9 de noviembre de 2016

Las reglas para irse a la cama en La Edad Media

Las relaciones íntimas en la Edad Media
las prostitutas de la edad Media ejercían su comercio como gremio reconocido
Siguiendo la línea de las costumbres medievales de artículos anteriores en este blog sobre la higiene en esta época histórica, ahora queremos hablar sobre las relaciones íntimas que se llevaban a cabo en este mismo lapso en Asturias, España y Europa
Escenas de homosexualidad en una Biblia moralizada francesa del siglo XIII
Las relaciones íntimas en la Edad Media
Entrando en el tema, sin duda ésta fue una época bastante mala para la idea del matrimonio y las relaciones íntimas.
Debemos acotar, sin embargo, que hay más registros escritos sobre las costumbres en cuanto a las relaciones íntimas de las clases aristocráticas y altas que de las clases populares.
La iglesia y el apareamiento
El poder alcanzado por ella durante la Edad Media le confirió la potestad de controlar hasta los pensamientos de las personas. Es así como se instituyeron algunas reglas a la hora de irse a la cama…
Claro que en aquel tiempo no se hablaba de “sexualidad”, sino de “ayuntamiento carnal, cópula, fornicio”, enmarcado todo dentro de estrictos marcos legales y morales, que se inmiscuían tanto en la esfera pública (en los roles sociales femeninos y masculinos), como en la privada (toda actividad íntima estaba regida por severas normas, y en las sensibilidades íntimas de amor, deseo y obligatoriedad).

