8 de febrero de 2015

La plaza del Fontán de Oviedo, un archivo histórico de Pilares

Donde empezó el Mercado de El Fontán

Las vendedoras de Fontan. Escultura obra de Favila.
Inspirada en una antigua fotografía de Adolfo López Armán que refleja la clásica estampa de mujeres que subían desde Faro a Oviedo para vender recipientes de barro realizados en la alfarería familiar.
Realizada en bronce y de estilo realista, se encuentra en la Plaza Daoíz y Velarde, en la zona del Mercado del Fontán.

El Fontán se inauguró en 1885 y es «uno de los grandes mercados de hierro asturianos». Su nombre proviene de la fuente manantial ó fontán que llenaba la primitiva laguna que se encontraba en esa zona.

Foto del mercado 19 de octubre, ahora mercado de El Fontán, cedida por el Archivo Municipal de Oviedo. Colección Armán. -E. C.

http://www.elcomercio.es Decir el mercado es sinónimo en Oviedo de El Fontán. No existe otro en la ciudad. Pero no hace tanto no era así. El pescado, por ejemplo, era cosa de Trascorrales. Fue exactamente hace 20 años cuando se concluyó la rehabilitación integral del mercado '19 de octubre', del ahora mercado de El Fontán, que pasó a centralizar la actividad gestionando también los puestos exteriores de la plaza de abastos. El edificio diseñado en 1882 e inaugurado tres años más tarde se remozó en diciembre de 1994 para ofrecer todo tipo de productos, los que antes andaban desperdigados por las plazas de la ciudad. Se convirtió en mercado de mercados. No podía ser en otro lugar, porque allí, en la plaza de El Fontán, comenzó todo.
El mercado de los jueves existe en Oviedo, en El Fontán, desde 1523. Fue una concesión privilegiada de los reyes doña Juana y don Carlos para intentar paliar las desgracias que un año antes habían asolado la ciudad. Se notó en ese funesto 1522 un temblor en verano, seguido de lluvias torrenciales que en septiembre inundaron la región y dejaron «grandes perjuicios en la ciudad y en el concejo», cuenta Fermín Canella y Secades en 'El libro de Oviedo'. Pero lo que más destrozos causó fue el gran incendio que en Nochebuena devastó gran parte de la ciudad intramuros. «Quemaron las calles de Cimadevilla y Rúa, hasta la puerta de Socastiello y hospital de San Juan; el barrio de Chantría y Lonja hasta la puerta de la Gascoña; parte del monasterio de San Pelayo; la calles del Portal y San Antonio; el hospital de San Julián, la calle de la Herrería y gran parte de la iglesia Catedral». Los andamios de una de las torres del templo religioso quemaron dejando solo una torre para siempre.

Edificio del mercado, diseñado por Javier Aguirre
La recaudación de impuestos por la instalación de un mercado franco podría aliviar las arcas municipales y rehabilitar la dañada ciudad, y por eso la concesión de los reyes a Oviedo. Pronto el mercado se extendió también a los domingos, pero con el crecimiento de la ciudad, el progreso de la industria, y la llegada de las vías de comunicación la actividad comercial se fue extendiendo a otras plazas. En El Fontán se quedaron los carros de leña, granos, madreñas, loza, zapatos de Noreña y cerdos. En Trascorrales se ubicaban las vendedoras de leche, tocino, carnicería, hortalizas y sardinas saladas. En la calle del Sol, los tratantes de sal al por mayor. En Flórez Estrada la sidra, y en La Universidad los muebles viejos y las ropavejeras. En Porlier se vendían las varas, maseras, duernos, camas, toda la cestería y el carbón. En La Catedral la fruta, aves y huevos. Y en el Campo de los Patos el ganado vacuno.
Los mercados dispersos obligaban a los comerciantes a vender a la intemperie y «dejaban bastante que desear», expresa Canella. Así se pensó en poner un remedio y nació la plaza de El Fontán en 1702. La idea era construir un rectángulo con 36 tiendas o casas bajas y soportales al exterior e interior, una construcción que fue variando y que no dio solución total a los problemas. Los tiempos cambiaban y Oviedo apostó por la modernidad. El primer mercado cubierto moderno de Asturias se instaló en la plaza de Trascorrales.

