21 de junio de 2016

Otra versión del asedio al cuartel del Regimiento Simancas en Gijón (I)

La niña que sobrevivió al asedio del Simancas
Ilustración de Alfonso Zapico
En contra de lo que cuenta la historia oficial, los sitiados advirtieron al crucero «Cervera» de que estaba disparando sobre ellos por error, según relata María José Díaz Gutiérrez, hija de los cantineros del cuartel gijonés
Ilustración de Alfonso Zapico

Pisadas en el tejado y disparos de ametralladoras despertaron a María José un día de julio de 1936. Era el comienzo. Un mes más tarde, aquella niña de 7 años huía tropezando y cayendo sobre cadáveres «que aún estaban calientes». Era el final del asedio del cuartel del Regimiento Simancas en Gijón, el episodio bélico de mayor envergadura al comienzo de la Guerra Civil en Asturias. Aquel asedio duró desde el 20 de julio al 21 de agosto y María José, hija de los cantineros del cuartel, lo vivió directamente y observó una parte importante de los sucesos. Hoy rememora todo aquello para LA NUEVA ESPAÑA, después de 77 años en los que únicamente lo había evocado ante familiares y amigos.
María José Díaz Gutiérrez vive en la calle Cabrales de Gijón, a unos 300 metros en línea recta del Colegio de la Inmaculada, que en enero de 1932 era abandonado por los jesuitas, tras el decreto de la República que imponía la expulsión de la Compañía de Jesús. Meses después, el edificio era utilizado como Instituto Jovellanos, y tras la revolución de 1934 el ministro Gil Robles le daba también uso como cárcel, hospital de sangre y cuartel del Regimiento Simancas n.º 40.

