16 de junio de 2013

“Las momias de Teverga”

Las momias malditas de Teverga.
La Colegiata de Teverga http://www.infoteverga.com

http://www.masalladelaciencia.es

En el museo de la Colegiata de Teverga (Asturias) residen dos inusuales inquilinos: dos cuerpos momificados. La leyenda cuenta que estos restos pertenecen a dos nobles muy poderosos y crueles que fueron supuestamente maldecidos. La condena de sus almas prosigue en la actualidad, al igual que su misteriosa historia.
Hay lugares en nuestro planeta que ocultan secretos herméticos que rara vez son mostrados a la población. En el concejo de Teverga (Principado de Asturias) existe un claro ejemplo que muestra el rostro más duro, real y trascendental de la muerte. En el pequeño poblado de La Plaza, capital del concejo, ubicado entre los valles altos de la cordillera Cantábrica y delimitando por las zonas bajas de Grado y Trubia, nos encontramos con la antigua Colegiata de San Pedro, considerado el templo románico más antiguo de la provincia. Allí se guardan, junto a otros tesoros de gran valor histórico, dos cuerpos casi incorruptos conocidos como “las momias de Teverga”. Pero, pese al misterio que les rodea, poco o casi nada se habla de su historia.

 
El claustro actual se edificó sobre un claustro anterior de finales del XV. También se utilizó como lugar de enterramiento. http://cpravilesciencias.blogspot.com.es
El origen de la leyenda
D. Pedro Analso de Miranda, abad de la colegiata, obispo de Teruel, inquisidor, consejero de felipe V. Falleción en 1731 en Teruel y quiso ser enterrado en la colegiata 1733. http://cpravilesciencias.blogspot.com.es

 Momia del marqués de Valdecarzana, padre de Pedro Analso de Miranda. http://cpravilesciencias.blogspot.com.es
La Colegiata, el edificio religioso que alberga estos dos cadáveres momificados, terminó de construirse por completo en torno al siglo XII. Las obras se iniciaron en el período comprendido entre los años 1069 y 1075, y posteriormente se convirtió en uno de los primeros monasterios de la zona, utilizado por la orden benedictina. En los siglos XVII y XVIII fueron adosados al edificio el pequeño claustro, la torre cuadrada y la casa rectoral, lo que le proporcionó un aspecto muy parecido al que luce hoy. La planta actual se encuentra dividida en tres naves. Una de ellas corresponde a la iglesia, que debe atravesarse para visitar el modesto museo en el que descansan las momias. Se trata de los cuerpos de un padre y de su hijo que se mantienen en dos ataúdes con tapa de vidrio, uno sobre el otro, cuyas vidas fueron ejemplo de perversión, intolerancia, abuso de poder y crueldad. Por eso, a diferencia de lo que ocurre con otros restos incorruptos, no descansan en el lugar sagrado para ser venerados. Y es que, para muchos de los habitantes de la zona, el motivo real y secreto por el que se encuentran allí es para ser repudiados, ya que se considera que están malditos. Los cuerpos incorruptos pertenecen al Marqués de Valdecarzana y a su hijo.
Existe mucha controversia y alguna que otra inexactitud sobre su historia, el traslado de los cuerpos tras su muerte, los supuestos enterramientos y los embalsamamientos que nunca se llegaron a realizar. Incluso los vecinos de La Plaza se preguntan si su proceso de momificación tiene un origen sobrenatural. María Belén Fernández Álvarez vivió su infancia en el pueblo de San Miguel, cercano al lugar donde se exponen los cadáveres. Actualmente, por motivos laborales desarrolla su vida cotidiana en otro lugar de Asturias, pero acude con regularidad a la villa para visitar a sus familiares. Recuerda claramente la historia sobre los “marqueses” que le relataba su tía Asunción Martínez García: “Los hombres que yacen en la Colegiata fueron muy crueles. El marqués ejercía su poder sin contemplación sobre las gentes de estos pueblos. Cuando una mujer iba a contraer matrimonio, el noble la buscaba y abusaba sexualmente de ella. Si pertenecía a alguna familia pudiente, esta podía librarse de pagar determinados impuestos”.

