23 de abril de 2015

Los antiguos Monasterios del Occidente (suroeste) asturiano

La Asturias de los monasterios olvidados
Monasterio de Corias en Cangas del Narcea
Hoy, estimados lectores, vamos a descubrir la historia de los antiguos monasterios olvidados en el suroeste asturiano
El claustro procesional del Monasterio de Corias, donde resalta una gigantesca Araucaria traída de las Américas por los dominicos
por Silvia Castellanos (http://www.jotdown.es)
Esta región, como toda Asturias, es verde y frondosa, pero también es negra, negra como la antracita que guarda en sus entrañas. Esta antracita hizo que la minería del carbón se desarrollara sobre todo en la segunda mitad del siglo. XX y que a su vez desarrollara económicamente esta zona. Quizá esa actividad fue la que ocultó esta región a ojos de los viajeros y turistas. Hoy que la actividad minera languidece es un buen momento para conocer esta Asturias tan asturiana.
Pero la minería, presente desde tiempos antiguos, no es la única que ha tallado estos paisajes y a sus gentes. En el siglo IX un hallazgo a casi trescientos kilómetros también los esculpiría. La aparición de la tumba de Santiago apóstol fue importante para todo el mundo cristiano, sí, pero lo fue especialmente para esta Asturias, sobre todo en el principio. El propio rey Alfonso II el Casto cuenta como primer peregrino y fue el promotor del primer templo en Compostela. La rivalidad entre Oviedo y Toledo por detentar la primacía de la Iglesia hispana hizo el resto. Desde Oviedo se promovió y fomentó la peregrinación pues era una forma de darse relumbrón en una época en la que las reliquias eran sinónimo de estatus y dinero y, por tanto, de poder. Y la Cámara Santa de Oviedo y el sepulcro de Santiago llevaban las de ganar. Tanta importancia tuvo este ir y venir de gente de toda Europa que ya en el año 1222 el rey Alfonso IX de León otorgará un privilegio mediante el cual se ordena que la ruta desde El Salvador «vadat per populationem mean de Tineo», es decir que la ruta desde Oviedo vaya por Tineo y por el monasterio de Obona para continuar por Allande. Pero esta ruta ya se venía haciendo mucho, mucho tiempo antes de este privilegio real. Recuerden el dicho popular y entenderán el peso que para estas tierras tuvo el Camino: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor». Y el trajín y el fervor religioso trajeron de la mano a los monjes benedictinos que recibieron privilegios y concesiones para levantar monasterios y hospitales. Estos monjes, con suora et labora, roturaron las laderas de estas montañas y plantaron la vid, tan necesaria para los oficios religiosos y para el espíritu.

Viñedos del Monasterio de Corias en Cangas del Narcea
Hoy nos encontramos con la única región de Asturias productora de vino, el vino de Narcea. Cuentan las gentes que antiguamente, aquí, solamente tomaba sidra en celebraciones muy importantes y fiestas, que aquí lo que se tomaba era vino en cuencos de madera y la sidra había que traerla de otras zonas de Asturias. Este vino tuvo gran renombre y premios nacionales durante los siglos XVIII y XIX. Después llegó la industria minera y apenas quedaron unas cuantas viñas que la población explotaba para consumo «de casa». Hace unos años que se empezaron a recuperar viñedos y hoy ya es una denominación de origen que está dando la vuelta a los dichos sobre la calidad del vino: «el vino de Narcea es tan malo que no lo beben ni los mineros». Esta denominación forma parte de la conocida como viticultura «heroica», por la altitud a la que están las vides y la dificultad que implica la labor manual en pequeñas fincas aterrazadas. El trabajo de los monjes de hace casi mil años recuperado. Pero Narcea, afortunadamente, no solo ha recuperado su vino, ¿sabían que ahí está uno de los monasterios más importantes de Asturias, llamado cariñosamente «el Escorialín»? este es nuestro primer monasterio olvidado y fue el más importante de todo el occidente asturiano.
La historia del que fuera el mayor señorío del occidente de Asturias comienza en el año 1043, año de de su fundación. Los condes Piñolo Jiménez y Aldonza Muñoz, al morir todos sus hijos, deciden fundar un cenobio al que donar todas sus posesiones y de esta forma dejar como herederos a los santos patronos, al abad y a los monjes. Pero como siempre, la historia se mezcla con la leyenda y esta nos cuenta que tras la decisión de los condes estos no hallaban lugar conveniente para empezar la construcción y esta se demoraba. Una noche, Suero, uno de los criados de los condes escuchó al Señor en sueños y este le indicó el lugar donde debía levantarse el cenobio así como la advocación: «a aquel que en el desierto preparó los caminos del Señor». Sin embargo Suero, temeroso de que sus señores no le creyeran, se calló. Y el sueño se siguió repitiendo. A la tercera vez vio como unos ángeles bajaban una iglesia y la posaban en el lugar elegido y para dejar constancia de la veracidad de la visión el pobre Suero recibió un bofetón que le dejó tal marca en la cara que los condes no pudieron hacer otra cosa que creerle. Ya se sabe que una bofetada a tiempo… Así en el año 1043 llegan los doce primeros monjes benedictinos. Con los años la importancia de San Juan fue creciendo y el número de monjes aumentando y se levantó una iglesia románica de tres naves consagrada en el año 1113. De estas construcciones hoy apenas quedan restos. En la segunda mitad del siglo XVI, cuando ya la decadencia del monasterio era patente y se había anexionado a la congregación de Valladolid, ante la amenaza de ruina comienzan las obras de reforma. Los viejos claustros se derriban, se hace un nuevo refectorio… empieza aquí otra historia para el Escorialín, la joya del clasicismo en Asturias.
El Monasterio de San Juan Bautista de Corias (San Xuan Bautista de Courias en asturiano), también llamado el Escorial Asturiano, es un complejo monumental que se encuentra en la localidad asturiana de Corias, en el concejo de Cangas del Narcea (España). Está situado en la margen derecha del río Narcea.

