9 de noviembre de 2014

La "invasora" Garduña, conocido popularmente como Fuína

El cazador que llegó con las cosechas

Una investigación revela que la garduña apareció en la península Ibérica de la mano de las sociedades neolíticas y, aprovechando sus transformaciones del medio, sustituyó a la marta en muchos lugares.
La garduña adulto mide entre 40 y 50 cm de longitud, la cola mide entre 21 y 27 centímetros, y su peso oscila entre 1 y 2 kg. Muy parecida a la marta,no en vano tienen antepasados comunes, pero es ligeramente más paticorta y corpulenta, tiene el hocico más chato y las orejas más pequeñas, y se distingue de aquella por su babero de color blanco que se abre en horquilla hacia las extremidades delanteras. Tiene un excelente oído y muy buena vista y olfato. http://www.ramoskroker.com

La garduña, un pequeño carnívoro común en Asturias y conocido popularmente como fuína, es un habitante relativamente nuevo de la península Ibérica, a la que llegó en el Neolítico. Así lo indica un reciente estudio sobre esta especie y su "prima" la marta, el cual constata, asimismo, que la "invasora" garduña ha venido a sustituir a la marta en gran parte de su antigua área de distribución.
 La presencia de la marta está documentada en la península Ibérica desde mediados del Pleistoceno, cuando, en apariencia, ocupaba todo el territorio. Actualmente se restringe a la franja norte, de clima atlántico y caracterizada por sus fondosos bosques caducifolios. La garduña no aparece en escena hasta el Holoceno, procedente de Oriente Próximo, única región en la que se han encontrado restos de esta especie datados en el Pleistoceno. Su expansión hacia Europa está vinculada a la propia extensión de las sociedades neolíticas, aunque no está claro si llegó "invitada", como animal semidoméstico, o si fue un "polizón", como sostiene la hipótesis más probable. El Neolítico, que en la península Ibérica comenzó entre los años 6000 y 3000 antes de Cristo, se caracteriza por el surgimiento de la agricultura y la ganadería, que crearon paisajes abiertos, que la marta rehúye y, en cambio, favorecen a la garduña (presente en las estepas asiáticas).



Al mismo tiempo que tenía lugar esa transformación del medio, un cambio climático, la llamada transición boreo-atlántica, provocó un retroceso del hábitat forestal, igualmente negativo para la marta. Tal conjunción de circunstancias habría propiciado la entrada triunfal de la garduña en la península y habría dado lugar a un repliegue paralelo de la marta hacia el norte ibérico, donde persistieron los grandes bosques. Aunque ambos mustélidos seleccionan medios arbolados, la garduña depende menos de los bosques naturales y, por otra parte, actúa como comensal del hombre: se aprovecha de sus acciones sobre el medio y entra en pueblos y ciudades. La marta aparece en las poblaciones rurales, pero de forma más coyuntural.
A juicio de Carlos Nores, profesor del departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, y uno de los autores del estudio, la actividad nocturna de la garduña (la marta es preferentemente diurna) respalda la idea de que esta especie "no fue introducida a propósito, como un animal semidoméstico, sino que acompañó a los seres humanos de extranjis, sin que estos se diesen cuenta". Por otra parte, esa disparidad de hábitos facilita la coexistencia entre ambos mustélidos y reduce la competencia entre ellos. De hecho, el equilibrio de fuerzas entre la garduña y la marta no es una cuestión de rivalidad; el sesgo en su abundancia y su distribución obedece a una selección de hábitat y de altitud. El caso de Asturias es muy ilustrativo a este respecto. Nores lo explica a partir de las 418 citas recogidas en la comunidad (144 de garduña y 253 de marta). "En Asturias, ambas especies son capaces de vivir en una vecindad muy inmediata, lo que parece sugerir una falta de competencia o, al menos, una diversificación ecológica". Aunque las dos especies pueden encontrarse desde el nivel del mar hasta las montañas, "si comparamos su abundancia por rangos de altitud vemos que la garduña tiende a ser más abundante por debajo de 200 metros, mientras que la abundancia entre ambas está equilibrada entre 200 y 400 metros, y la marta empieza a ser gradualmente más abundante que la garduña a partir de los 400 metros. Si bien en el rango de los 400-800 metros las diferencias no son significativas, a partir de los 800 la marta domina claramente sobre la otra especie", concluye Nores. La información disponible permite afirmar, asimismo, que "hasta la década de 1990-2000 las dos especies eran igual de abundantes, pero a partir de entonces, probablemente gracias al aumento de la superficie boscosa (un 22,5 por ciento entre los períodos 1986-1996 y 1997-2007), la marta ha empezado a abundar más que la garduña".

