21 de junio de 2015

Antonio Raimundo Ibáñez (1749-1809), el marqués de Sargadelos, "Un hombre hecho a si mismo"

Más de dos siglos sin el marqués de Sargadelos

Retrato del marqués de Sargadelos atribuido a Goya
Antonio Raimundo Ibáñez, nacido en Santa Eulalia de Oscos, falleció, "linchado", el 2 de febrero de 1809. El empresario fundó el primer complejo industrial de Galicia, con altos hornos y fábricas de vidrios y porcelana
Estatua del marqués de Sargadelos en el Pazo de Ibáñez de Ribadeo.
Hace dos siglos -se cumplieron ayer-, Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos, falleció, linchado, en la localidad lucense de Ribadeo. El empresario, natural de Santa Eulalia de Oscos, creó el primer complejo industrial de Galicia. Los cambios sociales que propició su revolución industrial parecen estar detrás de su muerte. Asturias y Galicia organizan este año actos en torno a su figura.
Se cumplen dos siglos del violento fin de la «revolución industrial» emprendida por Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos, hijo ilustre del concejo de Santa Eulalia de Oscos, donde nació y donde se ubica el museo dedicado a su figura. Ibáñez falleció, linchado, el 2 de febrero de 1809. Supuestamente, la turba acabó con él por afrancesado, pero los historiadores apuntan a una venganza por sus logros: la creación del primer complejo industrial de Galicia, que supuso la introducción del capitalismo y la aparición de una clase obrera y de una burguesía. A lo largo de este año, coincidiendo con el bicentenario de su muerte, diversos actos recordarán la figura de Raimundo Ibáñez en Asturias, donde nació, y en Galicia, donde levantó su imperio y halló la muerte.
«Aunque supuestamente lo mataron por afrancesado -opina José Luis Díaz, presidente de la asociación Amigos del Marqués de Sargadelos-, fueron las envidias las que urdieron una trama contra él. El capitalismo que introdujo en la zona no gustaba a la nobleza ni al clero, era un sistema económico nuevo que dio lugar a la burguesía y a la clase trabajadora. Fueron cambios demasiado fuertes que acabaron injustamente con su vida», sostiene.
El marqués de Sargadelos inicia sus actividades mercantiles en el año 1773, cuando viaja a Cádiz e importa vinos, aceite y aguardientes, que distribuye en Asturias y otros puertos cantábricos. Sus primeros beneficios le permiten independizarse y, establecido ya en Ribadeo -su pazo es actualmente la sede de la Casa Consistorial de la villa-, decide ampliar sus actividades comerciales con la importación de materias primas y manufacturas.
Entrada al Museo Casa Natal del Marqués de Sargadelos en Ferreirela de Baxo (Santalla de Ozcos - Asturias))
La demanda de municiones y pertrechos de hierro por parte de la Armada le movió a realizar, en 1778, las primeras gestiones para instalar en Sargadelos, en el concejo lucense de Cervo, unos altos hornos de hierro para surtir al Ejército y a la población civil. El 15 de febrero de 1791, seguramente con el asesoramiento de su amigo Godoy, el rey Carlos IV aprueba, mediante real célula, la construcción de la Real Fábrica de Sargadelos, que en el año 1793 ya se dedica en exclusiva a la provisión de material militar. Este infatigable emprendedor aún tendría tiempo para abrir dos factorías más en el propio Sargadelos: la fábrica de porcelana, inaugurada en 1806, y la de vidrios y botellas, fundada en el año 1807.
El intelectual gallego Xosé Filgueira Valverde explica que «la Guerra de la Independencia y la caída de Godoy, su mejor apoyo, sorprendieron a Ibáñez en el apogeo de su actividad, pero su actitud fue, sin duda, la de los patriotas: formó parte de la Junta de Gobierno de Ribadeo, regaló los caballos de su berlina al Ejército, equipó soldados por su cuenta, dio subsidios para apoyar el levantamiento, buscó trigo para las tropas nacionales y evitó el trato con los franceses. Sin embargo, la guerra fue al mismo tiempo la revolución de España y él era el odiado señor de Ribadeo y el símbolo de una nueva etapa histórica». De ahí, explican los historiadores, su muerte y el especial ensañamiento con que ésta se produjo.
