13 de enero de 2016

El pozo Polio (Güeria San Juan-Mieres), fue una de las explotaciones más importantes de la antigua Fábrica de Mieres

El pozo Polio
Montando un castillete del Pozo Polio
Una mina cuyas instalaciones son diferentes a las demás, construida al estilo de los países centroeuropeos
El pozo Polio. 
Cuando se llega al pozo Polio nos invade la sensación de que estamos ante un pozo diferente en lo que se refiere a la distribución de los edificios auxiliares y embarques. Alrededor de los dos castilletes gemelos de 39,41 m de altura se encontraban las máquinas de extracción, los compresores, la subestación eléctrica, la ventiladora, el botiquín y las oficinas, formando un conjunto, un bloque.
Observando las ruinas de Polio no puede evitarse el recordar esos pozos centroeuropeos en los que está inspirado. Destaca la sensación de luminosidad que dan esos embarques con amplios ventanales y la absoluta simetría de los pórticos respecto al edificio de las máquinas de extracción y los castilletes sin tornapuntas.
El origen del Pozo Polio hay que buscarlo en el agotamiento de Mina Baltasara. Ante esta situación Fábrica de Mieres decide poner en explotación la zona de Polio. Se toma la decisión de profundizar el pozo porque avanzar desde la zona de Baltasara supondría largos traslados por el interior y además entre la zona de Baltasara y Polio estaban los yacimientos de Minas Tres Amigos. Recordar en este punto que Fábrica de Mieres a partir de 1948 había comenzado un proceso de inversiones y modernización de sus instalaciones.
Dentro de este proceso había presentado en 1952 un plan para aumentar su producción de hulla hasta el total de un millón de toneladas anuales. Por ello no sólo se acometieron las obras de Polio, también se profundizó el pozo principal de San Nicolás que llegó el 31 de diciembre de 1955 a 505 metros y se estaban construyendo en esa fecha los edificios para instalar la máquina de extracción, compresores, subestación eléctrica... comenzando la explotación en 1959. A la vez en este periodo 1948/1960 se acometieron diversas inversiones en las instalaciones siderúrgicas destacando un nuevo Horno Alto, el N.º 2 y una nueva batería de cok.

