15 de septiembre de 2015

El ovetense Alonso de Quintanilla participó en la pugna de los Reyes Católicos

Quintanilla tenía el Estado en la cabeza
El Archivo del Mayorazgo de Alonso de Quintanilla - Fundación Museo de la Ferias
El político ovetense hizo el primer censo de España en tiempos de los Reyes Católicos
Ilustración de Pablo García
Quinientos años después, España dejó de realizar los preceptivos censos. Los inauguró el ovetense Alonso de Quintanilla (entre la media docena de asturianos más importantes de nuestra historia).
Quintanilla es una figura tan importante como olvidada. Nació en el año 1420 en la aldea ovetense de Paderni, al sur del concejo. Era hijo de labradores con posibles y con el tiempo, para homenajearlos, amplió el monasterio de Santa Clara -actual sede de la delegación de Hacienda- y allí les dio sepultura. Estudió Humanidades y Leyes en el monasterio benedictino de San Vicente -actual sede del Museo Arqueológico- e ingresó como doncel en la Corte de Juan II, para encargarse de la educación del príncipe Enrique.
Con Enrique IV ya en el trono fue sucesivamente «poder habiente» real y «criado, guarda y vasallo militar» para encargarse después de las finanzas reales como «contador de acostamientos». En realidad fue, en aquellos años, habitual prestamista o garante de la Corona.
Como ha indicado el escritor José Ignacio Gracia Noriega «evidentemente hubo bastantes asturianos de gran influencia y poder político; algunos incluso ocuparon los cargos más altos. Al que haya llegado al más alto le iguala Alonso de Quintanilla, que fue en una pieza hombre de gobierno y de espada, hacendista y estadista, político realista y hombre visionario».

