20 de febrero de 2016

Ubaldo Puche Mulero, Superviviente de la División Azul, jubilado de Ensidesa (Asturias)

"En la guerra se mata, se roba, se viola... En Rusia maté a muchos, robé botas y gorros y nunca violé"
Fragmento de la portada de 'División azul', de Fran Jaraba. https://www.rtve.es
"No me fui a la División Azul por ideología; era joven, con poca cabeza, y pagaban cinco duros diarios a la familia de cada combatiente en el frente ruso. Lo mío no fueron actos de heroicidad, sino más bien de locura"
Puche, sosteniendo una reproducción de la mítica foto del remate de volea de Quini, dedicado por el futbolista.
En el silencio de las noches, de todas y cada una de las noches, Ubaldo Puche Mulero revive su guerra. Ocurrió hace más de 70 años, pero el tiempo le demostró que la guerra no termina nunca en el fortín de la memoria de quienes fueron sus protagonistas.
El frío del campo abierto en Rusia, en algún lugar que los recuerdos ya no sitúan en el mapa. II Guerra Mundial, el frente ruso, y aquel joven de veinte años encuadrado en una negra aventura llamada oficialmente 250.ª División de Infantería. Para los alemanes, la 250.ª Infanterie-Division. Para los españoles, resumiendo, la División Azul.
"La guerra... no sé explicarte cómo es. En la guerra se mata, se roba, se viola. Yo maté a mucha gente, robé lo que pude, pero violar nunca, eso no. Matábamos a un ruso y nos tirábamos a quitarle el uniforme y las botas de fieltro, que eran cojonudas. Y la cartera para conseguir rublos, que después los alemanes, los muy cabrones, nos los cambiaban por marcos muy por debajo de su valor. Cacheabas al cadáver, le encontrabas la cartera y allí estaba su foto, sonriente, con su mujer y a veces su hijo pequeño en brazos. Daba pena, supongo que aquel sentimiento era lo único que nos dignificaba un poco, pero era sólo un momento porque por lo general estabas en medio de un chorro de tiros". No había tiempo para sentimentalismos.
Ubaldo Puche nació en Águilas, Murcia, en agosto de 1922, en una familia de seis hermanos. Son 93 años en los que dio muchas vueltas para firmar una biografía intensa y cruda. Como buzo le tocó devolver a tierra a decenas de cadáveres; como luchador de lucha libre recorrió España y protagonizó portadas. Como fotógrafo deportivo ("yo soy del Sporting cerrao") es el autor de la famosa imagen de Quini rematando de volea, esa especie de foto icónica que simboliza la furia rojiblanca y al mejor rematador del fútbol español.

SOLDADOS EN COMBATE-Morir en Rusia de Carlos Caballero. www.grandesbatallas.es
Fue guardia civil, participó en la lucha contra los guerrilleros huidos tras la Guerra Civil, fue escolta de un ministro y vio nacer Ensidesa, fábrica en la que trabajó hasta su jubilación. Vive con su esposa, María Luisa, en Llaranes (Avilés) y se refugia en su pequeña habitación, tocado con un gorro negro con la insignia dorada de la antigua Unión Soviética. Un gorro que tiene su patética historia.
"Era de un ruso al que maté. Abriga mucho esto. Mira la insignia y este agujero que es de una bala. Entró por aquí y salió por este otro lado. Pero es negro y ni se nota".
-¿Por qué se fue a la guerra?
-No por ideología. No me hables tú de ideologías. Me fui porque pagaban cinco duros al día a la familia de cada combatiente y colocaban a tu padre si no tenía trabajo. Un amigo de Águilas que se llamaba Miguel Muñoz y que estaba haciendo la mili en Granada me llamó un día y me dijo: "Oye, están buscando voluntarios para ayudar a los alemanes, pagan algo y dicen que se comerá bien; apúntate". Y me fui. Era joven, con poca cabeza. Aquí tengo la Cruz de Hierro alemana, la más alta condecoración militar, pero lo mío no fueron actos de heroicidad, sino de locura. No me considero un valiente, pero sí un tipo muy echado para adelante. Por cierto, mi amigo Miguel murió en Rusia.
"A nosotros nos pagaban los alemanes y vestíamos como ellos. Nos daban un marco diario. Los alemanes nos decían que los españoles estábamos locos por haber ido al frente ruso en una guerra que, bueno, no era la nuestra. De la Guerra Civil yo me libré por meses, soy de la quinta del 42, si aquello dura un poco más acabo en el frente".
Puche, en sus tiempos de submarinista.
La División Azul, aquella iniciativa del régimen franquista que era como devolver visita a la Unión Soviética, se fraguó en los primeros meses de 1941. En julio comenzó el llamamiento de los voluntarios, el día 17 llegaron a Alemania los primeros contingentes; en agosto, traslado al frente, y el 12 de octubre tuvo lugar el bautismo de fuego. Quedaban por delante dos años de sangría y atrocidades.
"Cuando me hablaron de la guerra en Rusia, yo, que era muy crío, pregunté: '¿Rusia?, ¿dónde está eso?' Me alisté y comencé mal; nos dieron un plato de hojalata y a las primeras de cambio, un día a la hora de comer solté: '¡Me cago en el obispo, qué mierda de comida!' Me oyó el capitán... y tres días durmiendo con los caballos en la cuadra, como castigo. Pasamos la frontera entre Alemania y la Unión Soviética andando, en una jornada de 42 kilómetros y cargados hasta arriba. La gente no podía más, así que, salvo las armas, íbamos tirando todo lo que nos estorbaba. Y los mandos, mirando para otro lado".
Ubaldo Puche fue uno de los casi 47.000 voluntarios que en diferentes llamamientos acabaron en el frente ruso. Hubo unos 5.000 muertos en la División Azul, y 9.000 heridos. Los prisioneros supervivientes no regresaron a España hasta el año 1954.
En una ciudad alemana, cerca de la frontera, Puche hizo su particular instrucción. "Estuvimos un mes aprendiendo el manejo de las armas alemanas. Yo me distinguí por buena puntería y me pusieron delante una ametralladora".
"¿Tú sabes lo que es una posición intermedia? Pues es una pequeña trinchera a medio camino entre las trincheras propias y las del enemigo. A mí me tocó estar en alguna... Y, amigo, allí escuchabas las voces de ambos bandos. La misión consistía en avisar del ataque de los rusos, que a veces rodeaban esa posición y no quedaba otro remedio que arrastrarse por el suelo, y así, poco a poco, retroceder y tirarse de cabeza al agujero para salvar la vida. ¿Sabes lo que recuerdo? El ruido de los tanques rusos; un ruido de asustar. Dejábamos bombas en el suelo y desde la distancia disparábamos contra ellas para que explotaran al paso de aquellos bichos. Y yo allí, en medio de los tiros, diciéndome: 'Ubaldo, estás loco, al final te van a quitar del medio'. Pero no, tuve mucha suerte, y mira que me metí en todos los líos".
soldados ANTICARROS - www.grandesbatallas.es
Puche recuerda un nombre: el capitán Timoteo Temprano de la Prieta. "Era de La Coruña, un gran tipo". A Temprano de la Prieta lo situamos al frente de la 5.ª Compañía del Regimiento 269. "El capitán avanzaba con dos pistolas, una en cada mano, pegando tiros sin parar. Cuando se quedaba sin munición, cogía las pistolas y las tiraba. Y yo detrás, para darle otras dos armas cargadas, y a seguir disparando. El capitán nunca me llamaba por el nombre. Me llamaba Guripa. Guripa, tal cosa; Guripa, tal otra... Guripa, hay que matar a un prisionero. Y la guerra te vuelve así. En la guerra matas a un tipo y te quedas más tranquilo que Lepe, porque acabas quitándole todo el valor a la vida; a la tuya y a la de los demás. Yo viví la guerra y si hoy tuviera que ir a otra, me hago prófugo, ni aparezco. Ni hablar de guerras".
Ubaldo Puche se remanga la pernera derecha para enseñar su herida de guerra. "Un machete ruso, por poco me quedo sin pierna. Me mandaron para Alemania, dos meses a Berlín a recuperarme. Allí me encontré con un médico de mi pueblo, lo que son las cosas".
Y vuelta al frente y a la tensión de las trincheras, que eran una especie de lotería. "Los rusos tenían unos francotiradores increíbles. Contaban con un fusil de largo alcance y eran capaces de pegarte un tiro en la cabeza a 800 metros. Disparaban desde los árboles, escuchabas un ruido y de repente alguien que caía fulminado a dos pasos de ti. Un día los rusos me echaron mano. Era de noche, los mandos me enviaron a llevar un parte y no sé por qué, pero me perdí, una tontería por mi parte. Cuando me di cuenta, había cruzado la línea enemiga y dos rusos me cayeron encima. Estuve preso tres meses y diecisiete días, hasta que logré escaparme. Otro golpe de suerte".
Los rusos jugaban en casa. Ubaldo Puche Mulero recuerda una anécdota negra. "Llegamos a un pueblo. En la Unión Soviética todos los pueblos tienen su pozo, y el comandante mandó a un compañero a por agua. Nunca volvió. Desaparecido. Al cabo de unos días, me pregunta: '¿Guripa, esta agua no le sabe rara?' 'Oiga, pues no, a mí me sabe muy bien'. Pero el agua olía, claro, porque al compañero le habían pegado un tiro y había caído al pozo. Me tocó sacar el cuerpo".
Condecoraciones alemanas de Puche, entre ellas, la Cruz de Hierro
Aquello duró hasta 1943. "Cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos iniciaron un acercamiento de cara al fin de la guerra, los rusos pusieron, entre otras condiciones, que los combatientes españoles saliéramos de allí. Un buen día nos explican que aquello se acabó, que quien quisiera regresar tenía permiso para hacerlo. Y yo me dije: '¡Cago en su madre... salgo de aquí pitando!' Ni lo dudé. Volví a Águilas y me habían organizado un homenaje porque yo creo que había sido el único del pueblo alistado en la División Azul. Tuve que echar un discurso desde el balcón del Ayuntamiento".
-Y al día siguiente, ¿cómo le fue la vida?
-Ingresé en la Guardia Civil. Había un examen de entrada y el examinador me dijo: "Si estuviste en la División Azul, ya sabes todo lo que hay que saber". En el cuartel me llamaban el ruso. Pero me destinaron a Sevilla y a mí no me interesaba, así que me "jubilé" de la Guardia Civil.
Algunos, los más cercanos a Puche, le escucharon contar su experiencia contra el maquis en los Pirineos, primero, y en Asturias después.
"Un día, aquí en Asturias, nos dieron el chivatazo de que en una cueva en el monte había gente porque salía humo. Fuimos para allá y a unos cien metros nos recibieron con unas ráfagas de tiros que abrasaban. Empezó a pasar el tiempo y nada, que ellos no podían salir y nosotros no podíamos ni acercarnos. El mando nos mandó ir hasta el cuartel del Simancas, en Gijón, y pedir un mortero del calibre 50. Lo llevamos, lo instalamos y comenzamos a disparar. Los primeros tiros, lejísimos. Después, a la misma boca de la cueva. Nadie contestó desde dentro; silencio total. Cuando entramos descubrimos cinco cuerpos. Se habían matado, con tiros en la cabeza y en la boca, ante la imposibilidad de huir. Todas sus pertenencias, las sortijas y los relojes habían sido machacados y el dinero destrozado para que no lo pudiéramos aprovechar".
SOLDADOS de la División Azul - Morir en Rusia de Carlos Caballero.  www.grandes batallas.es 
Ubaldo Puche Mulero culmina sus memorias con el repaso a su vida en Asturias. Ya había sido destinado a tierras asturianas como guardia civil, tras haber prestado servicio en los Pirineos. Finalmente recaló en la gran empresa Ensidesa. En los siguientes años logró desarrollar dos de sus principales aficiones: el buceo y la fotografía deportiva.
"Antes de la División Azul yo trabajaba en lo que podía. Entré en la Renfe, después me colocó un primo de mi padre que tenía una barbería, de pinche. Mi sueldo eran las propinas. También estuve un tiempo en el Ayuntamiento de Águilas, en la misma oficina que mi padre, pero allí iba cuando quería, era el clásico enchufado".
Años después, su paso por la División Azul (unos 47.000 voluntarios y no tan voluntarios, de los que casi 5.000 dejaron la vida en la inmensidad rusa) le puso en disposición de elegir. Cuenta Puche que quiso ser escolta de Franco, pero que no tenía currículo más allá de la guerra, y que en su defecto le pusieron a cubrir la espalda del ministro José María Fernández Ladreda, asturiano, responsable de Obras Públicas, quien en 1951 había sido nombrado vicepresidente de las Cortes. Con Fernández Ladreda, el murciano Ubaldo Puche viajaba a Asturias con frecuencia, pero aquello se acabó a la muerte del ministro en 1954. La Administración central le volvió a buscar destino laboral, y aquel destino se llamaba Ensidesa.
La fábrica no estaba aún levantada. Seis meses en casa pero cobrando el sueldo, 550 pesetas. Puche vio nacer Ensidesa y también su pueblo, Llaranes, casi a pie de fábrica. Sigue viviendo allí, en un bloque de pisos "obreros" que da a la iglesia, antigua zona de caserías.
División Azul.-httpwww.taringa.net

FUENTE: EDUARDO GARCÍA
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Antecedentes Históricos de la División Azul
División Azul Española
España se mantuvo neutral durante la II Guerra Mundial y promovió el alistamiento de voluntarios para ir a la Unión Soviética para luchar contra el Bolchevismo (La División Azul).
De este modo, el general Franco mantuvo la neutralidad española mientras que simultáneamente compensaba a Hitler por la ayuda prestada al bando nacional durante la Guerra Civil Española con la presencia de Legión Cóndor.
El 24 de junio de 1941 se constituyó la agrupación de voluntarios españoles, quedaría encuadrada en un principio en el XVI Ejercito dentro del Cuerpo de Ejércitos Norte de la Wehrmacht y se le asignó el nombre de 250 División. Los miembros eran voluntarios y la única condición que puso Alemania es que los mandos fueran profesionales. Los voluntarios se presentaron en los banderines de enganche de todas las áreas metropolitanas en España. Los cadetes de la Escuela de Oficiales de Zaragoza se ofrecieron voluntariamente en gran número. Su comandante fue general Agustín Muñoz Grandes y quedó constituida por 15.500 soldados y 2.500 mandos.
El uniforme era boinas rojas de los carlistas, unos pantalones de color caqui de la Legión y las camisas azules de los falangistas, por lo que se empezó a llamar División Azul. Este uniforme se utilizaba únicamente durante los permisos en España; en el campo de batalla, los soldados españoles usaron el uniforme gris de la Wehrmacht, pero con la leyenda “España” y la bandera en roja y gualda en la manga. La justicia militar en la División, se aplica según el código castrense hispano. Las funciones de policía militar, quedan a cargo de la Guardia Civil.
SOLDADOS EN COMBATE-1 - pintor Augusto Ferrer-Dalmau - www.grandesbatallas.es

