11 de octubre de 2014

La creación del Grupo de Montaña de la Guardia Civil en Mieres allá por los principios de los años setenta

La historia del equipo de la Benemérita en el concejo  de Mieres y en Asturias.
El antiguo cuartel de la Guardia Civil de Mieres, ya desalojado.

El Grupo de Montaña, pionero de la Guardia Civil.    
La Guardia Civil rescatando a un montañero
Poco se ha escrito sobre los nuevos tiempos que hace ya varias décadas corren en torno a los Cuerpos de Seguridad del Estado, por ejemplo, la Guardia Civil. Talmente parece que se respiran aún vientos de hace cincuenta años. Pues no. Categóricamente, no. En su día se produjo una especie de catarsis, de ruptura con el pasado que permitió, entre otras novedades, el cambio de mentalidad tanto en la propia Benemérita como en la sociedad civil. Y Mieres fue un modesto testigo de un hecho que puede considerarse excepcional. Y fue . Pero antes, dos hechos a modo de anécdotas fueron protagonizados por quienes después jugaron un papel determinante. A la localidad de Turón llegó, como guardia y con apenas veintiún años, un joven leonés de Boñar a quien su madre le recomendó aquello de «ten cuidado hijo, que te vas para tierra de mineros».  Con traje de paisano se fue un día, en solitario, a tomar un café a un bar de la localidad. A los pocos minutos, entraron varios jóvenes de parecida edad con las consabidas frases hacia amigos que allí se encontraban: «Me cago en tu…», «pero cabrón, ¿qué haces aquí? Si yo te espera en…», «eres un hijo de…». Todo un vocabulario propio de la época y la zona que para nada llevaba carga ofensiva. Era una forma de hablar.
Nuestro protagonista casi se echa a temblar y en sus adentros se planteó. «Ya está armado el lío. Esto termina en gresca». Pues no, tampoco. Poco después, por alusiones casuales sobre procedencias, se estableció el diálogo con el joven guardia y el asunto terminó dos horas más tarde, en plan de auténtica hermandad, con varios cafés y algún vasillo de vino por el medio. «Y… ¿esto era para temer?», repetía el agente en su retirada. Su nombre: José Luis Llamazares González, aún hoy en activo con el grado de subteniente, jefe del Grupo de Montaña, el título de licenciado en Derecho y plenamente integrado en Mieres por matrimonio y plena relación social y participativa.

Guardia Civil Montaña GREIM
Tres o cuatro años más tarde arriba a Mieres, como máximo responsable del cuartel de la Guardia Civil en la villa, un joven capitán de veintiocho años. Situado ya en su puesto varios meses, recibe la orden del Gobernador Civil de desalojar a los operarios de una fábrica mierense de bastante envergadura, que se habían encerrado en el comedor en señal de protesta por diferencias salariales o similares. Allí se persona y con toda la fuerza en el exterior, penetra en el recinto con un par de agentes y comunica a los encerrados que lleva la orden de evacuarlos de forma tajante. Se produce un cara a cara no exento de momentos de tensión, hasta que el capitán, con gesto respetuoso pero firme, les dice: «Miren, tenemos dos formas de solucionar esta papeleta, una saliendo todos a tomar un café juntos, la otra por la fuerza, yo personalmente opto por la primera», y el efecto fue tal que poco después se desalojaba pacíficamente las instalaciones. Era el capitán José Ignacio Laguna Aranda, hoy general en la reserva y también con la orla de abogado en su despacho. Vienen ambas historias a cuento porque fueron determinantes en la creación del Grupo de Montaña de la Guardia Civil, hoy el GREIM (Grupo Rural Especialista e Intervención en Montaña) de Mieres, el primero que vio la luz en la parte occidental de la cornisa cantábrica. Y así se fue escribiendo esta página. En septiembre de 1974, el capitán Fernando Abós Coto, natural de Pola de Laviana, con vinculación en Jaca y dentro de la escuela de Candanchú, decide crear el Grupo de Montaña de Mieres con base en la estación invernal de Pajares, donde encuentran, por parte del entonces director provincial de deportes Jesús Suárez-Valgrande, no solo toda clase de facilidades, sino apoyo material e incondicional. Unos años después entró en juego el capitán José Ignacio Laguna, procedente del grupo de competición de fondo de Jaca, que potencia los comienzos y más tarde traspasa la experiencia a León y Cangas de Onís, poniendo al frente del grupo de Mieres a José Luis Llamazares ya con la graduación de cabo. Pombo, Gándara, Aguirre, Porto, Julio y el propio Llamazares son los iniciadores. Se va perfilando la misión, hacen escalada, aparece, en el viejo cuartel, un departamento para ellos exclusivo y como no existía el Seprona, realizan servicios de medio ambiente, eso sí, con misión esencial en Pajares durante el invierno y los fines de semana, extensivo a San Isidro.
Servicio de montaña de la Guardia Civil
De todas formas existe la filosofía de cualquier misión, como proteger las instalaciones de TVE en el Gamoniteiro, Cuitu Negro y el Mosquito, ante la posibilidad de sabotaje, e incluso tener que salir, como unidad especial, a mantener el orden con motivo de movilizaciones y manifestaciones de tipo laboral, social o política. Pero su objetivo termina por concentrarse en la labor pura de montaña, alcanzando Llamazares la jefatura de área con Mieres, Sabero, Cangas de Onís, Potes (Cantabria) y Puebla de Trives (Orense). Según su propia experiencia, José Luis Llamazares señala como hechos de auténtico impacto trágico, de tensión y efectos inevitables, varios sucesos. En los años ochenta, desaparecen dos jóvenes en el macizo de Las Ubiñas, Javier Centeno y José Luis Cabal. Fue un cinco de enero. Hasta últimos de mayo no fueron encontrados, primero Javier, luego José Luis. En el refugio del Meicín, se vivieron momentos de emoción incontenida, puesto que los padres del primero estuvieron todo el tiempo allí y también familiares del segundo. Se da la circunstancia de que Pepita y Héctor, padres de Javier, después de asistir al funeral por su hijo, volvieron a la montaña a ayudar hasta recuperar el cuerpo de José Luis.
De fuerte impacto vividos por el Grupo de Montaña de Mieres en primera línea, fueron también los accidentes sufridos por dos helicópteros, a causa de las condiciones climatológicas. Uno de ellos tuvo lugar en los Picos de Europa, donde fallecieron el agente Zapata, dos capitanes y la súbdita inglesa que pensaban rescatar durante el operativo. El segundo de los fatales siniestros fue en el lago Enol, tras la desaparición del niño de trece años Germán Quintana, donde la aglomeración de niebla provocó la muerte de siete personas con las que Llamazares había estado charlando pocos minutos antes. La trayectoria del Grupo de Montaña de Mieres, como buque insignia de todo un proceso de renovación en los objetivos y fines de la Guardia Civil, tuvo la lógica correspondencia simbólica en el recuerdo que este pueblo les hizo, en el año 1990, cuando se les otorgó el título honorífico de «Mierense del Año». El hoy general en la reserva José Ignacio Laguna y el subteniente José Luis Llamazares fueron los impulsores del GREIM con base.
 
Los Grupos de Montaña de la Guardia Civil .
FUENTE: Amadeo Gancedo 
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