20 de septiembre de 2016

San Pedro de Nora (Las Regueras-Asturias), el templo prerrománico del arte propio de la monarquía asturiana

Gladila, el obispo que construyó San Pedro de Nora
Una vista de la iglesia prerrománica de San Pedro de Nora, en la localidad del mismo nombre
Ver artículo de “El blog de Acebedo”:
“La basílica prerrománica entre Oviedo y Las Regueras, San Pedro de Nora”
Un trabajo de Laura Arango y Miguel Suárez data el templo prerrománico en el año 840, erigido a iniciativa de un aristócrata
San Pedro de Nora deslumbra a sus 1.200 años a pesar de torpezas y abandonos
La iglesia prerrománica de San Pedro de Nora, en Las Regueras, no es una obra secundaria, sino una de las piezas históricas más importantes del arte propio de la monarquía asturiana. Esta es la tesis que defienden los historiadores Laura Arango y Miguel Suárez, de la asociación L'Ayalga, que acaban de publicar un trabajo que data la construcción de la iglesia en una fecha próxima al año 840 y a iniciativa de la aristocracia rural altomedieval, en concreto un hombre llamado Gladila, obispo de Lugo-Braga a mediados del siglo IX. Convencionalmente se adscribe la iglesia al periodo constructivo de Alfonso II, ya avanzado su reinado, basándose siempre en las relaciones estilísticas con otras iglesias, como la de San Julián de los Prados o Santa María de Bendones. Sin embargo, las únicas excavaciones realizadas para indagar sobre el origen de la iglesia, en los años noventa, no pudieron precisar en qué fecha se construyó el templo.

La Iglesia de San Pedro de Nora (Sancti Petri de Nora) en el Concejo de Las Regueras. Principado de Asturias de Estilo Prerrománico asturiano del siglo IX. Declarado Monumento Nacional en 1931. A orillas del rio Nora y por el concejo discurría la calzada romana de Astúrica (Astorga) a Lucus Asturum (Lugo de Llanera).
La iglesia sufrió importantes daños durante la Guerra Civil Española, por lo que a partir de los años cuarenta del siglo XX, Luis Menéndez Pidal comienza los trabajos de reconstrucción y restauración de la iglesia que no finalizarían hasta los años setenta del mismo siglo.
Iglesia difícil de datar ya que la misma no se menciona hasta el siglo X, cuando el rey astur Alfonso III el Magno y su esposa Jimena, la citan en una donación efectuada a la catedral de San Salvador de Oviedo el 20 de enero del año 905. Junto a esta iglesia también se cita por primera vez a la iglesia de Santa María de Bendones.
Por sus características se adscribe al periodo del rey astur Alfonso II el Casto, cuyas principales manifestaciones son la Iglesia de Santullano de los Prados y la iglesia de Santa María de Bendones, con las que guarda similares soluciones arquitectónicas. http://www.jdiezarnal.com
A Miguel Suárez (vecino de El Escamplero y concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Las Regueras) y a Laura Arango siempre les llamó la atención "el silencio de fuentes" alrededor de la majestuosa iglesia que se alza a orillas del Nora que solo ofrecen "un pequeño ojo de buey para intentar captar toda su inmensidad". Se pusieron manos a la obra y aparecieron piezas de un puzle que fueron encajando hasta construir una historia en torno al obispo Gladila. Así, son varios los documentos que han llevado a los dos expertos a llegar a esta conclusión, que presentan como una hipótesis que solo se puede refutar emprendiendo una excavación rigurosa, que dé continuidad a las catas realizadas en los años noventa.
Uno de los documentos clave está fechado en el año 863 y revela que el que fuera obispo de Braga fundó una comunidad eclesiástica vinculada a las iglesias de Santa María y San Pedro y Pablo de Trubia. "Del documento se desprende que Gladila formaba parte de una poderosa aristocracia asentada en territorio trubieco", explican los historiadores. Suárez y Arango sostienen que este documento, aunque sitúa las iglesias de la comunidad de Gladila cerca de San Pedro de Nora, por sí solo "no es concluyente" y no bastaría para trazar un vínculo. Pero encontraron más.
San Pedro de Nora Esta iglesia resultó totalmente destruida durante la guerra civil y se reconstruyó posteriormente. (es.slideshare.net)
Un documento que atesora el monasterio de San Vicente recoge la donación de una mujer de nombre Auria, y vecina de Feleches, a la iglesia de San Pedro y San Pablo, fundada a orillas del río Nora. "La coincidencia en la advocación y lo que, a nuestro juicio era una clara alusión a la actual San Pedro de Nora nos llevó a plantearnos si Gladila, al hablar de la iglesia de San Pedro y San Pablo de Trubia, podría estar refiriéndose a la iglesia de San Pedro de Nora", señalan.
En este punto, los historiadores señalan que la denominación San Pedro de Nora (Sancti Petri de Nora) puede ser una evolución del nombre inicial de la iglesia. "El nombre del río Nora tardó bastante tiempo en consolidarse y es probable que cuando se construyó la iglesia el río aún no fuera conocido de esta forma. De hecho, no tenemos noticias de la implantación del vocablo Nora como nombre propio en la zona hasta el siglo XI, relacionado con el poblamiento que se desarrolla en el entorno inmediato de la iglesia", explican los historiadores.
Además de atribuir la iniciativa de construir la iglesia a Gladila, el trabajo abordado por Miguel Suárez y Laura Arango ofrece otros argumentos para acreditar la importancia de San Pedro de Nora. "Se argumenta que es una iglesia secundaria y creemos que hay dos razones para no considerarla secundaria, ni mucho menos", explican los expertos. Una de ellas, sostienen, es la proximidad de la construcción de el puente de Gubín, también conocido como La Puente los Moros, que se ubicaba debajo del embalse del Furacón y aún conserva a la vista un arco. "Es importante porque indica que justo ahí había una ruta comercial.
El interior del templo, reconstruido por Luis Menéndez Pidal entre 1940 y 1970
Es difícil establecer una relación clara entre iglesia y el puente, pero al menos en el siglo XI estaba en funcionamiento", señalan los historiadores. El otro argumento es el coste de construcción de la iglesia, en dinero y jornadas. Suárez y Arango recurren a un trabajo de Quirós Castillo y Fernández Mier que expone un cálculo estimativo que establece las jornadas de trabajo necesarias para construir diferentes iglesias. "Para construir una iglesia de una comunidad campesina como la de Arbazal emplearon 16 jornadas, sin embargo, para Valdediós fueron necesarias 254 y para San Pedro de Nora 272 jornadas", explica. "Tuvo que intervenir un poder importante, social y económico. San Pedro de Nora es la gran olvidada del Prerrománico", reivindican los historiadores. "Solo la realización de estudios interdisciplinares en profundidad podrán arrojar más luz", concluyen.

La guardesa sale al encuentro
Amalia Braña, vecina del pueblo, guía a los visitantes por la historia de la iglesia
Braña, la guardesa de San Pedro de Nora, no espera a que los visitantes lleguen a su puerta a pedirle que les enseñe la iglesia. Es ella la que sale a su encuentro "por si se despistan y se van, para uno que viene...". La mujer, vecina de la localidad, se encarga desde hace unos años de custodiar las llaves del templo y mostrarlo a los visitantes con gran destreza. Conoce todos los secretos de un templo en cuyas ruinas (la iglesia fue incendiada y derruida en parte en 1936) jugó cuando era niña.
Los restos del puente medieval de Gubín sobre el río Nora.
Braña está un poco descontenta por la "falta de promoción" de San Pedro de Nora, que cree que merece un lugar más destacado en las guías turísticas del Principado, y también en los libros de historia. Mientras tanto, ella se las apaña con un trozo de madera que utiliza como puntero, para señalar los distintos elementos de la iglesia prerrománica. Dentro del templo, golpea el suelo con el pie para hacer ver que suena a hueco. "Debajo son todo tumbas, y hay un pasadizo subterráneo que comunica con el río, luego os enseño la boca", relata la mujer a los visitantes. "Ahora perdí la memoria, dónde hay que ir a buscarla...", pregunta cuando le regalan algún elogio sobre sus buenas maneras de guía turística. Dice que no es para tanto y no se perdona haber cometido "un terrible error" con una fecha cuando, hace unas semanas, aparecieron en San Pedro de Nora dos visitantes inesperados. Al principio no los reconoció, pero enseguida se dio cuenta de que "estaban muy enterados". Eran el catedrático de Historia Medieval, Ignacio Ruiz de la Peña y el exconsejero de Cultura, Emilio Marcos Vallaure.
Los historiadores Miguel Suárez y Laura Arango, en la explanada del templo
FUENTE: MARTA PÉREZ
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1 comentario:

  1. Estimados Miquel y Laura. Seria muy interesante de visitar esta iglesia de San Pedro de Nora y su pueblo, por lo visto tiene mucha historia. Tengo necesidad de visitar Asturias pronto, ya que busco mis antespasado que naceria 1817-1820 y busco los padrones de esa epoca en los ayuntamiento. Si me quieres orientar este es Mi: E-mail eschpa@bluewin.ch
    Saludos Josefa.

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