29 de diciembre de 2015

Los ictiosaurios en Asturias vivieron hace unos 190 millones de años, en el período Pliensbachiense del Jurásico Inferior

Villaviciosa, el mar de los ictiosaurios
Los reptiles marinos (por ejemplo, los plesiosauros y los ictiosaurios) eran dinosaurios. Varios tipos de reptiles marinos se desarrollaron durante la era de los dinosaurios, pero todos los dinosaurios reales eran animales terrestres. Los cocodrilos marinos, como otros cocodrilos, estaban estrechamente relacionados a los dinosaurios, así que eran grandes reptiles marinos ya extintos los llamados plesiosauros, pliosauros, mosasauros e ictiosaurios. / Foto: curiosidades.com
La "costa de los dinosaurios" también es un referente de los reptiles que dominaron los océanos jurásicos, con restos de 15 ejemplares, la mitad en el concejo maliayés
Ilustración de dos ictiosaurios. Imagen de Wikimedia Commons
Hubo un tiempo en el que los dinosaurios dominaron la Tierra. La tierra firme. Bajo la superficie del océano, ese cetro lo ostentaron durante 158 millones de años otros reptiles, los ictiosaurios (literalmente "lagartos pez"). El primer fósil de uno de estos animales identificado con certeza fue descubierto hacia 1810 o 1812 por Mary y Joseph Anning en el suroeste de Inglaterra. Desde entonces ha habido numerosos hallazgos en todos los continentes. Uno de los principales yacimientos ibéricos se encuentra en Asturias, en la denominada "costa de los dinosaurios", el litoral jurásico comprendido entre Gijón y Ribadesella, donde han aparecido restos de 15 ejemplares (dos de ellos aún se están excavando). Frente a la "costa de los dinosaurios" se extendía, pues, el "mar de los ictiosaurios".
Los ictiosaurios cuyos restos se han recuperado en Asturias vivieron hace unos 190 millones de años, en el período Pliensbachiense del Jurásico Inferior, del que existe un registro muy limitado en todo el mundo. Entre ellos se encuentra el ejemplar más completo de los excavados en la península Ibérica, un adulto de unos tres metros de longitud. Pertenecía al género "Leptonectes", el mismo al que se atribuyen los restos de otros dos individuos, uno juvenil y otro perinatal. El que se está excavando actualmente en la playa de Vega, en Ribadesella, corresponde, según el análisis de su dentición, a un género diferente, todavía indeterminado. El resto permanece sin clasificar. "Los fósiles de 'Leptonectes' de esta antigüedad son extremadamente escasos a nivel mundial, dado que sólo se ha descubierto un ejemplar en Suiza y dos más en el sur de Inglaterra", manifiesta José Carlos García Ramos, director del Museo del Jurásico de Asturias (Muja), cuyo equipo científico sigue el rastro de la fauna jurásica en el litoral centro-oriental asturiano.

