16 de diciembre de 2014

Los objetivos de un movimiento revolucionario

Un movimiento en defensa de la República

Largo Caballero, en un mitin en 1936.
El impulso revolucionario de corte socialdemócrata liderado por Largo Caballero ante el afán de involución de la derecha.



Las direcciones del PSOE y de la UGT aprobaron en enero de 1934 un programa que fijaba a emprender como respuesta a la involución que los radicales de Lerroux y las fuerzas de la derecha no republicanas, como la CEDA, iban a emprender contra la República. Desde antes de las elecciones de 19 de noviembre de 1933, tanto Largo Caballero como el PSOE habían comenzado en sus declaraciones a hacer continuos llamamientos a la república socialista y a la necesidad de tomar todo el poder por parte de los trabajadores. Ese cambio de postura estuvo alimentado, en parte, por la labor obstruccionista a las reformas que la derecha republicana de Lerroux había ejercido contra la labor del Gobierno del primer bienio republicano. Había también en la dirección del PSOE el convencimiento de que más tarde o más temprano las fuerzas reaccionarias intentarían la imposición del fascismo o la vuelta a la monarquía. Vuelta a la lucha obrera. La salida de los socialistas del Gobierno, tras la formación de un nuevo gabinete presidido por Alejandro Lerroux el 12 de septiembre de 1933, ratificó a algunos dirigentes en esa idea. En un mitin celebrado el 1 de octubre de 1933 en el cine Europa de Madrid, Largo Caballero afirmó que "al Partido Socialista se le ha expulsado del Poder de una manera indecorosa". Recriminó, sin nombrarle, al presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, al que acusaba de ser el principal culpable de la situación política y de la salida de los socialistas del Gobierno. Hay que recordar que en el parlamento los socialistas eran con 116 diputados la minoría mayoritaria; le seguían los radicales de Lerroux, con 90, y los radical-socialistas con 56. También anunció Caballero en el mismo mitin que los socialistas se reintegraban "completamente a la lucha obrera de una manera directa". El triunfo de la CEDA y del Partido Radical en las elecciones de noviembre de 1933 convenció a los órganos directivos socialistas de la necesidad de tomar medidas para frenar la que consideraban más que posible reacción contra el régimen republicano. A tal fin, las direcciones del PSOE y de la UGT realizaron numerosas reuniones desde noviembre de 1933 y a lo largo de diciembre y acordaron la celebración de sesiones conjuntas. La UGT estaba dirigida por Julián Besteiro que, desde el primer momento, preguntó si la acción que planteaba el partido tenía como única finalidad "la defensa de la República y la democracia".


