11 de febrero de 2014

El cólera morboasiático se convirtió en el principal problema sanitario del siglo XIX.

Un mal decimonónico.

 
El cólera, también conocido como “cólera morbo" o “cólera morbo asiático”, es una enfermedad aguda y contagiosa, que se manifiesta con diarreas, retortijones, vómitos y calambres musculares, causando la muerte por convulsiones, colapso y congestión pulmonar.

El cólera morboasiático se convirtió en el principal problema sanitario del siglo XIX.


http://www.lne.es.
El cólera es una enfermedad pestilencial que pasó a convertirse en el principal problema sanitario del siglo XIX. Su invasión ocurrió precisamente cuando los europeos consideraban que habían alcanzado un grado de bienestar difícilmente superable. Afectó a todas las capas sociales; sin embargo, se cebó especialmente en los lugares míseros, donde las condiciones sanitarias del proletariado eran más deficientes.
Este mal provoca en el individuo que la padece diarreas, vómitos, calambres musculares, pulso débil, postración importante y si no se pone remedio de forma eficaz causa la muerte en un alto número de ocasiones.
La suma total se encuentra próxima a 800.000 víctimas. También referimos que la primera y la segunda pandemias llegaron a Europa por vía terrestre y las dos últimas lo hicieron a través del mar. En general, comenzaban durante la primavera, mantenían la máxima virulencia en el verano y decrecían en la época invernal.
Una vez declarado el cólera en Egipto en 1883 los dos mejores microbiólogos del momento, Louis Pasteur y Robert Koch, se desplazaron a la zona conflictiva encabezando sendas comisiones científicas francesas y alemanas. La fortuna cayó de parte alemana, pues Robert Koch, en plena vigencia de la "mentalidad etiopatogénica", descubrió el microbio colérico o "Bacillus virgula". Koch expuso su hallazgo en la Conferencia de Berlín en 1884, momento en el que quedó clara la "doctrina microbiana" para esta enfermedad.
Poco tiempo después quedó aclarado que es una patología que se transmite desde los enfermos o portadores por las heces contaminadas. Aprovechando falta de higiene, el germen entra por vía oral. Los brotes tan intensos se explican por la contaminación del agua de bebida. Debemos referir que John Snow (1813-1858) fue el primero que esbozó la hipótesis de contagio por el agua contaminada, durante la epidemia de Londres de 1854. Con su razonamiento sentó las bases del método epidemiológico, aunque sus conclusiones pasaron desgraciadamente desapercibidas para sus contemporáneos.
La de 1854-55, también mixta, llegó cuando la población asturiana estaba muy depauperada, pues el "Manifiesto del hambre", de José María Bernaldo de Quirós, indica que de 500.000 habitantes que tenía la provincia, "más de 300.000" carecían de lo necesario. Afectó a Oviedo, Gijón, Mieres, Carreño, Llanes, Avilés, Siero, Noreña, Villaviciosa, Ribera de Arriba, Ribera de Abajo, Las Regueras, Lena, Morcín, Cudillero, Castropol y Ribadesella. En total, dejó tras de sí 3.319 fallecidos.
La de 1865-66, epidémica pura, provocó 78 óbitos ubicados en Oviedo. La de 1885, epidémica pura, mató a 83 asturianos entre Ribadesella, Gijón, Lena, Riosa, Llanes, Rivadedeva, Peñamellera y Avilés.
Por último, comentamos que detrás de cada oleada epidémica hubo un plan con el objetivo de que la enfermedad no volviese jamás. Así, una vez superada la epidemia de 1834, el gobernador civil envió a todos los ayuntamientos de la provincia unas circulares en las que solicitaba información sobre los cementerios. A la vez, estimulaba una limpieza general, porque estaba convencido de "que allí donde más aseo, más limpieza, más salubridad encontraba el mal, menos víctimas o casi ninguna inmoló". Incluso la misma Reina, en la primavera del año siguiente, incitaba a los asturianos a que saliesen del marasmo en el que habían caído; también pidió colaboración a los entes públicos para fomentar obras públicas y proporcionar trabajo a las clases menesterosas.
Pasada la epidemia de 1855, las autoridades centrales dispusieron que todos los municipios contratasen al menos a un facultativo de medicina; asimismo, era obligado que los alcaldes les remitiesen informes sobre el estado sanitario de las poblaciones de forma periódica. Al mismo tiempo, publicaron las "Instrucciones que deben observar los gobernadores de provincia y las autoridades locales para prevenir el desarrollo de una epidemia o enfermedad contagiosa, o minorar sus efectos en el caso desgraciado de su aparición".
Tras la epidemia de 1865 el gobernador civil exigió al alcalde ovetense más energía en el cumplimiento de las normas higiénicas, entre las que citaba la edificación de un nuevo cementerio, construcción de comunes y cocinas en todos los hogares, ventilación y saneamiento adecuado de las habitaciones, con blanqueo de las casas cada seis meses, y el cegado de charcas próximas a la población. Asimismo, se prohibía expresamente el hacinamiento de personas en las moradas, los depósitos de estiércol, el derrame de aguas sucias a la calle; con igual intención quedaban proscritas las deposiciones en cualquier punto de la vía pública o próximo a ella, como sucede en toda la línea del Jardín Botánico, detrás del teatro, calle de Campomanes y otros sitios, y plantear comunes públicos a fin de extirpar una costumbre tan impropia de un pueblo civilizado.
Debemos reconocer que esta enfermedad tuvo también efectos positivos, al servir de acicate para que las naciones civilizadas higienizaran el modo de vida, pues a partir de mediados del siglo XIX se promulgaron leyes sanitarias que mejoraron notablemente las condiciones higiénicas de pueblos y ciudades (abastecimiento de aguas, eliminación de excretas, viviendas más saludables, enterramiento de cadáveres en los cementerios, modernización de los hospitales, etcétera). Incluso gracias a ella se dignificó la hasta entonces denostada figura del médico, dejando de ser éste un mero sangrador para ser reconocido como alguien que tenía un conocimiento científico de las enfermedades.

