21 de diciembre de 2014

El ferrocarril que en su día funcionó para el transporte del mineral, hoy es senda peatonal de tres concejos; Mieres, Morcín y Riosa

"Los Averinos" de Loredo con el tren centenario.

El pueblo de Loredo, rodeado por la senda que antes fue línea de ferrocarril.
Mieres, Morcín y Riosa estuvieron unidos por una línea de ferrocarril reconvertida en senda peatonal y que se pretende potenciar. 
Una antigua estación para servicio del ferrocarril de vía estrecha de la firma Hulleras de Riosa S.A. ubicada en Loredo alberga un Aula de Interpretación que, mediante maquetas y paneles explicativos, refiere lo que fue la historia del coto hullero (que comprendía terrenos de los concejos de Riosa, Morcín y Mieres) y en particular, el funcionamiento de esta línea y los elementos (máquinas, vagones, etc) que permitieron evacuar la producción desde el s. XIX hasta bien avanzado el XX. Es un jalón imprescindible en el recorrido por la vía verde que, aprovechando la caja de la vía, arranca de La Pereda y alcanza el túnel de Peñamiel: un paisaje magnífico y agreste que la ingeniería (túneles, pasos inferiores y superiores, taludes) pudo salvar para hacer avanzar la industria minera. http://www.ayto-mieres.es
Que la explotación del subsuelo y el aprovechamiento de sus entrañas en forma de extracción de mineral de hulla dejó santo y seña para la historia en las cuencas centrales Asturias, es algo que aún hoy salta a la vista, aunque sus principales huellas vayan desapareciendo con el consabido deterioro de la actividad y las reformas de aprovechamiento de sus instalaciones para otros fines. Pero, el recuerdo de un tiempo, bien alimentado por algunos planes mitad nostálgicos, mitad precursores de otros frentes, está ahí, pudiendo decirse que, vivito y coleando. Es el caso palpable del ferrocarril minero La Pereda-La Foz o viceversa, que en su día sirvió para desplazar "la cantera" carbonífera desde los límites del concejo de Riosa (hoy Pozo Montsacro de Hunosa), pasando por Morcín y hasta las bases complementarias instaladas a la vera del río Caudal, en la localidad mierense de La Pereda.
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Precisamente ahora se cumplen los cien años de los comienzos de aquel hecho puntual y la asociación "Los Averinos", presidida por Celso Suárez, al frente de un grupo de entusiastas, pretende sentar sus bases no solo para dejar constancia de su poso histórico, sino también con vistas a la apertura de un estudio sobre sus posibilidades de aprovechamiento hacia otros frentes de más actualidad, sin duda alguna buscando medios capaces de recuperar el pasado, tanto como documento de relieve como mirando hacia el futuro con el propósito de destacar sus valores etnológicos, históricos y ambientales. Pero, dejemos antes constancia de lo acaecido.

