13 de octubre de 2014

El buque español "Sierra Aránzazu"

La tragedia y el enigma del "Sierra Aránzazu"

El Sierra Aránzazu
El buque español sufrió hace cincuenta años un ataque, nunca esclarecido, cuando se dirigía con mercancías a Cuba, en pleno bloqueo a la isla por parte de Estados Unidos.
localización del lugar donde se produjo el ataque
Un 13 de septiembre de hace cincuenta años se produjo el ataque al buque español "Sierra Aránzazu" cuando se dirigía a La Habana con una carga de alimentos, tejidos, aperos de labranza, muñecas y otras mercancías inocuas. La autoría y responsabilidad de aquel brutal acto terrorista en el Caribe, que costó la vida a tres marinos españoles, el capitán y dos oficiales, y lesiones a otros seis tripulantes y provocó una intensa reacción emocional en España y tuvo importantes repercusiones mundiales, nunca fueron aclaradas. Cincuenta años después, conocemos por nuevas fuentes documentales quiénes fueron los autores materiales y los responsables últimos del atentado. De ahí que nos parezca en este aniversario un acto de justicia moral con aquellos marinos asesinados y masacrados recordarlos y difundir su tragedia dando a conocer los hechos con las respuestas e interrogantes que existen sobre aquel acto de terrorismo.
Con la crisis de los misiles en octubre de 1962, los acuerdos entre Kennedy y Kruschev que incluían la promesa de aquél de no tratar de invadir Cuba, la política hacia la revolución castrista de los hermanos Kennedy dio un giro estratégico. Se suspendió la operación "Mangosta" montada para invadir la isla y se puso en práctica la denominada política de vía múltiple que suponía la simultánea presión diplomática, económica y de operaciones encubiertas para asfixiar la revolución castrista. Entre las medidas económicas estaba la de mantener el bloqueo comercial de la isla impidiendo toda clase de comercio con Cuba. Las operaciones encubiertas consistían en hacer sabotajes en la propia isla e impedir por la violencia la entrada o salida de los barcos cubanos y los de los países que comerciaban con Cuba. Para conseguir tales objetivos se crearon los denominados "comandos autónomos" con exiliados cubanos anticastristas que tendrían sus bases fuera de territorio estadounidense, en Centroamérica y el Caribe, y establecían sus propios objetivos, de tal manera que el Gobierno norteamericano pudiese practicar ante tales actos ilegales la política de la negación plausible. La CIA se encargó de su financiación, de su adiestramiento, de proporcionales barcos, aviones, armamento y aportarles la información necesaria para sus operaciones subversivas encubiertas.


