27 de diciembre de 2014

Los celtas, pueblo sin parangón en la Europa prehistórica y conquistadores de "Las Asturias"

Algo más de este "mítico" pueblo.
Castro celta de Coaña (Parque Histórico del Navia-Asturias).
Los celtas podían haber sido caníbales, según el Herbert Lorenz, antropólogo y experto en prehistoria de la Universidad de Bochum, ciudad alemana en el estado de Renania del Norte-Westfalia, situada en la parte central de la cuenca del Ruhr. 
Ver artículo del blog "Nuestros antepasados Los Celtas" publicado el 23 de noviembre de 2012.
Llegaron a la Península Iberica antes que los griegos y, en contacto con los íberos, desarrollaron una original fusión cultural. Belicosos, exquisitos y buenos artesanos. www.laaventuradelahistoria.es
la arqueología ha descubierto a partir de artefactos e inscripciones romano-celtas muchas cosas sobre la vida de los celtas que los clásicos no mencionaban. Dichos descubrimientos muestran que los celtas eran un pueblo inteligente, complejo y opulento cuyo arte y habilidad técnicas no tenían parangón (comparación, parecido),en la Europa prehistórica.


Los Astures, siempre rebeldes, así se denominaba el pueblo celta que dio nombre a la región de Asturias, quienes junto a los cantabros, los galaicos y los vaceos se rebelaron contra los romanos en una guerra -que duró desde el 29 al 19 a. C.-en la que tuvo que intervenir el propio emperador Octavio Augusto. http://www.mundoparapsicologico.com
http://www.lne.es
Herbert Lorenz, antropólogo y experto en prehistoria de la Universidad de Bochum, ciudad, por cierto, hermanada con Oviedo, en febrero de 1989 hizo público un trabajo que decía que los celtas eran caníbales, después de haber realizado un estudio comparativo en diversos yacimientos celtas situados en Alemania, el sur de Gran Bretaña, el norte de Francia y Suiza. Verdaderamente, de los celtas se sabe tan poco que cualquier cosa que de ellos se diga puede ser aceptada: incluso que son asturianos, como lo demuestra el hecho de que, de vez en cuando, envía un embajador plenipotenciario a Berlín. Un estudioso de los celtas, Venceslas Kruta, dice al comienzo de su libro «Les Celtes»: «No tenemos por el momento ninguna antigua fuente céltica de carácter histórico. Sin embargo, y basándonos en el caso de la Alta Edad Media irlandesa, podemos suponer la existencia, entre los celtas continentales, de una abundante literatura oral que constaría de relatos históricos, listas de reyes, relaciones de hechos heroicos, frecuentemente disfrazados con un velo mitológico. Nada de esto ha llegado hasta nosotros, salvo tal vez algunos lejanos reflejos conservados en la literatura de los celtas insulares». Por lo que, como a falta de pan buenas son las tortas, el profesor Lorenz, a falta de documentos escritos, se dedicó a tener en cuenta el predominio, en los mencionados yacimientos, de huesos que son el soporte de zonas carnosas, como el fémur o el húmero, y de ahí ha sacado unas consecuencias recientemente difundidas.
Poblado celta
Yo no sé si esta proclamación de canibalismos beneficiará o perjudicará los afanes celtistas de algunos asturianos. Seguramente el hombre habrá sido caníbal en algún momento de su evolución y en todas partes; pero que lo digan tan claramente y señalando, resulta que es un poco duro. Una cosa es suponer un canibalismo generalizado en los imprecisos comienzos de la humanidad, y otra bien distinta es que venga el profesor Lorenz a decir: «Y aparte de todas las teorías, los celtas lo fueron muy singularmente, como yo puedo demostrar». Aquí el asunto se pone feo, porque bien está descender de los ancestros por la vía generalmente admitida y otro caso es, como en el de los celtas, hacerlo también por la digestiva; aunque bien mirado, la pureza de sangre será mayor y los antepasados de los celtas asturianos serán más antepasados, ya que lo serán por dentro y por fuera.
Sobre los celtas, como se sabe tan poco de ellos, siempre se tuvieron ideas difusas que a veces son peregrinas. Por ejemplo, se decía que eran de carácter dulce y ahí los tenemos ahora ejerciendo de caníbales en el pasado; aunque es verdad, lo primero no excluye a lo segundo, e incluso se dice que la carne humana tiene un cierto sabor dulce. También se creía que los celtas eran de estatura aventajada, como Rambo, Goliat, o Fortimbrás, aunque no pueda equipararse a estos alguno local que anda por ahí. En fin, que la estatura y la dulzura no definen en sí mismas a un paisano, y tampoco se trata de dar la talla para ser celta, como si se tratara de ingresan en los GEO. Cada uno es como es, y celta si lo desea.
Por otra parte, los descubrimientos del profesor Lorenz pueden beneficiar a los celtas asturianos. Sabemos que se llega a celta en el Norte por la misma razón por la que se abraza el islamismo en el Sur: por la busca de unas «raíces culturales» y «señas de identidad» propias que en el caso céltico se remontan al animismo. Estas «señas de identidad» no han de estar contaminadas por «ideologías dominantes», como el cristianismo. Y ¿habrá algo más precristiano que el canibalismo?
Los celtas no lograron formar un verdadero imperio, se mantenian separados por clanes, y algunas veces peleaban entre ellos, cada clan mantenia su postura y su territorio, solamente se unian ante amenaza. www.oocities.org

FUENTE: Ignacio Gracia Noriega
La Nueva España · 14 de febrero de 1989
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
"Breve" historia de los celtas.
Guerreros Celtas
Los textos irlandeses y galeses sobre los celtas se redactaron en asentamientos cristianos posteriores al mundo romano, y sólo se refieren a regiones periféricas respecto a la Europa céltica prerromana. Por ellos su lectura se limita a contribuir a que nos hagamos una idea fidedigna de la mitología y tradiciones de los celtas paganos. De todos modos, estos textos son por sí mismos de gran interés y nos proporcionan valiosas informaciones.
Disco de oro celta del siglo IV a.e.c.
Los celtas:

Los celtas se cuentan entre los grandes pueblos fundadores de Europa. Siglos antes del Imperio Romano los reinos celtas ocupaban gran parte de Europa al norte de los Alpes. En su periodo de máxima expansión, entre los siglos V y III a.e.c., su mundo se extendía desde Irlanda y ciertas partes de la Península Ibérica en el oeste hasta el centro de Turquía en el este. Solía creerse que los celtas invadieron Europa occidental en algún momento del II milenio a.e.c. Actualmente se viene considerando que los pueblos que habitaban la región desde hacía miles de años fueron adoptando de modo gradual las características denominadas célticas. 
Los celtas no eran un grupo unificado y consciente de su identidad étnica. No formaban un imperio. Su mundo era un mosaico de jefaturas y familias extensas sumamente diversas y ligadas por poco más que una lengua y una cultura comunes. Con todo, estos pueblos en apariencia desorganizados dominaron Europa durante 500 años hasta ser conquistados por los romanos, tras lo cual se dirigieron a los márgenes del mundo conocido: Irlanda, Gales, Escocia, Cornualles y Bretaña. Y pese a que la mayoría de los territorios que antes tuvieron su influencia posteriormente fueron romanizados, también quedaron resquicios en el Noroeste de Francia y España. Fruto de estas crudas y sangrientas batallas contra las legiones romanas la cultura celta estuvo a punto de desaparecer. 
Mapa de la expansión celta por Europa
 Las raíces célticas proceden de la cultura de Hallstatt, extendida por Europa central en los siglos XIII – V a. e. c. En el siglo V a. e. c.. Sucedieron a los principados de Hallstatt las opulentas sociedades guerreras de habla celta procedentes del norte, que desarrollaron la cultura material llamada de La Tène, punto culminante de la cultura celta. Dominaban la técnica de la fundición del hierro a la perfección, lo que les facilitaba su dominio sobre los pueblos en que iban penetrando y asentándose. También trabajaban el oro, que utilizaban en calidad de joyas, como en atributos de guerra en cascos y collares de los guerreros. La población de Europa, debe muchísimo al pueblo celta, ya que generalmente iban poblando zonas totalmente despobladas, preferentemente de pastos, debido a su cultura pastoril. Cuando estaban en algún territorio construían sus fortificaciones a las cuales llamaban Castros.
Guerreros celtas de La Tène, por A. McBride

