10 de junio de 2013

El adios a Ricardo Álvarez Lobo, sacerdote y antropologo allerano

El pasado 16 de mayo de 2013, falleció el dominico allerano Ricardo Álvarez Lobo tras 60 años como misionero en Perú

 
Ricardo Álvarez Lobo

El religioso allerano era doctor en Antropología y fundó en la selva peruana la comunidad de Sepahua, en la que conviven diferentes tribus.



                              La Enfistiella (Nembra-Aller) Foto: Nedraa
El sacerdote allerano Ricardo Álvarez Lobo ha fallecido a los 88 años de edad en su segunda tierra, en Perú. Y lo ha hecho tras más de medio siglo trabajando por una comunidad que transformó con numerosas mejoras y en la que siempre fue muy querido. Sus restos mortales reposarán en Perú.
Ricardo Álvarez Lobo falleció el pasado 16 mayo en la capital peruana, Lima, tras complicaciones derivadas de una operación de próstata. Nació el 11 de enero de 1925 en la parroquia allerana de Nembra, en el seno de una familia profundamente religiosa. No en vano, su hermano José también es sacerdote dominico en La Felguera. Y otros dos hermanos, María del Rosario y Enrique, ya fallecidos, formaron parte de la congregación dominica.


 La provincia de Atalaya es una de las cuatro provincias que conforman el departamento de Ucayali, en el centro-este del Perú. Limita al norte con la provincia de Coronel Portillo y el Brasil, al este con la provincia de Purús, al sur con el Departamento del Cusco y el Departamento de Junín y al oeste con el Departamento de Pasco. Atalaya tiene una extensión de 38 924,43 Km² y se divide en los distritos de Raymondi, Sepahua, Tahuanía y Yurúa. http://servindi.org

Su hermano José Álvarez Lobo glosaba para LA NUEVA ESPAÑA la figura de Ricardo Álvarez. Relata que el misionero fallecido llegó a Perú tras una desgracia. «Nuestro tío, Enrique Álvarez González, era quien iba a encabezar esa misión en Perú», asegura, emocionado. Pero un fatal suceso hizo que se truncara esta posibilidad. «En el viaje, la barca que los llevaba se hundió y nuestro tío murió», explica. En ese momento, Ricardo Álvarez Lobo decidió que su camino debía seguir los pasos de su tío. Corría el año 1952 cuando abandonó España con destino Perú, una tierra que dejaría en contadas ocasiones para volver a su Nembra natal o para cursar sus estudios en París.
Apenas tenía 27 años cuando se enrolaba en la «El Rosario», en la región peruana de Sepahua, en la selva. «Allí fue capaz de unir a diferentes tribus, como los yines, amahuacas, yaminahuas, matsiguengas, ashaninkas y sharas», explica José Álvarez Lobo, desde la casa que la familia tiene en la localidad allerana de Enfistiella.
De hecho, esa unión entre las tribus y la fundación de la comunidad de Sepahua le hicieron ser su primer alcalde. «Se lo pidieron los propios indígenas y él aceptó», asegura José Álvarez Lobo.
Tras treinta años en la selva, el misionero allerano se trasladó a París para completar su doctorado en Antropología por la Universidad París VII. «No querían que saliera de Francia porque era un grandísimo antropólogo, pero él entendió que su lugar estaba en Perú, trabajando y ayudando a los indígenas», explica el hermano de Ricardo Álvarez Lobo.
El sacerdote allerano publicó durante su enriquecedora vida numerosos artículos y libros sobre los indígenas y sobre su misión en el Perú. Entre sus obras más destacadas se encuentran «Los Piros: leyendas, mitos, cuentos» (1960), «Hijos de Dioses» (1970), «TSLA. Etnohistoria del Urubamba y Alto Ucayali» (1984), «Historia de Sepahua. 11 tomos» (1996-2003), «Sepahua, viviendo la Esperanza» (2009) y «El otro es mi espejo» (2012).
Precisamente esta última obra tiene un valor especial, ya que corresponde a la publicación de sus memorias. Una obra que según relata su hermano había presentado en enero de este año. «Tenía mucha ilusión y estaba contento con como estaban yendo las cosas», asegura. De hecho, ya estaba preparando otro libro, que quería escribir junto al también sacerdote Gustavo Gutiérrez sobre la Teología de la Liberación. «Es la gran pena que nos queda, que no podrá cumplir ese sueño», asegura José Álvarez Lobo.
Ricardo Álvarez pasó los últimos años de su vida en Lima. Su edad aconsejaba que dejase la selva y se trasladó a la capital, aunque no cesó en el trabajo, ya que gracias a sus gestiones muchos jóvenes de diferentes comunidades indígenas pudieron acudir a la Universidad en la capital de Perú.
El sacerdote allerano tenía previsto volver a Asturias el verano de 2013. Quería visitar a los cuatro hermanos que le quedan, a los que no veía desde 2008, su último paso por su tierra allerana.

Ricardo Álvarez Lobo, en su casa de Enfistiella, (Nembra-Aller), el año 2008, durante su última visita a Nembra. Foto:
FUENTE: Andrés Velasco
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 http://www.selvasperu.org/

MISIÓN "EL ROSARIO" - SEPAHUA

                   UBICACIÓN:
Distrito de Sepahua, Provincia de Atalaya, Ucayali

                   FUNDACIÓN:
1948, P. Francisco Álvarez

                   POBLACIÓN:
5.000 habitantes

                   ÁREA GEOGRÁFICA:
Bajo Urubamba y Alto Ucayali

                   COMUNIDADES NATIVAS EN EL ÁREA:
Miaría, Serjali, Sepahua, Shebuja, Nueva Unión, Bufeo Pozo, Puija, Capirona, Uncunashiari

                    GRUPOS ÉTNICOS:
Yines, asháninkas, Yaminahuas, Amahuacas y colonos

                   ACCESO:
Vías Aérea desde Lima o Pucallpa; Vía Fluvial desde Atalaya
ORGANISMOS:  Parroquia "El Rosario", Centro Social de Sepahua, Radio Sepahua, Colegio "P. Francisco Álvarez" de Sepahua, Instituto Tecnológico "Carlos Laborde"
                                      RESEÑA HISTÓRICA
La idea de fundar una Misión en Sepahua data ya de inicios del siglo XIX cuando padres franciscanos del Cusco programaron un viaje al Bajo Urubamba para fundar en Sepahua, ya que los grupos étnicos allí existentes eran conocidos. El boom del caucho afecta con fuerza a la zona de Sepahua y durante 20 años se vive una dura situación que termina por diezmar demográfica y culturalmente a las culturas nativas del área. Tras ello, los patronos caucheros crean haciendas y se originan nuevas formas de explotación de los nativos, haciendo del comercio humano el capital más rentable.
En estos años, década de los 20-30, las misiones dominicanas se habían extendido con fuerza por el Alto Urubamba y el Madre de Dios, pero curiosamente el Bajo Urubamba era un terreno casi desconocido y al que en muy raras ocasiones se había penetrado. Pero allí se vivía una realidad social compleja y convulsionada, especialmente en el área de Sepahua y el Alto Ucayali.
A finales de los años 20, el Estado abre el Bajo Urubamba a la colonización agrícola, tanto nacional como extranjera y para ello se crean nuevas bases políticas y administrativas al erigir en 1928 un nuevo distrito llamado Alto Ucayali, con capital en Atalaya. Igualmente, en 1929 el Estado crea la Reserva de Sepahua, a fin de dedicarla a la colonización. Hubo algunos intentos, pero nunca llegaron a concretarse y Sepahua seguía siendo un viejo y abandonado campamento cauchero.
Aún así, en los años 40 se intensifica la extracción de madera y otras actividades agropecuarias. Surgen los primeros aserraderos y las haciendas de la zona prosperan basándose en la compra venta de peones nativos, las incursiones armadas y el soborno
En 1943 se crea el actual Distrito de Raymondi, que llegaba hasta el río Mishahua y se dan nuevos intentos por parte del Estado de colonizar Sepahua. También en estos años, en 1945, ingresa al Perú el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) a fin de implantar programas educativos en toda la amazonía y que tendrá gran influencia en el Bajo Urubamba a partir de 1950. Igualmente por estos años, en 1947, el General Odría plantea la idea de crear una Colonia Penal Agrícola en la Selva y al final se deciden por hacerla en el Sepa, lo cual se hizo realidad a partir de 1951.
Tenemos pues una década en la que la realidad social del Alto Ucayali se vive con bastante intensidad, aunque bajo un régimen económico local dominado por las haciendas y comerciantes que funcionaban con personal nativo en régimen de esclavitud.