Detalle del horno en el interior  del museo
FUENTE: SALVADOR RODRÍGUEZ
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"Más que un ilustrado, el marqués de Sargadelos era un hombre de acción"
Antonio Raimundo Ibáñez - Ferreirela de Baxo, (aldea de Santa Eulalia de OscosAsturias)17 de octubre de 1749 - RibadeoLugo2 de febrero de 1809)
Se cumplieron más de 200 años de la violenta muerte del creador del primer gran complejo industrial de Galicia 
Mesa de despacho en una dependencia del Museo casa natal del Marqués de Sargadelos                        
Gran conocedor de la figura de Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos, el catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela Pegerto Saavedra desvela algunos aspectos del creador del primer gran complejo industrial de Galicia.
Comerciante, armador, industrial? lo que se dice un espíritu emprendedor. ¿Fue realmente el marqués de Sargadelos el primer gran empresario industrial de Galicia?
Horno de amasar, vista exterior
Antonio Raimundo Ibáñez, más conocido hoy como "marqués de Sargadelos", fue el creador del primer gran complejo industrial de Galicia, formado primero por una siderurgia (década de 1790), a la que hacia 1806 se añadió una fábrica de loza. Según parece proyectó también crear una instalación textil y otra de vidrio, pero no se llevaron a efecto. Pero hay que tener en cuenta que a fines del siglo XVIII Galicia era un territorio que ofrecía ciertas oportunidades a los emprendedores: tenía un sector textil muy importante y difundido, centrado en la fabricación y exportación de lienzos; funcionaban en la Galicia oriental, en las comarcas asturianas limítrofes y en el Bierzo, varias ferrerías y muchos mazos y fraguas; los catalanes estaban introduciéndose en el sector pesquero y las fábricas de curtidos comenzaban asimismo a difundirse por varias localidades. Había una nueva burguesía comercial, en gran medida de origen foráneo, de la que también forma parte Ibáñez, y Ribadeo era un puerto dinámico, por la introducción de lino del Báltico, de hierro del País Vasco, de bacalao y otros productos. Ibáñez es sin duda un hombre con iniciativas y determinación, pero no hay que olvidar el medio en que actúa: la economía gallega era entonces más diversificada de lo que a veces se piensa.
Hay quien sostiene que la propia figura del marqués, un personaje tan peculiar, ha ensombrecido su propia obra en Sargadelos?
Foto de la placa a la entrada de la casa museo Marques de Sargadelos
Yo creo que Ibáñez se benefició en cierto modo (y es un beneficio no deseado, obviamente) de las circunstancias trágicas de su muerte, y de leyendas o rumores que circularon a raíz de ese episodio; también del significado que Sargadelos tiene hoy, merced a Seoane y a Díaz Pardo fundamentalmente, para Galicia, que no es el que tenía en sus orígenes. Me parece que las iniciativas empresariales de Ibáñez han sido bien destacadas por la historiografía; a veces incluso exageradas, pues no fue el creador de los primeros altos hornos que hubo en España (sí lo fue de los altos hornos de iniciativa civil, pero desde la primera mitad del XVII existían altos hornos para producir material bélico, promovidos por la monarquía).
¿Por qué hay tantas sombras en la biografía de Antonio Raimundo Ibáñez?