Hacia el 400 a. e. c. los celtas empezaron a extenderse al sur de los Alpes para instalarse en el norte de Italia. Otros se dirigieron al este a lo largo del Danubio, desde donde un siglo más tarde invadieron Grecia y Asia Menor. Pero a fines del III a. e. c. cambiaron las tornas, al hacerse más fuerte la resistencia de los romanos en el sur, de los germanos en el norte y de los dacios en el este. Durante los dos siglos siguientes, los romanos conquistaron plazas fortificadas celtas, de modo que en el siglo I e.c. sólo Irlanda y algunas partes de Gran Bretaña seguían siendo verdaderamente celtas.
Los celtas, incluidos los del margen céltico, adoptaron el cristianismo en tiempos de los romanos. Tras la caída de Roma en el V d.C., los antiguos territorios celtas quedaron bajo poder germánico. De todos modos, en Irlanda y en algunas partes de Gran Bretaña entre los siglos VI y VIII se produjo un renacer de la cultura celta.
Su religión era politeísta, entre otros sus dioses eran, Dagda, Lug, Tutanis y Belenos y en su sociedad comunitaria estaba la figura del Druida, que era una especie de mago-sacerdote. Todos estos representantes del mantenimiento de su cultura religiosa dominaban perfectamente la técnica de las pócimas y recetas mágicas, las cuales servían a efectos curativos a la población. Y todas estas formas de conocimiento “mágico” o ritual se pasaba de generación en generación mediante tradición oral y nunca escrita, no por falta de conocimientos, sino por desconfianza de que una vez escritas las formulas, estas cayeran en malas manos, y su uso no fuera el correcto. 
Imagen de Belenos
El mundo celta era un mundo mágico. Vivían su magia no como un aspecto religioso, sino que la aplicaban a los sucesos diarios habituales, componiendo un todo. Así los elementos del mundo natural, ríos, arroyos, pájaros y otros animales, y en especial los árboles eran motivo de ofrendas. El templo de los celtas era el bosque. Y un claro suficientemente ancho de él, su lugar de ceremonias. El culto se oficiaba por la noche, a la luz de la luna, y los ritos mas importantes estaban relacionados con los cambios estacionales  es decir los solsticios, equinoccios, las épocas de cosecha y siembra. Su calendario era especial, los días se contaban a partir de la noche, pues el año celta se dividía en lunaciones, y cada uno de esos meses lunares se dividía en dos periodos, coincidentes con el crecimiento y el decrecimiento de la luna.
Tenían un culto enterratorio para sus muertos, los cuales eran conducidos a su última morada en carros especiales, acompañados por sus amigos y parientes.
Enterramiento celta
Se enterraban en túmulos, los cuales se encontraban frecuentemente en pequeñas colinas y se dejaban allí objetos que habían acompañado en la vida a esa persona: tiaras, aros, collares, fíbulas, sus armas y escudos en el caso de los guerreros. También utensilios de la vida cotidiana. 
Los celtas suponían que al morir pasaban a otro mundo que era exactamente igual al que acababan de dejar y en el que iban a seguir usando todas sus pertenencias.

Hacían ceremonias de despedida al muerto en las que se bebía de un caldero común. Se piensa que en muchos casos se adormecía con alguna bebida al moribundo para ayudarlo a transitar al mundo del Oeste, que era como llamaban a la tierra de los muertos. 

Los druidas también tenían otras funciones, actuaban como mediadores entre conflictos de las tribus, y también dominaban el arte de la arenga y la propaganda, insuflando ardor y valentía casi suicida a sus guerreros, ya que según su cultura y tradición el alma era inmortal. De esta manera el guerrero celta luchaba sin miedo frente al enemigo convencido de la inmortalidad de su ser y su posterior reencarnación.

