10 de marzo de 2017

El involuntario protagonista de un “secuestro” en el Pozo Figaredo (Mieres)

Las nueve horas del ingeniero Figaredo en lo alto del castillete
Ilustración de Alfonso Zapico
Ver artículo del blog "El calentón de Figaredo". http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es/2012/09/el-calenton-de-figaredo.html
El empresario José María Figaredo Sela, fallecido el martes 3 de enero de 2017 fue retenido por cuatro sindicalistas en 1978, una acción que marcó el devenir del pozo mierense y dejó huella en la historia de las movilizaciones mineras
El castillete del pozo Figaredo. Fernando Geijo
Era el 2 de noviembre de 1978 y por Figaredo (Mieres) ya comenzaba a hacer frío. En lo más alto del castillete del pozo de esta localidad mierense, a unos cincuenta metros de altura, cuatro mineros y sindicalistas de CC OO retenían en contra de su voluntad al ingeniero José María Figaredo Sela, empresario fallecido el día 3 de enero de 2016 en Oviedo a los 93 años de edad y que por entonces era copropietario e ingeniero-director de Minas Figaredo. Cuando ya habían pasado algunas horas en lo alto de la torre, alguien desde abajo preguntó, a grito pelado, a los sindicalistas si necesitaban alguna cosa. Pidieron unas mantas, unas manzanas y un transistor. El día se preveía largo.

Ilustración de Alfonso Zapico
Aquel "secuestro" pasó a la historia de la movilización obrera regional y marcó el devenir el pozo. La explotación mierense vivía esos días una situación de enorme tensión. Los obreros llevaban dos meses sin cobrar y, denunciaban los sindicatos entonces, el economato se negaba también a adelantar alimentos si no se abonaban previamente. El pozo había ido reduciendo su producción y el bajo precio de venta del mineral fijado por el Gobierno no alcanzaba para hacer rentable el negocio. El involuntario protagonista de aquella historia, José María Figaredo Sela, pasó nueve horas en lo alto del castillete debatiendo con quienes le retenían sobre el futuro de la instalación y fumando, primero de su paquete y luego cigarrillos que le prestaron sus imprevistos acompañantes.
El empresario, miembro de una de las principales estirpes industriales y financieras del último siglo en Asturias, acabó retenido en el castillete aquel 2 de noviembre después de que fallara el intento de los sindicalistas que protagonizaron la acción (Avelino García, luego secretario general de la minería de CC OO; Laudelino Andrade, Luis Argüelles y Florentino Vidal) de bajarlo a la cuarta planta del pozo para iniciar un encierro. La maniobra la impidió Inocencio Figaredo, hermano del ingeniero y director administrativo de la explotación, quien desde su despacho vio cómo los mineros forzaban al ingeniero para que los acompañara y dio orden de cortar la corriente de la jaula para frustrar el encierro. Pero el grupo no desistió, cambió de planes y se encaramó en el castillete.
Ilustración de Alfonso Zapico
La tensión se había desatado en una reunión previa entre los sindicatos y la dirección de la empresa, en la que estuvo el propio José María Figaredo. En el encuentro, el tono de los sindicalistas fue en aumento ante la falta de soluciones para la explotación, condicionada por la política carbonera del Gobierno de entonces. Durante la discusión, los mineros llegaron a plantear un encierro en el pozo y, según algunas versiones, invitaron al ingeniero a participar. La tirantez se disparó y acabó con el directivo retenido contra su voluntad.
Tras las nueve horas en las que estuvieron encaramados en lo alto del castillete, los sindicalistas decidieron poner fin a la protesta ante la expectativa de que abajo, donde les esperaba un despliegue de la Guardia Civil, las cosas se pusieran más feas aún. A las ocho de la tarde liberaron al empresario. En la caña del pozo los sindicalistas, envueltos en las mantas que habían pedido, se encontraron con los agentes de la Benemérita que los trasladaron hasta el cuartel y, de allí, directamente a la cárcel.
Ilustración de Alfonso Zapico
Pasaron un mes entre rejas y fueron suspendidos de empleo y sueldo durante veintidós meses.
En sus declaraciones ante el juez, según recogen los cronistas de la época, los sindicalistas manifestaron que aquella acción había sido espontánea y que era un intento desesperado por llamar la atención sobre la crítica situación que sufrían las 1.600 familias que dependían de aquella explotación.
El destino de Minas Figaredo cambió meses después. En diciembre, la compañía solicitó una regulación total de empleo y al poco la familia vendió su parte al Estado por un precio simbólico. El pozo que dirigió José María Figaredo Sela y antes su padre, el también ingeniero Vicente Figaredo Herrero, pasó a manos del Instituto Nacional de Industria en 1980. Cerró en 2007, tras haber sido integrado unos años antes en Hunosa.
Ilustración de Alfonso Zapico
FUENTE: JOSÉ LUIS SALINAS
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Noticia en el periódico de tirada nacional "El País" del secuestro de José María Figaredo Sela
Instalaciones del Pozo Figaredo cuando ya pertenecía a la empresa estatal Hunosa
"Tres trabajadores secuestran a un propietario de Minas de Figaredo"
José Manuel Vaquero Oviedo 3 NOVIEMBRE DE 1978
Ilustración de Alfonso Zapico
El ingeniero-director José María Figaredo Sela, uno de los propietarios de Minas de Figaredo, de Mieres, ha sido secuestrado y llevado al interior del castillete del pozo, en la mañana de ayer, por tres trabajadores de la explotación minera que seguían sus pasos a la salida de una reunión del comité de empresa con miembros de la dirección, entre los que se encontraba el señor Figaredo. Los tres trabajadores liberaron al señor Figaredo a primeras horas de la noche.
Los tres trabajadores obligaron al ingeniero a subir al castillete después de haber fracasado en el intento de encerrarse con él en la mina, al cortarse la corriente eléctrica y quedar paralizada la jaula-ascensor para bajar al interior del pozo. A consecuencia de la avería de la jaula los trabajadores que terminaron su turno a las dos de la tarde, tuvieron que salir de la mina por una escala.Durante la tarde de ayer efectivos de la Policía Armada y de la Guardia Civil impedían el acercamiento al castillete donde se habían hecho fuertes los tres trabajadores con el secuestrado.
Ilustración de Alfonso Zapico
Los 1.600 trabajadores de Minas de Figaredo han venido solicitando reiteradamente la integración del pozo minero en Hunosa ante la solicitud de cierre patronal, presentada por la empresa a primeros de mayo, alegando un pasivo de orden de 240 millones de pesetas y la imposibilidad de mantener la explotación por su supuesta irrentabilidad, siempre desmentida po los trabajadores.
Después de numerosas gestiones con el vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril, y con el ministro de Trabajo, Rafael Calvo los empresarios decidieron demorar el cierre siempre que se buscara una solución puente hasta la integración en Hunosa. Entretanto una subvención estatal de veinticuatro millones de pesetas, ha permitido hacer frente al abono de los atrasos por los trabajos de conservación realizados y por los aumentos salariales contemplados en el laudo, aumentos a los que la e presa se ha negado a hacer frente. A los trabajadores se les adeuda, todavía, la paga extraordinaria de julio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del País el Viernes, 3 de noviembre de 1978
Ilustración de Alfonso Zapico
FUENTE: José Manuel Vaquero (EL PAÍS - 1978)
Las ilustraciones del artículo son de Alfonso Zapico


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Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Ilustrador y autor de cómic español, trabaja como profesional gráfico desde 2006.
Ha realizado ilustraciones, diseños, animaciones y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales o instituciones. Ha trabajado en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).

Colaborador de diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón), como autor de cómic ha publicado varias obras: La guerre du professeur Bertenev (Paquet/Dolmen 2006), Café Budapest (Astiberri 2008), Dublinés (Astiberri 2011) o La ruta Joyce (Astiberri 2011). Sus títulos más recientes son El otro mar (Astiberri 2013), auspiciada por la Fundación Mare Australe de Panamá, o Cuadernos d’Ítaca (Trabe 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…)http://alfonsozapico.com
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