Un rey a tiro
Alfonso XIII acudió a Ribadesella en 1912, invitado por los marqueses de Argüelles, para un concurso de caza de pichón que no pudo ganar
La Nueva España.
Muy felices se las prometían los impulsores del veraneo asturiano en el estío de 1912. Tantos años intentando echar el lazo a los monarcas, dejando un camino de azúcar para que vinieran a pasar la estación aquí. Ofertas, peticiones, propagandas varias, palacios fantasmas, intentos mil. Y no había manera. Así que, cuando se consiguió, aunque fuese una visita relámpago, la cosa fue como para celebrar. La temporada reglamentaria de los soberanos era de movimiento social constante. Con sus autos, caballos, paseos y balandros. Con sus recepciones y reuniones. Caminando y regateando entre la gente más principal. Mesas, manteles, actos sociales, festejos y cuchipandas varias. Y los fotógrafos allí, contándolo en todas las revistas ilustradas. La familia real daba prestigio a raudales, ponía de moda cualquier playa, cualquier lugar y sus bellezas. Negocio seguro.
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| La Sra. Marquesa de Argüelles en cuyo hermoso palacio de Ribadesella se celebró el gran festival en honor de S. M. el Rey. Fuente: Memorias de Madrid. |
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El Rey en
Ribadesella (Asturias). Aspecto del tiro de pichón Instalado en casa de la
marquesa de Argüelles y en el cual se Han celebrado Tiradas Extraordinarias.
30-06-1912. Foto coloreada. Fuente: © ABC-Archivo. |
Muy felices se las prometían los impulsores del veraneo asturiano en el estío de 1912. Tantos años intentando echar el lazo a los monarcas, dejando un camino de azúcar para que vinieran a pasar la estación aquí. Ofertas, peticiones, propagandas varias, palacios fantasmas, intentos mil. Y no había manera. Así que, cuando se consiguió, aunque fuese una visita relámpago, la cosa fue como para celebrar. La temporada reglamentaria de los soberanos era de movimiento social constante. Con sus autos, caballos, paseos y balandros. Con sus recepciones y reuniones. Caminando y regateando entre la gente más principal. Mesas, manteles, actos sociales, festejos y cuchipandas varias. Y los fotógrafos allí, contándolo en todas las revistas ilustradas. La familia real daba prestigio a raudales, ponía de moda cualquier playa, cualquier lugar y sus bellezas. Negocio seguro.















