21 de enero de 2014

La leyenda de "Johnny pistolas", Pergentino Bernardo García. (El Sheriff de Ablaña")

Johnny el sheriff de Ablaña. (Artículo actualizado) 

Aunque Pergentino Bernardo García no era natural de Mieres, merece esta mención especial en "El blog de Acebedo".

 Ablaña tiene junto a la calle Samartiniego,
en la salida que lleva al pozo Nicolasa, un busto
dedicado a un vaquero con sombrero de
cowboy, estrella de sheriff y pistola. No pone
en ninguna parte que se dedica a Pergentino
García, un minero jubilado que en vida tenía
por costumbre pasearse por el pueblo vestido
a la manera del lejano Oeste, porque aquí era
para todos "Johnny"

 
 
Se  llamaba Pergentino.que es nombre como Sacado de una mala novela del denominado realismo mágico; Pero en su caso era de verdad. 
Pergentino Bernardo García había nacido en Galicia lo delata ese Bernardo de apellido, pero se marchó a Mieres, Asturias siendo un niño para buscar lo más evidente, algo que comer y un lugar donde trabajar, no había otro que la mina y allá entró de lo más bajo y de lo más joven, de “guaje”.
Por entonces había gente que, después de trabajar doce horas y jugarse la vida durante once, les gustaba llegar a casa sin mirar para los lados apenas si había coches, lavarse escrupulosamente con jabón Chimbo, empezando por los brazos, luego el pecho y cuerpo y al final la cara, peinarse hacia atrás dejando caer un grumo de fijador en el pelo. Echar un trago largo-largo de vinó con gaseosa (lá sidra era para las fiestas), preguntar qué hay para cenar, sentarse a la puerta, si no llovía, encender un cigarrillo negro, y abrirla novela del Oeste.
 
A Pergentino Bernardo García le gustaban las novelas del Oeste. Eran, tiempos en los que la mina significaba un trabajo tan oscuro que los mineros salían negros de carbonilla y cruzaban los pueblos en bicicleta, como si fueran fantasmas disfrazados que sólo adquirían su aspecto de personas cuándo llegaban a.su casa y se aseaban concienzudamente y se ponían camisas limpias, casi siempre de cuadros  grandes y vistosos. Las blancas se reservaban para los domingos.
No había televisión y la radio no decía más que mentiras, tantas que sólo se encendía por la tarde, para el serial, mientras las mujeres cosían. Las mañanas eran muy largas, las tardes tranquilas y las noches, salvo los sábados, se vivían tan entre sábanas y sueños que parecía que no existieran.

 Pergentino debió de vivir en ese mundo, esperando los minutos condensados entre el
volver de la mina y el aviso de que la cena ya estaba en la mesa; los instantes únicos en que apenas sentado volvía a los paisajes del Oeste y a los vaqueros que hablaban como él y que peleaban por esas cosas que merecen la pena: un rancho, una mujer, el ganado, el honor perdido o una venganza simple y justa. En las novelas del Oeste los personajes es lo que hacen, no lo que piensan, y eso simplifica mucho todo y evita malentendidos.

 Vivía en Mieres, zona dura donde las haya, y allí apareció un día Pergentino Bernardo
 García, el del pozo “Nicolasa”, vestido del Oeste, con sombrero de ala ancha volteado por los lados, pañuelo al cuello y estrella de "sheriff".
 Pasó a llamarse “Johnny Pistolas”, incansable buscador de Billy el Niño, el foragido.
 Se convirtió en un tipo célebre, en la acepción que esta palabra tenía hace medio siglo,
es decir, un personaje singular que no hacía mal a nadie y que además répresentaba el bien, la ley que no existía, en una socíedad poco inclinada a la benevolencia.

____________________________
____________________________


Este artículo fue publicado con el título en la columna “Barruntos” del diario La Voz de Asturias el 15 de Marzo de 2008.
 
