16 de mayo de 2016

El médico de los mineros

Vicente Vallina, la medicina del pueblo
El Dr. Vicente Vallina
La historia personal y profesional del llamado "médico de los mineros", una de las máximas figuras de la especialidad de traumatología en España
Ilustración de Alfonso Zapico
El 5 de febrero de 1914 vino al mundo en Lasampedro, una aldea cercana a La Campeta de San Martín de Sotrondio, Vicente Vallina García. Seguramente una de las primeras palabras que aprendió a pronunciar fue "carbón", el mineral que marcaba en aquellos años el compás de la vida de sus vecinos y alternaba las alegrías y las penas de su familia. Tanto su padre, vigilante en el pozu "Barredo" de Mieres, como su abuelo, habían sido mineros y el pequeño parecía condenado a seguir la misma tradición.
Pero a veces la aleación del esfuerzo personal y de la suerte acaba formando un metal capaz de doblegar los moldes del destino. Y este fue el caso del pequeño Vicente, buen estudiante en la escuela del pueblo y brillante bachiller en Sotrondio, donde llamó la atención de uno de sus maestros de ciencias, llamado Juan Costillas, cuyo apellido -dicho con el sentido del humor que también practicaba don Vicente- parece una premonición de lo que luego iba ser el futuro del pequeño.
Según contó Luis José de Ávila en su biografía "Uno de los nuestros: Don Vicente Vallina, el médico de los mineros", aquel maestro, viendo las posibilidades de su alumno, medió para obtener la protección económica del entonces director de Duro-Felguera, Antonio Lucio-Villegas, lo que le permitió iniciar sus estudios de Medicina en Madrid.

Dr. Vicente Vallina García con una condecoración
Él tampoco defraudó a sus mentores y le sobró un año para concluir los seis de carrera. Cuando obtuvo su licenciatura en la Universidad de San Carlos, ya acumulaba la experiencia adquirida haciendo prácticas en el Hospital Provincial (el actual Gregorio Marañón) y durante dos veranos en el Sanatorio Adaro, cerca de los suyos.
El Adaro, había abierto sus puertas en 1914 por el empeño del empresario que le dio su apellido -Luis Adaro- y era en aquel momento una institución clave para el tratamiento de los heridos en accidentes de trabajo, que entonces se sucedían con tanta frecuencia que las habitaciones apenas resultaban suficientes, porque además muchos pacientes en ocasiones requerían una hospitalización prolongada.
En 1935, ya en Asturias, don Vicente Vallina, se instaló como médico generalista en Sotrondio y se incorporó a los servicios médicos de una explotación hullera hasta que a los pocos meses, el 29 de junio de 1936, por fin pudo cumplir su sueño de sumarse a la plantilla médica del Adaro. Si ustedes se detienen en esta fecha ya supondrán lo que sucedió inmediatamente: cuando apenas había transcurrido un mes, los mineros que se recuperaban allí de sus fracturas, amputaciones y traumatismos se vieron desplazados para dejar su sitio a los heridos por las balas y la metralla.
Ilustración de Alfonso Zapico
Cuentan quienes vivieron aquellos días, que lo más importante para el doctor siempre fue la curación de los enfermos y nunca hizo distingos entre bandos. Su trayectoria le llevó en aquellos tres años hasta otros hospitales de la provincia de León y Coruña, lo que le facilitó en cuanto acabó la guerra incorporarse por oposición primero al cuerpo de Sanidad del Ejército y acto seguido obtener la plaza de Jefe de Servicio de Prisiones de la cárcel de Oviedo, un puesto que en aquel momento solo podía desempeñar alguien con unas marcadas convicciones políticas y no encajaba con su vocación médica.
De modo que muy pronto, en 1940, solicitó su reincorporación al Sanatorio Adaro, donde ya se pudo dedicar en cuerpo y alma a los accidentes mineros, compaginando la atención directa con la innovación y el estudio de nuevas técnicas. Así que en 1950 fue nombrado Director del centro, sumando a esta responsabilidad la del resto de las grandes empresas que entonces se asentaban en el valle, ya que era el hospital de referencia de toda la Seguridad Social.
Seguramente la mayor novedad que trajo don Vicente fue su acertada visión de que muchas veces la vida del accidentado depende de la rapidez y la calidad de la primera atención que reciba. De modo que se preocupó por renovar el servicio de urgencias mejorando su equipo y el acceso rápido a las salas de reanimación y los quirófanos.
En este sentido, Mª Luisa López Llano recogió en su trabajo "Don Vicente Vallina y el Sanatorio Adaro" publicado en las actas del cuarto encuentro de escritores de la mina, organizado por el GRUCOMI en 2007, que él fue de los primeros en solicitar ambulancias con aparatos con soporte vital y personal entrenado e incluso llegó a demandar la mejora y ampliación de las calles y carreteras que comunican los centros de trabajo con los hospitales.
 Monumento al Dr. D. Vicente Vallina en Sotrondio (Valle del Nalón Asturias). Obra del gran artista Mierense J. M. Félix Magdalena
Don Vicente Vallina viajó por Europa para conocer a los mejores especialistas que podían enseñarle a eliminar las deficiencias que detectaba en sus tratamientos. Estuvo en Alemania y Austria; en Inglaterra pudo ver como se trataban las lesiones medulares y la paraplejia traumática y también el funcionamiento de los centros dedicados a la recuperación de los lesionados y en Francia observó de cerca las técnicas más avanzadas para los grandes quemados.
Luego aplicó estas novedades a su hospital, abriendo en 1957 un pabellón dedicado a rehabilitación, que fue pionero en España y en 1964 la primera unidad para el tratamiento de quemados, algo que él persiguió con denuedo como el arma principal para combatir los devastadores efectos que históricamente venían produciendo en las cuencas mineras las explosiones de grisú.
Esto le convirtió en un pionero dentro de estas especialidades, lo que no deberían olvidar por ejemplo quienes se dedican actualmente a la fisioterapia y la rehabilitación como especialidades exclusivas y que seguramente le deben a él gran parte del reconocimiento con que hoy cuenta su profesión.
Sus biógrafos consideran también como uno de los apuntes reseñables en la vida profesional del doctor el hecho de que el ministro falangista, José Antonio Girón, cambiase la legislación sobre accidentes laborales, ampliando de un año a 18 meses el periodo de recuperación que contemplaba la Seguridad Social, después de tomar en consideración una ponencia suya presentada en un congreso celebrado en Valencia, en 1954, conjuntamente con otro especialista asturiano, don Francisco García Díaz.
Postal de Sama de Langreo. Sanatorio Adaro
Don Vicente Vallina García fue director del Sanatorio Adaro hasta 1968 convirtiendo a esta institución en un centro de referencia a nivel nacional y culminó su carrera médica sin salir de su tierra, en el Hospital Valle del Nalón, hasta que se jubiló de la sanidad pública en 1982. Sin embargo, aún mantuvo su consulta privada otros cinco años y en ese tiempo fue nombrado primer presidente de la Sociedad Asturiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
Pocos profesionales han llegado a obtener en Asturias el reconocimiento popular del que pudo gozar en los últimos años de su vida, ya que a sus aciertos clínicos supo sumar un acercamiento personal que le llevó a ser conocido como "el médico de los mineros". Cuando muchos doctores mantenían un trato distante con los enfermos, él consideró prioritario escucharlos con amabilidad el tiempo que hiciese falta pensando con acierto que la mera exploración y la anotación de los síntomas debía completarse con las circunstancias de cada caso.
Nunca quiso abandonar el ambiente de la Montaña Central, en el que había crecido tanto como persona como profesional, lo que le llevó a renunciar cuando se le ofreció la Jefatura de los Servicios Médicos de Hunosa, porque consideró que el trabajo de despacho podía alejarlo del contacto directo con los pacientes. Tampoco quiso trasladarse a Madrid cuando fue solicitado para dirigir el departamento de Traumatología del Hospital de La Paz, que era seguramente el puesto más prestigioso al que en aquellos años podían aspirar estos especialistas.
Ilustración de Alfonso Zapico
A pesar de sus méritos y de su interés constante por conocer las novedades internacionales, su apego a las raíces y su sencillez le mantuvieron al margen de los hornos donde se cuecen los nombramientos estatales. Pese a ello pudo recoger incontables galardones, entre ellos la Gran Cruz del Mérito Civil y la Medalla del Principado de Asturias; también fue nombrado Hijo Predilecto de San Martín del Rey Aurelio e hijo adoptivo de Caso, Sobrescobio, Laviana y Langreo,
Don Vicente Vallina falleció el 18 de julio de 2003 en el Instituto Nacional de Silicosis, de Oviedo, a los 89 años de edad y su nombre figura en el callejero de Oviedo, Sama y Sotrondio, donde además un busto honra su memoria: pero sin duda el mejor de los homenajes es el que le rinden cada día muchas familias mineras que se acuerdan de él como el hombre que no les falló cuando hizo falta.
Vicente Vallina
FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR

Ernesto Burgos Fernández nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957.
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006).Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón.




::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Vicente Vallina García (Biografía)
Ilustración de Alfonso Zapico
Vicente Vallina García, nació el 5 de febrero de 1914 en San Pedro de Sotrondio (San Martín del Rey Aurelio). Su padre fue picador y vigilante en el Pozo Barredo. En 1930 se traslada a la Universidad Central de Madrid, donde estudia Medicina, realizando prácticas en el Hospital Provincial. En 1935 se licencia en Medicina, terminando antes de los años prescriptivos su licenciatura. Regresa a Sotrondio y ejerce en medicina general unos meses, incorporándose después al Sanatorio Adaro con plaza fija. En la guerra civil atiende en el sanatorio a heridos de ambos bandos, siendo movilizado con posterioridad a los frentes de León y Oviedo. Después fue asignado a la Cárcel de Oviedo.
En 1950 es nombrado director del Sanatorio Adaro. Posteriormente conoció en Inglaterra a los doctores Holworth y Nicoll, coordinadores de los hospitales mineros, de quienes aprendió sus métodos. Viajó también a Bochum (Alemania), ciudad hermanada con Oviedo, donde aprendió muchos tratamientos mineros que aplicó en Asturias. En 1954 junto a Francisco García redactó la primera ponencia sobre rehabilitación laboral, estableciendo un baremo de indemnizaciones por accidentes laborales, lo que llevó al Ministro de Trabajo, Girón de Velasco, a modificar la ley. En 1968 Vallina abandona la dirección del sanatorio y es nombrado vicepresidente del patronato que lo administra. En 1982 se jubila y en 1997 el gobierno asturiana le concede la Medalla del Principado; en 1998 recibirá la Gran Cruz al Mérito Civil. Varios ayuntamientos (Caso, Sobrescobio, Laviana y Langreo) le nombraron Hijo Adoptivo y en San Martín del Rey Aurelio y Langreo le asignaron sendas calles en su honor. En Oviedo el Ayuntamiento decidió asignarle el nombre de Doctor Vicente Vallina el 17 de mayo de 1998 a la calle que nace en la Urbanización Puerta de Oviedo y llega al Cristo de las Cadenas.
Ilustración de Alfonso Zapico


Las ilustraciones de este artículo son de Alfonso Zapico.
Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Ilustrador y autor de cómic español, trabaja como profesional gráfico desde 2006.
Ha realizado ilustraciones, diseños, animaciones y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales o instituciones. Ha trabajado en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).
Colaborador de diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón), como autor de cómic ha publicado varias obras: La guerre du professeur Bertenev (Paquet/Dolmen 2006), Café Budapest (Astiberri 2008), Dublinés (Astiberri 2011) o La ruta Joyce (Astiberri 2011). Sus títulos más recientes son El otro mar (Astiberri 2013), auspiciada por la Fundación Mare Australe de Panamá, o Cuadernos d’Ítaca (Trabe 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…)http://alfonsozapico.com
__________________________________________________________________
__________________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:

·                     § - FACEBOOK - Roberto Cortina Mieres
·                     § Twitter – “El blog de Acebedo”
·                     § - Blog-Blogger.  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario