29 de febrero de 2016

Las asturianas fueron hasta los años veinte del pasado siglo XX, un cuerpo de élite doméstico

Asturias, la teta de España
Nodriza. Autora Beatriz del Río http://lasnodrizas.blogspot.com.es blog de Javier Díez Espinosa
Las nodrizas asturianas eran un cuerpo de élite, muy cotizado entre la clase alta española cuando aún no había leches maternizadas. El pecho regional no tenía parangón y sólo era superado por el de la mujer pasiega (Cantabria)
Según la definición Nodrizas, amas de cría, o amas de leche o de crianza , era la mujer que amamantaba a un lactante que no era su hijo

Asturias es, dicen algunos, la cuna de España. Y hasta los años veinte del pasado siglo era también la teta de España. Las asturianas fueron, junto con las cántabras del Valle del Pas –las pasiegas– las predilectas de la clase alta española a la hora de emplearlas como nodrizas para sus hijos. Eran el cuerpo de élite doméstico. Las grandes damas huían de la lactancia materna: parir embellece, criar envejece. Y arruinaba su vida social. Aún no se habían inventado las leches maternizadas. Los niños sólo se podían criar al pecho. Así que para pechos ubérrimos, decían, nada como contratar a un par de este lado del Pajares. Quien conoce bien esta historia es el médico, antropólogo y profesor universitario gallego José Ignacio Carro Otero, presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, recientemente investido académico de honor de la Real Academia de Medicina de Asturias con un discurso que fue todo un do de pecho sobre la lactancia y las glándulas mamarias. Hablar con él es también pasárselo teta. Tiene coña.
Para resaltar la importancia que llegaron a tener las nodrizas y los delicados cuidados que recibían de sus adinerados señores, acude a un chiste que su padre le contaba. Esto es un joven oficial del Ejército y su señora que acaban de tener un hijo. Ella quedó sin leche. Contratan a una nodriza, que empieza a hacer las habituales exigencias: desayuno contundente con tostadas untadas en manteca, tortilla francesa y frutas a media mañana, comida completa, merienda lo mismo, igual la cena... La esposa mira al marido: "¿Qué opinas?". Él asiente. "Bien, bien". Luego sentencia: "Por nosotros, en virtud de estas circunstancias y exigencias, la necesitamos y la contratamos sólo con una condición: que nos tiene usted que dar de mamar a todos". Carro apunta: "La nodriza, como había que compensarla por quedar desvinculada de su propia familia y no tener días libres ni vacaciones, ganaba bastante más que los asalariados del servicio alto de una casa. Digamos que hoy ganaría casi como un diputado. Como mínimo, cuatro veces el salario mínimo interprofesional". Las últimas dos frases son irónicas.

Biblioteca Nacional de Madrid. Manuela Cobo de San Roque de Riomiera, posó para Bernardo López
Había un ranking de nodrizas. Primero, sin duda, las pasiegas. Primer nivel, sólo para los más ricos. Segundo nivel, muy cerca, las asturianas. Luego ya, a más distancia, las gallegas. Y finalmente, de forma residual, las leonesas. ¿Y por qué esta jerarquía en la calidad del servicio? "Aparte de otras cosas, inicialmente, asimilaban la bondad de la leche de la mujer con la bondad de la leche de las vacas de esos territorios. La España verde da unos céspedes de hierba estupenda. Funcionaba la asociación vacas buenas con leche buena con mujeres con leche buena".
Hasta que, ya andado el siglo XX, llegase a España el Pelargón, la primera leche maternizada, las mujeres no podían alejarse de sus bebés. "La leche maternizada es la que permite la liberación femenina. Porque a partir de entonces ya puede ser madre el abuelo, el tío o el guardia municipal de la esquina y la señora puede ir a trabajar". Bastaba un biberón, hervir agua y echar las cucharaditas preceptivas.
Quien tenía la teta, tenía el poder. Bien lo sabían las nodrizas, que recibían todos los cuidados de sus empleadores. "La nodriza tiene que estar muy bien alimentada y han de cumplírsele todos los caprichos para que los malos humores no repercutan en la leche", apunta Carro. Eran sometidas a un riguroso proceso de selección, examen médico incluido. "Tenían entre 20 y 35 años. Por tanto, en plenitud de mujer. Rollizas, pero tampoco obesas. Lucidas, diría yo. Pechos no excesivamente grandes. Que funcionen bien, que no tengan grasa. Y algo muy importante, que no fueran epilépticas. El epiléptico ni se da cuenta de que está sufriendo un ataque. Imagínese que tenga un niño en los brazos. También procuraban hacer una ficha social de la persona, aunque eso fuera secundario: miraban que no fuera delincuente o de malos hábitos o enfermedades sexuales, que no fuera promiscua, que no fuera prostituta...".
Infanta María de las Mercedes y su nodriza. Revista La Ilustración Española y Americana 
Nodrizas necesitaban todos los ricos que no tuvieran teta propia. Pero también los pobres. De ahí la figura de los "hermanos de leche". "Quien no tenía dinero, recurría a las amigas o vecinas y los que habían mamado de la misma mujer se consideraban hijos de ella. Fíjese lo necesario que era ese servicio y lo que se agradecía. Si de los dos niños hermanos de leche uno llegaba a ser un personaje notable siempre ayudaba a su hermano de leche como si fuera propio". Carro cuenta la situación en el siglo XVIII del Hospital Real de Santiago, que tenía un colectivo de 18 nodrizas viviendo allí de forma permanente para atender a los niños de la inclusa, los expósitos abandonados por sus padres. "Pero como llegaban más de 600 niños al año, no daban para todos. Necesitaban evacuar niños del hospital y los enviaban a aldeas periféricas de la ciudad de Santiago y en un radio que llegaba hasta 70 kilómetros. Iban con un ­carruaje enchufándoselos a las mujeres campesinas que estaban lactando a sus propios hijos. Se les pagaba, pero en aquella época hasta cobrar el sueldo era un problema. El problema llegó a ser de tal naturaleza que algunos maridos huían de casa porque no podían soportar aquella casa con lloros continuos, aquella presión".
No había más que lactancia materna y, por tanto, "el pecho estaba siempre deformado", subraya Carro. "Está lleno, pesa y cae. Y eso no se interpretaba como feo. Porque el concepto bello es un concepto cultural. Nuestro cerebro está recogiendo la información que nos rodea y lo que se aproxima a la media, digamos lo normal, es lo que consideramos hermoso. Aunque sea una teta gorda caída. Lo feo es lo que vemos diferente". A juicio de este antropólogo gallego, el atractivo que los senos femeninos tienen sobre los hombres estriba, sobre todo, en su función. Es un clarísimo eco cavernario.
1905. Amas de cria de la Inclusa
"Muchas veces el tener un pecho grande y, por tanto, algo caído y deformado, al marido le resultaba atractivo. ¿Por qué? Porque sabemos que son necesarios para que los niños sobrevivan. En gran medida es por eso. Igual que son atractivas las caderas: ante una mujer con unas caderas adecuadas el cerebro lee que ahí puede desarrollarse bien un embarazo. Ante unas caderas estrechitas ve que ahí habrá problemas en el parto y la mujer se puede morir. Ése es un mensaje que nuestro cerebro ha venido elaborando inconscientemente desde la época en la que nos convertimos en humanos, hace 4 millones de años. Si usted ve unas glándulas mamarias pequeñitas su cerebro interpreta: eso es un grifo pequeño, poca agua puede dar. Mientras que si ve un pecho ubérrimo, eso delata de que inmediatamente hay posibilidades de una buena lactación y por tanto que el niño tiene posibilidades de sobrevivir. En gran medida, ése es el origen de la fascinación de los hombres por el pecho abundante. La naturaleza lo hace así. Está todo sobre unas bases reales. De ahí que hoy se trate de lucirlo. Ya ve que se rellenan. ¿Por qué si no la gente se somete a una intervención quirúrgica que es complicada, pagando unas altas cantidades y a veces con problemas? La mujer trata siempre de exaltar la silueta: cintura de avispa y pecho rotundo".
–Y ahora también los culos. La tendencia es más bien grande.
–Sí, ahora está empezando a asomarse la moda de hacer culos voluminosos, cuando eso era lo que ya había naturalmente, ¡y a qué nivel! Lo de hoy no es nada en comparación con lo que había de verdad. Es el mismo papel que hacen las jorobas de los camellos o los dromedarios. Son depósitos de grasa para garantizar la subsistencia del animal en momentos de hambre. Para garantizar la síntesis de la leche y poder lactar, la mujer desarrolló acúmulos de grasa en ciertas partes del cuerpo. Los muslos y las nalgas, lo que se conoce como pistoleras.
La leche materna de las nodrizas crió a reyes, aristócratas y burgueses
FUENTE: EDUARDO LAGAR (La Nueva España)
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La leche materna de las nodrizas crió a reyes, aristócratas y burgueses
cuadro titulado -La nodriza pasiega- de Valeriano Domínguez Bécquer
La Plaza de las Pasiegas de Granada y el Museo de Amas de Cría en Valvanuz, en el municipio de Selaya, perpetúan su memoria
De la pureza de raza y salud tradicional de la raza pasiega dan buena fe las famosas nodrizas pasiegas.
Frente a la fachada principal de la catedral de Granada está la Plaza de las Pasiegas, que encierra en su nombre una carga de emotividad protagonizada por unas mujeres valientes, decididas, procedentes del Valle del Pas en Cantabria, que acudían a Granada como nodrizas al reclamo de mujeres de familias pudientes que el escritor granadino Julio Belza calificó de «madres melindrosas o con impotencia a la hora de amamantar sus críos».
Partían desde el Valle del Pas, su gran patria chica, casi siempre aprovechando el viaje en la carreta de vecinos de la zona, vendedores ambulantes, que recorrían España con los productos de su tierra. Lo hacían después de haber parido y lactado al hijo durante un mes. Como el camino era largo, se llevaban un cachorrito de perro al que daban de mamar durante el tiempo que durase el trayecto para que no se les cortara la leche; cachorro al que cogían un gran cariño y que, una vez cumplida su misión, quedaba al cuidado, ya convenido, de los vecinos que las habían ayudado en el viaje. Al llegar a Granada se dejaban ver en la Plaza de las Pasiegas donde, casi de inmediato, eran contratadas, por necesidad o por 'capricho', por mujeres de la burguesía granadina a punto de ser madres.
La llegada de las nodrizas pasiegas a Granada comienza a finales del XIX, pero sus predecesoras, las que abrieron camino hasta la Corte, les llevaban ya dos siglos de ventaja.
Fotografía de una ama de cría y un bebé (Haro hermanos, Cartagena)
La tradición de las amas de cría arranca (se instituye) en el siglo XVII. La figura de la nodriza era imprescindible en las casas de la nobleza española. Fue la Casa de Fernando VII quien solicitó la primera nodriza española para Isabel II de Borbón, Princesa de Asturias (y Reina de España entre 1833, con sólo tres años, y 1868), primogénita del cuarto matrimonio del Rey con su sobrina María Cristina de Borbón Dos Sicilias. La nodriza se llamaba Francisca Ramón González, cántabra, natural de Peñacastillo, tenía 21 años y contaba con un ama de cría de retén, de nombre Josefa Falcones, de 19 años, natural de Torrelavega.
Se dice de las nodrizas pasiegas que eran mujeres por delante de su tiempo, símbolos de mujer emprendedora, buena administradora y capaz, que dejaron de ser anónimas al imprimir su huella de humanidad y lealtad en el núcleo familiar en el que se integraban. Se trataba, por exigencia expresa, de jóvenes recién paridas sin haber cumplido los veintisiete, robustas y bien dotadas por la naturaleza, circunstancia que les ayudó a superar las dificultades económicas sacando adelante a su familia, que, en aquella época, solía ser numerosa. La 'limpieza de sangre' era condición indispensable, es decir, que entre sus antepasados no hubiera ni judíos, ni árabes ni moriscos, en cuyo caso las pasiegas daban el perfil exigido, dado que en la comarca del Pas no fue habitual la presencia de dichas razas. Paradójicamente, aunque sin base científica que lo confirme, autores del siglo XIX, como el historiador cántabro Gregorio Lasaga Larreta, han sostenido que los pasiegos no proceden de los cántabros, sino que fueron cautivos de guerra, esclavos de origen árabe. De haber tenido este dato dos siglos antes, las nodrizas pasiegas no hubieran existido; al menos en lo que a la Corte se refiere.
Henri-Michel Levy, La Nourrice (la Nodriza). 
Unión con la Familia Real
La elección de ama de cría tenía tal relevancia, que en las memorias palaciegas figura el anagrama real en las convocatorias previas a los nacimientos con este mensaje: «Comisión de la Real Casa para elegir nodriza al futuro vástago»; ello unido a las normas exigidas que eran minuciosamente analizadas por los médicos de Cámara, tal es el caso del doctor Esteban Sánchez Ocaña, médico de la Casa Real de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena. Él fue el encargado de elegir a la nodriza de Alfonso XIII, abuelo del Rey Juan Carlos, entre las jóvenes madres procedentes de Cantabria y se decantó por Maximina Pedraja, natural de Heras. La unión de ésta con la familia real fue tan grande que, pasados los años, más de un viaje tuvo que hacer Maximina desde Cantabria hasta Madrid para acudir a la llamada del Monarca, quien la quería como a una madre, cariño al que ella correspondía de tal modo que le angustiaba pensar en lo que el Rey podría sufrir por las agitadas circunstancias de la época. De hecho, la nodriza estaba en la comitiva real de la boda de Alfonso XIII el 31 de mayo de 1906, cuando al paso del cortejo, por la Calle Mayor de Madrid, el anarquista Mateo Morral lanzó contra la carroza del Monarca una bomba camuflada en un ramo de flores. La onda expansiva levantó el parasol de Maximina, quien, por suerte para ella, no tuvo que lamentar daños mayores, como los 28 muertos que dejó el atentado. Los vínculos afectivos fueron tan sólidos, que han sido heredados por ambas familias; tanto, que el pintor Cantolla, nieto de Maximina, tiene en la actualidad una entrañable amistad con el Rey Juan Carlos.
La nodriza María Dolores Marina con el príncipe de Asturias don Alfonso de Borbón. [Óleo de Bernardo López Piquer, año 1858]. (Pinacoteca Palacio Real)
Era el cura del pueblo el que certificaba la buena conducta de la mujer, suponiendo como «buena conducta moral» el hecho de no ser madre soltera. La familia del financiero Rothschild se lo pasó por alto y, con un criterio plausible, contrató a una joven pasiega de 20 años de edad, madre soltera, que fue una gran mujer y una excelente nodriza.
La procedencia de las nodrizas españolas era siempre del norte, País Vasco (sobre todo Vizcaya), Asturias, Galicia y Cantabria y, con preferencia, las pasiegas, las más cotizadas especialmente por las casas reales.
A mediados del siglo XX empieza el ocaso de las amas de cría desplazadas por el biberón, que mandó al paro a muchas mujeres que eran el sostén familiar. El paso del tiempo puso un velo en su historia, pero no ha conseguido borrar la huella de aquellas mujeres que tuvieron que emigrar en busca de una vida mejor fuera de su entorno, dejando atrás, al cuidado de la familia, hijos casi recién paridos, pasando de una vida sencilla, llena de carencias, a ser testigos del lujo y bienestar de las familias más adineradas del país, aunque, eso si, compartiendo con ellas la bonanza, porque las amas de cría eran una institución, respetadas y queridas, cuidadas como oro en paño. En agradecimiento, a la vuelta a su hogar, que solía ser al cabo de unos dos años, les preparaban baúles con ropa blanca, muy apreciada por su escasez y alto precio. Además, en el caso de la realeza, cuando las amas de cría terminaban su asistencia, se les concedían favores reales; las que tenían hijos varones solían pedir que fueran liberados de hacer el servicio militar. Un caso llamativo fue el de la nodriza que pidió y le fue concedida indulgencia para el médico de la localidad pasiega de Miera, acusado de un delito que, al parecer, no había cometido. Ser nodriza de un infante suponía el bienestar de toda la familia y, a veces, de su entorno. (…)
La nodriza María Gómez Martínez con el príncipe de Asturias y futuro rey de España don Alfonso XII en sus brazos y portando la Real y Distinguida Orden de Carlos III. (1858)
Precepto solicitado por las casas reales para las nodrizas:
·         De 19 a 26 años de edad.
·         Estar criando el segundo o tercer hijo; es decir que habrá tenido otro u otros dos partos.
·         Leche: lo máximo, noventa días.
·         No haber criado hijos ajenos.
·         Estar vacunada.
·         Ni ella ni su marido, ni familiares de ambos, habrán padecido enfermedades de la piel.
·         Será circunstancia preferente que la ocupación de su marido sea la del cultivo del campo.
·         Complexión robusta y buena conducta moral.
MaximaPedraja - Nodriza

FUENTE: EL DIARIO MONTAÑES  http://www.eldiariomontanes.es
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3 comentarios:

  1. Buenas tardes. Me alegro de que le haya gustado la imagen con que encabezo
    mi trabajo acerca de las nodrizas. Dado que se trata de un dibujo original, creado ex profeso para mi libro, le rogaría que indicara de dónde lo ha sacado.
    Muchas gracias, y un saludo.

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    Respuestas
    1. Estimado Javier, ya está recogido y corregido en el comentario de la imagen de portada del artículo, los textos estan sacados de La Nueva España y del Diario Montañes.
      Muchas gracia por visitar este modesto blog.
      Saludos

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    2. Gracias por incluir la dirección de la que sacó la imagen. Un saludo.

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