Historias de Polio, el pozo de los castilletes gemelos-1. www.mmma.es
De otros pozos es difícil saber cuándo comenzaron las obras de profundización pero en el caso de Polio puede que sea uno de los pozos mejor documentados al respecto. Fábrica de Mieres editaba una revista llamada "Pico Polio" que en su número 7. en diciembre de 1956. publicaba un reportaje sobre las obras del nuevo pozo. Según este reportaje las obras de explanación y desmonte comenzaron en octubre de 1951 con el objetivo de crear un grupo con una zona de montaña y dos pozos verticales.
También se iniciaron las obras de las infraestructuras para el transporte de materiales y de carbón. Para ello se construyó una carretera derivada de la de Santa Rosa, y en 1951 se habían iniciado los trabajos para prolongar el ferrocarril de Baltasara desde Rioturbio hasta Polio, entrando en funcionamiento en 1954. Mediante el ferrocarril se llevaría el carbón al nuevo lavadero central del Batán cuyas obras principales Fábrica de Mieres finalizaría en 1957 y que comenzaría a funcionar en pruebas el 18 de febrero de 1959.
Pero Fábrica de Mieres no pensó sólo en el ferrocarril y el 13 de octubre de 1961 solicitaba a la Jefatura de Minas de Oviedo la autorización a un proyecto de construcción de un teleférico, desde Polio al nuevo lavadero del Batán. Evidentemente nunca se construyó, pero nos da una idea de la envergadura de los planes que Fábrica de Mieres tenía para la zona de Polio.
La primera pega del pozo N.º 1 se dio el 18 de mayo de 1953 a las doce de la mañana. Se terminó a los tres años en el segundo relevo, el 10 de mayo de 1956, con un diámetro de 4,5 metros y 606 metros profundizados. Tenía 6 plantas con un tape de caldera en 6.ª planta. Su función era el transporte de personal, movimiento de escombros y retorno de ventilación. El pozo N.º 2 se comenzó a profundizar el 2 de noviembre de 1954, y se terminó el 30 de junio de 1956 con 411 metros profundizados. Tenía un diámetro de 5 metros y se destinó para la extracción de carbón y entrada de ventilación.
Historias de Polio, el pozo de los castilletes gemelos-2. www.mmma.es.
En la memoria de actividades de los diversos grupos de Fábrica de Mieres de 1959 se menciona la instalación del castillete N.º 2, (la solicitud para la autorización del proyecto de dos castilletes torre para los pozos de Polio tiene fecha de entrada en la Jefatura de Minas de Oviedo el 17 de octubre de 1959) y en la memoria de 1960 ya se hace referencia a la instalación de los dos castilletes y la estructura metálica de la sala de máquinas. El 23 de noviembre de 1961 se presentó a la Jefatura de Minas el proyecto para la instalación de máquinas de extracción para los pozos de Polio Número 1 y 2.
Puede decirse que todo el proceso, al menos desde el punto de vista legal, administrativo y de autorizaciones de la Jefatura de Minas comenzó el 1 de marzo de 1951, con la solicitud de autorización del proyecto sobre preparación de la sección de Polio, y terminó el 14 de diciembre de 1962 con la aceptación del montaje de las instalaciones (máquinas de extracción, jaulas de dos pisos, embarques automáticos, esclusa y trituradora) entre Fábrica de Mieres y la empresa alemana G.H.H.
Como puede deducirse de estos datos, el pozo Polio era uno de los más modernos de la época y lo siguió siendo en Hunosa, cuando en 1967 Fábrica de Mieres integró su negocio minero en la nueva empresa. En el momento de su cierre estaba a la vanguardia de los pozos de Hunosa en mecanización y automatización y no tenía problemas geológicos, no más allá de los habituales en la cuenca carbonífera central de Asturias
Pero escribir sobre Polio no es hacerlo sólo de edificios, castilletes o de las imponentes tolvas de hormigón. No debemos olvidar el elemento más importante, sus trabajadores, que son los que dieron alma y contenido a esas instalaciones que ahora están en silencio. Paseando por el pozo vienen a la memoria las voces de compañerismo, de discusiones por mil y un temas, de asambleas o de dolor por los accidentes.
Instalaciones del Pozo Polio
El pozo Polio y su gente es sinónimo de compromiso político y sindical, al igual que los pueblos de la zona. Polio siempre fue un pozo a la vanguardia de la lucha contra la dictadura franquista y posteriormente en la lucha por los derechos de los trabajadores, apoyando incluso a otros sectores y movimientos sociales. Polio siempre fue muy reivindicativo ante cualquier problema y con conflictos muy prolongados en el tiempo. Fue un pozo bastión tanto del Partido Comunista como de Comisiones Obreras y cuna de destacados dirigentes de ambas organizaciones, prueba de ello es que uno de sus trabajadores, Gerardo Iglesias Argüelles, llegaría a secretario general del Partido Comunista de España.
Para muchos esta elevada conflictividad fue la causa por la que en 1992 se incluyó el pozo en la lista de cierres. Fuera esta u otra la causa por la que se tomó la decisión de cierre, lo cierto es que el martes 20 de octubre de 1992 vivió su primera jornada sin carbón tras el traslado de 500 trabajadores a otras explotaciones.
Las tareas de recuperación de material y sobre todo de construcción de tapones para controlar el agua continuaron varios años más. Cuando todo se acabó se produjo el corte de las jaulas, una acción carente de respeto a lo que significa un pozo minero. No hacía falta estrellarlas contra el fondo de la caña del pozo, se podían haber retirado, o dejado sobre el tapón.
Hoy el pozo Polio es una más de las ruinas industriales de las comarcas mineras. Ruinas que con su elegante porte se han convertido en una de las más visitadas por las cámaras. Podríamos decir viendo sus grandes luminarias hoy rotas y apedreadas que también es "catedral" minera, pero de la ruina y del abandono por parte de las administraciones y de Hunosa del patrimonio industrial minero.
Refleja a las claras lo que fuimos y la triste realidad del presente, la agonía de la Güeria de San Juan y por extensión del resto de valles y pueblos de las comarcas mineras.
En 1992 en una entrevista en este periódico, el entonces alcalde pedáneo de la Güeria de San Juan, a la pregunta sobre lo que podía suponer para la zona el cierre del pozo, respondía que podía ser la ruina, y añadía "podemos perder hasta los dientes". Pasados los años, cerraron las minas, llegó la ruina y es verdad, perdimos hasta los dientes. Pero eran los de leche y ahora nos están saliendo los definitivos y con ellos tenemos que morder a esas fuerzas que a veces ocultas y otras veces a cara descubierta conspiran contra las comarcas mineras. Es fundamental vencer al desánimo.
Otra imagen de las instalaciones del Pozo Polio

FUENTE: Fernando Fernández Méndez
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El Pozo Polio recibe el nombre de la mítica montaña mierense, fue en sus orígenes una de las explotaciones más importantes de la antigua Fábrica de Mieres, uno de los primeros grandes entramados industriales en la historia de España. Tras la nacionalización de la mayor parte de la minería asturiana, acometida por el Gobierno de Franco en el año 1967, Polio pasó a pertenecer a la compañía pública HUNOSA. Y así se mantuvo en servicio hasta el 1 de noviembre del año 1992, fecha en la cual cerró, junto con otros pozos, que también lo hicieron en fechas próximas (como San Víctor, San Mames o Mosquitera), todos ellos como consecuencia de la reconversión minera.
Dos castilletes gemelos caracterizan la imagen del pozo Polio de Mieres, una explotación que desde que finalizó su actividad, hace ahora 20 años. Atrás quedaba un siglo de explotación de carbón alrededor de lo que la gran Fábrica denominó en su día como zona hullera de La Baltasara, en el valle de San Juan, un área de mucho carbón, que la dirección de la emblemática empresa mierense terminaría por impulsar en 1894 con la construcción de una línea de ferrocarril, compartida en sus primeros kilómetros con la mina Mariana (después, pozo Barredo) y por la que circularían locomotoras a vapor Jung, del tipo 0-3-0T.
En 1950, esa línea ya transportaba a destajo el carbón de los pisos de montaña de Polio al lavadero del Batán. Por aquel entonces, la dirección de ingenieros de la compañía propietaria, viendo la importancia de dar futuro a la actividad en la zona, proyectaría la profundización de la mina, actividad que daría comienzo en 1953, con el único apoyo de los operarios de la mina, y que ocupa los esfuerzos de toda esa plantilla hasta su despliegue completo en 1956, alcanzado una profundidad máxima de 411 metros.
Su singularidad, puesta hoy de manifiesto en los informes de patrimonio de la empresa Hunosa (Polio es uno de los pozos mejor inventarios para su reutilización como instalación con fines culturales y turísticos) procede precisamente de aquella obra acometida en los años 50, y culminada con una instalación articulada sobre dos pozos: el Polio I, para misiones auxiliares y el Polio II, destinado a la extracción de mineral. Ambos castilletes situados sobre una plataforma de terreno artificial, elevado junto a un río, ya restaurado a finales de los años 90 por Hunosa, en un magnífico trabajo de recuperación medioambiental.
Los apoyos de los castilletes penetran en el edificio central que alberga la sala de máquinas y los compresores. Y junto a este edificio se sitúan el resto de pabellones de servicios, dando una imagen arquitectónica del conjunto, de unos 172.000 metros, muy integradora, resaltada por los materiales utilizados junto al hormigón (revestimientos cerámicos y carpinterías de hierro y vidrio) que según expertos, como Fernández Molina, junto con su lavadero de carbón hormigón, “le da una semejanza a ciertas instalaciones funcionalistas centroeuropeas e inglesas, del periodo de entreguerras”.
Historias de Polio, el pozo de los castilletes gemelos-3. www.mmma.es. 
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1 comentario:

  1. Estuvimos en la zona porque nos dedicamos a ello y siempre ha sido algo que nos ha gustado ir a ver y no nos defraudó, se conserva intacta esa historia de tantas personas que trabajaron allí, impresionante artículo Roberto

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