23 de abril de 2017

Asturias “La Máquina del Tiempo”

Cobijeru y el paisaje cambiante
Dibujo de hombre y mujer prehistóricos, desnudos, perteneciente al catálogo de la exposición Orígenes
Una investigación de la Universidad de Oviedo describe los procesos geológicos que permitieron al hombre prehistórico y a la fauna fría entrar en las cuevas
Restos neandertales encontrados en la cueva de El Sidrón, con 43.000 años. (El Comercio)
La cueva de Cobijeru (Buelna, Llanes) no sólo es monumento natural y uno de los parajes más visitados de la comarca oriental, sino que se ha desvelado como un importante archivo geológico. Así lo describe el investigador de la Universidad de Oviedo Daniel Ballesteros, quien ha encabezado junto a Laura Rodríguez Rodríguez y Saúl González-Lemos una investigación sobre la configuración de las cuevas a las que accedieron los artistas prehistóricos y la fauna fría que tanto interés despiertan.
Laura Rodríguez observando morfologías originadas tras la erosión de las calizas por el mar
"Hace 350.000 años la rasa costera era plataforma marina, se elevó y quedó expuesta al aire, las calizas afloraron a la superficie", expone Ballesteros, del departamento de Geología de la Universidad asturiana. Entre 145.000 y 65.000 años atrás "se cubrieron del sedimento que procedía de la erosión del Cuera y las sierras que están al Sur", con presencia de cuarcita que tras erosionar quedó encima de la rasa. Estos sedimentos en superficie también se erosionaron "y volvieron a aflorar las calizas, quedando las cuevas accesibles desde la superficie", describe el geólogo. Quedaron entonces libres los huecos de las grutas y pudo entrar el hombre prehistórico, quien dejó el rastro de su arte rupestre en muchos yacimientos, así como la fauna fría que habitaba la comarca en ese momento y de la que se han encontrado importantes muestras en varias cuevas de la comarca.
Gráfico de la costa asturiana
"Hemos descrito la configuración del paisaje que condicionó la costa y por qué pudieron entrar en determinado momento los hombres y la fauna", explicó Ballesteros. Hasta ahora se sabía que en ese tiempo en la comarca había humanos y fauna fría, "pero no se conocía el paisaje, no estaban unidos todos estos procesos. De ahí la importancia de la investigación", destaca el geólogo. De una pequeña cueva de 200 metros los investigadores han sacado abundante información sobre la costa, lo que convierte el monumento natural en una joya aún más valiosa.
Su estudio es pionero, además, porque es el primero que documenta "que el agua marina ha influido muchísimo en el desarrollo de la cueva", pues lo descrito hasta la fecha indica "que las cuevas se forman por la acción del agua dulce, que se infiltra". Pero en el caso de Cobijeru se ha demostrado cómo dependiendo de si el mar estaba más alto o bajo la evolución de la cavidad fue diferente.
Machacador de colorante para hacer las pinturas rupestres encontrado en la cueva de Tito Bustillo. (El Comercio)
Hace 145.000 años, por ejemplo, la línea de costa se situaba a entre dos y cinco kilómetros hacia el Norte y hace 65.000 el nivel del mar estaba entre 50 y 100 metros más bajo. Si el viaje se remontase más de 350.000 años atrás podría verse cómo las rasas o terrazas marinas situadas actualmente a 25 o 30 metros de altitud ya habían emergido del mar y en ellas se habían desarrollado depresiones cerradas y cuevas. Entonces debieron de formarse bosques de hoja caduca en la rasa, tal y como demuestra el hallazgo de conchas fósiles del caracol de quimper (que se alimenta de las hojas caídas de los árboles), la evidencia más antigua en la cordillera Cantábrica. En el estudio también se analizaron fósiles encontrados tanto en Cobijeru como en su entorno, clasificados por el paleontólogo del equipo investigador, Diego Álvarez-Lao. La investigación incluyó dataciones realizadas en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera de Barcelona, observaciones realizadas en superficie y un mapa geomorfológico confeccionado por Luna Adrados
Restos de animales hallados en la cueva de la Güelga, Cangas de Onís. - Nel Acebal. (El Comercio)
FUENTE: PATRICIA MARTÍNEZ 
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Las Cuevas Asturianas
La entrada de la Cueva de El Pindal, que fue descubierta en 1.908
Asturias ha regulado ya la protección de 48 cuevas en las que se han descubierto restos y pinturas prehistóricos. Unas pocas tienen fama mundial y son Patrimonio de la Humanidad. Otras son casi desconocidas incluso para quienes viven junto a ellas. Y muchas, jamás podrán ser abiertas al público
Cabeza de ciervo tallada en por los hombres del Paleolítico encontrada en Tito Bustillo. (El Comercio)
Si se anima a venir a Asturias experimentará la sensación de montarse en una auténtica máquina del tiempo. Y es que referirse a la Prehistoria en esta zona del norte de España significa conocer pinturas y grabados de cuevas espectaculares. La visita que le recomendamos engloba 13 localidades del oriente asturiano donde los rastros del "hombre antiguo" son abundantes. No se lo pierda. Puede comenzar su viaje en Ribadesella, donde encontrará la Cueva de Tisto Bustillo, con un interior que le encantará: representaciones rupestres de los habitantes de la cueva entre el 25.000 y el 10.000 a. C. Cuando llegue, abra bien los ojos, porque estará ante uno de los santuarios del Paleolítico más importantes y bellos del occidente europeo. A través de un túnel diseñado para los visitantes.