Los celtas por lo general eran hombres altos, rubios pelirrojos y castaños, con ojos claros, verdes o grises. Se afeitaban la cara, pero se dejaban grandes bigotes, y sus cabellos eran largos. Las mujeres cubrían su cabeza con un velo, montado sobre un aparato de hierro. También la mujer tenía otra característica peculiar, ya que a diferencia de otras culturas (griegas y romanas) peleaba en las batallas a la par del hombre, siendo fuertes y dominando a la perfección el uso de la lanza y la espada.  
Reunión durante festividad celta

La sociedad celta:
Se ha escrito mucho acerca de la sociedad celta, aunque no siempre bajo una óptica antropológica. Es preciso recordar que no tiene sentido juzgar a los pueblos del pasado bajo la luz de la sensibilidad y de los conocimientos modernos, e incluso más equivocado es atribuirles modos de conducta y categorías de pensamiento contemporáneos. Para comprender a los celtas y su sociedad es necesario tener presente los milenios de historia que nos separan. Tenemos, sin embargo, algo en común: su sociedad, al igual que la nuestra, está basada en la familia. Sin embargo, hay una notable diferencia entre ambas. Mientras que para nosotros la estructura se articula en torno a la familia “mononuclear”, constituida por el padre, la madre y los hijos, para los celtas la familia básica tenía un carácter más amplio e incluía a los antepasados, los parientes de ramas colaterales y también a los descendientes directos. El clan, como se podía definir este tipo de estructura utilizado un término escocés, estaba constituido por decenas de individuos. Varios clanes daban lugar a una tribu (denominada tuath). Así como al frente de cada clan se encontraba un cabeza de familia, para dirigir una tribu se elegía un rey (rix), que regía el destino de su gente.
Responsable de todos los acontecimientos –tanto positivos como negativos- que caracterizaban la vida de la tuath, el rix también podía ser sustituido en caso de incompetencia y, en situaciones de especial gravedad, incluso ejecutado. El rix era también el líder de los guerreros que, por el hecho de encargarse de la seguridad, eran muy respetados. En las asambleas, sin embargo, el rey solo podía tomar la palabra previa autorización de los sacerdotes, es decir, los druidas.
En el tercer puesto de la sociedad, tras el rey y los druidas se encontraban los artistas, es decir, los artesanos que con su pericia forjaban armas y objetos de gran valor y eran tenidos en igual estima que los sabios.

A continuación se situaban los hombres libres, campesinos y criadores de ganado, numéricamente preponderantes y cuya dependencia con los nobles se basaba en una relación de tipo clientelar. A cambio de protección armada y del uso del ganado, debían su señor prestaciones laborales y un tributo en alimentos. Para terminar, el último nivel de la escala social lo ocupaban los esclavos, constituidos principalmente por prisioneros de guerra destinados en su mayoría a las tareas serviles.
Druida durante un ritual
Para saber más:

