13 de enero de 2017

La llamada corriente ciudadana mierense

Los líderes del movimiento ciudadano
La Calle Manuel Llaneza de Mieres en junio de 1978
El papel del tejido asociativo como motor reivindicativo al término del franquismo
Manifestación contra el cierre de ENSIDESA - Mieres 1978
Vencida la etapa política anterior y entrada en escena del actual sistema político, uno de los pilares que se puso en marcha hacia la segunda parte de los años setenta (como antesala del concierto democrático), fue un movimiento casi espontáneo y liderado, más adelante, por los vientos de izquierda que se asomaban a su renaciente aparición ilegal. Fue la llamada corriente ciudadana que, tomando como base barrios y pueblos de Mieres, marcó una época de actividad realmente fructífera.
Sonada fue la acción y el ímpetu de "Mejoras del Valle de Turón", presidida por el doctor José María Rodríguez Hevia. Su trabajo culminó, con todos los honores, en la renovación total de su principal núcleo de habitabilidad: el barrio de San Francisco.

El doctor Rodríguez Hevia
Pero antes un pueblo de montaña (se puede decir que a los pies del Llosorio) se llevó la palma con su arranque, en plena dictadura, para armar una estrategia de acción tanto reivindicativa, como de actividad comunitaria que enseguida logró verdaderos metas, destacando la construcción de la primera piscina al aire libre del concejo, el arreglo de sus callejuelas y otras mejoras que le hicieron acreedor a "Pueblo Mejor Cuidado de Asturias". En ello tuvo mucho que ver el liderarlo por entonces un joven vecino, con vinculación también en el valle turonés y miembro activo de "Mejoras". A saber, Jesús Suárez, que posteriormente jugaría papel destacado en la política con el PSOE. Llegó a desempeñar el cargo de vicealcalde.
En Requejo nació el mismo duende del movimiento colectivo. Fue una de las primeras asociaciones que se pusieron en marcha, a través de la iniciativa del incansable Aquilino Fernández, popularmente conocido como "Quelino el de Polio". Aparte de las conquistas físicas logradas en el entorno de este popular barrio, figuraba un especial empeño por la promoción cultural de los vecinos en forma de cursos, reuniones y conferencias que ahondaban en el empeño.
Quelino (Polio)
También el barrio de La Peña se erigió en punta de lanza de la corriente comunitaria de la mano de Eustaquio Busto. Y qué decir de Santa Marina con su presidenta Lola, cuya asociación hoy día toma otros rumbos más efectivos. Sin embargo, de acuerdo con los datos recogidos, fue la Junta de Vecinos "San Pedro", en pleno corazón de una de las más conocidas barriadas mineras construidas a finales de los años cuarenta, donde surgió la llama que habría de romper moldes y sentar bases de la nueva configuración del movimiento ciudadano. Y esta muestra palpable del asociacionismo vecinal tuvo varios ribetes de cierta excepcionalidad. Para muestra, ¿por qué Junta Vecinal y no Asociación?
Ahí está el detalle. Para conseguir su legalización fue indispensable situarla a nivel de Junta porque, entonces, lo de asociación se mantenía prohibido. Se dio la circunstancia de que a la asamblea de su fundación asistieron dos representantes gubernativos del régimen anterior, ante la exigencia de evitar incursiones de dirigentes afectos a ciertas tendencias políticas. La verdad fue que se trataba de un mero trámite puesto que, como posteriormente quedó demostrado, el asociacionismo vecinal tuvo claras influencias de determinadas organizaciones políticas de izquierdas por aquel entonces en la clandestinidad. Eso sí, no de un solo color.
Misael fernández Porrón
Relevante fue el papel que como presidente de la Junta jugó Misael Fernández Porrón quién sucedería, durante dos mandatos, con un total de ocho años, a Gustavo Losa al frente de la alcaldía mierense. Ese periodo quedó marcado por varios acontecimientos, entre ellos la apertura oficial del Campus Universitario, con presencia del hoy Rey de España Felipe VI. Durante su periodo como máximo responsable de la Junta Vecinal "San Pedro" quedó inaugurado el nuevo y actual domicilio social del colectivo en la considerada principal plaza del núcleo, merced a las gestiones realizadas y a la disposición de los propios vecinos.