FUENTE: 

GARDUÑA (Martes foina) http://www.sierradebaza.org

FICHA TÉCNICA


Orden: Carnívora. Familia: Mustélidos. Género: Martes. Especie: Martes foina (Erxleben, 1777).  Subespecies presentes: una sola especie en la Península Ibérica. Longitud del cuerpo: Entre 38 y 55 cms. Longitud de la cola: Entre 22 y 28 cms. Alzada a la cruz: De 12 a 13 cms. Peso: Los machos entre 1.100 y 2.500 grs., las hembras entre 900 y 1.400.  

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE


Mamífero carnívoro de mediano tamaño, con característico babero de color blanco que se abre en horquilla hacia las extremidades anteriores con cuerpo  esbelto y alargado. La cabeza es grande, más clara que el resto del cuerpo, con las orejas que sobresalen de la cabeza y aparecen bordeadas de blanco. El hocico es alargado y termina en una nariz color carne. Las patas las tiene cortas y son de un color más oscuro que el cuerpo, y están provistas de 5 dedos sin pelo en las plantas, contando con uñas que no se esconden.  El oído es el sentido más desarrollado en la especie, que también cuenta con muy buena vista y olfato. Puede trepar por árboles y no excava en el suelo.
La garduña presenta una coloración marrón, más o menos oscura o rojiza incluso de color canela, con una mancha blanquecina llamada babero o gorguera, que ocupa toda la garganta y el pecho, y que se divide para alcanzar la parte superior de las patas delanteras. Este babero presenta una impronta específica en cada ejemplar, por lo que se viene utilizando en los trabajos de campo para identificar a los distintos individuos de la especie.
Cráneo de la garduña.
La dentadura de la garduña consta de un total de 38 piezas, contando la mandíbula superior con 6 incisivos, 2 colmillos, 8 premolares y 4 muelas, y la inferior con 2 muelas más.
Existe una subespecie de garduña en las Islas Baleares, la cual se considera extinguida. Era de menor tamaño que la especie ibérica.
Aun cuando también se ha hablado de una subespecie propia de la región mediterránea que se ha denominado como Martes foina mediterranea, que se considera tiene el pelaje más rojizo y menos espeso, no existe base científica para mantener la diferencia.
La garduña presenta una gran similitud con la marta (Martes martes). De hecho se considera que las martas y garduñas tienen antepasados comunes, procediendo las especies actuales de un mismo tronco, que posteriormente quedó aislado en sus poblaciones con motivo de alguna glaciación, desarrollando rasgos genéticos propios. Nunca han llegado a hibridarse entre ambas.
Silueta de la garduña.
Longitud de la cabeza más cuerpo: hasta 55 cms. Longitud de la cola: hasta 28 cms.
La garduña es un animal de hábitos crepusculares y nocturnos, aunque no es raro observarla –en los lugares en que abunda-  durante el día. Es territorialista, defendiendo su territorio de caza, que puede ser de 2-10 Kms. de radio, de otros machos. Dentro de ese territorio dispone de varias madrigueras las cuales ocupa indistintamente, y pueden estar situadas entre piedras, tocones de árboles viejos, grietas, etc. Durante el invierno suele frecuentar o instalarse en construcciones humanas abandonadas o poco frecuentadas, como casas, graneros, pajares, etc.
Ocupa una gran diversidad de hábitats, de modo que podemos localizarla en bosques de todo tipo, zonas agrícolas, incluso parajes moderadamente humanizados. En el Pirineo oriental, la garduña ha sido observada por encima del límite del bosque, a 2.300 m de altitud  y a 2.400 m en los Alpes . En la Sierra de Baza (Granada), se ha detectado su presencia a 2.200 metros. En zonas mediterráneas, la garduña se comporta como una especie ubiquista; en zonas eurosiberianas, parece más antropófila y ocupa llanuras, zonas deforestadas y edificios. En las últimas fechas se ha detectado en centro Europa un curioso hábito de la garduña, que está suponiendo muchas molestias y perjuicios, al introducirse el animal en los motores de los coches estacionados en las vías públicas (se ha considerado que buscando el calor del motor), donde destruye con los dientes los circuitos del motor, a los que daña considerablemente. Esta práctica, que se considera nueva en la especie, se comenzó a detectar a mediados del pasado siglo en Suiza y se ha extendido a otros países de centro Europa, por el momento no se tiene constancia de daños de este tipo inflingidos a vehículos estacionados en la Península Ibérica.
La dieta del animal está muy condicionada por las disponibilidades alimenticias y disponibilidades estacionales. Así en el norte de España se basa en pequeños roedores, frutos e insectos; mientras que en el sur de España disminuye la importancia de los roedores, y aumenta la de frutos, e incluye en la dieta la presencia de reptiles e insectos.
El babero blanco o gorguera es el rasgo identificativo mas característico de la garduña.
 DATOS DE LA ESPECIE

Longevidad: Entre 10 y 12  años. Excepcionalmente puede alcanzar los 15 años. Se han citado ejemplares en cautividad que han llegado a vivir 20 años.
 