El 13 de julio de 1941 salió de Madrid para Grafenwöhr (Baviera) el primer tren de voluntarios para pasar cinco semanas de instrucción. La División Azul, . "250. Einheit spanischer Freiwilliger" se dividió en 4 regimientos, para adaptarse a la organización alemana y cada regimiento se dividió en 3 batallones y cada batallón en 4 compañías. El regimiento de artillería estaba dotado de tres baterías de 150 mm y de una batería pesada de refuerzo.
También se constituyó la agrupación de aviadores voluntarios que formaron la Escuadrilla Azul, que lograron 156 derribos de aviones soviéticos.
Pasaron por la División Azul , unos 45.482 soldados o guripas durante varios relevos. 4.954 de ellos encontraron la muerte, 8.700 fueron heridos y 372 fueron hechos prisioneros de guerra por el ejército soviético, y los últimos fueron repatriados a España en 1954, llegando al puerto de Barcelona el 2 de abril de 1954 en el barco liberiano Semínaris. Unos pocos se casaron y se afincaron en Rusia, y no volvieron.
Hubo muy pocas deserciones, y quienes se alistaron con intención de pasarse a los soviéticos tuvieron la enorme sorpresa de ser recluidos también en el GULAG, donde sobrevivía asimismo un número de pilotos y marineros españoles del Frente Popular, retenidos en 1939 e internados por no aceptar la ciudadanía soviética. De los prisioneros morirían en los campos un 30%.
SOLDADOS EN COMBATE-2 - pintor Augusto Ferrer-Dalmau - www.grandesbatallas.es

