26 de noviembre de 2016

La emoción nostálgica de otros tiempos

El eco lejano de un mierense de lujo
Julio León Costales
Julio León Costales y su impronta imborrable en el concejo
León Costales, con el también difunto alcalde de Mieres Eugenio Carbajal.
http://www.lne.es
Suenan lejanos los toques de atención cuando la mente refresca el pasado recordando las pisadas, los talentos, deseos y entregas de quiénes dejaron, para la posteridad, una impronta imborrable. Y entonces surge la emoción nostálgica de otros tiempos, cuando Mieres respiraba ansias de ilusión y grandes dosis de entusiasmo hacia la búsqueda de caminos en el engranaje investigador de otras metas.
Todo aparece hoy medio difuminado por las constantes de una vida comunitaria muy distinta, desde que las bases socioeconómicas de toda una historia fueron minando tanto el deseo de una supervivencia digna en el propio feudo como la inquietud individual y colectiva de los miembros de una comunidad. Hoy esa comunidad, mermada y casi diseminada, cae con facilidad en las fauces de un materialismo supino propio de la más arraiga tendencia neoliberal.

Costales, con un gesto característico, en su juventud
Mieres no es el Mieres de antaño, de hace cinco o seis décadas. La ley de la propia supervivencia, demoledora al final, se llevó a quienes habían llegado al límite de su existencia. Y también por el efecto, convertido en sentencia, de un éxodo más que obligado según orden no escrita pero sí materializada por los poderes políticos. Es decir, para la clarificación más simple, de los efectos demoledores de la pertenencia a la Unión Europea.