-Los Celtas: una civilización europea. V.V.A.A. Ed. Susaeta.  
-El ciclo mitológico irlandés y la mitología céltica. H. D´Arbois de Jubainville, Ed. Olimpo.
-El enigma de los Celtas. Manuel Yañez Solana. Ed. Edimat.  
-Druidas: el espíritu del mundo celta. Peter Berresford Ellis. Ed. Oberon.  
-Los Celtas: mitos y leyendas. Charles Squire, Ed. Abraxas.
-Enciclopedia de mitología universal. V.V.A.A. Ed Parragón.
-El Mago Merlín. Robert de Boron. Ed. Olimpo.
-Mitología del Rin. X.B. Saintine. Ed Olimpo.
FUENTE: Vorimir - http://legioviiclaudia.blogspot.com.es
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
 LAS FIESTAS CELTAS
Los antiguos pueblos celtas, llegado el final de Octubre, solían celebrar una gran fiesta pagana para conmemorar ”el final de la cosecha”, bautizada con la palabra gaélica de Samhain. Significa, etimológicamente, "el final del verano". Lo que hoy conocemos como la Noche de Brujas o Halloween se celebraba hacen más de 3000 años por este pueblo guerrero que habitaba zonas de España. Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. http://hembraoskura.blogspot.com.es
http://celticweb.galeon.com  
Los celtas, como todos los pueblos antiguos, acompañaron los ritmos estacionales con las exuberancias de la fiesta. En su cuatro fiestas, la de Samhain, Beltayne, Ymbolc, y Lugnasad, el hombre celta se abría a los poderes de la fertilidad, la purificación, el contacto con el mundo invisible de los muertos y la veneración del dios Lug. En Fiestas Populares de Temakel, nos acercaremos ahora a las festividades célticas mediante un destacado conocedor del mundo celta, el autor argentino Roberto Rosaspini Reynolds.
El calendario druida estaba basado en las fases de la luna, por lo que cada mes contaba con una mitad positiva, luminosa y ascendiente, que correspondía a la luna en cuarto creciente y llena, mientras que la mitad oscura, decadente y negativa se correspondía con las fases de luna menguante y nueva; de la misma forma, durante el período brillante se llevaban a cabo los conjuros y hechizos de magia blanca, mientras que las ceremonias secretas de magia negra tenían lugar en las fases oscuras.
Cada uno de los meses del año, 12 en total, tenía asignada una letra del alfabeto Ogham, y estaba consagrado a un árbol o planta determinada, a la cual se veneraba durante este lapso.
También conocían la duración y división del año solar, es decir el tiempo que tarda la tierra en recorrer su órbita alrededor del sol, y lo aplicaban para recomendar a su pueblo las fechas para la siembra y la cosecha de los distintos productos agrícolas.
La fiesta de Beltayne (Beltuin), era el primero de mayo. Era una festividad consagrada al dios Belenos y a la Madre Suprema, o Señora del Bosque. Literalmente significa 'el fuego de Bel', se conmemora durante la noche del 31 de abril al primero de mayo, y un homenaje de agradecimiento a los dioses familiares, por haber protegido los fuegos del hogar, como así también un augurio de primavera. Es una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles, ya que llega la fecha de la siembra y de sacar las manadas a pastar. En Alemania y algunos países anglosajones, la noche previa se conmemoraba la Noche de Walpurgis, en que se intentaba conjurar a los seres malignos que se reunían en las colinas elevadas. Los romanos asimilaron Beltayne con las Laridae, es decir, sus propias fiestas en honor a los dioses lares, protectores del hogar. http://hacheron-mundocelta.blogspot.com.es
Para compensar la diferencia entre el año solar y el lunar, los druidas establecieron la inserción entre abril y mayo de un mes extra de 30 noches cada tres años (el registro del tiempo se llevaba en función de las noches, y no de los días). Al igual que meses, los años también contaban con una mitad oscura y una brillante; la primera de ellas comenzaba inmediatamente después de la última noche del año, el primero de noviembre, con la fiesta de Samhain (Samhuyn), de la que proviene la actual festividad de Halloween. Samhain fue originariamente una festividad de los muertos, celebrada durante la última noche del año druídico, es decir, la del 31 de octubre, precedente al Día de Todos los Santos. Hasta épocas relativamente recientes, en muchas partes de Europa existía la creencia -probablemente originada en esta festividad celta- de que en la noche de Samhain, las brujas y hechiceros efectuaban sus peores conjuros, y se encendían grandes fuegos para mantener lejos de los hogares a los espíritus malévolos. Es la festividad opuesta a la de Beltayne, ya que en ella se escenifica el encierro del ganado para el invierno, y se encienden simbólicamente los fuegos del hogar.
Posteriormente, a partir del siglo XVll, el cristianismo fue incorporando aportes propios, y la fiesta de Halloween se transformó en un festejo infantil, en el que los niños recorren las casas vecinas, disfrazados de duendes, a solicitar golosinas.