Fue fundado en 1032 gracias a los esfuerzos de los condes Piniolo Jiménez y Aldonza Muñoz y pasó a ser ocupado por monjes benedictinos.
Arias Cromaz familiar de Piniolo Jiménez y Aldonza Muñoz fue el primer abad del monasterio quien lo gobernó durante diecinueve años antes de convertirse en obispo de Oviedo.
Entre los siglos XII y XIII alcanzó su máximo esplendor, llegando a poseer tierras en la mayor parte del occidente de Asturias e incluso de la vecina provincia de León.
A lo largo de los siguientes siglos fue sufriendo diversas modificaciones y añadidos. En 1773 tuvo que ser reconstruido en su mayor parte debido a que sufrió un grave incendio en el que solo quedó en pie la iglesia. Las obras, dirigidas por Miguel Ferro, dispusieron las dependencias del edificio, de estilo neoclásico y planta rectangular, alrededor de dos patios, con la iglesia situada en uno de sus laterales. http://www.asturnatura.com
La nueva iglesia no se consagró hasta el año1650 tras diversos problemas de derrumbes y retrasos en las obras. De planta de cruz latina, ábside plano y bóveda de cañón, perdió la rejería que delimitaba los espacios destinados a los monjes y a los feligreses. La sobriedad de la decoración es la propia del estilo herreriano y en ella destacan cuatro máscaras, una por cada pechina del crucero. Les recomiendo hacer la visita guiada de la iglesia, (Ana estará encantada de explicarles cada detalle y cada tesoro)el coro, los órganos, los retablos… y por supuesto el Cristo de la Cantonada, obra románica del siglo XII y de clara influencia castellana. Pero las dependencias monacales que hoy vemos no son clasicistas; ¿qué ocurrió? Pues que en el año 1743 un incendio destruyó el monasterio prácticamente entero, excepto la iglesia y el archivo, y entre los años 1774 y 1808 se comienzan las obras del monasterio que hoy vemos, neoclásico al gusto de la época. Con el claustro noble y un patio de servicios. Sin embargo, el año 1808 no fue un buen año para terminar obras religiosas. Tras ser hospital de campaña, el monasterio es tomado por los franceses en el año 1812 y los benedictinos son expulsados.
La exclaustración definitiva llegó en el año 1835 con la Desamortización de Mendizábal. Veinticinco años después los dominicos solicitan Corias para establecer un colegio de misioneros. La araucaria que todavía vive entre los muros del convento pertenece a esta época de viajes de ultramar. Y esa función cumplió hasta el año 1956. Después fue instituto laboral en régimen de internado hasta el año 1982. Luego el abandono. Y el olvido, a pesar de que han mantenido religiosos hasta hoy. Por eso muchos no hemos conocido el Escorialín hasta hace poco, cuando en en el 2013 se inauguró, tras años de trabajos, el Parador Monasterio de Corias. Su restauración se llevó a cabo bajo la dirección de José María Pérez GonzálezPeridis, y se alargó en el tiempo porque durante las obras aparecieron los restos del complejo monástico original que han sido recuperadas en la medida de lo posible. Hoy, en los accesos al parking es posible ver los restos de la cabecera de la iglesia original. La biblioteca salvada del incendio es una de las dependencias más espectaculares pero toda la restauración ha intentado conservar el mayor número de elementos originales. Ochenta y seis amplias habitaciones, muchas de ellas antiguas aulas, y un spa y piscina que se sitúan en la zona de las antiguas bodegas nos dan la bienvenida. Este parador es un lugar estupendo para establecer el campamento base en nuestra visita a estos concejos. El monasterio de Corias ha resurgido y nos invita a descubrir otros monasterios, no con tanta importancia, pero que hicieron de esta comarca lo que es.

