19 de marzo de 2015

La historia del "Premio Nobel" Asturiano, D. Severo Ochoa

Severo Ochoa, científico y Premio Nobel
Severo Ochoa
El 1 de noviembre de 1993, hace veinte años, fallecía en Madrid Severo Ochoa de Albornoz, renombrado científico español, bioquímico y biólogo molecular, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1959
El 1 de Diciembre de 1959, en el Auditorio de la Universidad de Oslo, un asturiano recibía por primera, y hasta ahora única vez, un Premio Nobel.
Severo Ochoa nació en Luarca, Asturias, en la calle Párroco Camino, el 24 de septiembre de 1905. Fueron sus padres Severo Manuel Ochoa, abogado, y Carmen de Albornoz. Al poco tiempo de su nacimiento, su familia se trasladó a Villar de Luarca, a menos de un kilómetro de su cuna, para vivir en una casa que hoy es conocida como Villa Carmen en honor de su madre, que con el tiempo se convirtió en residencia de verano de toda la familia, incluido el propio Ochoa y su esposa.
Su padre falleció cuando Severo Ochoa solo tenía siete años, y por motivos de salud de su madre, en 1912 se trasladó con ella a Málaga, donde realizó los estudios de enseñanza primaria y bachillerato.
Desde temprana edad, nuestro protagonista mostró gran interés por la biología, debido en gran parte a la lectura de trabajos publicados por el neurólogo español Santiago Ramón y Cajal.
Aquel interés le llevó a estudiar medicina, que usó como trampolín para su pasión: la biología, ya que, tal como había dicho de la medicina, “no se me pasó por la imaginación el ejercerla, pero la estudié porque en aquel momento, al menos en España, esta carrera proporcionaba el mejor acceso al estudio de la biología”.
En sus primeras investigaciones, Ochoa y otro estudiante, José Valdecasas, trabajaron en un proceso para aislar la creatina que se encontraba en la orina, y también desarrollaron un procedimiento para medir la creatinina muscular.
Entró en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1927, donde, además de dar rienda suelta a sus inquietudes científicas, disfrutó de las muchas manifestaciones culturales que le ofrecía la capital, y entró en contacto con relevantes personajes como Federico García Lorca o Salvador Dalí. En el verano de aquel año se desplazó a Glasgow, Escocia, para trabajar con el doctor Noel Paton, director del Laboratorio de Fisiología, donde realizó un gran trabajo que impresionó a Paton, al tiempo que mejoró su nivel de inglés.
Otra imagen de Severo Ochoa
A su regreso a España, escribió con Valdecasas un artículo científico sobre sus trabajos, que fue publicado en el Journal of Biological Chemistry, tuvo un gran éxito y supuso un notable impulso en la carrera de Ochoa como investigador en bioquímica.
En 1929 se licenció en medicina por la Universidad Complutense de Madrid, y decidió continuar con sus trabajos en el campo de la investigación. Fue profesor ayudante de Negrín y obtuvo becas para ampliar sus estudios en distintas universidades de Glasgow, Berlín y Londres.
 En dicho año, y a raíz de la publicación de sus trabajos, fue invitado a trabajar en el laboratorio de Otto Meyerhof, del instituto berlinés de biología Kaiser Wilhelm (actualmente Instituto Max Planck), donde conoció y trabajó con grandes científicos, entre los que se encontraba el mismo Meyerhof, que en el año 1922 había recibido el premio Nobel de Medicina.
Regresó a Madrid en 1930 y terminó su tesis doctoral, que defendió en dicho año. Al año siguiente contrajo matrimonio con Carmen García Cobián, y completó su formación postdoctoral. En 1932, trabajó con Sir Henry Dale en el London National Institute for Medical Research, en el estudio de vitaminas y enzimas, lo que supuso el inicio del gran interés que Ochoa tuvo por estudiar las enzimas a lo largo de su vida. En 1935, el profesor Carlos Jiménez Díaz lo invitó a asumir la Dirección del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Severo Ochoa, en 1959, cuando ganó el Nobel.