La fiesta de Beltayne (Beltuin), era el primero de mayo. Era una festividad consagrada al dios Belenos y a la Madre Suprema, o Señora del Bosque. Literalmente significa "el fuego de Bel", se conmemora durante la noche del 31 de abril al primero de mayo, y un homenaje de agradecimiento a los dioses familiares, por haber protegido los fuegos del hogar, como así también un augurio de primavera.
El día de Beltane cae el 1 de mayo en el hemisferio norte y el 31 de octubre en el hemisferio sur. Se trata de una festividad antigua, de origen irlandés que también se celebra en la Isla de Mann y en Escocia y regiones con raíces celtas del resto de Europa. http://www.absolutirlanda.com
Es una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles, ya que llega la fecha de la siembra y de sacar las manadas a pastar. En Alemania y algunos países anglosajones, la noche previa se conmemoraba la Noche de Walpurgis, en que se intentaba conjurar a los seres malignos que se reunían en las colinas elevadas. Los romanos asimilaron Beltayne con las Laridae, es decir, sus propias fiestas en honor a los dioses lares, protectores del hogar.
Las otras dos fiestas importantes de carácter religioso y comunal,
que se intercalaban entre estas, eran: Ymbolc (Imbolc), el primero de febrero. Se representa en la actualidad, en Irlanda, como la fiesta de Santa Brígida o Brigantia, y en el resto del mundo católico por la Calendaria. Es una fiesta de purificación y recogimiento a comienzos del invierno. Y, por último, la fiesta Lugnasad (Lughnassadh), el primer día de agosto. Se celebraba en conmemoración de las bodas del gran dios Lug en Irlanda, que aún se festeja en muchas aldeas y pueblos de este país.
El día de Beltayne, primero de mayo, se iniciaba entre los Irish Gaél un mes de libertad sexual, denominado Cyann, festejando la unión entre el gran dios Cernunnos, representado con una gran cornamenta de ciervo, y la Madre Suprema, la Tierra. En este período, los jóvenes podían formar parejas tentativas, que duraban un máximo de un año y un día, y al cabo de ese tiempo, debían ser refrendadas si deseaban continuar unidos; si la experiencia no era satisfactoria, cualquiera de los dos podía negarse, ya que, de allí en más, el matrimonio se convertía en permanente.
En sus relaciones de pareja, los celtas daban prioridad a la familia por sobre toda otra consideración, y no concedían demasiada importancia a la virginidad; se estimulaba la actividad sexual entre los jóvenes, especialmente durante la festividad de Cyann, y consideraban a los niños gestados durante este lapso como protegidos de los dioses.
Según la tradición, los responsables de despertar las inquietudes sexuales entre los jóvenes eran las sidh (hadas) y los leprechauns (duendes o elfos), quienes los incitaban a marchar hacia el bosque y pasar allí los días juntos. Durante este período, las mujeres vestían de verde claro, un color que la tradición asignaba a las vestiduras de las hadas, y los jóvenes de verde oscuro, el tono tradicional de los leprechauns, pero a partir del siglo VI d. C., los evangelizadores cristianos comenzaron a difundir la especie de que el verde era de mala suerte, en un fútil intento de que los jóvenes, especialmente las muchachas, abandonaran esa actitud promiscua que, por supuesto, no era bien vista por la Iglesia Católica. 
Calendario Celta
Las fiestas anuales.
Además de la división del año en cuatro períodos, los druidas contaban, también, con otras dos mediciones cronológicas de mayor duración: el Ciclo Estelar, que se reiniciaba cada 46 meses lunares (19 años), y la Era Druídica, que abarcaba 630 años. Todas estas mediciones tenían como punto de partida la fecha de la batalla final de Mac Tuireagh, día en que los Thuatha Dé Danann vencieron definitivamente a los invasores formoré.
Entre las festividades no-programadas, cabe mencionarse un rito sacrificial Irish gaél, practicado en la coronación de los reyes, y cuyas características lo hacen muy semejante al ritual hindú del sacrificio del caballo (asvhamedha), por que algunos autores sugieren la existencia de una rama común muy antigua entre los celtas y los hindi.
El historiador eclesiástico Giraldus Cambrensis (c. 1180-1230) describe este ritual, rescatado, según sus palabras, de la tradición oral de los reinos del norte de Irlanda, llevado a cabo durante la coronación de los reyes, en el que se incluye el sacrificio de una yegua blanca. "...Al comienzo de la ceremonia -relata el narrador- el futuro rey simula una cópula simbólica con el animal, que luego es sacrificado y hervido, y el heredero al trono se baña en el caldo, bebe de él y come la carne de la yegua. De esa forma, el rey obtiene la fertilidad necesaria para asegurar a su pueblo un heredero varón, a la vez, que se compromete con los dioses a procurar la prosperidad de su pueblo, y a que si actúa en forma injusta, la cólera de los dioses caerá impiadosa sobre su persona".
Caudillos celtas
Esta interpretación parece reafirmarse con el concepto de los celtas insulares de que la soberanía de un rey es, en sí misma, una diosa, a la que el rey debe desposar, a los efectos de asegurar el bienestar de su pueblo. Esta noción, a su vez, puede haberse originado en una creencia
muy antigua de las comunidades shamánicas ancestrales, según la cual
es necesaria la unión entre un dios tribal con la Diosa de la Tierra, del Agua, como fuente de fertilidad. Estas evidencias tienden a sugerir que, al menos entre los celtas insulares, los reyes poseían cierta condición sagrada, y que se preocupaban seriamente por el bienestar y la prosperidad de sus pueblos.
En un pueblo belicoso y expansivo como el celta, no es de extrañar que gran parte de las festividades, incluso las de raigambre pastoril, se festejaran con demostraciones de exuberancias físicas, donde no faltaban las exhibiciones de fuerza y las competencias de resistencia al alcohol, en las que se ingerían ingentes cantidades de cerveza de malta, hidromiel.
Festividades celtas que aún perduran
Un ejemplo de la perdurabilidad de las costumbres y tradiciones celtas hasta nuestros días es el festival de Eisteddfod, término derivado del gaélico eístedd: "sentarse" y fod: "reunión" o "competencia".
El día de Beltayne, primero de mayo, se iniciaba entre los Irish Gaél un mes de libertad sexual, denominado Cyann, festejando la unión entre el gran dios Cernunnos, representado con una gran cornamenta de ciervo, y la Madre Suprema, la Tierra. En este período, los jóvenes podían formar parejas tentativas, que duraban un máximo de un año y un día, y al cabo de ese tiempo, debían ser refrendadas si deseaban continuar unidos; si la experiencia no era satisfactoria, cualquiera de los dos podía negarse, ya que, de allí en más, el matrimonio se convertía en permanente. En sus relaciones de pareja, los celtas daban prioridad a la familia sobre otra consideración, y no concedían demasiada importancia a la virginidad; se estimulaba la actividad sexual entre los jóvenes, especialmente durante la festividad de Cyann, y consideraban a los niños gestados durante este lapso como protegidos de los dioses. Según la tradición, los responsables de despertar las inquietudes sexuales entre los jóvenes eran las sidh (hadas) y los leprechauns (duendes o elfos), quienes los incitaban a marchar hacia el bosque y pasar allí los días juntos. Durante este período, las mujeres vestían de verde claro, un color que la tradición asignaba a las vestiduras de las hadas, y los jóvenes de verde oscuro, el tono tradicional de los leprechauns, pero a partir del siglo VI d. C., los evangelizadores cristianos comenzaron a difundir la especie de que el verde era de mala suerte, en un fútil intento de que los jóvenes, especialmente las muchachas, abandonaran esa actitud promiscua que, por supuesto, no era bien vista por la Iglesia Católica. http://mitologiairlandesa.blogspot.com.es
Aunque algunos autores niegan su aparición antes del siglo VII, existen evidencias para suponer que estas reuniones de bards (bardos) se realizaban ya en el siglo IV, aunque, probablemente, al principio hayan estado circunscritas a los bardos iniciados, y no pudiera participar de ellas el común de la población, como sucedió más adelante.
A partir del siglo VII, en la región de Gales, al sudoeste de la mayor de las Islas Británicas, Eisteddfod comenzó a convertirse en una reunión abierta, destinada a promover las tradiciones y la lengua galesa a través de interpretaciones competitivas de drama, música y poesía, hasta que, a fines del siglo XIII, Eduardo l, Rey de Inglaterra, provocó una verdadera masacre en la comunidad de los bardos, por temor a su acendrado nacionalismo.
Sin embargo, tres siglos después, hacia fines del 1500, Isabel 1 de Inglaterra cobró un repentino interés por Eisteddfod y, gracias a su mediación, los festivales fueron restablecidos a partir del siglo XVII, bajo patronazgo real. Las competencias, ahora de alcance nacional e internacional, decayeron durante el siglo XVlll, pero un renovado interés en el druidismo y el misticismo revivió la tradición en el siglo XlX. En la actualidad, Eisteddfod aún se reedita año tras año, poniéndose un especial énfasis en la conservación de la pureza de la lengua galesa.         
Este solsticio de verano, Litha para los germanos, Alban Heruin para los celtas, entra el dia 21 de junio, cuando además el Sol entra en Cancer, durante muchos siglos fue una fiesta de mucha importancia para el paganismo y los pueblos antiguos, que después la iglesia tomó, como con tantas otras y rebautizó con San Juan Bautista, o lo que conocemos como la Noche de Sant Juan, la Noche del Fuego. http://www.hijasdelatierra.es
FUENTE: Roberto Rosaspini Reynolds.
(Los celtas. Magia, mitos y tradición, Buenos Aires, Ediciones Continente
________________________________________________
________________________________________________


NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.



¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:


  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”

No hay comentarios:

Publicar un comentario