 En los siglos XVII y XVIII a la iglesia se le incorporó el claustro y la sacristía, se guardan tres lienzos de pintores asturianos del XVIII, uno de ellos, el más destacado, es El Niño Jesús Dormido, de Francisco Mart http://cpravilesciencias.blogspot.com.es

La dominación sexual antes de contraer matrimonio era un abuso de poder del noble terrateniente comúnmente conocido como “derecho de pernada”. Era considerado un privilegio feudal sobre todas las doncellas siervas, e interpretado como un ritual simbólico, lo que denota la baja estima con la que eran tratadas las mujeres en aquellos tiempos. Pero estas no eran las únicas vejaciones a las que estaba sometida la población del concejo de Teverga. Según el etnógrafo y escritor Alberto Álvarez Peña, experto en mitología, costumbres y leyendas asturianas, el derecho sexual era uno más de los que disfrutaban los llamados “señores de horca y cuchillo”. “Era un acto común entre nobles en la Edad Media –explica–, y se daban muchos casos en la parte suroccidental de Asturias. Precisamente la familia Miranda-Valdecarzana logró extender su domino territorial considerablemente por Grado, Salas, Pravia, Muros, La Mata, etc.”. Desde el siglo XVI al XVIII la expansión de la estirpe Valdecarzana fue creciendo portentosamente. A mediados del siglo XVIII, según estudios de la Universidad de Oviedo y del catastro de Ensenada, eran considerados los mayores poseedores de vasallos y cotos jurisdiccionales de Asturias. Se les conocía bajo el nombre de “señores de horca y cuchillo” y podían exigir diezmos y primicias sin tener que dar explicaciones al rey, por lo que aplicaban su código de conducta castigando acorde a sus criterios. Todos esos privilegios y tierras los lograban a través de matrimonios concertados estratégicamente entre familiares o amistades poderosas. En el caso que nos ocupa llevaban realizando esta práctica desde que el primer Lope de Miranda se desposó con la poderosa doña Urraca de Ron a principios del siglo XVI. Curiosamente, su manto bordado en oro se exhibe junto a los sepulcros en la misma Colegiata de San Pedro.

Abad e inquisidor

Momia de Pedro Analso de Miranda, abad de la colegiata de San Pedro de Teverga desde 1690 a 1720 y más tarde
obispo, inquisidor y consejero de Felipe V. http://www.revista-anales.es

El féretro superior alberga, luciendo su antiguo atavío de abad, la momia de don Pedro Analso de Miranda, hijo del anterior. Su cuerpo está más afectado que el de su predecesor, a pesar de haber fallecido muchos años después –en 1731–, ya que le falta piel en la zona bucal y bastantes piezas dentales. Muestra una considerable deformación en la mandíbula y asimetría en los pómulos, por lo que podría ser un taranto –un hijo ilegítimo, en este caso reconocido paternalmente–. No regulaba la ley como su progenitor, pero fue miembro de la Inquisición asentada en Santiago de Compostela, cargo que posiblemente mantuvo en Teverga. Según el testamento de don Lope de Miranda Ponce de León, sus propiedades fueron divididas entre sus tres hijos. El abad fue el responsable de repartir los bienes conforme a la voluntad de su padre, y de ordenar a los familiares y al resto de los habitantes que rezasen un gran número de plegarias por su espíritu. No en vano ordenó al religioso que se encargase de oficiar dos mil misas por su alma, a las que debía asistir todo el pueblo. ¿Acaso temía a algún castigo divino? Don Analso ejerció en la Colegiata de San Pedro durante muchos años, pero no existe ningún caso documentado de que ejecutase sentencias por brujería o actos en contra de la cristiandad. Pero esto no quiere decir que no los ordenase. El hecho de que no exista ningún registro de estas prácticas puede estar motivado por varias posibilidades: que la mayoría de los documentos fuesen destruidos en la toma francesa o durante la Guerra Civil española, que se ocultasen con recelo a los investigadores o que la mayoría de esos actos se celebrasen sin cumplir los procedimientos legales que se practicaban en otras zonas de España. Y es que Asturias era una región dificultosa y casi inaccesible, por eso la Inquisición delegó su poder en los nobles y en los monjes. Los cuerpos siguen siendo mostrados a aquellos visitantes que se sientan atraídos por la curiosidad de contemplar dos momias supuestamente “malditas”. Mientras, el motivo por el cual no fueron enterrados continúa siendo un misterio.

 La momia del marqués
Momia del marqués de Valdecarzana.

En el museo de la Colegiata, en el ataúd inferior se encuentra el cuerpo sin vida de don Lope de Miranda Ponce de León (1626-1688), segundo marqués de Valdecarzana, vestido con el atuendo usado en vida. Posee un estado inusual de conservación. Su piel acartonada refleja casi con perfección sus rasgos faciales y los signos de su obesidad: la cara redonda y el abultamiento de las cuencas de los ojos con los párpados cerrados. En el cuello se aprecia un corte de notable importancia que nada tiene que ver con su muerte. Pasó sus últimos años de vida en Madrid, en el monasterio de los Jerónimos. Tiempo después de su defunción, su cadáver se vio inmerso en un singular acontecimiento que se calificó de fenómeno sobrenatural.
Su cuerpo sin vida había sido sepultado en la iglesia de Santa Ana, pero en su testamento el marqués había señalado su deseo de ser enterrado en la Colegiata de San Pedro de Teverga, como sus antepasados. Por este motivo, su hijo Sancho de Miranda exhumó los restos, encontrándose con un hecho extraordinario. Según un documento del archivo de la Casa Valdecarzana, se halló el cadáver íntegro, con las ropas interiores y exteriores de la mortaja en perfecto estado y con el mismo semblante con el que era conocido en vida. Esto hizo que Sancho iniciara una investigación sobre la vida y las costumbres de su padre para encontrar algún suceso acontecido que pudiera relacionarse con este supuesto hecho paranormal. Lo único que halló fue un relato sobre un misterioso accidente sufrido por el noble: aunque las techumbres de unas caballerizas se habían desplomado sobre don Lope ante la vista de una centena de vasallos, el marqués –dado por muerto– reapareció triunfante y glorioso. El hecho de asignar sucesos extraordinarios a los señores de noble casta era muy común en aquella sociedad, con el fin de causar asombro y respeto entre sus plebeyos. Sin embargo, en este caso de nada le sirvió a don Lope porque el suceso quedó completamente sepultado en el olvido.