El cólera se propagaba al no existir una eficaz separación de las aguas potables y las aguas residuales

FUENTE:  Profesor de Historia de la Ciencia de la Facultad de Medicina.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
Datos para la historia del cólera.

El cólera es una enfermedad infecciosa causada por las enterotoxinas del bacilo vibrio cholerae. Los enfermos muestran un síndrome basado en vómitos y una excesiva diarrea (denominada colerina) con heces líquidas sin mostrar apenas fiebre. Tras un periodo de incubación de uno o dos días. La muerte se produce por deshidratación en menos de una semana. En situación normal la enfermedad se transmite por el agua y los alimentos. Cuando el brote se establece en una población son las propias y abundantes deposiciones (en más de treinta ocasiones por día) las que contaminan con suma facilidad las fuentes de agua potable y las ropas de los afectados. Se propaga con facilidad en las zonas húmedas y su incidencia es mayor en los países de clima cálido.
La enfermedad legó a Europa entre 1817 y 1823 procedente de la India. Azontando diversas zonas de Europa a partir de esta fecha, llegándose a contar sus víctimas por varios millones. Finalmente, el 2 de febrero de 1884 el doctor Robert Koch descubrió el bacilo causante de la enfermedad en las heces de los pacientes. Antes de esta fecha todas las curas eran elucubraciones sin sentido científico, muchos de los doctores se encontraban apegados a la teoría miasmática. Muchas de las actividades profilácticas estaban fundamentadas en las sangrías, que por su abundancia producían muertes por desangramiento. Eran frecuentes las lavativas emolientes y mucilaginosas. Tras el descubrimiento de Koch, en España el doctor Jaume Ferran ensaya una vacuna un año después y es ampliamente criticada por científicos y políticos. A esta crítica contribuye el español Santiago Ramón y Cajal que niega la efectividad del método propuesto por Jaume. Finalmente la vacuna no es aprobada oficialmente, sin embargo es en junio de 1919, en un congreso internacional de higiene celebrado en París, cuando es aceptada públicamente.
En la actualidad, para su curación no se emplean penicilinas, con una solución de tetraciclina se reduce considerablemente sus efectos. El tratamiento actual consiste en una rehidratación del paciente con aporte de sales minerales, bien por vía intravenosa, bien por oral. La enfermedad del cólera a finales del XIX cuando parece haber desaparecido en Europa y América, y desde 1950 sólo se mantienen brotes esporádicos en la India y países próximos como Bangladés. No obstante la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra cada año nuevos brotes en diferentes partes del mundo, por regla general en países en vías de desarrollo. A pesar de todo aparecen dos nuevos brotes en España a mediados del siglo XX, que se acotan con relativa facilidad siendo el número de víctimas escaso en comparación con los brotes del siglo XIX.
La epidemia de 1855 afecta a amplias zonas del interior de la Peninsula Ibérica. Este segundo brote es el más documentado por la prensa de la época y del que más calado hay en la memoria de los afectados. Cabe pensar que uno de cada diecinueve españoles se vio afectado en la segunda epidemia. Siendo, no el más mortífero de los brotes de cólera acaecidos en España en el siglo XIX, es devastador por las consecuencias que generó su miedo. Todo ello a pesar de que ya se comenzaba a sospechar en los modos de transmisión de la infección entre la población y de comenzar a coordinarse una incipente red internacional de puestos sanitarios que facilitasen información periódica respecto a la evolución y situación de la enfermedad. En algunas ciudades como en Madrid se renovó el sistema de comunicación y saneamiento de aguas, creando el Canal de Isabel II. En las provincias españolas fueron apareciendo sucesivamente brotes epidémicos. Este brote ataca con mayor virulencia a las clases bajas, en especial las emergentes trabajadoras.
                                              Los tiempos del cólera

FUENTE: http://es.wikipedia.org
______________________________
______________________________


NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de correo del blog con la seguridad de ser prontamente atendido.

Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades.
Sígueme en:
  • §  Twitter – “El blog de Acebedo”

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada