Limpieza de sangre  |
| Recreación. Ilustración de © Manuel Adolfo García Fernández. Adolfo García, es un historietista español, nacido en Oviedo el 12 de junio de 1945. Adolfo García trabajó como ilustrador publicando historietas en la prensa regional y otros medios asturianos. (El blog de Acebedo cuenta con la autorización expresa del dibujante ovetense Adolfo García para utilizar sus dibujos en sus artículos). (...). Saber más…. Fuente WIKIPEDIA. |
Los asturianos solían ser pobres, salvo notables excepciones, pero posiblemente por eso eran condenadamente puntillosos en materia de honor |
| Recreación. Ilustración de © Manuel Adolfo García Fernández. Adolfo García, es un historietista español, nacido en Oviedo el 12 de junio de 1945. Adolfo García trabajó como ilustrador publicando historietas en la prensa regional y otros medios asturianos. (El blog de Acebedo cuenta con la autorización expresa del dibujante ovetense Adolfo García para utilizar sus dibujos en sus artículos). (...). Saber más…. Fuente WIKIPEDIA. |
Por Carlos María de Luis García-Montoto - El Blog de Acebedo.El problema de la
«limpieza de sangre» fue posiblemente uno de los que más tinta hizo correr en los siglos XVI y XVII; y más
especialmente porque era necesario demostrarla para poder ejercer cargos públicos o conseguir una canonjía en la Iglesia. No es de extrañar, por eso, la furia de
Bernardo de Estrada ante las palabras del escribano y su primo.
"Aceptada la querella y declarados los testigos, fueron mandados detener los acusados, pero los alguaciles sólo agarraron a Gonzalo de Villar, que fue encerrado en la cárcel de Medina del Campo, siendo declarado en rebeldía Sánchez del Pandiello, a quien se secuestró y embargó los bienes. Fue juzgado en rebeldía y condenado, por el juez de Medina del Campo, el 9 de octubre de 1604, entre otras cosas, a diez años de destierro, sin que pudiera acercarse a menos de cinco leguas alrededor del concejo de Parres en ese tiempo, además de retractarse y desdecirse de las palabras pronunciadas contra Bernardo de Estrada, aparte de cien mil maravedíes de multa. Y como la cosa se ponía fea, el escribano huido se entregó, se retractó de todo, pidió perdón... y luego comenzó otra vez los pleitos"
Y es que la gente, definitivamente, no tiene remedio.