Desgraciadamente el estilo de aquellos primeros pasos de acción ciudadana, a nivel general, fueron en claro declive. Aunque sigue funcionando el dispositivo de las reivindicaciones, se hace ya más bien desde una perspectiva alimentada a través de las federaciones y plataformas de unión. Precisamente la Junta Vecinal "San Pedro", fundada en 1967, siendo su primer presidente Amador Llanos arropado por un entusiasma grupo de habitantes de la zona, como es el caso del vicepresidente Evaristo García, el secretario Manuel Vázquez, el tesorero Jacinto Laso, el vicesecretario Manuel Pereda, el contador José Fernández y varios vocales, entre los que destacaba un mierense de fuerte personalidad e historia en la lucha por el bienestar social, llamado Crisanto Romero, pasa en estos momentos por la lógica crisis. Está bajo el manto de una comisión gestora que persigue, como es exigible, alcanzar la meta de una nueva junta directiva que inicie un periodo de acción unificada. Hasta el momento el asunto se encuentra en una especie de suspense. Según palabras del actual tesorero que permanece aún en su puesto, Adauto Moro, tras la dimisión del último presidente, Hilario Feito por motivos personales esa posibilidad quedará despejada, para bien o para mal, en la próxima asamblea de socios.
María Luisa Álvarez Llorente, 'Luisina Quiroga'
La mujer también asumió su papel participativo a los mismos niveles de acción dentro del marco ciudadano. De esa forma y por lo que se refiere a la Junta Vecinal "San Pedro", pionera por su carácter reivindicativo, cabe señalar la presencia de Conchita Valdés primera presidenta femenina, Clementina Carreño la también primera mujer que suscribió su carnet de socia y desde otro ámbito de actividad reivindicativa Oliva Fernández que, junto a María Luisa Llorente y otras colaboradoras, asumió la responsabilidad de promocionar la Asociación de Amas de Casa de Mieres. Se da también la circunstancia de que desde los frentes del asociacionismo ciudadano, varios de sus pioneros pasaron a ejercer funciones políticas tras los rescatados sufragios universales. Al caso de Misael F. Porrón, que a la alcaldía de Mieres unió sus cuatro años al frente de la Dirección General de Deportes del Principado de Asturias, desde la circuncisión de San Pedro, asumieron cargos de concejales Conchita Valdés, Agustín Casado y Clementina Carreño que, además, esta última se mantuvo unos años como parlamentaria en la Junta General del Principado. Puede que aún exista algún caso más de participación política desde esta demarcación pionera que sería largo enumerar.
Adauto Moro y Agustín Casado
La Junta Vecinal "San Pedro", que abarca un amplio territorio circundado por las calles Manuel Llaneza, Numa Gilhou, Oñón, Las Flores, instalaciones de Hunosa, autopista A-66, Mina Baltasara y Asturias, llegó a tener un total de más de dos mil quinientos afiliados y en estos momentos es heredera de la biblioteca que logró reunir la Asociación "Amigos de Mieres" otra organización cultural, deportiva y artística, con claros matices reivindicativos, que pasó por los trances de los férreos marcajes de la última etapa del franquismo.
Hay detalles a tener en cuenta que, sin duda alguna, brindaron significación al naciente movimiento ciudadano antes de las elecciones municipales de 1969, primeras de la nueva era democrática. La más significativa fue la creación, por parte del último alcalde de la dictadura, Cecilio Losa "Cilio Losa" como popular y cariñosamente se le conocía, de los "anteplenos", reuniones que el Ayuntamiento convocaba con los representantes vecinales para recoger aquellos problemas más acuciantes que posteriormente iban a la sesión plenaria oficial. Otra pincelada la constituyeron, sobre todo en los pueblos mierenses, los acuerdos mutuos entre el órgano municipal y la asociación ciudadana correspondiente, para realizar mejoras en el entorno físico de los núcleos, facilitando el Ayuntamiento el material oportuno, y los vecinos la mano de obra, a forma y modo de la tradicional sextaferia.
Conchita y Clementina, junto a Berto Barreo
FUENTE: AMADEO GANCEDO
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