuperación, estando ahora bajo la atención religiosa de los sacerdotes de la parroquia de San Juan. Allí viene desarrollando sus actividades un grupo de feligresas que han asumido la recuperación de esa pequeña coral, hoy día de voces blancas, dirigida actualmente por Angelines Iglesias, grupo este que incluso llegó a grabar un disco. Todos los jueves, de cinco a siete, se reúnen para los ensayos. Por otra parte las dependencias anexas, a saber, vivienda parroquial y el salón de actividades, sirven de sede de la Asociación de Alcohólicos Anónimos de Mieres y también para los planes de Cáritas.
El escritor Víctor Alperi con su libro sobre Mieres
Que el barrio de La Peña, en sus mejores tiempos eminentemente trabajador en la siderurgia y la minería tuvo una gran influencia en la vida mierense, no es aconsejable ponerlo en duda. De su seno salieron personajes de alto relieve, destacando dos personalidades en el mundo de las letras y el periodismo, tal es el caso de Víctor Alperi, novelista y como tal finalista del Premio Nadal, y Alfredo Fernández "Zetta" escritor y divulgador polifacético. Los festejos populares y patronales del Santo Cristo de la Misericordia llegaron a tener más que un peso específico en el calendario lúdico de la comarca.
Según el libro publicado por el historiador José Antonio García "De Mieres a San Tirso", mil piruetas anecdóticas adornan la historia de este rincón privilegiado del mapa de Mieres. Por ejemplo, una tarde de 1936, un grupo de jóvenes forasteros se presentaron con la intención de organizar una "fiesta" en la que se incluía la quema de la imagen del Cristo de la Misericordia. A ello invitaron a un grupo del barrio para que se uniesen. Pero uno de la Peña, llamado Eliseo Gutiérrez "Eliseo Guellaes", sacó una navaja manifestando: "El primero que lo intente lo pagará". Este gesto sirvió para evitar un lamentable hecho sobre el Patrono de La Peña y más tarde, parece ser que fue el detalle que salvó la vida del propio Eliseo cuando iba a ser fusilado por ayudar a la guerrilla. El pueblo de Cutiellos, perteneciente a la parroquia y hoy completamente deshabitado, fue el que con mayor entusiasmo celebró el advenimiento de la segunda república, con el lanzamiento de fuertes cohetes, banderas rojas y un elocuente discurso del joven Ángel González quién ensalzó la memoria de los capitanes Galán y García Hernández.
Detalle de la placa  en recuerdo del sacerdote Nicolás Felgueroso
FUENTE: AMADEO GANCEDO 
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