En la unidad combatió una representación peculiar de la sociedad española, pues la integraron personas de todas las regiones y de capas sociales urbanas. Desproporcionado fue el porcentaje estudiantes universitarios e intelectuales, sobre todo en las primeras expediciones: el 25%.
Al margen de su significación moral como cancelación bien sobrada de la deuda de sangre con Alemania y en parte de la deuda económica, la división tuvo otros valores, desde el punto de vista del régimen.

Comentario de Adolf Hitler de los españoles de la Divisón Azul
Conocido es el desprecio que tenía Hitler hacia los españoles, nos consideraba un pueblo mestizo e inferior pero tuvo que reconocer que los españoles eran excepcionales:
"Los españoles son un puñado de guarros. Contemplan el fusil como un instrumento que no debería ser limpiado bajo ningún pretexto. Sus centinelas sólo existen en teoría. No ocupan sus posiciones, o si lo hacen, se duermen. Cuando llegan los rusos, los nativos tienen que despertarlos. Pero los españoles no han cedido nunca una pulgada de terreno… No puedo imaginar a personas más valientes, apenas se cubren, desafían a la muerte. Sé que, de todas formas, nuestros hombres están siempre encantados de tener a los españoles como vecinos en su sector. Extraordinariamente valientes, duros contra las privaciones pero terriblemente indisciplinados”. Adolf Hitler
El General Agustín Muñoz Grandes estuvo al frente de la División Azul hasta que Franco lo sustituyó por el general Esteban Infantes.  www.grandesbatallas.es
Datos Relevantes de la División Azul

Condecoraciones de la Wehrmacht a la División Azul
  • ·         2 cruces de caballero de la cruz de hierro, una de ellas con hojas de roble
  • ·         2 cruces de oro
  • ·         2.497 cruces de hierro (138 de primera clase)
  • ·         2.216 cruces del mérito militar con espadas (16 de primera clase)
  • ·         Una medalla específica de la división, ordenada por Hitler, distinción que ninguna otra unidad tuvo.

Condecoraciones de España la División Azul
  • ·         8 Laureadas de san Fernando
  • ·         44 medallas militares.

Batallas en las que participó la División Azul
Sitio de Leningrado, Primera Batalla de Leningrado, Batalla de Volkhov, Batalla de Udarnik, Primera batalla de Smiesko, Batalla de Sitno, Batalla de Muravji , Batalla de Nikitkino , Batalla de Possad, Segunda Batalla de Sitno , Batalla de Schevelevo, Tercera Batalla de Volkhov , Batalla de Maloye Samoshie, Batalla de Poselok , Batalla de Putrolovo ,Batalla de Pushkin, Batalla de Krasny Bor.

Los grandes números de la División Azul
  • ·         Voluntarios        45.482,
  • ·         Las bajas totales: 23.552 (52 %)
  • ·         Muertos y Desaparecidos:         4.954 (11 %)
  • ·         Heridos: 9.522 (21 %) .
  • ·         Congelados:      1.512.
  • ·         Otros enfermos: 5.570.
  • ·         Prisioneros:       372


Salida de los soldados de la División Azul - http://www.grandesbatallas.es
FUENTE: GRANDES BATALLAS (http://www.grandesbatallas.es
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