18 de enero de 2016

En el Año 23 antes de Cristo, los romanos ya dominaban los pasos de las montañas de la Carisa (entre los municipios de Aller y Lena-Asturias)

8.000 romanos para conquistar Asturias
Ilustración de Alfonso Zapico
Los estudios del teniente coronel Francisco Jiménez cuantifican las fuerzas que Publio Carisio empleó en su campaña contra los astures
Ilustración de Alfonso Zapico
Año 23 antes de Cristo. Los romanos ya han dominado los pasos de las montañas de la Carisa (entre los municipios de Aller y Lena) y sólo mantienen un destacamento estival en el campamento de Curriel.los, formado por 160 hombres. Los legionarios están tranquilos. Sus únicos encargos son el control del territorio, apostados en sus puestos de vigilancia a más de 1.500 metros de altitud, y servir de apoyo para la construcción de la calzada que unirá Legio (León) con Noega (puerto de Gijón). Sólo un año después, Publio Carisio, legado de César Augusto al frente de las operaciones de la conquista de Hispania en el territorio que actualmente ocupa Asturias, tiene que cambiar sus planes. Una revuelta hostil obliga a incrementar las fortificaciones y a llenar los campamentos con ocho mil legionarios. Es la rebelión de los astures, documentada por Dion Casio en el año 22 antes de Cristo. La Carisa es su escenario.
El teniente coronel del Ejército de Tierra Francisco Jiménez Moyano es quien ha hecho los cálculos del contingente que Roma habría enviado para someter a los astures. Jiménez lleva más de diez años estudiando la estrategia bélica de los romanos en la Carisa y ha llegado a una conclusión rotunda: los montes en los que limitan Aller y Lena fueron el escenario de la rebelión astur. "Está demostrado desde el punto de vista arqueológico, pues se ven con claridad las ampliaciones en el campamento de Curriel.los y también la compleja fortificación en L.lagüezos", afirma el experto. Los dos campamentos romanos están a unos cinco kilómetros de distancia, siguiendo la calzada romana denominada Vía Carisa.

Ilustración de Alfonso Zapico
El recinto de L.lagüezos fue el primer campamento romano en el territorio que actualmente ocupa Asturias. Estaba protegido por una construcción denominada "agger fossaque", una empalizada rodeada por un foso. Albergó, en torno al año 22 antes de Cristo, una formación militar de envergadura formada por más de dos mil hombres. Era el "hermano pequeño" de la joya de los romanos en la Carisa: el campamento de Curriel.los.
La fortificación de Curriel.los se amplió hasta en cinco ocasiones, prueba de una fuerte amenaza hostil, y durante el año 22 antes de Cristo estuvo ocupada por seis mil hombres. Según Moyano, "cuando los astures se levantaron, Curriel.los se convirtió en una posición defensiva que pudo albergar nueve cohortes (5.400 hombres)". El teniente coronel añade que una de las cohortes era de honderos y la otra de infantería, ya que en las excavaciones "se encontraron restos de munición de honda y punta de lanza". A estos soldados romanos, dedicados únicamente a la defensa del territorio, se sumaban los hombres destinados en la Carisa para el avituallamiento de las tropas y animales y para el correcto mantenimiento de la calzada romana. También los artesanos, encargados de la reparación de las armas.
Ilustración de Alfonso Zapico
Hablan las excavaciones y, según Francisco Jiménez Moyano, también la lógica. El teniente coronel destaca que los guerreros astures decidieron atacar en la Carisa porque "consideraron la importancia de la posición de esos montes". Desde la Carisa, en días despejados, es fácil contemplar el puerto de Gijón y la entrada a Asturias por la Meseta. "Era el lugar ideal para desplegar una campaña. Si dominabas la Carisa, la guerra estaba ganada", asegura el experto.
¿Con cuántos hombres contaban los astures? El teniente coronel Moyano aún está buscando esa respuesta, ya que, hasta ahora, las excavaciones no han sacado a la luz ningún resto de asentamiento de guerreros en la zona. Lo que es seguro es que "la batalla para los romanos fue de naturaleza defensiva". El experto considera que los astures llegaron a cercar la posición romana mediante la maniobra, pero no ocuparon el terreno porque carecían de técnicas de fortificación romana. En una de las terrazas de L.lagüezos, los arqueólogos recuperaron puntas de lanza y escudos. Restos de un crudo enfrentamiento que no logró dañar la fortificación romana. Los romanos tenían mejores armas, estaban más entrenados y manejaban una técnica bélica ejemplar: "Eran auténticas máquinas de matar". Para rendir a los ocho mil legionarios de la Carisa, según Moyano, los astures habrían necesitado una mejor organización y más recursos. "Tendrían que haber mantenido a 15.000 o 20.000 guerreros durante el tiempo suficiente para impedir los abastecimientos, debilitar a los defensores y asaltar las defensas de los legionarios", explica.
Ilustración de Alfonso Zapico
Como fueron sometidos, el número de guerreros debió ser mucho menor. Una vez rendidos los astures, los romanos pudieron seguir adelante con su estrategia para dominar la cornisa cantábrica. El teniente coronel asegura que la dominación de astures y cántabros formaba parte de un ambicioso proyecto que tenía la finalidad de la conquista de Germania. "Roma precisaba de una gran cantidad de efectivos que requerían el abastecimiento con el transporte más rentable: las naves", afirma. Era necesario, por tanto, "utilizar el mar y los ríos y los recursos de Italia, la Galia e Hispania". Los legionarios no tenían un especial interés en las explotaciones mineras, asegura el experto. Desde su punto de vista, "el Ejército romano nunca orientó sus fuerzas hacia las minas. Sí lo hizo hacia el mar. Las explotaciones mineras fueron más un efecto que una causa para ellos".
La última ocupación de Curriel.los está ligada a la actividad en una explotación de Homón de Faro. Los arqueólogos saben que los astures ya no eran una amenaza porque en la zona alta de las terrazas encontraron restos de hogueras: si los legionarios encendían fuego era porque no tenían miedo a ser vistos por el enemigo. Los hombres rendidos en la Carisa pasaron a formar parte de un gran listado de auxiliares y apoyaron a las legiones en su campaña. Enriquecieron, aún más, la estrategia de las batallas: "El astur era un pueblo guerrero", reconoce Jiménez Moyano. Ellos tenían espíritu para la batalla y Roma les dio organización.
Francisco Jiménez Moyano

FUENTE: CARMEN M. BASTEIRO (La Nueva España)

NOTA: Todas las ilustraciones de este artículo son obra del ilustrador asturiano Alfonso Zapico.
Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Ilustrador y autor de cómic español, trabaja como profesional gráfico desde 2006.
Ha realizado ilustraciones, diseños, animaciones y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales o instituciones. Ha trabajado en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).
Colaborador de diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón), como autor de cómic ha publicado varias obras: La guerre du professeur Bertenev (Paquet/Dolmen 2006), Café Budapest (Astiberri 2008), Dublinés (Astiberri 2011) o La ruta Joyce (Astiberri 2011). Sus títulos más recientes son El otro mar (Astiberri 2013), auspiciada por la Fundación Mare Australe de Panamá, o Cuadernos d’Ítaca (Trabe 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…) http://alfonsozapico.com
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