Es lógico que existan sombras en la biografía de una persona que, como muchas otras de su época, no dejó documentos del tipo de memorias o diarios, y que hasta la puesta en marcha de la siderurgia era un comerciante de cierta importancia, pero de menos caudal que otros de Santiago o Coruña. Su actividad hay que reconstruirla a través de la documentación notarial, judicial y de otra naturaleza (memoriales, expedientes...). De todas formas creo que hoy estamos relativamente bien informados de sus peripecias, gracias sobre todo al historiador coruñés fallecido hace pocos años Antonio Meijide Pardo, cuyos "Documentos para la historia de las reales fábricas de Sargadelos" son fundamentales. Hay que mencionar también a Xoán Carmona, que situó en su contexto la obra empresarial de Ibáñez.
Entrada al museo del marques de Sargadelos
Se cita su desplazamiento a Cádiz para cobrar una comisión como el origen de su fortuna. ¿Tan hábil era como comerciante?
Circula, en efecto, esa noticia, que puede o no ser cierta. Lo que sí se sabe es que comenzó su relación con el mundo del comercio en la casa de los Arango-Mon, hidalgos de la parroquia de Vilaselán (a las puertas de Ribadeo), con antepasados en Indias y patrimonio en Cádiz, y tal vez el dinero ajeno que administró durante un tiempo lo utilizó para hacer negocios particulares. Esto no era extraño en la época, como tampoco empezar como mozo en el ámbito de una familia, para luego independizarse. La carrera de Ibáñez en este aspecto no presente grandes novedades; lo más destacable es el salto que da del comercio a la inversión en una gran instalación industrial (y no hay que olvidar que lo hace asociado al burgués compostelano José Andrés García, que le ayuda a financiar Sargadelos).
¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a elegir la parroquia de Santiago de Sargadelos como sede de su complejo industrial?
Una fundición necesitaba agua, recursos vegetales para fabricar carbón y mineral. Los dos primeros elementos eran fundamentales, pues el mineral podría importarse de Vizcaya y Guipúzcoa (como hacían algunas ferrerías próximas al río Eo); en Sargadelos había agua, estaba próxima la dilatada fraga de A Rúa, en la Mariña había mineral de hierro (se extrajo de Reinante y otras feligresías) y, a mayores, el caolín de Burela era muy adecuado para construir los hornos.
Detalle de la cocina en el Museo Casa Natal Marqués de Sargadelos - Santa Eulalia de Oscos - Asturias
¿Cómo era la sociedad rural asturiana y gallega en aquella época?
Simplificando un poco puede decirse que la sociedad rural estaba formada por campesinos y rentistas, incluyendo entre los últimos a los eclesiásticos (rectores parroquiales, cabildo de Mondoñedo...) y a los hidalgos. Pero muchas familias campesinas tejían lienzos para exportar, salían a las siegas a Castilla... En las aldeas había comerciantes de lienzos, de ganado; había escribanos... La sociedad era más abierta de lo que pensamos, pues las personas se movían mucho, las ferias y mercados rurales se multiplicaran... de modo que viajaban las gentes, los productos y las ideas.
Cama en la sala del Museo del Marqués de Sargadelos
Como ilustrado, ¿buscaba el desarrollo de la comarca o sólo defendía sus propios intereses?.
En sentido estricto, Ibáñez no es un ilustrado, vale decir, una persona con una formación intelectual amplia, conocedor de las modernas corrientes filosóficas de Francia, Inglaterra, Italia... De su formación en este aspecto se sabe poco; por sus escritos se ve que era, ante todo, una persona pragmática, de acción. Yo creo que él no percibía contradicción alguna entre buscar sus intereses y a la vez promover el desarrollo de la comarca; probablemente era sincero cuando defendía la utilidad social de sus iniciativas, y en cierto modo hay que recordar el naciente liberalismo sostenía que el interés particular no estaba reñido con el bien común.
Mesa-masera hecha de raíz de roble en la casa museo del Marques de Sargadelos
Los primeros lingotes de hierro colado de la fábrica se enviaron a Ferrol en septiembre de 1794 para lastre de los buques de la Armada. ¿Cómo influyó en el desarrollo de la siderurgia la construcción naval militar de la época?
Ferrol tuvo en la segunda mitad del siglo XVIII un impacto notable en la economía gallega. Basta pensar en que esta villa tenía en l750 unos 1.500 habitantes, y que en la década de 1780 llegó a alcanzar cerca de 30.000, convirtiéndose en el núcleo urbano más grande de Galicia (en 1787 Santiago tenía unos 17.000 habitantes, A Coruña 12.000 y Vigo unos 3.500). La demanda de hierro para los barcos que se construían, de productos de cuero, de lonas..., impulsó esos sectores en diversas comarcas de Galicia. Antes de que Ibáñez presentase, en 1788, su proyecto de altos hornos, hubo otros dos, que no prosperaron; pero esta expansión de la siderurgia venía determinada _-como señaló Xoán Carmona- por la demanda de los arsenales de Ferrol.
El marqués de Sargadelos muere de forma violenta el 2 de febrero de 1809 a manos de los vecinos.
¿Le mataron por "afrancesado" o el motivo real habría que encontrarlo en el malestar de los caciques de la zona?
Lavadero exterior en la casa museo del Marques de Sargadelos

Los franceses estuvieron muy poco tiempo en Galicia, apenas seis meses, y en consecuencia posibles afrancesados apenas tuvieron ocasión de manifestar sus ideas (algunos sí lo hicieron; por ejemplo varios profesores de la Universidad de Santiago). Aparentemente Ibáñez no fue afrancesado, pero al respecto hay que tener en cuenta situaciones locales. Por ejemplo, si Ibáñez viviese en Santiago, ocupada unos meses por los franceses, ¿se habría o no adherido a ellos?; en Ribadeo la situación era distinta. En todo caso, yo pienso que su muerte no tuvo que ver con un supuesto afrancesamiento; esa fue la excusa; de ser afrancesado, no lo sería el solo, en una villa con una burguesía comercial dinámica. A mi juicio (y se trata de una hipótesis) su muerte fue, en realidad, el epílogo del motín popular de 1798: lo que entonces no habían conseguido sus numerosos enemigos hallaron ocasión de llevarlo a término en las circunstancias turbulentas de comienzos de febrero de 1809: el ensañamiento con su cuerpo en la "agras" de la aldea de Dompiñor, el anonimato de un crimen cometido a plena luz del día y la frialdad de la partida de defunción redactada por el rector de la parroquia Ribadeo dan idea de que había unas ansias de venganza que venían de muy atrás.
Detalle de la mesa antigua del Museo Casa Natal Marqués de Sargadelos - Santa Eulalia de Oscos - Asturias
FUENTE: J.A. OTERO RICART (Faro de Vigo) – PEGERTO SAAVEDRA (Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela
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Ibáñez, Antonio Raimundo, marqués de Sargadelos
Antonio Raimundo Ibáñez, en un dibujo de José Cuevas
Antonio Raimundo Ibáñez (Santa Eulalia de Oscos (Asturias), 1749 - Ribadeo, (Galicia), 1809) es un ejemplo típico del «hombre hecho a sí mismo», pues nació en una familia hidalga con escasos recursos y llegó a convertirse en un poderoso empresario. Al ser su padre escribano (una especie de antiguo notario), debió de recibir su formación en la propia casa familiar, para pasar después a educarse en el cercano monasterio de Vilanova de Oscos.
Posiblemente la debilidad económica de su familia le impidió cursar estudios en la Universidad y motivó su entrada para trabajar en la Casa Guimarán en Ribadeo (población perteneciente a la provincia gallega de Lugo). Al morir el dueño de la casa, Ibáñez fue nombrado administrador de la misma. Comenzó entonces la escalada de negocios que provocará su ascenso económico y social. Comercia con aceite, vino, aguardiente, hierro y lino, llegando incluso a hacerse armador de buques para controlar el transporte de mercancías. A partir de 1780 los negocios crecen aún más al conseguir la licencia para comerciar con las Indias.
