4 de diciembre de 2014

Ujo, entre astures y romanos

Ujo (Mieres), lugar sagrado entre los antiguos astures
La estructura social de los astures era matrilineal, es decir, que era la mujer la que heredaba y por tanto, la que poseía los bienes de la familia. Según Estrabón, el hombre entrega una dote a la mujer y las hijas heredaban y se encargaban de buscar esposa a sus hermanos. También se ha encontrado entre los astures la práctica de la “covada”, es decir, que la mujer seguía trabajando nada más dar a luz mientras el hombre permanecía en la cama cuidando del bebé. Muy característico de esta zona era también el vestido tejido con lana negra de ovejas xaldas, una especie autóctona. Sus leyes permitían despeñar a los criminales y lapidar a los parricidas.  http://historiaymitologia.foroactivo.com
Entre los investigadores de la Historia Antigua de Asturias, Ujo representa un caso singular, ya que ha proporcionado interesantes testimonios epigráficos  de la época romana. En concreto, me refiero a tres inscripciones, depositadas actualmente en el Museo Arqueológico Provincial, que evidencian el alcance de la romanización y las pervivencias  de la cultura indígena en el territorio astur durante los primeros siglos de nuestra era
Un enclave, a 1.700 metros de altitud, pudo ser el escenario de los enfrentamientos de la rebelión astur contra Roma
Este conjunto de textos, junto con otros materiales, se descubrió en la zona llamada “Castañedo” en el entorno de la vieja iglesia de la parroquia y la casa rectoral, y empezó a ser conocido ya en el siglo XIX.
En efecto, en 1844 los eruditos asturianos aluden a la primera inscripción de Ujo, en la que se menciona a un soldado de la Legión VII, cuya sede estaba  en la actual ciudad de León; este personaje y su compañera invocan a un dios, del que no mencionan su nombre.
Gaio Sulpicio Ursulo El Africano fue un destacado militar astur que alcanzó prestigio dentro del ejército romano durante la época del emperador Trajano.
La presencia de este militar en Ujo ha hecho pensar en la probable existencia de un destacamento castrense en la zona, lo que aún no se podido confirmar. En este caso, conviene recordar que el enclave de Ujo constituía  un lugar de paso, ubicado en la vía de comunicación que unía León con Gijón, por la que se trasportaban mercancías tan conocidas como el oro explotado en las Médulas de las tierras asturcismontañas y próximas a la actual ciudad de Ponferrada. Sin menosprecio de la posible importancia militar, resulta evidente la función de Ujo como lugar de paso en la red viaria, y ha de señalarse que la construcción  de caminos y su reparación eran tareas habituales entre las tropas romanas.
campamento romano
No obstante, el texto epigráfico ofrece especial interés desde el punto de vista religioso, ya que consiste en un ara, que se colocó en un lugar sagrado dedicado a un dios tan popular y conocido en la zona, que no precisaba que se especificara su nombre sobre el monumento de piedra.
El teónimo acabamos descubriéndolo gracias a una segunda inscripción, localizada a comienzos del siglo XX junto a la tercera y última conocidas hasta la fecha. En este segundo texto se invoca a la divinidad Nimmedus Assediagus por parte de un personaje llamado Gaius Sulpicius Africanus. Según los expertos en Filología  Clásica, la expresión  de Assediagus evoca claramente un topónimo y se interpreta  como un epíteto (adjetivo calificativo que indica una cualidad natural del nombre al que acompaña, sin distinguirlo de los demás de su grupo) de Nimmendus, la denominación del dios. Este último término remite claramente al vocablo indoeuropeo de Nemetum que parece indicar “bosque sagrado” entre los celtas y poblaciones indoeuropeas.

Si admitimos esta interpretación, debemos considerar que en Ujo existió un culto a la naturaleza, vinculado concretamente con los bosques, conocido en la época prerromana (pues el teónimo no es latino) y que se mantuvo bajo el dominio romano, ya que las dos inscripciones analizadas se erigieron  en los dos primeros siglos de nuestra era. La popularidad de Nimmendus no disminuyó con la presencia de la autoridad imperial de Roma, ya que su culto continuó atrayendo a la población local y foránea, como ejemplifica el militar legionario procedente de León.
Sin duda estos epígrafes plantean múltiples cuestiones a los historiadores, pero sobre todo nos indican que Ujo albergó un importante centro religioso en el territorio astur durante la antigüedad, independientemente de su papel como lugar de paso en una vía de comunicación  o de la hipotética existencia de un destacamento militar. La proximidad de Ujo a la Cordillera Cantábrica  quizá pueda sugerirnos la función de esta zona sagrada, en el sentido de que marcaba la frontera del territorio de los astures trasmontanos, protegido por el dios Nimmedus, frente a la zona de los cismontanos. La presencia divina parece servir entonces para legitimar el dominio de tierras y recursos de los astures situados al norte de la cordillera.

En tales circunstancias, ha de considerarse la importancia de Ujo como centro bastante notable entre los astures sobre todo por su función religiosa, antes y durante el dominio romano. Este hecho parece explicar la procedencia del único astur conocido con una brillante carrera en el ejército del imperio romano. Por esta razón, para mostrar cuáles eran sus ilustres parientes, el personaje que honra al dios local Nimmendus Assediagus dedicó otra inscripción al familiar que se convirtió en praefectus symmachiariorum, cargo militar desempeñado junto a otros que figuran inscritos en el último texto epigráfico, que se ha localizado hasta la fecha en Ujo.
Curiosamente, la zona de la antigua iglesia de Ujo no perdió su importancia religiosa con la llegada del cristianismo. Sin duda. Sin duda, la concentración de la aras a Nimmendus en un antiguo bosque muestra la existencia  de un lugar sagrado en la antigüedad, pero también resulta evidente que pervivió como tal en épocas posteriores. En efecto, en este enclave se erigió un templo medieval, cuyos materiales se reutilizaron en la construcción de la iglesia moderna.
A comienzos del siglo XX y con el objeto de construir las vías del ferrocarril, fue necesario reorientar  este edificio religioso; las obras que se llevaron a cabo, permitieron descubrir las dos últimas inscripciones comentadas.

De no haber sido por esta circunstancia, la actual iglesia de Ujo estaría asentada totalmente sobre un lugar de culto que había aparecido entre los antiguos astures antes de la llegada de los romanos y que mantuvo su función religiosa hasta el presente.
 
La iglesia de Santa Eulalia una excelente muestra del románico tardío asturiano de gran calidad, a pesar de que los restos conservados se limitan básicamente al ábside y la portada de entrada. Y aunque la iglesia pueda parecer que se halla completa, la mayor parte es fruto de la restauración historicista de 1922, donde se utilizó una estética neorrománica para construir un nuevo templo de tres naves, que puede llevar a engaño al visitante poco experimentado, pues se llegó a imitar, incluso, bastantes elementos decorativos originales. De hecho la iglesia actual tiene una orientación distinta pues la fachada principal se encuentra mirando al norte y la cabecera al sur, mientras que el ábside románico original sobresale de las naves, orientado canónicamente hacia el este. http://www.arteguias.com
FUENTE: Rosa María Cid López.
Profesora Titular de Historia Antigua – Universidad de Oviedo.
Texto extraído del libro: “Ujo, en blanco y negro” contado por mujeres… 
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