14 de marzo de 2015

Escuelas Selgas, creadas en 1915 en Cudillero (El Pito)

Selgas, un siglo de aprendizaje

CUDILLERO EL PITO (Asturias). Escuelas Selgas
Las escuelas creadas en 1915 por un mecenas local, que actualmente albergan el instituto de Cudillero, nacieron como un referente nacional dotado de los medios más modernos
El edificio que actualmente alberga Instituto Selgas, con el monolito y los bustos en recuerdo de Ezequiel y Fortunato de Selgas.
http://www.lne.es
Cudillero, 1914. El concejo tiene poco más de 10.000 habitantes. Según los datos de la época, la tasa de analfabetismo en Asturias era del 45 por ciento. En Piñera, una familia estaba especialmente preocupada por este índice. Por eso, Fortunato de Selgas y Albuerne (1838-1921), penúltimo hijo de un matrimonio acomodado de El Pito, se lanzó a luchar contra esta lacra. Erudito y hombre apasionado por el arte, pensó qué podía hacer para que la cultura, en el amplio sentido de la palabra, llegara al pueblo. Se decantó por construir un centro escolar en su aldea asturiana de origen. Un centro que, a día de hoy, alberga el instituto de educación Secundaria del municipio.
En 1914, El Pito tenía pocos vecinos. No hay datos exactos sobre los habitantes que residían en este núcleo rural tal cercano (dos kilómetros) a la villa pixueta. Fortunato de Selgas quiso que los niños de este pueblo y de la parroquia de Piñera, a la que pertenece, no tuvieran problemas en el futuro por falta de instrucción. Buscaba años más prósperos para su tierra.
A principios del siglo XX ordenó construir un centro escolar y el 6 de enero 1915 -acaba de cumplirse el centenario- inauguró las llamadas Escuelas Selgas cerca de su palacio residencial. El discurso que pronunció entonces dejaba muy claras sus intenciones: "Cumpliendo los deseos de mis hermanos don Ezequiel y doña Francisca de Albuerne y los míos propios, fundé y organicé estas Escuelas Selgas para instrucción y educación de los niños y niñas de la parroquia de Santa María de Piñera, dotando sus aulas de los docentes y con el capital y rentas necesarios para su sostenimiento a fin de que los que aquí reciban enseñanza adquieran los medios necesarios a su mejor porvenir y tengan siempre un testimonio del afecto de mi familia por estos pueblos".
Alumnos de párvulos, con la profesora Ramona Rico Suárez.
En este empeño no estuvo solo. Fortunato de Selgas diseñó, con ayuda del entonces rector de la Universidad de Oviedo, Fermín Canella, los estatutos que regían el funcionamiento del centro. Entre ambos, incluso organizaron el horario escolar. "Un gran avance para la época en un pueblo tan pequeño", destaca el cronista oficial de Cudillero y nieto de Elvira Bravo, Juan Luis Álvarez del Busto.
Su afán por disponer de los mejores métodos de aprendizaje le llevó a gastar una suma de dinero que nunca se conoció con exactitud. El edificio de por sí ya era un auténtico lujo para una localidad como El Pito. Al colegio, estaban invitados todos los alumnos que quisieran acudir, al margen de la buena o mala renta familiar. El proyecto tenía todo tipo de recursos: en las escuelas Selgas los alumnos disfrutaban de libros gratis y cinemateca. También de comedor, un servicio que se puso en marcha apenas unos años después de la apertura del inmueble.
El centro fue un ejemplo de instrucción y su importancia traspasó los límites de Asturias. El rey Alfonso XIII dispuso, el 30 de noviembre de 1916, que se agradeciera a Fortunato de Selgas "su labor en pro de la cultura". Las escuelas nunca cerraron, aunque sí cambiaron de estatus. En 1915, nacieron como una fundación de beneficencia docente particular; en 1986, el centro pasó al régimen ordinario como colegio público; y, en 1995, se convirtió en el instituto que aún es a día de hoy, con algo más de un centenar de alumnos.

El inconfundible espíritu de El Pito

Postal de la escuela selgas el pito cudillero
"Pertenecer al centro siempre supuso un orgullo", coinciden los profesionales que han impartido clase en el edificio
Benjamín Ruisánchez tiene una fecha grabada en el corazón: el día que empezó a dar clase en las escuelas Selgas. Corría el año 1978 y él era joven y entusiasta. Trabajar en El Pito "suponía un orgullo" porque el centro tenía una sólida trayectoria. Las escuelas fundadas por la familia Selgas habían sido una referencia a nivel regional y nacional. Y estaban llenas de lo que este vecino de Cudillero llama ahora "espíritu Selgas". Es decir, "el entusiasmo de pertenecer a una comunidad que luchaba desde principios de siglo por extender la educación y contra el analfabetismo". Cuando Ruisánchez empezó a trabajar, el centro tenía dos aulas de 30 y 42 alumnos. "Un gran número para la época", destaca. Él guarda los recuerdos en forma de papel. Ha logrado hacerse con los estatutos del centro (firmados por el fundador), tiene múltiples fotos antiguas y todos los trabajos que hicieron parte de los alumnos. También la mítica revista con la que la comunidad educativa daba cuenta de su trabajo: "Una época intensa en lo profesional y muy importante en lo personal". Hace años, los antiguos alumnos de la escuela de Selgas se reunían para recordar aquellos tiempos en los aprendieron y jugaron juntos. "Pero desgraciadamente ese espíritu ha ido poco a poco a menos", destaca el maestro.
Hoy, son los exprofesores que residen en Asturias los que mantienen el contacto. Y, por eso, Ruisánchez conoce muy bien a una antigua maestra del colegio Selgas, María Noriega. Esta mujer, vecina de El Pito, puso su primer pie en las escuelas en 1962. Lo primero que se le viene a la mente es el sorteo que se celebraba, todos los meses, entre los alumnos de cada aula. Podían ganar un juguete y 25 pesetas. "Se hacían cosas muy especiales como ésta", relata. "Cosas que entusiasmaban a los niños", añade. En aquellos años, había cinco aulas y unos 40 alumnos por clase. "Es decir, cinco profesores atendíamos a tantos alumnos como ahora lo hacen 40", destaca Noriega.
Cuando este mujer de El Pito trabajaba en el colegio, todos los profesores (o maestros, como a ella le gusta decir) tenían una paga extra, una especie de bonificación de la que se encargaba el patronato, que tenía su máximo representante en la familia. También había otras muchas motivaciones para el alumnado y los profesores. El jueves, no faltaba el cine, una forma de transmitir cultura más allá de las lecciones de los libros. "Recuerdo ver las películas 'del gordo y el flaco' (por los actores Oliver Hardy y Stan Laurel)", dice Noriega.
Ezequiel Selgas (derecha) y su hermano Fortunato (centro), hacia 1900.
Los alumnos tenían gratis hasta el lapicero. Todo el material estaba timbrado con el nombre de las escuelas Selgas y no había que hacer depósito alguno por adquirir los libros. En los años sesenta, se incorporó el transporte escolar, una iniciativa pionera en la región y que evitó que los matriculados en el centro se mojaran de camino a la escuela. "A la gente le gustaba venir al colegio por las ventajas que tenía; todo eran beneficios, una maravilla", apunta Noriega.
En el centro, no faltaban las celebraciones. Había excursiones cada año, meriendas y juguetes en Navidad, con la "llegada los Reyes Magos". El 25 de julio, el día de Santiago, se reunía a los alumnos y se rifaba una xata. También había merienda. "Hasta las chocolatinas tenían el logotipo de la familia. Todo un lujo al alcance de muy pocos centros en España", destaca esta profesora jubilada. A los doce años, los escolares tenían la oportunidad de matricularse en la contigua escuela de Comercio.
Alberto Castellano es hoy profesor del instituto. También fue alumno. "Recuerdo que la gente iba contenta a la escuela", asegura. "Entonces, todo era muy diferente. Había gran complicidad entre todos, el colegio nos unía", añade. Este especialista da clase ahora a nietos de antiguos escolares del colegio Selgas. La mayor parte sabe de dónde viene todo aquello. El centro explica a los alumnos el origen de estas escuelas, que nacieron para ofrecer más cultura en un momento difícil. "Ahora estamos dentro de la red de institutos, somos uno más, pero con una gran historia", destaca el profesor. Cerca del centro, un monolito recuerda a los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas. Tiene grabado un lema: "Facilitar la cultura es hacer patria". También se conserva, cerca y en perfecto estado, el palacio en el que vivió la familia, tutelado por la Fundación Selgas-Fagalde.
Foto de familia en la que aparecen los alumnos y el profesorado junto a Fortunato Selgas y Fermín Canella [arriba en el centro], el 6 de enero de 1915.
FUENTE: A.M.SERRANO
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1 comentario:

  1. Me encanta esta historia de los Selgas y lo que hicieron por Cudillero y el Pito...estoy aquí de vacaciones ,y por fuera un EXPECTACULAR palacio y jardines....lo que no me parece nada bien es,que tenga un precio excesivo para poder entrar en el 7€ y 2 € más con guia ,no se quien lleva esta fundación pero si son herederos ,no creo que sigan los buenos hacer es de los hermanos Selgas pues ellos quisieron hacer bien para los analfabetos,y ahora no se da occion a gente que como yo pagar 2 persona 14 € es muy excesivo ....un saludo

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