La cuadra convertida en Museo,  la casa natal hoy reconvertida en museo así como de la loza
El aumento de la experiencia y el capital lo llevan a emprender nuevas iniciativas comerciales e industriales con otros empresarios. Así, en 1784 funda la Real Compañía Marítima para incrementar las importaciones de «lino de Rusia, hierro y acero de Suecia, ollas de Burdeos y bacalao de Terranova», asociándose para ello con el acaudalado mayorista compostelano José de Andrés García.
Su carrera culmina con la construcción, entre 1791 y 1806, del complejo industrial de Sargadelos, a pesar de la oposición de la nobleza y el clero. En él instalará primero una herrería y una fábrica de fundición de hierro colado, dotada de un horno alto al carbón vegetal, y más tarde una fábrica de loza de concepción moderna que, apoyada en la excelente calidad de los caolines (arcillas blancas muy puras) de la zona, acabaría convirtiéndose en la locería más importante de España durante el siglo XIX. En la actualidad, el Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, conserva una apreciable colección de cerámica de la misma.
Otros proyectos no materializados del marqués fueron la construcción de una vidriería y una fábrica textil. Ibáñez aparece en este tiempo como un incipiente capitalista en competencia con los viejos poderes y deseoso del control de los campesinos. Esta situación provocaría una fuerte conflictividad social en sus centros fabriles, que desembocó en 1798 en una gran revuelta. A partir de este suceso comenzará el declive de Ibáñez.
Un "Mambrú" en homenaje al Marqués de Sargadelos, en el bicentenario de su muerte
Con el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808, Ibáñez formó parte de la Junta de Ribadeo. Ésta, en el acoso del ejército francés a la villa, aceptó las condiciones de los invasores. El pueblo vio en ello un acto de traición y los miembros de la Junta tuvieron que ocultarse. Ibáñez, al que venían considerando como un afrancesado, fue interceptado el 2 de febrero de 1809 al huir de Ribadeo y asesinado en oscuras circunstancias.
Todo indica que el marqués fue una víctima de la tensión entre lo viejo y lo nuevo. Los poderes tradicionales de la nobleza y el clero hicieron resistencia a la modernidad de sus proyectos y posiblemente hayan sido también los maquinadores de su trágica muerte.
Ibáñez, hombre muy culto y de vasta erudición, es considerado como el introductor del moderno capitalismo industrial en España. Exalta también el valor del hombre como fundamental y lo antepone a todo lo demás. «La población –escribe– es la que constituye la riqueza y la fuerza de los Estados. No puede sostener el progresar sino por medio de la industria, fábricas, comercio y navegación, cuyos ramos son el poderoso agente de la industria, que es la primera, la más esencial e indispensable de las artes.»
Aunque fue y es comúnmente conocido por el marqués de Sargadelos, lo cierto es que tal título, que en 1808 estaba tramitándose, no llegó a expedirse con todos los requisitos debido a los cambios políticos que trajo el motín de Aranjuez y, meses más tarde, la guerra de la Independencia.
Bibl.: Joaquín Ocampo (2009): Antonio Raymundo Ibáñez, marqués de Sargadelos: Discursos económico-políticos sobre la restauración de los montes y plantíos en España (1802).

FUENTE: Museo Casa Natal del Marqués de Sargadelos (Ferreirela de Baxo,  Santalla de Oscos — Principado de Asturias) - Gran Enciclopedia Asturiana (tomo 8, Silverio Cañada Edit., Gijón, 1981) - www.VivirAsturias.com.
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1 comentario:

  1. Ha fallecido José Luis Díaz Álvarez, que a tantos ilustró en las visitas al Museo casa natal del Marqués. Un grande de la cultura y la historia. Gracias, José Luis, por todo lo que nos diste y nos enseñaste.

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