Al estallar la Guerra Civil española, Ochoa buscó mejores lugares para continuar con sus investigaciones. En septiembre de 1936 se trasladó a Alemania, donde fue nombrado asistente de investigación invitado del Laboratorio de Meyerhof, en Heidelberg, y realizó estudios sobre enzimas.
Ante el poder que iba adquiriendo el partido nazi, en 1937 pasó al Reino Unido para trabajar en el Laboratorio Biológico de la Marina Británica y en el Laboratorio de Rudolph Peters de la Universidad de Oxford. Y en 1941, al estallar la Segunda Guerra Mundial se asentó en los Estados Unidos, donde empezó a trabajar de forma asidua, primero en la Universidad de Washington, en San Luis, y a partir de 1942 en la Universidad de Nueva York, donde fue profesor asistente de bioquímica desde 1945.
Finalizado el conflicto, continuó trabajando en la Universidad de Nueva York, siendo profesor y director del departamento de farmacología de 1946 a 1954, en que pasó a ser profesor de bioquímica y jefe del departamento de bioquímica hasta su jubilación.
Llevó a cabo investigaciones sobre bioquímica y farmacología. En 1954 descubrió una enzima con la que pudo sintetizar por primera vez el ácido ribonucleico (ARN) en tubo de ensayo. En 1955, junto con la bioquímica francorusa Marianne Grunberg-Manago, Ochoa publicó en el Journal of the American Chemical Society un artículo sobre el aislamiento de dicha enzima y la sintetización del ARN, que resultó esencial en el proceso de descifrar el código genético. Dicho descifrado, realizado por el grupo de trabajo de Severo Ochoa en paralelo con el grupo de Marshall Nirenberg, permitió conocer y comprender los procesos de mutación, y fue un punto de partida para los estudios de la biología molecular en los años siguientes.
Desde 1956, el matrimonio Ochoa obtuvo la nacionalidad estadounidense, y conservó la doble nacionalidad española y estadounidense durante el resto de su vida. En dicho año, el científico norteamericano Arthur Kornberg, discípulo de Ochoa, consiguió sintetizar ADN a partir de una bacteria intestinal. Por sus descubrimientos, Ochoa y Kornberg obtuvieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1959.
En 1931, ya de vuelta en Madrid y en el mismo año de su boda con Carmen García Cobián
FUENTE:  Marcelino González Fernández

Ochoa, Severo (1905-1993)

Textos extraídos de http://www.mcnbiografias.com
Bioquímico y biólogo molecular español, nacionalizado estadounidense, nacido en Luarca (Asturias) el 24 de septiembre de 1905 y fallecido en Madrid el 1 de noviembre de 1993. Fue Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1959, premio que compartió con el bioquímico Arthur kornberg, por sus descubrimientos sobre el mecanismo de la síntesis biológica del ácido ribonucleico (ARN) y del ácido desoxirribonucleico (ADN).
Severo Ochoa inició sus estudios en Málaga, ciudad a la que se trasladó con su familia tras el fallecimiento de su padre, en 1912. Su interés por la biología fue estimulado en gran parte por las publicaciones del gran neurólogo español Santiago Ramón y Cajal; Ochoa se trasladó a Madrid y cursó estudios de medicina que, en aquella época, eran los que mejor salida daban a sus perspectivas futuras; se licenció en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid doctorándose poco después, sin embargo, nunca ejerció la medicina; el mismo declaró en numerosas ocasiones que no había visto a un enfermo desde que salió de la Facultad. Durante su estancia en Madrid vivió en la Residencia de Estudiantes, en la que ingresó en 1927, y allí fue compañero de grandes intelectuales y artistas de la época, como García Lorca y Salvador Dalí.
