8 de marzo de 2015

Fermín Canella y Secades, por derecho propio

Don Fermín Canella






Retrato de Fermín Canella como rector de la Universidad de Oviedo.
Por derecho propio don Fermín Canella y Secades, cuya vida polifacética, tan vinculada a Oviedo, da para mucho recuerdo y reflexión.

Ver tambien en el "Blog  de Acebedo" sobre Fermín Canella:
  • El carnaval de Oviedo de 1886, según Fermín Canella (28 de febrero de 2015)
  • La guía general del viajero en Asturias de Fermín canella (7de mayo de 2013).
  • Fermín canella y su pasión por el ferrocaril (7 de mayo de 2013)
Caricatura de Fermín Canella
http://www.lne.es
Hace 106 años, en septiembre de 1908, andaba don Fermín viviendo días de gloriosa dedicación con motivo de las solemnes celebraciones de tercer centenario de la fundación de la Universidad de Oviedo.
Don Fermín, que entre muchas otras cosas fue rector de la Universidad de Oviedo, donde ejerció como catedrático de Derecho Civil desde 1876, cuando el joven jurista contaba exactamente 27 años, nacido justamente en día de San Fermín, 7 de julio, de 1849, tercero de los hijos, que fueron siete, del secretario perpetuo de la Universidad, donde también habían ejercido las generaciones anteriores don Alonso Canella Gutiérrez, abuelo de don Fermín, el padre de éste, don Alonso Canella y Canella y su antecesor don Domingo Canella y Álvarez, cinco generaciones al servicio de esta Universidad, procedentes de Sobrescobio, de donde tomó el padre de don Fermín su sobrenombre literario, «El ciego de Sobrescobio».
Don Fermín tuvo como compañeros de claustro a don Juan Domingo de Aramburu, don Víctor Ordóñez, don Inocencio de la Vallina, don Justo Amandi, don Carlos Fernández Cuevas, don Francisco Cardín, don Juan R. Arango, don Manuel Brualla y don Lorenzo de la Prada. Al poco ingresaron don Félix de Aramburu y don Adolfo Buylla. Era rector don León Sameán.
La historia universitaria de Fermín Canella es la historia de la Universidad ovetense de su tiempo, de la misma forma que siendo cronista oficial de Asturias desde 1903 y de Oviedo desde 1904, fue alma de todos los acontecimientos reseñables.
La compleja y completa vida de don Fermín, generoso asturianista y ovetense ejerciente, no cabe aquí y merece completa reseña que tiene antecedentes, por ejemplo en lo escrito por Eugenia Astur en 1935 y por Constantino Cabal en 1941. Ese año del centenario de la Universidad hubiera sido buena ocasión para publicar biografía o reeditar alguna de sus obras plenamente vigentes en gran medida.
Algunos pueden pensar que la referencia a Canella es algo trasnochado, es otro mundo porque un siglo no pasa en vano, pero les aseguro que hay un buen filón en sus escritos y por otra parte, su figura humana, sus innumerables anécdotas, su humor asturiano, también merecen recuerdo.
Canella, primera figura en muchas andanzas de la vida ovetense, promotor de innumerables proyectos culturales, entre los que se cuenta, por ejemplo, la creación de la ya centenaria Escuela de Comercio, fue llamado «rector de las escuelas» y razones había para ello, en un tiempo en el que el Magisterio dependía del rectorado y su nombre llevaron las Escuelas Graduadas de la calle Quintana, eliminado injustamente aquel noble edificio. Ahora que hay en Oviedo tantos colegios públicos ya podría alguno volver a llevar su nombre.
Don Fermín vivió siempre alrededor de la Universidad, que era su segunda casa. Había nacido en la calle San Francisco, en una casa desaparecida que se correspondería con el número 17 y luego vivió en el número 9 de Fruela, tal como recuerda una placa, en la que hay un relieve con su retrato, obra de Víctor Hevia.
Lo que si tiene don Fermín desde 1922, dos años antes de su muerte, es calle en su Oviedo natal. Esa calle, paralela a la de Félix Aramburu, enlazando Pérez de la Sala con González Besada, era en aquel tiempo un Oviedo urbano nuevo que surgía en el barrio llamado de El Fresno. La cooperativa obrera ovetense proyectó para aquel terreno la construcción de «dieciochos casa baratas» y aquello se llamó desde el 6 de abril de 1923, con placa y todo, calle de Fermín Canella.
Aquella zona entonces incipiente está ahora plenamente integrada en lo urbano. Calle corta, tiene su acera izquierda a partir de la iglesia de San Francisco de Asís totalmente ocupada por el Colegio de las Madres Dominicas. La otra acera ya hace años que perdió una a una aquellas «casas baratas», que eran chalés unifamiliares con buen tamaño y jardín, en uno de los cuales vivió la familia Rodríguez Balbín. Cayeron a cambio de nada, y, como tantas veces, para hacer en su lugar edificios de pisos en cuyos bajos hay ahora dedicación casi monográfica a las vinotecas, nuevas acepciones que heredan parte de los bares y parte de las tabernas de antaño con aire nuevo. De la misma forma que desaparecieron las casas con jardín de Fermín Canella desaparecieron los chalés y palacetes de González Besada y el Colegio de las Teresianas que allí estuvo. Hoy no podría Paulino Vicente pintar, desde sus ventanas de Pérez de Ayala, las huertas que tenía enfrente, no está él, no está su estudio ni la casa en que estuvo, ni están las huertas.
Oviedo, aunque cambiado, sí está.
Fermín Canella Secades (1849-1924)
FUENTE: LA NUEVA ESPAÑA
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