Monasterio de Obona (Tineo)
El monasterio de Santa María la Real de Obona, es un templo benedictino situado en la localidad de Obona (en asturiano Oubona), en el concejo de Tineo, en la comunidad autónoma del Principado de Asturias (España). Fue declarado Monumento Nacional el 14 de mayo de 1982.

El templo primitivo que estaba situado en el emplazamiento que ocupa el actual monasterio se cree que fue fundado por el príncipe Adelgaster, hijo bastardo del Rey Don Silo y su mujer doña Brunilde el 17 de enero de 780.
Su construcción se inicia en el siglo XIII, siendo de factura románica. Su construcción respeta los parámetros del Císter. La existencia de una comunidad monacal en la zona se remonta ya al siglo XI pues existen documentos que indican que pasa a depender del monasterios de Corias. El monasterio se convirtió en un centro de gran poder tanto económico como cultural. Los monjes perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas. En sus aulas impartían clases de latín, filosofía y teología.
La iglesia es gran tamaño, siendo sobria en su decoración. Tiene tres naves, la central de mayor altura descansa sobre columnas y tres ábsides circulares. Guarda un cristo crucificado románico del siglo XII. El claustro es posterior y pertenece al estilo barroco. 
El claustro y dependencias de los monjes, hoy e día en ruinas, son del siglo XVIII aunque no llegaron a finalizarse. Aquí se encuentra la referencia más antigua sobre la sidra de Asturias.
El monasterio alcanzó gran relevancia dentro de la ruja jacobea interior. En este templo los peregrinos eran auxiliados y ayudados por los monjes en su camino hacia Santiago de Compostela. Incluso hay documentos en los que el propio rey Alfonso IX, que otorgó la carta puebla a Tineo en 1214, despachaba y firmaba documentos en el monasterio e incluso amenazaba:

...amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de su pola de Tineo y Obona...  http://www.asturnatura.com
El que fuera paso obligado en el Camino de Santiago es hoy una humilde parroquia mimada por sus vecinos que necesitaría de algo más por parte de las autoridades que lo nombraron BIC (bien de interés cultural).
En un valle, entre arroyos, zarzamoras y pastos se levanta todavía hoy orgulloso pese al maltrato y el olvido. En el siglo XVI apareció un documento que adjudicaba su fundación a Aldegaster, supuesto hijo del rey Silo en el año 781. Seguramente no se trató nada más que de un intento de dar prestigio al monasterio y los historiadores niegan autenticidad al texto. Obona empezaría como cenobio familiar para llegar a ser en el siglo XI un monasterio dúplice y en el siglo XII un monasterio benedictino propiamente dicho. El templo que podemos ver hoy es una obra del siglo XIII, época de mayor esplendor de Santa María, y es austera, como el Císter que lo ocupó. 
Tres naves, con la central más alta y una cubierta plana, de madera, aloja dos joyas románicas que piden a gritos más atención y cuidados: un cristo del siglo XII, triunfante y de tipo siriaco que se halla en el altar mayor y un altar que está casi escondido en una de las capillas bajo un paño. 
En las dependencias monacales de Santa María se hospedó a peregrinos y se les trató de sus enfermedades. Del antiguo claustro solo quedan los cimientos. En el siglo XVII fue demolido para construir uno nuevo barroco pero la falta de fondos dejó el claustro a medio hacer. Y ahí sigue esa mitad de claustro, testigo de la decadencia del monasterio.
Iglesia de Santa María de Celón (Allande) 
La Iglesia de Santa María de Celón está formada por una única nave cubierta de madera y un ábside de planta rectangular provisto de un cañón apuntado, a lo que se añadió posiblemente en el s. XVI una capilla en el lado izquierdo de la nave a la que se accede a través de un arco sobre impostas de piedra. La entrada a la iglesia se puede efectuar por una puerta lateral o por una principal, decorada en estilo románico, con tres arquivoltas, mientras que la lateral sólo tiene un arco de medio punto sobre impostas. La decoración de capiteles y tallas (motivos vegetales y animales), es esquemática.

Fue posiblemente construida en el a finales del s. XII o XIII. La decoración interior es muy llamativa, ya que todo el presbiterio está cubierto por pinturas, consideradas como góticas pero que en realidad corresponderían a los inicios del renacimiento en el s. XVI.  http://www.asturnatura.com
Otro ejemplo de monasterio del que solamente nos queda su iglesia, reconvertida en parroquial. De finales del siglo XII, la blanca iglesia de Santa María de Celón conserva una portada románica con tres  arquivoltas con volutas y dos columnas coronadas por dos capiteles decorados por pájaros y una orla de cordón. En su exterior también destacan los canecillos con motivos geométricos o figuras de animales. Es de una única nave cubierta por techumbre de madera excepto el ábside, que está cubierto por una bóveda de cañón. Este ábside conserva pinturas del siglo XVI con escenas de la Pasión.
Hay otros monasterios olvidados, como el de San Miguel en Bárcena del Monasterio, que conserva dos portadas románicas y una ventana prerrománica geminada. O el antiguo convento de San Francisco del Monte, en Tineo, con su portada de transición al gótico.
El Monasterio de San Miguel de Bárcena, se trata de una antigua fundación monástica impulsada por la poderosa familia asturiana de los Vela, concretamente el conde Froila y su esposa Totilde, bisabuelos maternos de Piniolo Jiménez, que más adelante llevaría a cabo la fundación de San Juan de Corias. Esta iglesia dedicada a san Miguel ya pertenecía a los fundadores desde el siglo IX. Aunque se ignora la fecha exacta de la fundación de la casa, esta consta que ya existía en el año 937.  Se conocen algunas abadesas de la familia de los fundadores, debía tratarse de un monasterio de tipo familiar bajo tutela de la casa condal. Se ha considerado que se trataría de una casa mixta, con una comunidad masculina y otra femenina que compartían la misma iglesia. Los monjes figuran mencionados a partir del 1006, conjuntamente con la comunidad femenina, más antigua. En época del conde Piniolo el monasterio fue beneficiario de muchas donaciones que incrementaron su patrimonio, además de los privilegios otorgados a su favor. Con la fundación de San Juan de Corias, San Miguel de Bárcena pasaría a depender de aquel, y a partir del 1162 parece que quedó como priorato suyo, y administraba los bienes bajo la tutela de Corias. En esta época se habría reedificado completamente la iglesia, dejando únicamente algún elemento de la anterior, que todavía se puede ver. La casa de Bárcena sufruó los mismos acontecimientos que la abadía madre de Corias, como su integración a la Congregación de San Benito de Valladolid. El priorato se mantuvo hasta la desamortización, en el año1835. 

Bibliografía: YEPES, Fray Antonio. Crónica General de la orden de San Benito. Madrid: Atlas, 1960- MARTÍNEZ VEGA, Andrés. Monasterios medievales de Asturias. Oviedo: Cajastur, 2011. http://www.monestirs.cat

Pero además de monasterios e iglesias esta tierra guarda palacios y casas señoriales y reservas naturales como el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, la Reserva Natural Integral de Muniellos, considerado el robledal más importante de Europa, o la Reserva Natural del Cuetu d´Arbas. Aquí encontrarán también cultura castreña, como el castro de San Chuís en Pola de Allande. ¿Cultura castreña en Asturias? Sí, castros ligados a otra actividad minera, la del oro, que llegaría a su apogeo con el Imperio romano. Y es que Asturias se asienta sobre un filón de oro que la recorre de norte a sur siguiendo el curso del río Narcea y que llega hasta el norte de Zamora. Todavía hoy es posible visitar una de estas minas, La Luarquesa, en Navelgas, en el concejo de Tineo.
La iglesia parroquial de San Francisco de Tineo formaba parte del convento franciscano de San Francisco del Monte, construido en el siglo XIII. Sufrió numerosas reformas con el paso del tiempo.

La portada representa la transición entre el románico y el gótico; es de forma ojival con tres arquivoltas molduradas en boceles y decoradas con zigzag y tetrapétalas.
El arco de triunfo está compuesto por tres arquivoltas apuntadas. En el interior de la iglesia hay dos nichos enfrentados. El izquierdo tiene forma de arco ojival con guardapolvo de dientes de sierra; el derecho también tiene forma ojival, con un arco gótico en su interior. La puerta del templo se remonta a la Edad Media. http://www.asturnatura.com
Tierras de minas, de vaqueiros, de vino y de buena "gastronomía", conocer y disfrutar la zona y sus Monasterios es el mejor homenaje que podemos hacer a aquellos monjes que un día poblaron estas colinas y valles y que nos dejaron además del vino un patrimonio que hoy debemos sacar del olvido.

FUENTE: Silvia Castellanos
Textos estraidos de "La Asturias de los monasterios olvidados" – Jot Down Cultural Magazine | La Reconquistablog
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