Trascorrales
Cuentan los arquitectos José Ramón Fernández Molina y Juan González Moriyón en 'La arquitectura del hierro en Asturias' que el proyecto para este primer mercado fue encargado al maestro de obras Cándido González en 1862, pues no había en aquel momento ni arquitecto provincial ni municipal. Se inauguró en 1866 con un coste final de 59.173 pesetas. Pronto comenzó a conocérsele vulgarmente como 'La Pescadería', reseña Canella, aunque allí se vendían también carnes y otros comestibles.
Hasta hace 20 años funcionó el mercado en Trascorrales, que no perdió hasta sus últimos días ese nombre de la plaza del pescado. Tras dejar la actividad comercial se convirtió en un equipamiento municipal.
Mercado de trascorrales
19 de octubre
Así es como se llamó al actual mercado de El Fontán. En realidad, cambio de nombre ese diciembre de 1994, cuando mostró su cara remozada. La edificación ya había sido arreglada en 1973, la única intervención desde su inauguración en 1885. El proyecto lo firma el arquitecto provincial Javier Aguirre y costó 118.922 pesetas. Se ubicó en el solar ocupado años antes por el colegio San Matías y justo junto al mercado primigenio de la ciudad, donde pasarían a ser uno.
«Destaca en el proyecto la insistencia en la viabilidad, con especial énfasis en su función de paseo cubierto y la importancia concedida a la iluminación y ventilación», explican los arquitectos en su publicación. Consideran también que es uno «de los mejores ejemplos de los mercados de la arquitectura del hierro construidos en Asturias».
Con su gran reforma de 1994, el mercado se fundió con los negocios de Trascorrales y se convirtió en el único de la ciudad. Pasó a ser explotado por concesión administrativa por la empresa Mercado de El Fontán, que a partir de 2006 se hizo cargo también de la gestión del mercado exterior y del rastro dominical que lleva siglos en funcionamiento.


El Progreso
El otro gran mercado que tuvo Oviedo fue el del Progreso, ubicado en el mismo solar donde ahora se erige el edificio de La Jirafa. Este emplazamiento, llamado antaño como el Campo de la Lana, era lugar habitual de celebración de las ferias de La Ascensión y Todos los Santos. Su construcción en 1887 responde a las necesidades de la nueva población instalada en el ensanche de la ciudad. La obra corrió a cargo del arquitecto municipal Juan Miguel de la Guardia, aunque el proyecto inicial lo firma de nuevo Javier Aguirre, y costó aproximadamente 140.000 pesetas. El mercado del Progreso quedó muy dañado tras la guerra civil y finalmente fue derribado entre 1950 y 1953.
Es este un mercado, quizás más olvidado, pero no Trascorrales, donde despacharon muchos de quienes ahora lo hacen en El Fontán. Llevan allí exactamente 20 años, desde que se mudaran al rehabilitado edificio. Al mercado de Oviedo.


El mercado a través de 60 puestos
Es normal conocer a quien compras la fruta, el pescado, la carne, la prensa, las flores o las madreñas. Menos habitual es saber su historia. Es lo que ha tratado de contar EL COMERCIO a través de su sección de los lunes 'Un paseo por El Fontán', recorriendo 60 puestos. Carlos Mier y Miriam Álvarez la inauguraron el 7 de octubre de 2013. Regentan desde hace casi una década la carnicería Carmen Trabanco, que precisamente cierra los lunes, jornada que dedican a elaborar lo que venden en la plaza. El lunes pasado, 1 de diciembre, Freddy Cuevas se encargó de poner el broche final desde su puesto de artículos de segunda mano de los domingos. Entre ambos, prácticamente todos de los que a diarios abren su pequeña tienda en el mercado, y muchos de los de fuera. Unos veteranos, como es el caso de Nieves Suárez, que ya vendía leche en la plaza del Paraguas y después lo cambió por frutas y verduras que trae los jueves y los sábados a la plaza de Daoíz y Velarde a sus casi 90 años; y otros recientes, como es el caso de Samuel Monte, con su 'Deli-Astur' lleno solo de productos asturianos; o Cruz Díez, con su negocio de repostería en el número 1.
Han relatado cómo han visto cambiar el mercado de cuya rehabilitación se cumplen ahora 20 años, cómo fue el traslado desde Trascorrales y cómo el entorno fue variando, mejorando para algunos y empeorando (perdiendo cierta esencia e identidad) para otros. Para muchos es su vida, tal y como reconoció Rita María Tudela Fernández, la cuarta generación de una familia dedicada a las venta de verduras de su huerta con 20 años en El Fontán. Incluso los hay, como Juan Carlos Lavado, que consideran a sus clientes y sus compañeros parte de su familia.
Los lectores han sabido que la francesa Mirele le Gall dejó su país por amor para instalarse en el Principado; que Isabel Martínez vino a Oviedo para unos días y se quedó; que Ángel Rodríguez monta su puesto el domingo aunque se le rompa el coche; y que entre los comerciantes hay un buen número de universitarios que un día dejaron su profesión para poner su mejor cara cuando llegan los clientes. Esperan que sean muchos.
A la izquierda, mercado El Progreso, donde ahora se erige La Jirafa.
FUENTE: ANA SALAS IDOYA REY
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