En la Universidad madrileña fue profesor ayudante de Juan Negrín y le fueron concedidas varias becas para ampliar sus estudios en las Universidades de Glasgow, Berlín y Londres, y principalmente en Heidelberg, concretamente en el Instituto Kaiser Wilhelm para la Investigación Médica; durante este periodo trabajó en la bioquímica y la fisiología del músculo, bajo la dirección del profesor Otto Meyerhof, cuya influencia fue decisiva a la hora de tomar una perspectiva en su futura carrera científica.
En 1931, ya de vuelta en Madrid y en el mismo año de su boda con Carmen García Cobián, fue nombrado Profesor Ayudante de Fisiología y Bioquímica de la Facultad de Medicina de Madrid, cargo que ocupó hasta 1935. En 1932 realizó los primeros estudios importantes sobre enzimología, en el Instituto Nacional para la Investigación Médica de Londres, y en 1935 fue invitado por el profesor Carlos Jiménez Díaz a asumir la Dirección del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Severo Ochoa C. Toral (óleo - lienzo) Centro de Biología Molecular (CSIC)
En 1936 estalló la Guerra Civil Española y ello favoreció la partida de Severo Ochoa hacia ambientes más propicios para la investigación. Así, llegó de nuevo a Alemania y en ese mismo año fue designado asistente de investigación invitado en el Laboratorio de Meyerhof de Heidelberg, donde estudió las enzimas de ciertos pasos de la glucolisis y de las fermentaciones. Pero tampoco duró aquí mucho tiempo, pues la invasión nazi no tardó en llegar y tuvo que salir del país, ya que su jefe era judío. En 1937 se trasladó a Plymouth y allí investigó en el Laboratorio de Biología Marina y desde 1938 hasta 1941 se dedicó al estudio de la función biológica de la tiamina (vitamina B1) y de otros aspectos enzimáticos del metabolismo oxidativo, en el Laboratorio de Rudolph Peters de la Universidad de Oxford.
Emigró a los Estados Unidos en 1941, esta vez a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó su andadura americana con un cargo en el Departamento de Farmacología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en San Louis, y allí realizó interesantes estudios enzimológicos con los investigadores Carl Cori y Gerty Cori. Posteriormente, en 1942, pasó a trabajar en la Universidad de Nueva York, donde permaneció gran parte de su vida; allí, y estimulado por su esposa, emprendió una carrera de investigación independiente que más tarde daría sus frutos, mientras realizaba su labor como investigador asociado en la Facultad de Medicina. Fue Profesor Asistente de Bioquímica en 1945, Profesor y Director del Departamento de Farmacología de dicha facultad desde 1946 hasta 1954, y Profesor de Bioquímica y Jefe del Departamento de Bioquímica desde 1954 hasta su jubilación. Aunque Severo estaba convencido de los beneficios que les reportaría la nacionalidad americana, dejó que fuera su mujer la que tomara, más tarde, la decisión de pedir la ciudadanía americana, que les fue concedida en 1956; pero según sus propias palabras él siempre se consideró "un exiliado científico, no político".
Sus experimentos realizados en esta época sobre farmacología y bioquímica, especialmente en el campo de las enzimas, le valieron la Medalla Bewberg de 1951. Investigó el metabolismo de los hidratos de carbono y de los ácidos grasos, y descubrió una nueva enzima que aclaraba el mecanismo de oxidación del ácido pirúvico (ciclo de Krebs); también estudió el papel del complejo vitamínico B en estos ciclos y el proceso de fijación de CO2 por parte de las plantas verdes. Pero sus principales investigaciones se centraron en los fosfatos de alta energía que participaban en las reacciones bioquímicas.
Severo Ochoa
Eran éstos unos años en los que la bioquímica experimentaba una revolución a nivel molecular; así en 1953, J. Watson y F. Crick habían propuesto un modelo en forma de doble hélice que explicaba la estructura molecular del ADN (ácido desoxirribonucleico) y en 1955 Severo Ochoa descubrió y aisló una enzima de una célula bacteriana de Escherichia coli, que él denominó polinucleótido-fosforilasa y que luego fue conocida como ARN-polimerasa, cuya función catalítica es la síntesis de ARN (ácido ribonucleico), la molécula necesaria para la síntesis de proteínas. Con esa enzima, Ochoa consiguió por vez primera la síntesis del ARN en el laboratorio, a partir de un sustrato adecuado de nucleótidos (sus componentes elementales). Un año más tarde, el bioquímico norteamericano Arthur kornberg, discípulo de Ochoa, demostró que la síntesis de ADN también requiere otra enzima polimerasa, específica para esta cadena. Ambos compartieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1959 por sus descubrimientos. Estos extraordinarios hallazgos permitieron posteriormente el desciframiento del código genético (que se comprobó era universal para todos los seres vivos) y la confirmada capacidad reproductiva de los ácidos nucleicos hizo que éstos fueran ya considerados como las moléculas de la herencia biológica. Por ello, el científico Hermann Joseph Muller afirmó que la vida se creo artificialmente en el laboratorio en 1955, en alusión al experimento de Ochoa. Posteriormente, vista la importancia biológica de la doble hélice de ADN, Watson y Crick compartieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1963. Severo Ochoa continuó investigando el mecanismo molecular de la lectura del mensaje genético y su expresión.
En 1971 fue nombrado Director del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid. Dejó la Universidad de Nueva York en 1975, regresó a su país de origen y en la década de 1980 dirigió dos grupos de investigación en biosíntesis de proteínas simultáneamente, uno en el Instituto de Biología Molecular de Madrid y otro en el Roche Institute of Molecular Biology de Nueva Jersey, en Estados Unidos, hasta que en 1985 fijó su residencia definitivamente en España. Aunque se jubiló oficialmente en 1975, nunca abandonó la investigación.
Severo Ochoa durante una conferencia
Ochoa tiene en su haber distinciones de Doctor "Honoris Causa" de las Universidades de Saint Louis, en Washington, de Glasgow, de Oxford, de Nueva York, de Salamanca, Santiago de Compostela y de Brasil, entre otras. Es profesor honorario de las universidades de San Marcos, Lima y Perú. Le concedieron la Medalla Neuberg de Bioquímica en 1951, la medalla de la Sociedad de Química Biológica y la de la Universidad de Nueva York en 1959. Fue miembro de varias sociedades y academias en Estados Unidos, Alemania y otros países. Fue además Presidente de la Unión Internacional de Bioquímica. En 1980 le fue concedida una de las más altas distinciones en Estados Unidos, la National Medal of Science
Severo Ochoa fue Presidente del jurado del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias desde su primera convocatoria en 1981. En 1982 le fue concedido el Premio Ramón y Cajal en su primera convocatoria, que compartió con su amigo el filósofo Javier Zubiri. En febrero de 1897 fue nombrado Presidente del Patronato de la Fundación Jiménez Díaz; el mismo año ingresó en la Real Academia de Medicina y en 1992 en la Real Academia de Doctores. En abril de 1988 fue nombrado Presidente de Honor de la Asociación de Antiguos Residentes y Amigos de la Residencia de Estudiantes.
En mayo de 1986 murió su mujer, y ello supuso para Severo un golpe muy duro que le sumergió en una especie de profunda depresión. A partir de entonces, Ochoa decidió no volver a publicar ningún trabajo científico más, con lo que puso totalmente fin a su brillante carrera. A partir de entonces se dedicó principalmente a dar conferencias, a atender a los medios de comunicación y a tratar con los estudiantes del Centro de Biología Molecular de Madrid.
En junio de 1993 presentó en Madrid su biografía titulada "La emoción de descubrir", escrita por el periodista Mariano Gómez-Santos, y en noviembre de ese mismo año murió en Madrid, a la edad de 88 años, a consecuencia de una neumonía.
Premios Nobel: Severo Ochoa (Emision conjunta con Suecia)
FUENTE: María Isabel Bermejo Bermejo
Nota: Textos extraídos de  http://www.mcnbiografias.com
________________________________________________
________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!
Sígueme en:
  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”

No hay comentarios:

Publicar un comentario