Maniobras del SIERRA ARÁNZAZU en la Bahía de Santander con el ancla de babor a la pendura 
(Archivo del Astillero del Atlántico. Escuela Técnica Superior de Náutica de Santander)-http://www.grijalvo.com
El más importante de esos grupos autónomos era el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) fundado por Manuel Artime Buesa, uno de los líderes políticos de la Brigada 2506, como se denominaban pomposamente los exiliados cubanos que habían sido derrotados en Bahía Cochinos. El MRR tenía desde 1963 bases de operaciones y entrenamiento instaladas en Nicaragua, Costa Rica y la República Dominicana. Contaba con 380 hombres, una avioneta, un barco nodriza, el "Santa María", que transportaba dos lanchas, la "Gitana" y la "Monty", pertrechadas con ametralladoras pesadas y un cañón, y desde las que realizaban sus operaciones contra territorio cubano y sus ataques a los barcos mercantes. Todo ello era financiado por la CIA, que entre junio de 1963 y junio de 1964 había invertido en todos esos gastos materiales y de personal cinco millones de dólares.
España fue uno de los países que, con el permiso expreso de Franco, mantuvieron el comercio con Cuba. La Compañía Marítima del Norte se encargó de ese tráfico destinando cuatro buques de su flota a transportar a la isla mercancía general, retornando a España con azúcar, tabaco en rama y cigarros puros. Cuando se produjo el ataque al "Sierra Aránzazu" ya eran veinte los viajes realizados por estos buques, el segundo del barco hundido. Las presiones por parte del Gobierno de los Estados Unidos para que se cortara este tráfico existieron desde que se inició, pero desde principios de 1964 arreciaron hasta tal punto que en febrero de ese año el gerente de Marítima, señor Sendagorta y el subsecretario de la Marina Mercante, Leopoldo Boado, tuvieron que desplazarse a Washington para asesorar al embajador español en las conversaciones que éste tenía con las autoridades norteamericanas que presionaban para que España lo suspendiese, obteniendo a regañadientes el plácet norteamericano. Pero a principios de septiembre, esto es, unos días antes del brutal ataque al "Sierra Aránzazu", el embajador español Merry del Val fue llamado a una reunión con el secretario de Estado, Dean Rusk, para comunicarle las decisiones de la OEA de presión sobre Cuba y en la que, con amenazas veladas, se insistía al embajador en la necesidad de la suspensión de ese comercio con la isla.
El buque tras el ataque
El "Sierra Aránzazu", tras una travesía normal del Atlántico, tuvo que desviarse más hacia el sur del Caribe, para evitar las potenciales consecuencias de los huracanes "Dora" y "Ethel", que se estaban formando, con el objeto de navegar por el Viejo Canal de las Bahamas hacia el puerto de La Habana. El domingo, día 13 de septiembre, sobre la una y media, un avión de reconocimiento sobrevoló el barco, que se encontraba a setenta millas del punto más oriental de la costa cubana, Punta Maisi, y a las ocho menos diez una lancha se aproximó por la popa iluminando con sus reflectores el nombre y la matrícula del buque. Diez minutos después, dos lanchas, una por babor y otra por estribor, se colocaron a una distancia de unos 50/100 metros del barco y, sin previo aviso, comenzaron a lanzar ráfagas de ametralladora y algún disparo de cañón sobre el puente de mando y los alojamientos de la tripulación, con un evidente ánimo de cortar las comunicaciones y masacrar a los tripulantes. Alcanzados los depósitos de combustible, el barco se incendió y el capitán, herido gravemente, como el segundo oficial, dio orden de abandonarlo y arriar el bote de babor, porque el de estribor estaba inservible por los impactos. Cuando los marinos se aprestaban a hacerlo, nuevas ráfagas de ametralladora causaron más heridos; algunos de gravedad, como el tercer maquinista.
Agolpados los 20 hombres en un solo bote salvavidas, los náufragos pasaron doce horas angustiosas a bordo. Durante la travesía fallecieron el capitán Pedro Ibargurengoitia (42 años, de Algorta, Vizcaya) y el tercer maquinista, José Vaquero Iglesias (23 años, de Villablino, León), el bote hacía agua y, estropeada la bomba de achique, tuvieron que hacerlo con cajas de galletas y sus zapatos. Hacia las 10 de la mañana del día 14 los náufragos fueron localizados y rescatados por el carguero holandés "P. G. Thulin" a través de las indicaciones de un avión de la Navy. Atendidos los heridos, en el barco falleció el segundo oficial, Francisco Javier Cabello (30 años, de Vigo, Pontevedra). El barco holandés llevó a los supervivientes y los cadáveres a la próxima isla Gran Inagua, al puerto de Matthew Town, desde donde los heridos y los cadáveres fueron trasladados a Guantánamo y los restantes, al día siguiente, fueron llevados a San Juan de Puerto Rico, donde se celebró un funeral por los tres marinos asesinados. Desde San Juan, los tripulantes fueron repatriados en dos expediciones y recibidos en Barajas por las autoridades, familiares y amigos.
La noticia del ataque fue recogida en las primeras páginas de la prensa mundial, menos en Estados Unidos, donde los grandes rotativos norteamericanos mantuvieron un significativo silencio sobre el hecho. En España, la conmoción fue enorme y todos los periódicos siguieron todo lo relativo al atentado expresando su indignación, incluida la prensa clandestina de izquierda que, previendo lo que iba a pasar, atacaba a Estados Unidos y presionaba al régimen pidiendo la identificación y castigo de los culpables del atentado que atribuían con buen juicio a anticastristas dirigidos por la CIA. Se produjeron manifestaciones de protesta en varios puntos de España como la que se desarrolló ante la Embajada norteamericana en Madrid o ante el Consulado norteamericano en Vigo y en Oviedo, en donde un banda de música norteamericana que actuaba en las fiestas de San Mateo fue abucheada por el público.
José Vaquero Iglesias
El Gobierno español protestó a través de su embajador en Washington considerando responsable a los Estados Unidos por producirse el ataque en aguas bajo su control militar y en una reunión con el secretario de Estado Dean Rusk consiguió que prometiese que se investigaría el ataque y se comunicarían los resultados al Gobierno español. El FBI realizó también una encuesta para averiguar lo sucedido. Como era de esperar, todo quedó en agua de borrajas. El informe del Departamento de Estado nunca vio la luz y el del FBI fue más bien una maniobra de diversión que una verdadera investigación. El Gobierno franquista, en cuanto pasó la tensión, dejó de presionar y todo quedó en el más denso silencio.
Los grupos anticastristas, con el MRR a la cabeza, difundieron que los autores habían sido los castristas. Así lo mantuvo Manuel Artime cínicamente a principios de 1965, en Oviedo, en las páginas de "Región", cuando vino a Asturias a conocer a su familia de origen. Pero cuando ese bulo resultó insostenible, el MRR varió sus declaraciones manteniendo que habían sido ellos por medio del buque nodriza "Santa María" y las lanchas "Gitana" y "Monty" los autores del ataque, pero como consecuencia de una confusión del "Sierra Aránzazu" con el buque cubano "Sierra Maestra". Ésa es la hipótesis que siguen manteniendo hoy los miembros todavía vivos del grupo y la que aún predomina entre los autores que han tratado el incidente.
Pero el análisis de las pruebas circunstanciales y los datos directos extraídos de la documentación desclasificada procedente de la Fundación Mary Ferrell y del archivo de Asuntos Exteriores español obligan a poner en duda tales afirmaciones. Entre esas pruebas circunstanciales está el hecho de que es difícil aceptar que la lancha que identificó al buque iluminando su popa pudiera equivocarse con su nombre y matrícula y que cuando las dos lanchas atacantes se colocaron a unos 50/100 metros del Sierra Aránzazu no se hubieran percatado de su "error". Además, ¿cómo es posible que quieran hacernos creer que con la información que contaban de la CIA pudieran confundir el barco español con el "Sierra Maestra", cuando éste había cruzado el canal de Panamá el miércoles anterior con dirección a China? ¿Cómo fue posible confundir ambos barcos que tenían una significativa diferencia de tonelaje ? El "Sierra Maestra" era cinco veces mayor que el "Sierra Aránzazu".
Vista general del buque salvador,  P.G. THULIN - http://www.grijalvo.com
Dos fuentes directas hablan también de que el ataque fue planeado con premeditación y alevosía. Una, procedente de los archivos desclasificados de la CIA, es un cablegrama enviado a la central por un agente donde le informa que ha mantenido con Alberto Blanco, lugarteniente de Rolando Cubela, un alto oficial del régimen castrista que mantenía contactos con el MRR para preparar el asesinato de Castro y el desembarco en la isla. Blanco dice que va reunirse en París con un miembro del grupo anticastrista que fue la persona que "arregló" el ataque al "Sierra Aránzazu" mediante el pago al radiooperador que había enviado la posición del barco a las naves atacantes, dijo que el radiooperador había contado toda la historia a la policía española" (documento de la Fundación Mary Ferrell desclasificado en 1998). Hoy sabemos que "esa persona que arregló el ataque" fue Rafael Quintero, "el coordinador de operaciones navales" del grupo terrorista. De igual modo el carácter premeditado del ataque aparece en un despacho dirigido al ministro de Asuntos Exteriores por el embajador de España en Costa Rica en el que un espía enviado por éste a la base anticastrista de Nicaragua, además de describir con todo detalle el barco nodriza "Santa María" e identificar a sus jefes como miembros de la CIA, se dice: "el ataque contra el 'Sierra Aránzazu' fue premeditado, antes de la operación ya se hablaba de hundirlo" ( documento del Ministerio de AA EE).
Son muchos interrogantes y datos para que podamos creernos la versión dominante. Pero aun y así no existe ninguna duda de quiénes fueron los autores materiales y los responsables últimos de este criminal atentado, así como la tortuosa e injusta actuación del Gobierno franquista en el mismo. Dejarlo claro en este quincuagésimo aniversario nos parece no sólo una obligación con la verdad histórica, sino, sobre todo, un deber moral hacia los tres marinos asesinados y el resto de la tripulación masacrada.
Náufragos del Sierra Aránzazu al costado del buque holandés -P. G. Thulin-, que los rescató.
FUENTE: 


 

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