Enrique IV de Castilla. www.laguia2000.com
Cuando Castilla se dividió dramáticamente a cuenta de la crisis dinástica, Quintanilla decidió militar en el bando del infante Alfonso, pretendiente al trono y formó parte de la comitiva que se dirigió al rey para que reconociese como heredero al infante. La alternativa era Juana, llamada la Beltraneja.
Quintanilla fue nombrado contador mayor y miembro del Consejo real, escribano mayor de Privilegios y Confirmaciones, alcalde mayor del Adelantamiento de Castilla y ejecutor de cuentas contra los morosos en el pago de tributos. Entre otras cosas fundó la fábrica de moneda de Medina del Campo.
Tras la muerte de Alfonso, Quintanilla volvió al lado de Enrique IV y concretamente se centró en el servicio de la princesa Isabel que, una vez reina, le colmó de honores. Tomó para la reina el formidable castillo de la Mota, frente a las pretensiones del marqués de Villena, y la ciudad de Ávila.
Invirtiendo su propio dinero en grandes cantidades consiguió para la corona las villas de Sepúlveda, Ágreda y Aranda de Duero, en discusión con la Beltraneja y codiciadas también por el marqués de Villena, favorito de Enrique.
Era un cortesano intrigante, un hábil diplomático y disponía personalmente de enormes sumas de dinero que volcó en hacerse con tropas y en ganar voluntades mediante sobornos, consiguiendo así que en 1473 Isabel entrase en Segovia, acompañada del cardenal de Toledo Alonso Carrillo, para tomar posesión de la ciudad y de su alcázar. Asimismo, en nombre de Isabel tomó Tordesillas por las armas en 1474, ciudad en la que estaba en posesión de casas principales, tierras y rentas diversas, con las que formó un mayorazgo que heredó Inés, la mayor de sus hijas.
Joana la Beltraneja
A causa de la guerra con Portugal, Isabel y Fernando apenas disponían de presupuestos. Quintanilla propuso a los reyes «que imploraran subsidios del sentimiento religioso y de los magnates». Funcionó, el clero castellano cedió la mitad de la plata de las iglesias, por valor de 30 millones de maravedís, a reintegrar en tres años y los nobles opuestos a la Beltraneja formaron el ejército que rindió Toro y condujo al fin de la contienda.
Fue clave en la creación de la Santa Hermandad, la primera policía organizada del mundo, y en 1480 financió la conquista de Canarias, concediéndole los reyes la quinta parte de los esclavos, sebo, cuero y presas obtenidos en la conquista. También aportó diez mil hombres para la campaña de Granada.
En un documento de cuatro folios, escrito por Quintanilla de su propia mano y que se conserva en Simancas, plantea la realización del primer censo de España en el año 1493, aunque también se consideran otras fechas. Asimismo participa en la creación de un ejército permanente tras la toma de Granada.
Campoamor, en su poema titulado «Colón» pone en boca del almirante las siguientes palabras:
«De nuevo a mi favor abren campaña / Luis Santángel y Alonso de Quintanilla / y a los pies de la reina me acompaña / la marquesa Beatriz de Bobadilla», y es que también se considera fundamental su papel en la empresa del descubrimiento de América.
Alonso de Quintanilla era un burgués y como tal participó en la pugna de los Reyes Católicos contra la nobleza, así que nunca quiso tener títulos como recompensa. Se retiró a Medina del Campo, donde creó en 1497 un mayorazgo para su primogénito, Luis, quien, después, se sumó al bando comunero.
Isabel y Fernando, los Reyes Católicos (óleo de Francis De Blas)
El arquitecto del Estado moderno
Pero para captar en sólo unas líneas su inmensa talla histórica basta decir que los Reyes Católicos crearon el primer Estado moderno del planeta y que Alonso de Quintanilla fue el arquitecto de esa innovadora y formidable estructura jurídico-política. Por si fuera poco, financió de su bolsillo la conquista de las islas Canarias y apoyó económicamente la aventura del Descubrimiento de América. Tras Colón, es seguramente la persona clave de esa proeza.
Para entender el olvido en que cayó Quintanilla hay que considerar cómo liquidó el feudalismo que sostenían la nobleza y el alto clero, así que se lo puede considerar como la bestia negra de los grandes poderes retardatarios. Y eso nunca se perdona.
Destacado funcionario del rey Enrique IV Trastámara, se convirtió al mismo tiempo en el gran prestamista de la Corona. En las peleas dinásticas cambió de bando y se pasó a la causa del infante Alfonso harto de la corrupción de la corte. Sirvió al poderosísimo marqués de Villena y después lo combatió, como al conjunto de la nobleza.
Constantino Suárez lo define como una persona que «reunía en alto grado inteligencia esclarecida, vasta instrucción, energía, probidad y desinterés, animados por un profundo patriotismo». Fundó la Fábrica de Moneda de Medina del Campo y entró al servicio de la princesa Isabel en 1469, como contador mayor.
Logró para la ya reina Segovia y su alcázar y Tordesillas, siempre turnando las armas y la diplomacia. Sucedió al duque de Alba como alcaide del castillo de la Mota ante la inminencia de la guerra sucesoria con la Beltraneja. Para luchar con Portugal, logró apoyo de la nobleza, que formó el ejército que tomó Toro, y del clero, que aportó plata por valor de 30 millones de maravedíes.
Fue contador mayor del reino -equivalente a ministro de Hacienda-; creó la Santa Hermandad en 1476 para imponer orden y seguridad. Financió la conquista de Canarias en 1480 y fue clave en la toma de Granada, a la que aportó 10.000 combatientes, y en el sometimiento de Navarra. En 1493 forma el primer ejército permanente, una auténtica revolución. Hizo, asimismo, el primer catastro de Castilla y reformó la hacienda, dos piezas decisivas del Estado moderno, como el citado ejército estable o una policía formalmente constituida.
Una anécdota da idea de la posición de Quintanilla, de su riqueza y de la confianza que le ofrecía la Corona. La Reina Isabel había empeñado en Arévalo un valioso collar. Como quería lucirlo en una ocasión solemne y no tenía dinero para rescatarlo, acudió a Quintanilla, que le entregó de su patrimonio personal 60.000 maravedíes.

Tenía una clara visión del Estado moderno siquiera porque fue el primero en construirlo y por eso mismo siempre rechazó poseer títulos nobiliarios: estaba por encima de una clase que había combatido y que ya entonces se consideraba como puro pasado. Falleció en 1500 en Medina del Campo.

La primera cita del juego de los bolos aparece en una denuncia presentada por Quintanilla de 1495
Antonio de Nebrija, padre del idioma castellano, hablando de Quintanilla «llegó a admirarse de que tuviese un tal hijo la patria oscura de Asturias», según cuenta González de Posada. Así nos veían.
En todo caso, Quintanilla amaba a su tierra. Dio sepultura a sus padres en el convento de Santa Clara, puso sus armas en el exterior del edificio, lo reformó y donó mucho dinero para que cada año se hiciese una procesión funeraria desde la Catedral, todos con velas.
Quintanilla era hijo de unos campesinos apenas acomodados. Semejante ostentación sin duda molestaba a la nobleza local, ya que participaban incluso el obispo y el concejo, sin duda al olor de la generosidad del político.
En 1495, un ovetense llamado Nuño Bernaldo de Quirós -a juzgar por su apellido, sin duda noble- se encaramó en la tapia del convento de Santa Clara, hizo aguas sobre el escudo de Quintanilla y lanzó graves insultos en presencia de varios testigos. Después con unos amigos se fue al «Canpo de San Francisco» a jugar «a los byrlos», a los bolos. Así se recoge en el sumario abierto tras la denuncia de Quintanilla contra Bernaldo de Quirós, que ofrece la primera cita de los bolos. Oscura o no, en aquella Asturias ya se divertían como ahora.
El arquitecto del Estado moderno
FUENTE: Javier NEIRA
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Biografía "Alonso de Quintanilla". Contador mayor del reino, 1420-1497.
Nació en el coto de Paderni (Cagigal, cercano a Oviedo, en el seno de una familia noble. Hijo de Luis Álvarez y Urraca Álvarez. En 1440 se traslada a Valladolid como doncel de la corte de Juan II, siendo más tarde el preceptor de Enrique II. Hacia 1462 recibe el nombramiento de contador de Asentamientos pero fue destituido al apoyar a Alfonso como sucesor en el trono en lugar de apoyar a Juana la Beltraneja. Una vez fue proclamado rey Alfonso, Quintanilla pasó a ser Contador mayor del reino y alcaide mayor del adelantamiento de Castilla. Al morir el rey, Quintanilla pasó al servicio de la princesa de Asturias y futura reina Isabel, la Católica, velando fielmente por el patrimonio de ésta en sus primeros años de matrimonio con Fernando, el Católico. Al morir Enrique IV, Quintanilla se ocupó personalmente de la ceremonia de coronación de Isabel en 1471. Participó con sus propios fondos en diversas incursiones militares como fue la conquista de Canarias en 1480, y organizó el reclutamiento y la partida financiera para la toma de Granada. Fue el artífice fundamental de la financiación del proyecto de Colón. Propuso la formación de un ejército permanente al servicio de la corona y llevó a cabo la realización del primer catastro de España. Falleció en Medina del Campo siendo consejero real en 1497. Es uno de los personajes más importantes para la historia de Asturias y de España del siglo XV.
Ilustración de Pablo García
FUENTE: EL TESORO DE OVIEDO
________________________________________________________
________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:
  • § Twitter – “El blog de Acebedo”

1 comentario:

  1. Buenos días, el motivo de la publicación de este comentario es difundir este artículo que habla sobre los diferentes tipos de préstamos adaptados para cualquier situación . Considero que es una información útil para bastante gente.

    Un saludo y disculpen las molestias.

    ResponderEliminar