iglesia
Es así como la iglesia dictó sus reglas para la cópula, destinada exclusivamente a la reproducción y a ser practicada sólo dentro del matrimonio:
·         Ningún otro acto íntimo estaba permitido salvo el necesario para concebir un niño.
·         Existía un horario para ello: por las noches nada más. Durante el día estaba prohibido.
No se podía hacer el amor los viernes porque fue el día en que Cristo murió; tampoco los domingos, porque era el día de la resurrección; ni los jueves ni los sábados. Ni en cuaresma, ni en adviento, mucho menos el viernes santo o los 40 días previos a la fiesta de Pentecostés. Y si era un día en que se celebraba un santo, pues tampoco.
Estaba prohibido hacer el amor durante la menstruación, el embarazo, los 40 días después del parto y los días de amamantamiento, pues se creía que constituía una amenaza para la descendencia.
Reconstrucción con una cama en la edad media
Así que a las parejas legalmente establecidas les quedaban más o menos 120 días al año para mantener relaciones íntimas. Sin placer, porque estaba prohibido sentirlo, y con la exclusiva finalidad de tener hijos.
Pero, a pesar de todas las reglas, los amantes se encontraban a escondidas siempre, ¿sabes dónde? en las mismas iglesias, ya que éstas ofrecían innumerables rincones generalmente vacíos, perfectos para tener sexo a hurtadillas.
Posturas aceptadas
En realidad era una sola, la del misionero, es decir, el hombre arriba y la mujer debajo (tumbada de espaldas). ¿Pero sabes por qué? En primer lugar, porque cualquier otra era considerada antinatural, y por lo tanto un pecado; pero además porque era la “única posición que favorecía la plantación de la semilla masculina”, postura simbólica que recuerda al labrador arando la tierra. Pero también por ser reflejo de la “subordinación natural y jurídica de la mujer al hombre”, instituida en el matrimonio.
Postura del misionero
El hombre arriba y la mujer debajo era lo moralmente aceptable… y como se consideraba que cuando la mujer estaba arriba obtenía más placer, pues era sencillamente inadmisible. Porque el placer estaba prohibido. Por supuesto que las relaciones íntimas de tipo anal y oral estaban férreamente vedadas, pues su único fin era el placer y no la procreación. Y nunca, nunca, debían estar desnudos completamente.
Como te resultará obvio, la homosexualidad (que no llevaba ese nombre en la época, sino sodomía), también estaba rotundamente prohibida porque era un acto contra la naturaleza, y además incluía otros muchos “actos inmorales”: el onanismo en solitario y mutuo, la cópula entre los muslos (interfemoral) y la de tipo anal. Santo Tomás de Aquino fue quien declaró el lesbianismo como otro pecado
Pero, ¿esto era así en realidad?
El adulterio
Hay numerosos testimonios literarios que indican las transgresiones a todas estas reglas, y los amores adúlteros entre las damas y los caballeros. De hecho, en la Edad Media hubo una altísima tasa de relaciones íntimas extraconyugales, y según algunos historiadores, fueron varias las razones: la institución del matrimonio indisoluble, monógamo y al margen del placer sexual; la existencia tolerada de la prostitución, que constituía un escape a quienes no podían casarse; el hecho de que los matrimonios fueran pactados y carecieran de vínculos afectivos; la subordinación completa de la esposa a los deseos carnales del marido y la búsqueda de un heredero cuando no nacía dentro del matrimonio.
Amor cortés
Pero también era considerado adúltero quien “tomaba ardientemente a su propia mujer, pues la buscaba por el placer que le procuraba al estilo de una amante”. Esto es particularmente curioso, ¿no?
La prostitución
Contrariamente a lo que podría pensarse, la prostitución prosperó en la Edad Media y no era una actividad clandestina. Antes bien, era considerada un mal necesario y estaba reservada sólo a los burdeles, cuyos dueños debían asegurar el buen estado de salud de sus “empleadas”, así como las comidas y atención médica. También debían cuidar la limpieza y sanidad del establecimiento y no causar ningún escándalo público.
¿Y sabes qué? El burdel más grande de España, y posiblemente de toda Europa, se encontraba en Valencia, siendo sus prostitutas las que cobraban más caro.
Detalle de vitral en la catedral de Chartres, Francia. Escena del casamiento de María y José
Como última nota curiosa, queremos mencionar el hecho de que los médicos aconsejaban no comer carne para reprimir los impulsos carnales, pues se creía que este alimento contribuía de alguna forma a la producción del semen y llevaba, entonces, a la lujuria. Y como cura para los “pensamientos lujuriosos”, se acostumbraba realizar sangrías en los muslos para los hombres, y fumigaciones vaginales para las mujeres.
Tantas restricciones sólo podían significar el afán por controlar el cuerpo, y en la gran mayoría de los casos no se lograba. Por eso había que amenazar con el fuego eterno a quien transgrediera las normas y castigarle severamente, incluso con la muerte.
La exposición parisina 'L'amour courtois' ('El amor cortés')
FUENTE: MAITE AYALA
ALGUNAS IMÁGENES SON DE: Bibliothèque des Champs Libres, Lawrence OP, Kotomi_, Ben Salter, Michael Baun, Walwyn
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Los cinturones de castidad
Según el Derecho Castellano el marido estaba facultado para matar a los adúlteros. (httparquehistoria.com)
Cuenta la leyenda popular que los caballeros medievales antes de comenzar sus aventuras y viajes de larga duración “vestían” a sus esposas con aparatosos cinturones de castidad. Estos cinturones hechos de metal y cuero tenían como objetivo preservar los atributos más íntimos de sus mujeres ante posibles “ataques” e “intrusiones” de otros intrépidos caballeros o de algún que otro osado juglar. De este modo, los caballeros medievales podían preservar su linea de sangre limpia y protegida de contaminación “extramatrimonial”.
Cinturone de castidad
Los cinturones de castidad supuestamente estaban diseñados de tal manera que una posible relación sexual podría causar graves daños a ambos participantes. Pinchos, bordes cortantes, cepos y otros mecanismos que seguramente no te quieras imaginar.
Pero, ¿de verdad existieron los cinturones de castidad medievales?
Hasta ahora se creía que sí pero los historiadores modernos consideran que los cinturones de castidad nunca han existido, al menos tal y cómo los conocemos. El museo Británico declaró como falso un cinturón de castidad que habían estado exhibiendo durante más de 150 años y desde entonces otros muchos museos han ido retirando progresiva y silenciosamente todos los cinturones de castidad que tenían expuestos tras comprobar que eran falsos.
Mito cinturones de castidad
Por lo tanto, malas noticias para los fetichistas: Los expertos corroboran que no hay indicios de que se haya usado alguna vez en la historia un cinturón de castidad, exceptuando eso sí, los modernos cinturones. Se cree que la mitificación de los cinturones de castidad puede venir por la sátira de algunos escritores franceses como Rabelais.
¿Y ahora? Existen los cinturones de castidad
Hoy en día no es difícil encontrar “cinturones de castidad” modernos, pero estos cinturones no están diseñados con el mismo objetivo con el que supuestamente debían estar diseñados los cinturones de castidad medievales. Hoy en día, estos artilugios forman parte de los juegos eróticos de algunas parejas atraídas por el lado más fetichista de estos objetos, claro que sus diseños no deberían suponer un peligro a la hora de mantener relaciones íntimas.
Prostíbulo en la Edad Media
FUENTE: JOSÉ MUÑOZ SALVATIERRA
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