Johnny de Ablaña, tenía estrella de Sheriff, sombrero de ala ancha y dos grandes revólveres de plástico. Fue minero de Nicolasa que se transformaba cuando salía de trabajar. Con voz que trataba de impostar para cubrir el tono atiplado repetía con precisión la frase leída unas horas antes.
 
- ¡Eres un cobarde, William!  ¡Y te voy a matar!


Así empezaba un capítulo de la novela “Árboles siniestros”, escrita por Marcial Lafuente Estefanía.
(Este autor de relatos del Oeste nacido en 1903 era ingeniero industrial. En la Guerra Civil fue oficial de artillería en el ejército republicano. Hecho prisionero en el frente de Toledo, fue puesto en una fila de soldados capturados. Allí un sanguinario oficial franquista demostraba su heroísmo fusilándolos de uno en uno. Cuando llegó su turno, el energúmeno del gatillo fue interumpido por una puta que le dijo : “Vamos a pasar un buen rato tú y yo. Deja esos para mañana”. Por suerte para sus futuros lectores al siguiente día ya estaba otro oficial que prohibió fusilar a más gente. Desde que salió de la cárcel hasta su muerte en 1984, Estefanía escribió alrededor de 2.600 novelas del Oeste).
A Johnny de Ablaña le gustaba su estilo. Iba al grano, los personajes no importaban mucho y pasaba de las descripciones. Además las novelas valían solo un duro y podían ser devueltas para cambiar en los quioscos. En aquella España cerrada y gris, nacional-católica de penitencias y prohibiciones y ayuna de fantasías la gente encontraba su vehículo de evasión en los relatos de Estefanía.

Johnny fué héroe de ficción como sheriff de Ablaña y héroe real como minero activo. Era lo que se dice una buena persona. Nos dejo hace 16 años (1997) y su imagen permanece viva en el recuerdo de mucha gente.
Y como dijo Cervantes:
 “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida.”
"De poder, yo lo pondría como epitafio"..

 
 El escultor mierense Llonguera que en su blog lo trata de “hidalgo” y le ha dedicado una estatua en Ablaña y el grupo de rock catalán Laherzio ha grabado un hermoso tema titulado “Don Johnny de Mieres.

FUENTE:  La Voz de Asturias el 15 de Marzo de 2008
_______________________________
_______________________________

Abajo: artículo del fallecimiento de Jonny en el periódico la Nueva España, de José Luis Argüelles. (jueves 18/09/1997)

                                              Johnny en una de sus poses.
 ___________________________
 ___________________________ 


NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de correo del blog con la seguridad de ser prontamente atendido.

Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades.
Sígueme en:
  • §  Twitter – “El blog de Acebedo”

2 comentarios:

  1. Desde orillas del Mediterraneo, leo y me emociono leyendo sobre Mieres y sobre Jhonny. Yo le recuerdo bien y también le servi( con 14 añinos ) muchos " Galbao "vino con Pepsi, en vaso tubo, en el antiguo Bar Madrid enfrente del Teatro Pombo.Un grito ¡¡ Saca Jhonny ¡¡¡¡ y se revolvía como el rayo pistola en mano y cuerpo ladeado y algo inclinado, postura mil veces visto en cine y leida en sus fieles novelas de Estefanía.Falto hace muchos años de Mieres pero mi niñez quedo en Ribono y La Villa, en las escuelines de Sta Marina, Los Llerones y sus huertas, las pantallas del Capitol, Esperanza, Novedades, Pombo,catequesis en los P. Pasionistas y electrónicos del Palau. Ya llovio.Marche a los 15 años, pero mis juegos y recuerdos son de Mieres. Jhonny era popular y querido con los guajes siempre amable.Un saludo. Pachin.

    ResponderEliminar
  2. Era inconfundible, de esas personas que forman parte diaria de tu vida y siempre guardas buenos recuerdos. Hoy día sería impensable, creo porque lo habrían encerrado sólo por ir por la calle vestido de indio, vaquero, del 7º de caballería, etc. como iba él. Lo recuerdo a la salida de "Liceo" delante del "Dados, por la Plaza los domingos..

    ResponderEliminar