El ferrocarril minero de La Pereda a La Foz, a su paso por Loredo. En la imagen, el maquinista Jesús y su mujer, Sara, que le llevaba la comida a la estación. :: FOTOS CEDIDAS POR LA ASOCIACIÓN CULTURAL LOS AVERINOS. http://www.elcomercio.es
Fue en 1914 cuando el ingeniero José Vigil Escalera concibe el proyecto de un nuevo ferrocarril que sustituyera el desfasado anterior medio de transporte del carbón de la Sociedad Minas de Riosa por la zona de Ana María, a base de planos motores y automotores de escasa efectividad, que provocaban una especie de asfixia para el normal desenvolvimiento de la actividad extractora.
El nuevo proyecto se basaba en la necesidad de un ferrocarril de ocho mil metros de longitud y un ancho de vía de 75 centímetros que, partiendo de La Pereda terminase en la Vega de La Foz de Morcín. Los cuatro primeros kilómetros iban a discurrir paralelos a la margen derecha del río Caudal por la parroquia de Loredo, para adentrarse, a continuación, en el túnel número cinco, de seiscientos sesenta metros de longitud, que separa los concejos de Mieres y Morcín, para coger ya la margen derecha de río Riosa hasta la localidad morciniega. Fue necesario perforar once túneles y acondicionar seis cruces de caminos vecinales, cinco de ellos salvados por pasos superiores y hasta un puente sobre el arroyo de Loredo.
El retablo de la Iglesia de San Pedro, que data del siglo XVIII.
La monumental obra duró seis años siendo inaugurada en 1920 con un costo total de cuatro millones de pesetas. La locomotora que arrastró el primer envío de mineral recibió el nombre de "La Foz". La aparición de la segunda, denominada "La Loredo" resultó todo un acontecimiento para la celebración, bien bautizada con sidra bajo en estruendo de fuertes palenques. Todo cesó en 1969 con la entrada en escena de Hunosa y los planes de transporte subterráneos conectado el Pozo Montsacro con el de San Nicolás. Actualmente el tramo que discurre por tierras mierenses, libre del tendido férreo, se ha convertido en una estupenda senda peatonal verde y saludable. Sería muy deseable recuperar el resto, hoy sin servicio por haber cortado su trazado una cantera de Peñamiel. Y aquí es donde entran en juego, con sus inquietudes y sus esperanzas, la asociación cultural "Los Averinos" de Loredo.
Esta asociación tiene en la actualidad como presidente a Celso Suárez, siendo secretario José Luis Fernández, tesorero Luis Suárez y en calidad de vocales están Maximino y Alfredo Farinas, Santos Suárez, Lito Marqués, José Manuel García, Ángel Pastor, Juan Laviru, Javier Suárez, Luis Álvarez, Secundino Estrada y Celestino Devesa.
Estación de Loredo en los años 50. Fuente: Asociación de Vecinos de Loredo/Lloreo, Secundino Estrada Luis, Museo del Ferrocarril de Gijón
Ya de por sí la denominación del colectivo tiene su "miga" y nunca mejor dicho, puesto que "avero" responde a la denominación, en el léxico asturiano, de refugio de montaña para el ganado y la zona que destaca sobre el pueblo podría considerarse un gran refugio desde el que se divisa una extraordinaria panorámica del valle del Caudal, con el propio río y el pueblo de Baiña por señas de identidad. Considerando que los fines de ese movimiento reivindicativo se basan en la recuperación de valores propios de la zona, estamos ante el motivo primordial de su elección. "Los Averinos" tienen como primer punto de mira la investigación y promoción del patrimonio etnográfico de la parroquia, a la que también pertenecen La Pereda y Ablaña, tomando como referencia el propio ferrocarril minero, del que ya existe, en el mismo Loredo, la estación convertida hoy día en el "Aula del Ferrocarril" con testimonios gráficos y documentales de su historia. Luego está la anhelada declaración del retablo barroco del altar mayor de su iglesia como "bien de interés cultural", la catalogación de sus hórreos, paneras, molinos de agua y fornos de arroxar.
Todos los años se celebra la marcha anual patrocinada por el Ayuntamiento de Mieres, recorriendo el tramo que corresponde a este concejo, es decir de La Pereda a Peñamiel, bajo el lema de "andar y no fumar". De todas formas el ideal que se persigue, sin que por el momento existan grandes posibilidades, es el de salvar el corte de la cantera y continuar la senda hasta La Foz, de manera que podrían convertirse en un serio reclamo turístico para la zona.
A la vista está y no es asunto cuestionable que el ferrocarril que en su día funcionó para el transporte del mineral, resultó ser pieza de unión entre los tres concejos, puesto que al de Mieres (La Pereda) y Morcín (La Foz), habría que unir el de Riosa teniendo en cuenta que, si bien el pozo Montsacro de Hunosa se encuentra en terreno morciniego, los avances de aprovechamiento de los filones hulleros se adentran claramente en territorio riosano.
Directivos de la asociación Los Averinos, en la senda del ferrocarril.
FUENTE:AMADEO GANCEDO
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