Poderosos y crueles

  Las MOMIAS de la colegiata de TEVERGA mummies

Esta familia nobiliaria experimentó una gran evolución social, política y económica gracias a la acumulación de señoríos en la zona, de tal forma que don Lope de Miranda Ponce de León –segundo marqués de Valdecarzana, a quien corresponde una de las momias de la Colegiata– ejercía el máximo poder de jurisdicción en varios concejos. Era descendiente y heredero directo de don Diego de Miranda y doña Inés Velázquez de Salas, sobrina a su vez del destacado inquisidor de Felipe II don Fernando Valdés Salas, arzobispo de Sevilla. Su padre –y primer marqués– había consolidado con su matrimonio la Casa de los Miranda, que poseía también hábitos de caballería, sirviendo directamente a la corona. Estos títulos perduraban de generación en generación, y de esa forma el noble ejercía la ley en todo su territorio, lo cual incluía el mencionado “derecho de pernada” –ius primae noctis–.
También actuaba de inquisidor –sin juicios previos ni autos–, y aplicaba torturas tales como la gota, el castigo por emparedamiento o la ejecución en la horca. Estas formas de actuación eran muy comunes en distintos lugares del área asturiana. Vecinos como Manuel García Arias desvelan nuevos detalles sobre la figura del marqués que aún conservan en el recuerdo gracias a la tradición oral. Este hombre de mediana edad y de gentil carácter describe así los episodios abusivos: “El derecho de pernada lo ejecutaba cuando y con quien le apetecía, no solo en la noche de bodas. Cuando quedaban embarazadas de él, también eran humilladas para el resto de su vida. Por ejemplo, debían asistir a las misas discriminadas del resto de los habitantes, atravesando una puerta lateral de la iglesia de la Colegiata conocida como «de la deshonra»”. Esta puerta existe a día de hoy. Don Alfonso Abel
Vázquez es el actual párroco de Teverga y de sus quince parroquias correspondientes, así como miembro del Consejo del Presbiterio. El religioso se hace cargo del edificio románico que cobija a las momias y conoce bien su historia. Explica que la “puerta de la deshonra” era conocida también como “el humilladero”. “Antiguamente, en los bautizos los padrinos portaban al niño hacia la pila bautismal entrando por la puerta principal. La madre lo debía hacer por el humilladero, arrodillada para ser perdonada por Dios”, asegura Abel Vázquez. El religioso desconocía la versión del pueblo sobre el hecho de que las mancilladas fuesen obligadas a hacer lo mismo en las misas comunes, pero asegura que no le sorprende. Respecto a la supuesta maldición que rodea a los cuerpos incorruptos, el párroco señala: “Las momias no fueron especialmente queridas, y más que expuestas están puestas, como si sufrieran una maldición por haber hecho aquellas atrocidades en vida. Hace veinte años fueron trasladas a los féretros, pero antes estuvieron desnudas y colgadas a los pies del Cristo románico, una gran reliquia considerada milagrosa. Tuvimos que ponerles vitrinas porque aún en los tiempos actuales sufren burlas”. No en vano Abel Vázquez afirma que les introducían porquería por la boca, e incluso llegaron a robar el sello perteneciente al cuerpo del hijo de Lope de Miranda, arrancándole la mano. “Sufren una especie de condena eterna siendo sometidas a todo aquel castigo que no sufrieron en vida, como si sus almas estuvieran atrapadas dentro de sus restos conservados –de forma sobrenatural– para seguir padeciendo. No puedo afirmar que las condiciones del clima hayan favorecido su actual estado de conservación, pero lo cierto es que han experimentado continuos traslados, y no han sido embalsamadas intencionadamente”, sostiene el religioso.

Mapa de Teverga
FUENTE: Textos  David Madrazo 
_____________________________________________

COLEGIATA DE SAN PEDRO DE TEVERGA DE LA PLAZA




http://www.jdiezarnal.com

Tiene algunos elementos añadidos no originales, como es la torre situada a los pies (siglo XVIII), el pequeño claustro de piedra y techumbre de madera y la casa rectoral anexa. Conviene pues centrarse en la parte del templo original del siglo XI.
En la iglesia se adivinan dos étapas constructivas distintas aunque cercanas entre si. En una primera étapa se construye el porche, de planta rectangular. Dos arcos de medio punto a cada lado, apoyados en seis bajas y gruesas columnas con capiteles imposta, dos exentas y cuatro entregas sostienen la bóveda de medio cañón. Esta distribución forma tres naves de dos tramos. A los pies de la iglesia una tribuna de madera mira hacia la cabecera. La tribuna se cubre con techumbre de madera aunque originalmente sería de medio cañón. Los capiteles de las columnas conservan decoración de tipo vegetal y figurativo (hombres y animales).
Exteriormente el porche es ligeramente más alto que el resto del templo, aunque por el interior y por la existencia de la tribuna la nave es de altura algo menor que el resto.
Después de un corto periodo de interrupción se continuan las obras con el resto de la iglesia. Una planta basilical formada por tres naves que apoyan en arcos de medio punto, y estos a su vez en seis columnas, dos centrales exentas y cuatro adosadas a los muros. La comunicación entre el porche y la iglesia se realiza exclusivamente por la nave central, ya que en las laterales un muro incomunica su recorrido.
La cabecera en origen era tripartita, según los modelos del prerrómanico asturiano, tanto la nave como la cabecera se cubre con bóveda de medio cañón; el testero es recto. En la actualidad la distribución de la cabecera está muy modificada ya que en el siglo XVII se efectuaron reformas barrocas en la misma. En este siglo la fachada norte y la cabecera fueron modificados para realizar las obras de construcción del palacio abacial, el coro, claustro, sala capitular y sacristía.
La planta basilical de tres naves, la tribuna, la cabecera recta y el porche, es herencia directa de las formas constructivas del prerrómanico asturiano. De su presente románico permanece los muros de silería bien trabajados reforazados por contrafuertes y la cornisa adornada con metopas y canecillos con cabezas de animales. Otro elemento de su herencia prerrómanica es la existencia de una habitación alta incomunicada que en la actualidad ha desaparecido.
La entrada al templo se realiza a traves de la torre, que por su parte baja permite el paso al interior del templo. La portada está formada por un arco de medio punto apoyados en capiteles imposta y exenta de decoración. La torre de 20 metros de altura se apoya en cuatro arcos. Tiene otra entrada a traves del claustro que se encuentra en la fachada norte de la iglesia.
En el Altar Mayor encontramos un Cristo Crucificado, obra de madera policromada de estilo románico fechado en el siglo XIII.
Dispone de un pequeño museo, y entre las piezas que se conservan se encuentran las conocidas como momias de Teverga. Son dos cuerpos momificados correspondientes al abad de la Colegiata Pedro de Miranda (1690-1720) y de su padre el marqués de Valdecarzana. 
Se trata de un templo de finales del siglo XI, entre 1069 y 1076. Casi con toda seguridad está realizado sobre un antiguo cenobio de estilo prerrománico (siglo X). Sin embargo es un templo adscrito al periodo románico temprano aunque conserva algunos elementos propios del arte prerrómanico asturiano y es que está considerado como el primer templo románico del reino de Asturias, por antiguedad.
PLACE Colegiata de San Pedro de TEVERGA Asturias

FUENTE: http://www.jdiezarnal.com
_____________________________________
 HISTORIA.
http://www.infoteverga.com


 El escudo de Teverga es medio partido y cortado. Fue diseñado por Eduardo Panizo Gómez, y adoptado oficialmente por el ayuntamiento el 22 de julio de 1996. Ha sido objeto de una modificación posterior.http://es.wikipedia.org


No hay hallazgos referentes a la Edad de Piedra. Hay tres vestigios correspondientes a la Edad de Bronce:pinturas esquemáticas de los abrigos de Fresnedo; hacha de combate(piedra pulimentada hallada en el Puesto de Marabio) y varios túmulos funerarios ubicados, según José ManuelGonzález, en diferentes puntos del concejo (Piedrajueves, Cueiro, Santa Cristina, Sobia) y próximos al Camín Real de la Mesa o a ramales secundarios que parten de éste, siendo posible plantear la hipótesis de que esas vías fueron auténticos ejes ordenadores del poblamiento, a través de los cuales iría colonizándose, poco a poco, todo el territorio. En cuanto a la Edad del Hierro decir que los vestigios correspondientes son algunos castros catalogados por el mismo autor en Castro (Valdesantibáñez), Barrio, Berrueño y La Focella (Valdesampedro).
A juzgar por los topónimos que subsisten se puede asegurar que el concejo estuvo dominado por los romanos a finales del S. I a.C. El vestigio que corrobora dicha dominación es el conocido como Calzada Romana, camino que cruza el territorio de Teverga de sur a norte por la franja más occidental (parte de Torrestío, provincia de León, sube al Puerto de La Mesa, sigue por el cordal del mismo nombre, entre Somiedo y Teverga, a través de La Magdalena, Xuego la Bola, Piedrajueves, San Lorenzo y Cuerio, para internarse en el concejo de Grado y seguir hasta Gijón). Esta vía, según Sánchez Albornoz, fue utilizada por los romanos, pero se cree que fue construida en época anterior y que éstos la mejoraron para su uso evitando, así, los desniveles y el peligro que suponía la utilización de caminos que discurrían por el fondo de estrechos valles ante las emboscadas de las tribus aborígenes. Este camino siguió siendo utilizado hasta principios del S. XX como una importante vía de comunicación de la Meseta y la parte central de Asturias.
Hay constancia de que, en su huida, después de la batalla de Covadonga, los árabes salieron de Asturias por la calzada romana. Durante la Edad Media, es posible que el concejo padeciese la ocupación de los visigodos: en lugar cercano a Fresnedo, durante la construcción de una carretera, fue hallado un jarro hispanovisigodo que J. Luis Avello (“El jarro hispanovisigodo de Alesga y…” en Asturiensia Medievalia 5, Oviedo 1985-86) atribuye a la presencia de refugiados godos que huían de la dominación musulmana. Se sabe, también, que en el año 860 existía el Monasterio de Santa María de Barrio. A partir del año 1092 el territorio tevergano es adjudicado en sucesivas etapas a la iglesia de San Salvador de Oviedo. Hay constancia documental de que durante la época medieval en el municipio había varios castillos y torres(Alesga, Monreal, Miranda, Orcechón…), así como monasterios (San Pedro de Teverga, San Juan de Santianes, Santa María de Villanueva, San Vicente de Presorias, San Cristóbal en Torce…).
Hoy sólo existen restos del denominado castillo de Alesga en el término de San Salvador. Según Ana Fernández Suárez (“Teverga, un concejo de la montaña asturiana en la Edad Media”), desde el S. X hasta el S. XIII parece ser que había un doblamiento denso y uniforme en los tres valles y una temprana ocupación en las zonas altas, apareciendo perfectamente configuradas en el S. XI las poblaciones de Taja, Villanueva, Cuña y Páramo.
Entre los S. XV y XVIII se construyen en Teverga varias casas señoriales: Quiñones-Valcarce en Campiello, Muñón en Prado, Miranda-Flórez en Villamayor, Cienfuegos en Cuña, Quirós en Prado, Cienfuegos en Taja, palacio de Valdecarzana en San Martín y Palacio de Agüera en Entrago. En todas ellas existe el escudo de la familia a la que pertenecían.
Durante la Edad Contemporánea, cabe señalar que Teverga tuvo un papel importante en la lucha contra la invasión francesa estableciendo guerrillas en lugares estratégicos del municipio. Es de destacar también la participación en las guerras carlistas.
A mediados del S. XIX tiene lugar uno de los hechos que revoluciona el panorama regional: las explotaciones mineras. La concesión minera más antigua en Teverga data del año 1876.
Esto supone el cambio de las tradicionales costumbres campesinas por el laboreo de las minas. Para el transporte del mineral de los yacimientos de Teverga se construye, en 1902, el ferrocarril desde Entrago hasta Caranga para unirlo al que discurría desde Trubia hasta Quirós.
Durante las dos primeras décadas del S. XX se disputan el poder cuatro partidos:conservador, liberal, republicano y reformista. El político liberal tevergano Emilio Álvarez Prida, elabora escritos pidiendo el voto para el partido liberal.
Después de la dictadura de Primo de Rivera se instaura la República en 1931 con un importante voto de izquierdas de la clase trabajadora –mayoritariamente mineros-. En 1933 la derecha gana las elecciones. En 1934 tiene lugar la Revolución de Octubre con la represión brutal sobre la población minera después de los días que duró la lucha.
Después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, en julio del mismo año estalla la Guerra Civil, estando el territorio tevergano en la llamada ‘zona roja’ hasta el otoño de 1937, centrando la defensa republicana en el Puerto de Ventana y estableciendo comités de defensa en el Ayuntamiento y el cuartel de la Guardia Civil. En octubre de 1937 entran por el Puerto de Ventana las columnas nacionalistas gallegas. La represión por parte de los nacionalistas causó innumerables bajas en el bando republicano, tanto en la carretera de Entrago a Caranga, como los fusilados que eran arrojados en la chimenea de ventilación de un pozo minero –Tárano- en términos de Villanueva. Durante la década de los años 40, varios republicanos, ante la represión existente, se refugian en los montes del concejo. Algunos de los ‘fugaos’, así se les llamaba, se entregan, sufriendo prisión y, otros emigran al extranjero.
Tras los años de dictadura, el 15 de junio de 1977, se celebran las primeras elecciones democráticas al Congreso y al Senado y en el año 1979 las primeras elecciones municipales.



FUENTE: Ayto. de Teverga San Martín, 33111-Teverga  

No hay comentarios:

Publicar un comentario