Pintura de una cierva en la cueva de El Pindal, en una imagen tomada por  Pío Noriega en 1954. (El Comercio)
observará pinturas y grabados de ciervos, caballos o figuras femeninas. ¿Se imagina tener ante sí las huellas de grupos de cazadores y recolectores del Paleolítico Superior?
Dentro de la misma red de cavernas puede visitar la Cuevona de Ardines, que alcanza 40 metros de altura. Vaya preparado, porque para acceder deberá subir 300 escalones. Y para los más curiosos, en un edificio situado junto a Tito Bustillo encontrará el Aula Didáctica de Prehistoria, donde le ofrecerán una visión de la Prehistoria asturiana con la ayuda de paneles gráficos y piezas arqueológicas.
Cabeza del caballo pintada en las paredes de la cueva de Tito Bustillo. (El Comercio)
A 2 kilómetros de Cangas de Onís hallará la Cueva del Buxu ¿Quiere conocer un asentamiento prehistórico para la caza de ciervos y rebecos? No se pierda esta cueva con su rara escultura de un ave tallada sobre el colmillo de un oso de las cavernas. En Cangas de Onís también encontrará el dolmen de Santa Cruz, un valioso monumento funerario.
El 'Camarín de las vulvas', en Tito Bustillo. (El Comercio)
Siga su viaje por Llanes, que también le depara una agradable sorpresa. Tras una marcha de 25 minutos, tendrá ante sí el Ídolo de Peña Tú, una representación pictórica de la Edad de Bronce. Se sorprenderá ante una figura de más de un metro que podría ser la idealización de un guerrero. Además, en su Aula Didáctica le explicarán cómo eran las sociedades prehistóricas.
Pinturas rupestres, del Paleolítico, en la cueva de Cordoveganes. (El Comercio)
¿Le apasiona la naturaleza? Entonces le encantará la Cueva del Pindal de Ribadedeva, situada en un espectacular entorno de acantilados sobre el mar Cantábrico y que cuenta con el Centro de Interpretación de San Emeterio. Un paisaje de ensueño para visitar esta cavidad con representaciones como un pez, algo extraño en el paleolítico.
Grabados paleolíticos de la cueva de La Lluera - Mario Rojas (El Comercio)
¿Otra cuevas recomendable? La de La Loja, en Peñamellera Baja, donde realizará un viaje por las profundidades de la tierra para visitar luego en el exterior su Centro de Interpretación; y la de Llonín, en Peñamellera Alta y con más de 100 grabados.
Pinturas de la cueva de El Buxu. (El Comercio)
Una vez haya conocido la riqueza rupestre del oeste asturiano, le recomendamos una visita ineludible: las cuevas de La Lluera en San Juan de Priorio (Oviedo) que se abren por primera vez al público para su disfrute. Cuando llegue a ellas podrá admirar el más completo santuario exterior de arte paleolítico de Europa. No pierda detalle de las representaciones de uros, ciervas y caballos. Merece la pena.
La Cueva de Tito Bustillo es una cueva con pinturas prehistóricas desde el 22000 hasta el 10000 antes de Cristo
Asturias sigue ampliando, dentro de su programa "Paraíso Rupestre", otros sitios sobre la riqueza prehistórica. Entre ellos estarán los Centros de Interpretación de la Cultura Castreña de Asturias, del Neanderthal, de los Bosques Antiguos, del Hábitat Rupestre, de la Fauna Glaciar, la Casa de los Pintores de las Cuevas o el campamento de los pescadores de la Prehistoria.
Bisontes de Covaciella, probablemente las pinturas mejor conservadas de Asturias - J. Tomás. (El Comercio)
FUENTE: MITOLOGÍA ASTURIANA
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