fósil de un ictiosaurio anfibio
Los ictiosaurios no son dinosaurios, conviene aclararlo (la distancia la marca la estructura del esqueleto). Tampoco lo son los plesiosaurios que compartieron con ellos los mares triásicos y jurásicos. Ni los pterosaurios, que dominaban entonces el aire. Aunque todos eran reptiles, y muchos de ellos de gran tamaño. Y todos coexistieron, al menos en parte de su historia evolutiva. Los ictiosaurios aparecieron al inicio del Triásico, hace unos 252 millones de años, y se extinguieron en el Cretácico, hace 94 millones de años; durante 151 millones de años coincidieron con los dinosaurios. De ello dejan constancia los hallazgos fosilíferos de la costa jurásica asturiana, que también guardan registro de la presencia de plesiosaurios, así como de tiburones; uno de ellos acabó, precisamente, con el ejemplar adulto de ictiosaurio excavado en la ensenada de La Conejera, en Villaviciosa. "En el mismo yacimiento se han recuperado dos dientes de tiburón y, teniendo en cuenta que el ejemplar de ictiosaurio aparece completamente desarticulado y no muestra evidencias de haber sido desplazado por las corrientes del fondo marino de la época, lo más probable es que haya sido objeto de depredación por estos peces", expone García-Ramos.
fósil de un ictiosaurio 
El aspecto general de los ictiosaurios evoca al de un delfín, un atún o un pez espada. Y los científicos creen que sus movimientos debían parecerse a los de éstos. Sin embargo, los más primitivos, los del Triásico, tenían una anatomía más alargada y se movían mediante ondulaciones del cuerpo al modo de las anguilas. "Sus grandes ojos sugieren que tenían muy desarrollado el sentido de la vista", precisa García-Ramos; "algunos de ellos, como el 'Temnodontosaurus', tuvieron los ojos más grandes que cualquier otro animal conocido: hasta 26 cm de diámetro". El récord actual (25 cm) lo ostenta el "Architeuthis" o calamar gigante.
Los ictiosaurios se alimentaban de moluscos, peces, otros reptiles marinos, pterosaurios y aves. Eran vivíparos, es decir que parían crías desarrolladas. Y, dado que tenían respiración aérea, debían salir a la superficie a tomar oxígeno, como los cetáceos.
Villaviciosa, el mar de los ictiosaurios
FUENTE: La Nueva España
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Ictiosaurios
Los ictiosaurios fueron un orden de reptiles de la subclase de los euriápsidos.
Medían de de 1 a 10 metros de longitud. Estaban adaptados a la vida marina con su cabeza grande, cuerpo fusiforme, extremidades pares en forma de aletas, mayores las anteriores, y con 5 a 12 dedos provistos de numerosas falanges y cola ahorquillada; hocico largo y mandíbulas provistas de numerosos dientes, lo que demuestra su régimen carnívoro; y cavidades orbitales muy grandes, signo de ojos grandes y de posible vida abisal.
Hay fósiles tan excelentemente conservados, que de su estudio se ha podido conocer su dieta de peces y cefalópodos, y saber que incubaban internamente sus huevos, esto es, que eran ovovivíparos.
Los primeros aparecieron en el Triásico tardío y alcanzaron su clímax en el Jurásico, para extinguirse misteriosamente al final del Cretácico junto con otros reptiles.
En total durante 160 millones de años dominaron los mares, mientras que los dinosaurios dominaban la tierra firme.
Ichtyosaurus: Significa reptil pez. En las mandíbulas tenía unos dientes largos y afilados. Al igual que sus parientes los reptiles reptiles terrestres y los voladores, respiraba aire. Inhalaba el aire asomando las fosas nasales fuera del agua. Sus grandes cuencas oculares nos permiten suponer que tenía buena vista. Al a igual de los peces, no tenía cuello. Esto les facilitaba el lanzamiento por el agua. La aleta dorsal ayudaba a que se mantuviera recto. Nadaba moviendo las aletas, como las tortugas actuales. Los científicos han averiguado que comía estudiando sus fósiles y observando el contenido de sus estómagos.
Los ictiosaurios probablemente evolucionaron a partir de reptiles de tierra
Los mejores fósiles muestran que comía peces, marisco, moluscos, animales parecidos a los calamares y a las gibas actuales. De vez en cuando, capturaba un pterosaurio. El fósil de uno encontrado en Alemania muestra claramente la silueta de su cuerpo. La piel era gruesa y lisa. La piel tersa era imprescindible para favorecer el aerodinalismo. Su amplia cola se movía de un lado a otro, como la de los tiburones actuales. Nadaba moviendo la cola, como los tiburones o atunes actuales. Con las aletas llevaba la dirección. Podía alcanzar velocidades de hasta 40 kilómetros por hora. Utilizaba la aleta dorsal para mantener el equilibrio. Sin esta aleta sus cuerpos hubieran sido demasiado inestables. Las tablas de surf y los barcos de vela tienen una aleta parecida en la parte inferior, para mantenerse horizontales en el agua. Empezó a disfrutar de la libertad de la vida del agua. Su cuerpo se adaptó cada vez más a la vida acuática. Era muy buen nadador, pero también llevó a cabo otras adaptaciones. Los reptiles actuales, como los cocodrilos, ponen huevos en tierra. Este reptil y los demás Ictiosaurios eran reptiles, pero se habían adaptado tan bien en el agua que no salían de ella para desovar. Sus crías nacían ya vivas dentro del agua, como las ballenas o los delfines. Una vez alumbradas, las crías probablemente se unían al grupo y, por razones de seguridad, nadaban junto a los otros Ictiosaurios. Medía unos 2 metros de largo.
Los ictiosaurios tenían un aspecto parecido al de los delfines actuales
Eurhinosaurus: Este era el Ictiosaurio con los dientes más grandes y afilados. Presentaba unos mandíbula superior muy larga, con unos afilados dientes que se le salían hacia los lados. Este hocico en forma de sierra probablemente lo usaba para buscar alimento. Seguramente también podía mover la cabeza con agilidad para ensartar los peces que pasaban cerca de él.
Shonisaurus: Fue un animal enorme, encontrado en Nevada, EE.UU. Con sus 15 metros de largo fue el Ictiosaurio más grande de todos que se conoce. Su cuerpo enorme alcazaba el tamaño de la actual ballena yubarte.
Grippia: La única pista que tenemos de los primeros Ictiosaurios es de un animal llamado Grippia. Cinco millones de años después evolucionó otro animal llamado Mixosaurus.
Mixosaurus: Este Ictiosaurio tenía el cuerpo delgado, las aletas pequeñas y la cola estrecha. Otros Ictiosaurios posteriores la tenían más ancha como la de los tiburones actuales.
Ophtalmosaurus: Significa reptil ojo. Medía 3 metros y medio, más que otros Ictiosaurios del Triásico. Tenía los ojos inusualmente grandes. También era algo distinto a otros Ictiosaurios porque carecía de dientes. Nadaba en grupos como los delfines actuales y las marsopas.
Ictiosaurios, orden de reptiles marinos que vivieron desde el periodo triásico inferior, iniciado hace unos 240 millones de años hasta el cretácico, que finalizó hace unos 65 millones de años. Hubo varias especies diferentes de ictiosaurios, que medían entre 1 y 15 metros. Los ictiosaurios tenían una apariencia similar a los delfines, con largos y puntiagudos hocicos y cuerpos aerodinámicos. Tenían dientes cónicos y grandes ojos. Se impulsaban por el agua por medio de su cola vertical, y tenían aletas, que consistían en huesos de los dedos fusionados. Parían crías vivas, capacitadas para vivir por completo en el agua. Otros reptiles de esta época -incluidos los dinosaurios- ponían sus huevos en tierra. Es probable que se alimentaran de peces.
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