Porque, ¿acaso existen o existieron territorios tan desgajados, industrial y humanamente hablado, como las cuencas mineras asturianas? Cierto que casi a la par llegaron compensaciones económicas, a fin de paliar efectos. Sin embargo, no lograron resultados convincentes, pero? Esa es harina de otro costal para un futuro inmediato.
Precisamente de un Costales siente uno la necesidad de explayarse hoy, buscando por interés justo, el eco de ese pasado histórico que escribieron muchos mierenses ya desaparecidos, mujeres y hombres, u hombres y mujeres, que tanto monta, monta tanto. De Julio León que, con el Costales añadido, provenía de los altos de la Güeria de San Xuan. Del pueblo de Planta, donde aún se conserva, su cuna de nacimiento: un viejo edificio, posiblemente el más antiguo del conjunto por encima del llamado "Prau Domingomoro", es deseo hablar hoy.
Pueblo de Planta en Santo Emiliano de Mieres
Y no con la intención de plasmar un panegírico de elementos valiosos y positivos en torno a su personalidad, que los hubo y abundantes. Pero la presente expansión periodística solo pretende dejarse llevar por el reto de un pretérito inolvidable, recogiendo simplemente unas cuantas pinceladas en torno a una vida que debió tener un tratamiento de su tierra y de sus gentes, distinto a la realidad del momento.
En Julio León Costales, en su peculiar personalidad, concurrieron varios rasgos que confluían, por afinidad inalterable, en beneficio de su pueblo. Tras su periplo inicial por otros campos y otros mares -nunca mejor dicho- la característica figura de este mierense, recaló de nuevo en su tierra. Y sólo la abandonó al final, casi a la hora de decir adiós a la vida, siguiendo una de sus más arraigadas tendencias: alejarse, por pura modestia, de forma silenciosa y convencido, sin duda, de que en ese tramo definitivo, no deseaba ser estorbo para nadie.
Todos sabemos que Julio era un ciudadano conservador, de lo que entonces se decía "de derechas", católico convenido sin resquicio alguno a la duda, de ahí su interés en recuperar edificios religiosos. Pero estas sus connotaciones vitales en él, no suponían el menor impedimento para el trato cordial y cariñoso con todo el mundo, sin ruptura alguna ni en políticas ni doctrinas. ¿Alguien puede decir que esos elementos de pensamiento y obra, hoy tan trascendentales, fueron obstáculos para el más simple y a la vez más sincero trato con Julio León Costales? Como se suele decir, "que levante la mano".
Su inquietud permanente e inquebrantable lo llevó, al margen de su ocupación profesional como funcionario municipal, a sumergirse en el cogollo de asociaciones o movimientos vitales para la permanencia digna de los mierenses. Con el firme deseo de hacer historia documentada, escribió y publicó varios libros que hoy día representan un legado inconfundible.
Luis Fernández Cabeza.
Quizás haya sido, siguiendo los pasos de otro ilustre hombre de la casa, Luis Fernández Cabeza, el Centro Cultural y Deportivo Mierense, punto de emergencia idónea. Allí Julio se volcó con ansias de alcanzar, conjuntamente, metas de apertura hacia los frentes culturales y también los deportivos, Desde la perspectiva de la acción desinteresada y enfocada, principalmente, hacia el montañismo senderista que alcanzó su máximo expresión con el logro del refugio del Meicín, a los pies del cordal de Las Ubiñas. Porque, sepan ustedes -como diría mi gran maestro Julio Puente- señoras y señores diputados, que el antecedente al actual refugio de Las Ubiñas fue construido por un grupo de entusiastas de esta casa, entre los que se encontraba Julio León Costales.
Su enorme interés por la investigación local le llevó tiempo y empeños hasta el punto de que, si mis cálculos no fallan, desempeñó en su día las tareas de archivero documental del propio Ayuntamiento. Llegó allí por su interés personal ante la apertura de un marco de investigación sobre la historia y personajes de sus pueblos, que le fascinaba. Muchas veces me he preguntado el por qué Julio León Costales no recibió lo que de seguro él iba a considerar una especie de regalo con el título de archivero oficial y emérito de Mieres, tras su jubilación, sin que ello supusiese el menor desembolso de las arcas municipales.
Sin él desearlo, nuestro hombre sintió sobre sus hombros la sensación de que Mieres y su patrimonio humano se olvidaban con cierta facilidad de quiénes estaba dispuestos a seguir incrementado el conocimiento de la historia. ¿Fernández Cabeza? ¿Benxa? ¿León Costales? En fin, muchos más. Y estas conclusiones se convirtieron en una especie de desencanto, lejos de taimadas soberbias o personalismos.
Benjamín Álvarez Rodríguez - Benxa-(1907-1989)
Sus últimos tiempos en Mieres dejaron, para sus amigos, la sensación de una tristeza que nunca había formado parte de su idiosincrasia. Aún tengo clavada en mi mente la escena de un Julio León Costales -que muchas veces había presentado rasgos de gallardía, de buen porte físico- con su andar cansino durante el paseo diario, la mirada aparentemente agotada, cubriendo distancias por el puente de Seana y paseo fluvial.
Un día se fue a las tranquilas arcadias de una residencia de personas mayores de Gijón, donde pudo reflexionar y donde yo encontré la oportunidad de estar con él un tiempo que a mí me hubiese gustado prolongar. Me insinuó que no le apetecían mucho las visitas de la gente, aunque no se reservó la invitación de que yo acudiese más veces. No ocurrió porque Julio León Costales se fue pronto, a la edad de? Qué más da. Para conocimiento general, sepan señoras y señores del Mieres actual que la trayectoria de este nuestro hombre, en la memoria de hoy, es todo un patrimonio digno de formar en los puestos de salida de una reciente historia de su pueblo. Y que su pueblo no supo o no quiso reconocérselo en vida aunque Julio en su interior, según confesión íntima, guardaba dos secretos a forma y modo de tesoros personales: la declaración de "Mierense del Año" y el homenaje sorpresa que sus compañeros del departamento profesional, en el Ayuntamiento, le rindieron.
Julio León Costales recibe el 'Mierense del año' de manos del que fuera alcalde de Mieres Eugenio Carvajal.
FUENTE: AMADEO GANCEDO
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El fallecimiento de Julio León Costales, el “cronista honorífico de Mieres”
Julio León Costales
Julio León Costales fallecía un lunes, día 6 de septiembre de 2010, tenía ochenta años de edad, había  sido durante décadas un silencioso centinela de la historia del concejo de Mieres. A su dilatada trayectoria como funcionario del Ayuntamiento, sumó una entusiasta labor como recopilador de la crónica del municipio. Escribió varios libros y se involucró activamente en la vida social y cultural de Mieres. Su carácter afable le convirtió en una persona muy apreciada. Coincidiendo con su jubilación, recibió un sentido homenaje de los que fueron sus compañeros de trabajo. Liberado de cargas laborales, intensificó su labor como custodio de la memoria colectiva, una dedicación que únicamente cesó en los últimos años, cuando la salud le resto fuerzas.  Su «inquebrantable» amor por Mieres era notorio y «Siempre presumió de su condición de mierense y mostró interés por todo lo relacionado con el concejo», su última etapa, la vivió en una residencia de personas mayores de Gijón.
Julio León Costales trabajó en el área de intervención del Ayuntamiento de Mieres. No obstante, siempre mostró un gran interés por el mantenimiento y mejora del archivo municipal. De hecho, tras su jubilación, se especuló con la posibilidad de que se hiciera cargo del servicio, algo que finalmente se descartó. Su apasionado interés por la historia del concejo, nunca llegó a tener un reconocimiento oficial. Durante años fue considerado como un cronista honorífico del concejo. De hecho, el grupo municipal del PP solicitó en varias ocasiones que fuera designado cronista oficial, aunque la iniciativa nunca llegó a plasmarse. El ex alcalde del concejo, Luis María García, definía a Costales como un «estudioso del concejo», como una persona de «gran valor» y su «capacidad de trabajo, que en muchas ocasiones pasó desapercibido debido a su carácter introvertido».
Costales en la montaña
Su labor como estudioso de la historia del concejo mierense le llevó, tras su jubilación como funcionario, a publicar varios libros.
Costales escribió varios libros sobre Mieres. El más conocido es «Noticias históricas de Mieres y su concejo». También publicó recopilaciones fotográficas y abordó la rehabilitación de varios inmuebles de carácter religioso. También colaboró con el Centro Cultural y Deportivo Mierense, participando en la construcción del refugio del Meicín, en Las Ubiñas. Era un gran aficionado a la montaña.
El funeral se celebró la tarde del martes, día 7 de septiembre de 2010, a las cinco de la tarde, en la iglesia parroquial de San Pedro de Mieres.
Julio León Costales con su camara en el hombro
FUENTE: DAVID MONTAÑES
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