Fachada del cuartel de Zapadores (Simancas en Gijón)
Aquel año de 1936 María José «había cumplido 7 años en mayo y estaba con mi abuela en Bañugues, donde había hecho la primera comunión». Al producirse la sublevación a favor del Ejército Nacional por parte del coronel Aranda en Oviedo y del coronel Pinilla en Gijón, «mi madre manda aviso a Bañugues de que me lleven al Simancas, donde ella, Oliva Gutiérrez, y mi padre, Alfonso Díaz, llevaban la cantina». Todavía en Bañugues, María José pudo ver «un resplandor en el cielo de Gijón, como de un incendio». Sería la primera percepción acerca de la guerra de aquella niña, que a continuación contemplaría penalidades y hechos desgarradores. Su testimonio contiene elementos valiosos. Todavía recuerda nombres y vicisitudes de oficiales, suboficiales y soldados, «aunque perdí memoria después de haber sufrido cinco infartos».
También aporta datos sobre hechos significativos del Simancas, por ejemplo, sobre las comunicaciones con el crucero «Almirante Cervera», que fueron objeto de polémica acerca del la frase: «Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro». O sobre la biblioteca del Instituto, donde se conservaba la colección de casi 800 dibujos y bocetos reunidos por Jovellanos y Ceán Bermúdez, de artistas españoles e italianos, fundamentalmente del siglo XVII. La nómina de autores era extraordinaria: Rafael, Miguel Ángel, Durero, Zurbarán, Velázquez, El Greco, Rembrandt, Carreño Miranda, Goya, Pereda, Vassari, Caravaggio, Herrera «El Viejo», Murillo, Sampieri, Ribalta...
Fachada Principal del antiguo Colegio de los Jesuitas, convertido en Cuartel del Regimiento Simancas
Las hipótesis sobre el destino del «tesoro» de Jovellanos han sido tres a lo largo de los años: su destrucción durante el incendio final del cuartel, su salida a causa del robo o de una incautación oficial nunca documentada, o su enterramiento por orden de los oficiales encabezados por el coronel Antonio Pinilla Barceló. En el presente, acaban de realizarse prospecciones geológicas bajo el Colegio de la Inmaculada con la finalidad de comprobar si existen restos del asedio en el subsuelo del antiguo cuartel. Pero el testimonio de María José Díaz inclina los indicios hacia la destrucción de todo lo contenido en la biblioteca, al igual que habría sucedido con la Virgen del jardín del edifico, sobre la que también hubo suposiciones de que fue enterrada durante el cerco para evitar ulteriores ultrajes de los asediadores.
Todo había comenzado cuando «mi tío, que tenía un autobús de aldea, me llevó de Bañugues a Gijón y fuimos al cuartel; los guardias de la entrada no le dejaron pasar a él, pero a mí sí porque dentro estaban mis padres y mis siete hermanos y hermanas». La noche de aquel día «dormimos muy precariamente: sobre las mesas de la cantina se pusieron unos colchones y nos acostamos». A la mañana siguiente, «sentimos que andaban por el tejado; habían colocado metralletas y empezamos a escuchar los disparos». Eran los primeros movimientos del cuartel para repeler a los asediadores milicianos del Frente Popular.
La cantina se hallaba «en la zona de edificios bajos, donde también estaba la armería», en una hilera de construcciones similares a las actuales y que corren en paralelo a la avenida de los Hermanos Felgueroso, flanco oeste del cuartel. «Nos bajamos de las mesas y nos escondimos allí mismo: una hermana mía se volvió como loca; empezó a decir: "Estáis matando a todo mi pueblo", y papá la hizo callar». La explotación de cantina «había salido a subasta más o menos cuando se estableció el cuartel y mis padres se encargaron de ella; antes, les había quebrado una tienda importante que tenían en la calle del Carmen, de ultramarinos y a la vez almacén, en el que vendían de todo, por ejemplo, colchones». Los padres de María José habían estado previamente en Cuba, y al volver «estaban muy bien, aunque fueron de más a menos y aquella tienda suya desapareció».
El asalto al cuartel de Simancas, Gijón, 21-08-1936
Aquel 20 de julio, tras el inicio de las hostilidades, «abrieron un hueco en la pared de los edificios bajos que daba al edifico principal por allí salimos y nos llevaron a la Iglesia, donde estaba también una señora viuda con una niña y los conserjes del instituto, que eran mayores». En el templo del colegio de los jesuitas «estuvimos poco tiempo, dos o tres días, y después nos llevaron por un pasillo muy grande a la zona del edificio que era instituto, y nos ubicaron al fondo, en una habitación muy grande, cuyas ventanas miraban al patio, donde ahora está el campo de fútbol del colegio».
«Nos pusieron camastros de soldado, que eran unas tablas con una colchoneta de paja, y allí fuimos malviviendo el mes que duró el asedio». En los primeros días «salían compañías, o un pelotón, y de las tiendas que había en los alrededores traían comida. Había también un almacén, de Rodero me parece que se llamaba, y de allí trajeron las patatas que pudimos comer. Al principio, el asedio no era muy intenso; sabíamos que estaban afuera, les oíamos cantar y gritar, y había tiroteos». En efecto, durante el asedio se produjeron salidas ocasionales de fuerzas del Simancas, algunas de ellas hasta el Cuartel de El Coto, donde también se había sublevado el batallón de Zapadores n.º 8 y era asimismo objeto de asedio.
En el interior del Simancas, «había que ir a la cola para la comida, que era siempre patatas con algo de carne que no sé de dónde la traían; al final, la carne era de los mulos del regimiento. También trajeron dos vacas; una era lechera y de aquella leche nos repartían algo a nosotros». En el cuartel había entonces «unos trescientos hombres».
En el centro del edificio estaba el jardín del colegio, «donde había una Virgen Inmaculada, en el centro, rodeada de rosales; también hicieron un agujero para que saliéramos allí». Los ataques aéreos o los momentos de fuego de la artillería asediadora eran alertados «con una señal, que creo recordar era una sirena; entonces corríamos a meternos debajo de las camas, y una de aquellas veces cayó una bomba y toda nuestra ropa y lo que teníamos por el jardín se fue a tomar vientos». Aquella imagen de la Virgen no fue enterrada, ya que según el testimonio de María José, «permaneció en su sitio durante todo el asedio, hasta el último día; nosotros jugábamos alrededor de ella y teníamos una perra negra que se llamaba "Tellita", porque tenía una estrellita blanca en la cabeza».
María José Díaz Gutiérrez
FUENTE: JAVIER MORÁN
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:

·                     § - FACEBOOK - Roberto Cortina Mieres
·                     § Twitter – “El blog de Acebedo”
·                     § - Blog-Blogger.  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario