19 de julio de 2015

El Meloncillo, el único representante de las mangostas en Europa, vivió en Asturias

El meloncillo vivió en Asturias
El meloncillo (del latín melestejón) (Herpestes ichneumon), también conocido vulgarmente como mangosta común o egipcia, es una especie de mamífero carnívoro de la familia Herpestidae. Es un mamífero de pequeño tamaño y la única especie europea de su familia.Fuente: EuropaPress. Fotografía: Genaro Fonzález Carballo 
El hallazgo del esqueleto de una mangosta europea en un yacimiento altomedieval de Gijón confirma las vagas referencias a su presencia histórica en la región, apoyada por varias citas gallegas del siglo XIX
Ilustración de Herpestes ichneumonde 1896. «Lydekker - Egyptian Mongoose» de Wyman & Sons Limited - Lloyd's Natural History: "A hand-book to the Carnivora. Part 1, Cats, civets, and mungoose"[1] by Richard Lydekker. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lydekker_-_Egyptian_Mongoose.jpg#/media/File:Lydekker_-_Egyptian_Mongoose.jpg
El meloncillo, un mamífero carnívoro de tamaño mediano que es el único representante de las mangostas en Europa, vivió en Asturias. Lo ha confirmado un esqueleto casi completo hallado en el yacimiento altomedieval de la Fábrica de Tabacos de Gijón por el equipo que dirige Arturo Morales, catedrático de Zoología y responsable del Laboratorio de Arqueozoología de la Universidad Autónoma de Madrid. Este hallazgo no sólo aporta una prueba física de la presencia de la especie en territorio asturiano, sino que también apoya las conclusiones de los recientes estudios genéticos de Philippe Gaubert que rebaten la creencia de que el meloncillo, de origen africano, fue introducido en la península Ibérica durante la dominación árabe, ya que la datación de los restos, aunque todavía incompleta, es anterior al siglo VIII, cuando se produjo la invasión de los ejércitos musulmanes. 
La docena de citas gallegas del siglo XIX, varias de ellas debidas a capturas (dos ejemplares disecados aún se conservan, así como una piel, depositada en el Museo de Historia Natural de Londres), sugiere que el meloncillo llegó históricamente hasta el norte de la península. Su área de distribución actual se centraliza en la región portuguesa del Algarve, Sierra Morena, Doñana y las serranías de Cádiz y de Málaga; en los últimos años se aprecia un proceso de expansión hacia el Norte, probablemente favorecido por la densificación del matorral, que lo ha llevado hasta las Arribes del Duero, entre Zamora y Salamanca, con algunas citas más septentrionales, en León, la última en el año 2008.
Vistas lateral, dorsal y ventral de un cráneo, y lateral de una mandíbula de meloncillo.«Herpestesichneumonskull» de Dale J. Osborn and Ibrahim Helmy - Transferred from en.wikipedia; transferred to Commons by User:Innotata using CommonsHelper.(Original text : The contemporary land mammals of Egypt (including Sinai) (1980) by Dale J. Osborn and Ibrahim Helmy (see here http://www.archive.org/details/contemporaryland05osbo for copyright status)). Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Herpestesichneumonskull.png#/media/File:Herpestesichneumonskull.png 
Hasta el descubrimiento de los restos de Gijón, las noticias sobre la presencia del meloncillo en Asturias eran pocas e imprecisas. Hace más de siglo y medio, en 1859, Pascual Pastor y López, catedrático de Ciencias en la Universidad de Oviedo, la afirmaba en sus "Apuntes sobre la fauna asturiana", subrayando que el Principado era, además, la "única provincia de las de nuestro norte y oeste donde ha sido visto hasta hoy". Añadía la suposición de una población escasa, de "pocos individuos". 
En 1897, el naturalista alemán Hans Gadow sumó una referencia indirecta, atribuida al aristócrata y ornitólogo inglés Lord Lilford. El único indicio tangible era un ejemplar disecado de la colección del farmacéutico avilesino Celestino Graíño, etiquetado con fecha del 25 de julio de 1899, pero no consta su procedencia y ha desaparecido.
Meloncillo losalimales.blogspot.com
Pese a la inconcreción de estas referencias, es interesante su coincidencia temporal con las citas de Galicia, éstas bien documentadas, por el naturalista coruñés Víctor López Seoane, en sus "Notas sobre la fauna gallega" (1878) y en trabajos manuscritos, y por el naturalista y taxidermista José Pérez de Castro, en una carta de 1894 a López Seoane, recuperada por el zoólogo Carlos Nores, profesor titular de la Universidad de Oviedo. Pérez de Castro da cuenta de seis ejemplares capturados en cuatro puntos de la comarca de El Ferrol entre 1882 y 1894 (uno de ellos se conserva en el Museo Británico de Historia Natural, en Londres, y otro en los Museos Científicos de A Coruña), y menciona, asimismo, su presencia en otras tres localidades: La Gándara, San Mateo y Santa Marta de Ortigueira. También refiere la observación de ejemplares en celo y de un grupo familiar, así como la preferencia del meloncillo por la cercanía de los ríos y por las zonas de matorral denso, a la que debe su nombre popular de furatoxos ("taladrador de tojos"), recogido ya por Martín Sarmiento en el siglo XVIII. Esta información lleva a Nores a concluir que "a finales del siglo XIX el meloncillo se encontraba en la mayor parte de la provincia de La Coruña".
El Meloncillo, no sólo aterroriza a las serpientes y lagartijas, también se da un festín de conejos siempre que puede. mundotroodon.blogspot.com
En el siglo XX el rastro del meloncillo en el cuadrante noroeste peninsular se pierde (incluso el zoónimo, que pasa a atribuirse a la garduña, malinterpretando la descripción del animal como "una especie de garduña")... hasta las dos últimas décadas, cuando Solís Fernández cita uno en El Bierzo, probablemente el mismo que Palacios, Gisbert y García Perea recogen en Primout (Páramo del Sil) el 17 de noviembre de 1982. Ya en el siglo XXI, Luis Fernández, guarda de la Fundación Oso Pardo (FOP), encuentra uno atropellado en las inmediaciones de Villaseca de Laciana. 
Esta última observación se correlaciona con la expansión geográfica hacia el Norte que experimenta la especie desde hace algunos años y que, a tenor de las citas gallegas y de las menciones asturianas, sería más bien una recuperación de antiguos territorios. El análisis genético de los ejemplares gallegos, encomendado a Gaubert, aclarará ese extremo, así como la duda, planteada por Carlos Nores, de si estos meloncillos "periféricos" tenían el mismo origen que los mediterráneos.
Cráneo de meloncillo 
Dando por sentada la presencia de meloncillos en el Norte, la pregunta de cómo llegaron hasta aquí originalmente y de si guardaban diferencias con los del suroeste peninsular cobra gran relevancia porque podría tratarse de poblaciones naturalizadas a partir de mascotas, condición que se le supone al ejemplar recuperado en el yacimiento arqueológico gijonés dadas su edad relativamente avanzada y la ausencia de traumatismos (que indicarían un origen cinegético). En tal caso, ¿es una especie introducida en los territorios del Norte? ¿Con qué origen?. Una llegada natural cuestionaría el carácter mediterráneo que se le supone o llevaría a pensar en diferencias ecológicas y, tal vez, morfológicas, respecto de los meloncillos del Suroeste. Sobre este punto, los estudios de Gaubert muestran una profunda divergencia genética entre los meloncillos ibéricos y los norteafricanos, así como una elevada diversidad genética en las poblaciones peninsulares, que, sumadas a las diferencias morfológicas que ya puso de relieve el mastozoólogo y taxónomo Ángel Cabrera en 1914, son congruentes con un paso natural del meloncillo desde el norte de África hasta el sur de España, cruzando el Estrecho en un período de descenso del nivel del mar acontecido en el Pleistoceno medio o final.
El meloncillo vivió en Asturias
FUENTE: Luis Mario Arce
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Meloncillo (Herpestes ichneumon)


Meloncillo desplazándose sobre la arena. Foto: Carlos Sanz

Descripción
El meloncillo, representado en la Península Ibérica por la subespecie Herpestes ichneumon widdringtonii, es la única mangosta europea. Es fácil de reconocer por su cuerpo alargado y paticorto y su cabeza fina, así como por su larga cola, que puede llegar a medir hasta 45 cm, ancha en su arranque y rematada en un mechón negro.
Su cuerpo, de 51 a 55 cm de largo y 19 a 21 cm de altura en la cruz, está cubierto de un pelo negro con las puntas en amarillo cremoso, o pardo con la punta en gris plateado, lo que le da un aspecto jaspeado. Los machos son algo mayores que las hembras. 
El peso del meloncillo está entre 2,5 y 3,5 kg.
Sus pezuñas tienen cinco dedos con uñas que no son retráctiles.
Su cabeza es pequeña, puntiaguda y estrecha; no más ancha que el cuello. De ella sobresalen ligeramente sus orejas, cortas y anchas. Pero lo que más llama la atención son sus ojos, de color más bien claro y con una pupila horizontal, rasgo excepcional entre los carnívoros, que le confiere una mirada inquietante.
Foto:
Meloncillo huyendo a través de un sembrado. Foto: Jorge Martínez Chacón
Hábitat y distribución
Su origen es africano. Ocupa el suroeste de la Península, siendo abundante sobre todo en el Algarve, Sierra Morena, Doñana y las serranías de Cádiz y Málaga. Actualmente está experimentando una ligera tendencia expansiva quizás favorecido por la densificación del matorral; se han localizado individuos en los Arribes del Duero.
Su hábitat típico es el monte bajo mediterráneo con encinas y alcornoques. En las zonas de cultivo se refugia en los sotos e islas de fresnos, adelfas y zarzas. También puede estar presente en bosques fluviales.
Aunque se sospecha que la salud de sus poblaciones puede estar amenazada, a veces es presa de los cazadores furtivos, que lo ven como un competidor en la caza del conejo.

Reproducción
El celo del meloncillo tiene lugar a alturas variables de la primavera. La gestación dura unos tres meses, después de la cual las camadas, de entre dos y cuatro crías, nacen principalmente en verano.
Las crías permanecen con la madre alrededor de un año, durante el cual la siguen caminando en fila india, pegados unos a otros, con el morro bajo la cola del individuo que le precede. Su aspecto de gran serpiente peluda ha podido ser el origen de varias leyendas del sur peninsular.

Meloncillo con una presa en la boca. Foto: José María Álvarez
Alimentación y costumbres
El meloncillo es el carnívoro español más diurno; de hecho, apenas sale por la noche, ya que disfruta de 15 horas ininterrumpidas de descanso. Sus momentos de mayor actividad son un poco antes del mediodía y hacia la media tarde.
Su andar es desgarbado, reptiliano, sin apreciarse las cortas patas. Sus extremidades delanteras son bastante fuertes, lo que le permiten hacer marchas relativamente largas y, sobre todo, excavar con bastante pericia, ayudado por sus robustas uñas. Esto le permite adaptar antiguas madrigueras de conejos o incluso de tejones para usarlas como dormideros; también así cazan los gazapos que les sirven de alimento principal.
Además de estos jóvenes conejos, también se alimentan de reptiles, y no le hacen ascos a los micro-mamíferos e insectos que sean capaces de capturar.
A su vez, sirven de alimento al lince, cuya predación sobre el meloncillo ha sido constatada en Doñana.
Sus huellas son semiplantígradas, de unos 3,5 cm de largo por 3 cm de ancho. En tierra blanda marcan los cinco dedos con sus correspondientes uñas, pero en sustratos duros el quinto dedo desaparece. En suelos arenosos además dejan tras de sí la estela de su larga cola.
Sus deyecciones son alargadas, cilíndricas y con estrangulaciones. Miden entre 10 y 15 cm de largo y son de color negruzco o grisáceo oscuro por contener pelo de conejo. Al secar quedan brillantes. Suelen estar depositadas en letrinas familiares en cruces de sendas y cerca de zarzas.
Aunque no son individuos estrictamente solitarios, tampoco son gregarios. Pasan las noches en familia en las madrigueras, pero cuando salen durante el día el grupo se desperdiga.
Mientras que los machos son territoriales, las hembras solapan sus áreas de campeo entre sí.
En cuanto a las formaciones reproductoras, son bastante variables. Algunos machos comparten su territorio con una sola hembra, pero otros pueden tener hasta cuatro o cinco hembras distribuidas por su zona de control.
Vídeo: Naturaleza en imágenes. "El Meloncillo"


FUENTEFauna Ibérica (Animales de España y Portugal: Especies, ecosistemas, artículos...)
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