Es en este contexto complejo que los Misioneros Dominicos al fin ponen su mirada en el Bajo Urubamba. Mons. Enrique Álvarez visita la Misión de Koribeni y le sugiere a su Superior, el P. Andrés Ferrero, hacer un viaje por todo el Bajo Urubamba para conocer su población nativa y ver la posibilidad de fundar una misión en algún lugar adecuado. Y así ocurre: en 1947 el P. Ferrero realiza este viaje desde Koribeni hasta Atalaya, regresando a finales del mismo. Sugiere que la Misión se funde en Sepahua y en 1948 es inaugurada oficialmente por el P. Francisco Álvarez. Se esperaba para este momento histórico la visita de Mons. Álvarez, pero este naufraga en el Alto Urubamba y perece ahogado.
Aún así, el P. Francisco puso manos a la obra, no sólo de construir una nueva Misión sino también para enfrentar con decisión el comercio humano que se practicaba de forma habitual. A los pocos años llegan refuerzos importantes, primero en 1952 con la llegada del P. Ricardo Álvarez Lobo y después en 1955 con las religiosas dominicas. La Misión prospera con rapidez y pronto se convierte en un centro neurálgico para la numerosa población indígena que vivía en la zona y que ven en la misión el lugar adecuada para protegerse de la esclavitud y poder vivir en libertad. Pronto la escuela e internados comienzan a funcionar y ya en 1960 el P. Ricardo Álvarez Lobo realiza las primeras expediciones a los ríos Inuya y Mapuya, buscando contactar con la población amahuaca y Yaminahua que residía por esa zona. Es así que la Misión pasó a convertirse en la primera comunidad interétnica, pues no solo estaba formada por población Yine, propia de la zona, sino que a ella también se integran principalmente amahuacas, campas y yaminahuas.
La Misión ha vivido momentos importantes que impulsaron su actividad, como fue la creación del Grupo Móvil en 1973 y compuesto en su origen por el P. Julián Laceras y las MM. Mercedes e Hilda. Ciertamente, en los años sucesivos Sepahua pasó a convertirse en la Misión más grande del Vicariato y en el punto de referencia del Bajo Urubamba. Los Centros Educativos de inicial, Primaria y Secundaria, se han visto complementados con otros servicios básicos como aserradero, carpintería, campo de aterrizaje, Hospital, luz eléctrica, agua y desagüe, etc.
Ya en los años 80, Sepahua pasó de ser una comunidad interétnica a enfrentar el nuevo reto de acoger a los numerosos colonos que llegaban a la zona atraídos por la extracción maderera. Es así que se convierte en Capital Distrital desde el 1 de Junio de 1982, siendo su primer alcalde el propio P. Ricardo Álvarez Lobo, el auténtico constructor de la Sepahua moderna.

Visite la web Oficial del Centro de Estudios Sociales Sepahua: http://www.cess1.org

Los momentos difíciles llegan en los años 90, cuando la violencia terrorista afecta directamente al poblado de Sepahua y a la Misión, pero una vez superados ha sabido dar respuesta a la nueva realidad social y las necesidades emergentes, creando nuevos servicios. Es así que se crea el complejo formado por "Radio Sepahua", la Librería y el Museo, lo cual se complementa con uno de los mayores retos nunca antes asumidos en el Vicariato, la construcción del Instituto Superior Tecnológico "Carlos Laborde", financiado por la Fundación española "Carlos Laborde", reto que se hace realidad desde el 2003 y comienza a funcionar con la Especialidad de Turismo, la cual es complementada con otras especialidades desde el año 2004.
Hoy en día Sepahua es algo más que una Misión, es un fuerte centro de influencia para todo el Alto Ucayali en el que su población más crecientes, sus autoridades municipales, la comunidad nativa y la Misión caminan de la mano hacia un futuro todavía difícil de predecir.

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