Celo: Dura unos 15 días y se produce de junio hasta agosto.

Gestación: Prepara una cama entre piedras, o en el tronco de un árbol, que acondiciona con maleza y musgo. El animal cuenta con implantación diferida del óvulo, de modo que si bien la gestación dura 56 días, pueden transcurrir de 8 a 9 meses desde la cópula hasta el parto.
 
Época de parto: De marzo a julio del año siguiente en que quedó fecundado el animal.
 
Parto:  Uno solo al año, dando a luz, de 2 a 5 crías, normalmente 3-4, aunque excepcionalmente puede llegar a 7 ejemplares. 
 
Duración de la lactancia:  Las crías nacen ciegas y desprovistas de pelo, con un peso de unos 30 gramos. Abriendo los ojos cuando ha transcurrido poco más de un mes. La lactancia dura de 30 a 45 días. Al contar la madre con solo dos mamas las crías tienen que alternarse cuando maman.

Madurez sexual: Entre los 18 meses de vida y los 3 años.
 
Alimentación: Varia mucho, estando muy condicionada por las disponibilidades alimenticias y disponibilidades estacionales, así en el norte de España se basa en pequeños roedores, frutos e insectos; mientras que en el sur de España disminuye la importancia de los roedores, y aumenta la de frutos, e incluye en la dieta la presencia de reptiles e insectos.

Hábitats: Ocupa una gran diversidad de hábitats, de modo que podemos localizarla en bosques de todo tipo, zonas agrícolas, incluso parajes moderadamente humanizados, aunque prefiere terrenos que tengan presencia de roquedos, en los que buscar refugio. En la península ibérica se extiende por la generalidad de los territorios, compartiendo en el norte peninsular territorio, aunque no altitud, con la marta, especie que en la península está limita al norte.
 
Huellas: Muy parecida a la de la marta, aunque son más visibles las de la garduña que las de la marta, debido a que no tiene pelos en la zona de la planta del pie. El tamaño no supera  los 4,5 x 3,5 cm. La huella presenta una gran almohadilla plantar y cuatro almohadillas digitales y las cuatro uñas. El quinto dedo no suele quedar marcado. En la nieve deja unas huellas paralelas muy características. La separación en cms. de las huellas podrá determinar si el animal iba andando (unos 30 cms.) o corriendo (de 50-60 cms.).
 
Excrementos de garduña.
Excrementos:  Su forma y color va a depender mucho del alimento consumido, por lo general presentan una punta roma y otra puntiaguda. Su tamaño puede ir desde los 5 a los 10 cms. No despide olor desagradable y suele depositarse en lugares elevados emplazados a lo largo de sus sendas habituales de paso. Cuando ha comido frutos, son apreciables los huesos.
 
Otros rastros: No son fáciles de detectar.
 
Dimorfismo sexual: El macho es de mayor tamaño que la hembra, presentando ésta dos mamas visibles en la época de lactancia.
 
Enemigos naturales: Prácticamente carece de enemigos naturales, pero los ejemplares jóvenes pueden ser víctimas de los grandes carnívoros y las grandes rapaces nocturnas y diurnas.
                           
Principales problemáticas: La garduña ha sido objeto de una caza feroz por los alimañeros, que vendían su piel haciéndola pasar por marta, la que alcanzaba un alto precio en el mercado peletero. Actualmente su principal problemática viene asociada a la destrucción de hábitats naturales.
Huellas de garduña en la nieve. El animal no hiberna.
Status de la especie: En el Convenio de Berna (ratificado el 13-05-1986) se incluye dentro del Anejo III: ESPECIES DE FAUNA ESTRICTAMENTE PROTEGIDAS. En la categoría de la UICN (2001) se cataloga como PREOCUPACIÓN MENOR (LC).
CATÁLOGO DE MAMÍFEROS EN LIBERTAD EN LA SIERRA DE BAZA
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