17 de junio de 2016

Las cuencas mineras asturianas han sido cuna de ilustres pioneros de la aviación

Las Cuencas, una mina de los cielos
Pedro Duro y Guillermo Guisalosa al despegar en Madrid el 18 de diciembre de 1904. Imágenes cedidas por el Círculo Aeronáutico Jesús Fernández-Duro
Las comarcas carboneras, con La Felguera a la cabeza, han sido cuna de ilustres pioneros de la aviación, pilotos de caza, generales del Ejército del Aire e ingenieros aeronáuticos
JESÚS FERNÁNDEZ DURO (1878-1906)
El primer hombre en sobrevolar los Pirineos, una de las primeras mujeres en pilotar un avión en España, generales del Ejército del Aire, pilotos de cazas de combate y de aviones comerciales, instructores de vuelo, ingenieros aeronáuticos de grandes multinacionales... Las comarcas mineras asturianas, que han vivido del subsuelo durante más de siglo y medio, también son una mina de los cielos. Desde que el ser humano cumplió el sueño de volar, destacados personajes nacidos en las Cuencas han hecho realidad ese mismo empeño, dejando su huella en la historia de la aviación. Lo hizo Jesús Fernández Duro en un globo de hidrógeno hace más de un siglo, lo hizo Gloria Cuesta años más tarde en un biplano De Havilland y lo hizo Bayardo Abós en un F-18, en la guerra de Kosovo, y en un C-101 como integrante y posterior jefe de la Patrulla "Águila". Pero, ¿de dónde procede ese estrecho vínculo de las Cuencas, y de La Felguera en particular, con el aire?
Todo empezó a finales del siglo XIX, en los talleres de Duro y Compañía, en Langreo. Por allí solía corretear un niño, Jesús Fernández Duro, nieto de Pedro Duro, el fundador de la primera gran siderurgia española. Con el paso de los años, el joven Jesús se convirtió en un amante de la mecánica que disfrutaba viendo cómo funcionaban los ingenios industriales de las fábricas de su abuelo. No sólo le apasionaban las máquinas. También le gustaban los deportes y era un ávido lector de las novelas de Julio Verne. Un espíritu emprendedor y aventurero con los recursos económicos suficientes para llevar a la práctica sus proyectos. Estudió Ingeniería Mecánica en Ginebra y París, donde obtuvo el título de piloto de globo. En 1906 se convirtió en el primer hombre en sobrevolar los Pirineos, tras realizar un viaje en aerostato que le condujo de Pau a Guadix.
La hazaña de Fernández Duro se convirtió, de forma consciente o latente, en inspiración para los destacados aviadores de las Cuencas que vinieron detrás. Lo explica José David Vigil-Escalera, presidente de honor del Círculo Aeronáutico "Jesús Fernández Duro" de La Felguera: "La figura de Fernández Duro estuvo olvidada durante mucho tiempo, pero lo cierto es que todo empezó con él y las personas de las comarcas mineras relacionadas con el mundo de la aviación sí tienen muy presente lo que supuso su gesta".

Duro, en el globo en el que realizó su aventura
Vigil-Escalera es autor del libro biográfico "Al encuentro con Jesús Fernández Duro", que va por su tercera edición, y responsable de la revista aeronáutica "Rescate". "Documentándome sobre Fernández Duro me enamoré de la aviación y supongo que lo mismo le ha pasado a más gente gracias a las actividades que desarrolla el Círculo", apunta.
El colectivo tiene como objetivo consolidar la ligazón con la aeronáutica que trazó Fernández Duro, tal y como esgrime su actual presidente, José Manuel Martín: "Tenemos colaboración del Ejército del Aire, pero también de personas vinculadas a la aviación civil, como el ingeniero felguerino Mario Muñoz, que fue jefe de departamento en Airbus". Exhibiciones aéreas y de paracaidismo, una regata de globos, charlas, concursos de drones, visitas de escolares a la Academia del Aire de León o talleres con el simulador de aviación son algunas de las iniciativas promovidas por el Círculo, que también aspira a tener su propio museo para albergar las maquetas que atesora.
Jesús Fernández Duro.
Jesús Fernández Duro, el pionero que llegó a la cumbre en globo
“El nieto de Pedro Duro fue, en enero de 1906, la primera persona que logró sobrevolar los Pirineos”
En el año 1905, la prensa francesa se hacía eco del singular reto planteado por el próspero industrial y mecenas galo Henri Deutsch de la Meurthe: instaurar un premio, la Copa de los Pirineos, para distinguir a la persona capaz de sobrevolar la Cordillera, "pasando por encima de sus más altas cumbres" y cubriendo la mayor distancia posible. En esa fecha el felguerino Jesús Fernández Duro, nieto del empresario siderúrgico Pedro Duro, ya era un reconocido aeronauta, pionero de la aviación nacional y uno de los impulsores de Real Aero Club de España, inspirado en el francés y encargado de formar a nuevos pilotos. En 1902 había realizado el mayor viaje automovilístico conocido hasta entonces, 10.000 kilómetros de ida y vuelta, sin mapas, entre Gijón y Moscú. También había protagonizado numerosas travesías en globo, aunque la más importante estaba por llegar.
Fernández Duro asumió el desafío lanzado por De la Meurthe y salió victorioso. Fue el primero que consiguió sobrevolar los Pirineos, en enero de 1906, y además lo hizo estableciendo una marca que ningún otro globo fue capaz de superar en los meses siguientes: una distancia recorrida de 704 kilómetros entre Pau, en Francia, y Guadix, en Granada. Superado el reto, Fernández Duro se embarcó en otro, ser el primero en hacer volar un aeroplano en Europa. Diseñó su propio aparato y comenzó a preparar el vuelo en Francia, en agosto de 1906. A los pocos días, con sólo 28 años, murió víctima de una fiebres tifoideas, despedido por la prensa europea como "la más prometedora figura de la aeronáutica continental".
Eutimio Hernández García con el equipo de paracaidista
Eutimio Hernández, el gran salto del instructor del Rey
“Paracaidista que llegó a general, fue profesor de don Juan Carlos de Borbón en la Academia General del Aire”
A mi queridísimo Eutimio, magnífico militar, Proto (profesor de academia militar) excelente y buenísimo ayudante, con un fortísimo abrazo del que fue tu alumno y hoy tu Rey". Así reza la dedicatoria, realizada en 1979, que acompaña la fotografía en la que aparecen don Juan Carlos de Borbón y Eutimio Hernández García. El militar, fallecido en 2002, sale en la imagen con su equipo de paracaidista. A lo largo de su trayectoria, que concluyó con el grado de general del Ejército del Aire, acumuló 207 saltos y 320 horas de vuelo. También tenía titulaciones de desencriptación, observador aéreo y transmisiones. Fue profesor de don Juan Carlos, cuando era Príncipe de Asturias, en la Academia General de Aire, y posteriormente su ayudante de campo en temas de intendencia aérea, cuando se convirtió en monarca.
Eutimio Hernández nació en Turón, donde su padre, guardia civil natural de Ávila, estaba destinado. Su madre, Amada García, era de La Felguera. El padre de Hernández falleció en la Revolución de Octubre de 1934, en el asalto al cuartel de la Rabaldana. El joven se trasladó a estudiar a Madrid, al Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil (lo mismo le pasó a Bayardo Abós Coto cuando perdió a su padre en un enfrentamiento con los maquis). Hernández regresó años después a La Felguera, el lugar al que se había trasladado su familia. Se casó con la felguerina Mercedes Antuña y protagonizó una exitosa carrera militar. Falleció en 2002. Su hijo Javier es coronel jefe de la base aérea de Armilla, en Granada, y su hijo Fernando es piloto y asesor de una fábrica de helicópteros en Albacete.
Cuesta, con el avión que utilizó para obtener la licencia de piloto
Gloria Cuesta, la vanguardia de las aviadoras españolas
“La felguerina se convirtió, en 1933, en la tercera mujer en obtener la licencia de piloto en el país”
La intensa labor realizada por el felguerino Jesús Fernández Duro a principios del siglo XIX para fomentar la formación de nuevos pilotos a través del Real Aero Club de España cuajó en los siguientes años y favoreció la aparición de entidades similares en diferentes lugares de España. En uno de ellos, el Aero Club de Sevilla, obtuvo el título de piloto Gloria Cuesta Menéndez de la Granda, otra felguerina que residía por entonces en Andalucía, donde estaba destinado su marido, el teniente de aviación Manuel Presa Alonso. Cuesta, la tercera de siete hermanos, era hija de Antonio Cuesta, director una fábrica de productos refractarios propiedad del cuñado de Jesús Fernández Duro, y su familia residía en la calle Matías Fernández Bayo, padre del aeronauta. La joven langreana parecía, por tanto, predestinada a seguir los pasos de su célebre vecino.
En 1932, Cuesta decidió hacerse piloto. El 14 de julio de 1933 hizo su "suelta" - un vuelo sin instructor- en la que superó todos los ejercicios establecidos a bordo de un biplano De Havilland. Obtuvo el título de piloto aviador de turismo número 156, emitido por la Dirección General de Aviación Civil. Fue la tercera mujer en lograr la licencia en España, aunque otras fuentes hablan de que fue la octava. La prensa de la época destacó que era "la primera mujer casada" que lo conseguía. En los años siguientes, la joven langreana no voló mucho, aunque durante su estancia en Sevilla participó en varios festivales aéreos y actividades aeronáuticas. Tras la Guerra Civil, las posibilidades de subirse a un avión se limitaron y dejó caducar su licencia. Falleció en 1987.
Bayardo Abós
Los Abós, una estirpe lavianesa de pilotos de caza
“Bayardo José Abós es general retirado y su hijo Bayardo fue jefe de la Patrulla "Águila" y participó en la guerra de Kosovo”
De Laviana al cielo. La estirpe Abós, originaria de Barredos, puede presumir, entre padre e hijo -ambos llamados Bayardo y ambos pilotos de caza-, de acumular más de 9.000 horas de vuelo a bordo de los más variados aviones de combate. Bayardo Abós Coto, nacido en 1942 en Barredos, inició la saga. Ingresó en 1960 en la Academia del Aire y desarrolló una notable carrera como piloto. En 1999 ascendió a general de división y obtuvo el mando aéreo de la zona de Canarias. Pasó a la reserva en 2003 y dos años después fue nombrado general jefe del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire. El papel de Abós Coto, que actualmente vive en Badajoz, fue clave para implicar a la cúpula militar en los actos de homenaje a Jesús Fernández Duro y en la creación del Círculo Aeronáutico que lleva su nombre. También prestó su colaboración en la organización del Festival Aéreo promovido por el Círculo que cada año se celebra en la playa de San Lorenzo.
Su hijo Bayardo Abós Álvarez-Buiza participó en más de uno de esos festivales, primero como integrante de la Patrulla "Águila" y después como jefe en tierra de la popular escuadrilla de acrobacias aéreas. Aunque nació en Badajoz y vive en Madrid, el teniente coronel Abós se siente "muy asturiano", según explican los que le conocen, y suele visitar la región cada vez que tiene ocasión. Supo que quería ser piloto con 8 años, cuando asistió a una exhibición en la que participaba su padre. Tomó parte en diferentes misiones de la OTAN en la guerra de Kosovo y también ha sido instructor de vuelo.
Por la izquierda, Álvaro Álvarez, José Manuel Martín y José Manuel Díaz, directivos del Círculo Aeronáutico
FUENTE: MIGUEl  Á. GUTIÉRREZ
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