Niceto Alcalá Zamora
"Movimiento revolucionario". El 25 de noviembre de 1933 hubo una reunión conjunta de las ejecutivas del PSOE y la UGT, en la que Caballero afirmó que "el compromiso debe ser para realizar un movimiento revolucionario a fin de impedir el establecimiento de un régimen fascista", y que debía ser un amplio movimiento de masas y no sólo de socialistas y ugetistas, "pues esto restaría simpatías". Besteiro insistió en su posición de defender la República y la democracia. Caballero replicó que lo importante era luchar contra el fascismo "y luego ya se vería cuál era la conducta a seguir".
Algunas declaraciones de José Mª Gil Robles, el líder de la CEDA, en el sentido de que o "las instituciones de la República se someten a su voluntad o prescindirían de ellas", confirmaban a los socialistas de la existencia de un peligro real de vuelta atrás. No había, sin embargo, en la dirección socialista una idea clara y unánime sobre la acción que había que emprender, si una inmediata revolucionaria (insurreccional) o una espera defensiva. De momento primaba la espera atenta ante los designios reaccionarios, pero prontos a "alzarse vigorosamente" ante ellos, impidiendo "una restauración de la Monarquía o la implantación de un régimen fascista". La disyuntiva era si se había que adelantar a cualquier iniciativa de la derecha o se debía esperar cualquier acción del Gobierno para actuar.
Rechazo del bolchevismo. El 28 de noviembre quedó constituida una comisión de enlace entre el PSOE y la UGT que se reunió el día 30. Esta comisión se mostró crítica con el tono incendiario que utilizaba "El Socialista", calificando Largo Caballero de "propaganda bolchevizante" a su director, Julián Zugazagoitia, y a la serie de artículos iniciados en enero de 1934 bajo el título de "Atención al disco rojo".
El 9 de diciembre de 1933, Largo Caballero instó a la dirección socialista a "tratar definitivamente de ordenar el movimiento que se ha de realizar si la acción de los elementos derechistas obliga a defender violentamente las conquistas logradas dentro del régimen republicano y para que a la vez se diga con una concreción que no deje lugar a dudas el alcance y desarrollo que ha de tener el citado movimiento".
Trifón Gómez, uno de los dirigentes de la UGT de la línea besteirista, manifestó a Indalecio Prieto que si las derechas iniciaban un movimiento para implantar la dictadura fascista, "la Unión iría con el Partido a donde fuese necesario", pero que "si lo que deseaba era realizar un movimiento para destruir lo actuado e implantar la dictadura de los trabajadores, entonces ellos estimaban que debía meditarse mucho lo que se hacía y puntualizar bien el pro y el contra de un movimiento de esa naturaleza".
José María Gil Robles
En una reunión conjunta de las ejecutivas de PSOE y UGT, el 11 de diciembre de 1933, Largo Caballero presentó una propuesta de tres puntos, cuya redacción se le atribuye, en la que partido y sindicato harían un movimiento conjunto "para impedir que las derechas [extrarrepublicanas] se adueñen del poder de manera violenta o solapada". La puesta en marcha de ese movimiento lo decidirían conjuntamente las dos comisiones ejecutivas de partido y sindicato y el alcance del movimiento lo fijarían en su momento uno y otro.
Programa socialdemócrata. A lo largo del mes de enero de 1934 se dieron nuevos avances. En una reunión conjunta de las ejecutivas del PSOE y la UGT el 11 de enero se planteó la necesidad de un programa que fijase los objetivos del movimiento revolucionario. Indalecio Prieto se encargó de la redacción del mismo y éste fue presentado a la ejecutiva del PSOE en una reunión extraordinaria celebrada el 12 de enero. Se estructuraba en 10 puntos en los que se abordaban tanto cuestiones económicas como institucionales. Era el programa de mayor contenido transformador en lo social y económico que hubiera planteado el partido hasta entonces, y salía de la mano del político más socialdemócrata, Indalecio Prieto. Largo Caballero opinó del mismo que era "un programa a realizar al día siguiente de haber triunfado la revolución".
Plan de acción. El programa de gobierno era fundamental, pero no debía de ser menos el plan de acción para llevarlo adelante. Del "plan de acción que debe preceder a esa acción de gobierno", en palabras de Largo Caballero, se encargó él mismo. En él debía establecerse un acuerdo en puntos tan fundamentales como que "la huelga general que se declarase en toda España no se limite a ser solamente una huelga pacífica sino que por el contrario debe ser un movimiento eminentemente revolucionario en el cual volquemos todos los elementos defensivos de que dispongamos contra el adversario". El movimiento no debía de ser solamente defensivo ante cualquier atropello de las derechas, sino que había que adelantarse "declarando el movimiento cuando consideremos que tiene mayor posibilidad de triunfo". Una vez conseguido éste, no se podía entregar el poder a fuerza alguna, sino que "debe pasar el Poder a manos del Partido, desde el cual se realizará aquel programa".
Estas afirmaciones sobre el plan de acción están contenidas en las "Notas históricas de la guerra en España (1917-1940)", conjunto de 1.541 folios mecanografiados y con firma autógrafa al margen de Largo Caballero que fueron donados por sus hijos a la Fundación Pablo Iglesias y en parte editados por esta institución en un volumen con estudio preliminar y notas de Santos Juliá en 1985. Posteriormente fueron incluidos en su totalidad en los 16 volúmenes de las "Obras completas" de Largo Caballero. En las citadas "Notas", escribe Julio Arostegui, autor de una muy completa biografía de Largo Caballero, "Caballero da a entender que sus observaciones sobre la acción [?] se añadieron al programa de Prieto como puntos de la acción a desarrollar".
La dimisión de Besteiro. El día 13 de enero de 1934 se dio a conocer a la ejecutiva de la UGT el programa de Prieto y, se supone, los puntos de acción de Largo Caballero, a lo que Besteiro se opuso radicalmente. Tras varias reuniones, el 27 de enero se sometió a votación la disyuntiva entre la aprobación del movimiento propuesto por el Partido o la línea de Besteiro de una acción continua, evolutiva, y 33 Federaciones de Industria votaron a favor de la propuesta del Partido y 2, lo hicieron en contra. Ante el resultado, la Ejecutiva dimitió en pleno y fue elegida otra nueva dominada por seguidores de Largo Caballero. Tras este paso, Caballero afirmó: "El Partido y la Unión ya están de acuerdo para organizar un movimiento revolucionario con un programa concreto al objeto de salir al frente de los manejos reaccionarios".  
En asturias es donde más cuaja la revolución, que perdura desde el 5 al 19 de Octubre. Fue secundada por numerosos partidos, sindicatos y organizaciones como CNT, UGT, BOC, PSOE, PCE e Izquierda Comunista.

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