6 de noviembre de 2015

La Cuadriella (Turón-Mieres). Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería (y II)

La Cuadriella : patrimonio industrial
Vista del primitivo lavadero de La Cuadriella con las vías de maniobra y carga de vagones hacia 1910-www.territoriomuseo.com
La Cuadriella siempre sonó como el centro neurálgico de la explotación minera de nuestro valle, un lugar de convergencia: lavadero, central, carpintería, botiquín, economato, residencias para los directivos… Con el cierre de la minería y la vista puesta en nuevas empresas esperanzadoras, que resultaron ser nada, algunas de las piezas claves de este conjunto de patrimonio industrial único fueron desapareciendo paulatinamente ante la indiferencia general. Los mudos vestigios conservados, afortunadamente, pueden ser interpretados hoy gracias al minucioso estudio de María Fernanda Fernández, publicado en su día en la Revista Astura ( Número II/2001). Una consulta, que recomendamos a los estudiosos, donde se detalla bibliografía y cantidad de notas con datos históricos que abren nuevas pistas de investigación.
La Cuadriella  (Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería)
La Cuadriella- www.pueblos-espana.org
El secadero
La canalización conducía el agua al secadero, levantado en 1932 y ya desaparecido. Se trataba de una construcción aislada, de una sola planta con diversos altillos, de hormigón armado; cobijaba un cilindro en que el calor desecaba el agua y aislaba aún más partículas de mineral. Los materiales obtenidos se depositaban en varias tolvas. Antes de proceder a la devolución del agua al cauce del río Turón, se pretendía purificarla. Con este fin fue construida la depuradora -afortunadamente aún hoy en pie- diseñada a semejanza de modelos belgas o alemanes.
Tal depuradora se debe a la iniciativa personal de Rafael del Riego, el único que comprendía su funcionamiento, de ahí que a su muerte en 1934 quedase fuera de uso. Aunque su apariencia recuerde a una sencilla tolva, esta obra cumplía otra función que se aprecia con una mirada más atenta.
Ejecutada con hormigón armado, consta de cuatro cuerpos adosados dispuestos en hilera; cada cuerpo adopta una forma prismática y troncopiramidal  invertida en su parte inferior. Están rodeados estos depósitos, perimetralmente, por dos pasarelas metálicas resguardadas con barandilla de tubo hueco, que permitirían labores de mantenimiento. En la parte superior una tubería alimenta la instalación, y en la parte inferior se complementa con una balsa de hormigón y un colector. Se contaba asimismo con tres balsas de reposo o decantación (1934): eran tres estanques de hormigón en masa en los que se depositaban las aguas para permitir la evaporación, extrayéndose el carbón, una vez consumido el líquido, mediante palas.
La última referencia la merece el edificio más singular, desde el punto de vista arquitectónico, de este conjunto: el que reunía buena parte de la maquinaria de preparación y clasificación del mineral, al que adosaban las tolvas para cargue de la vía normal, de igual fecha. Construidas con perfiles laminados y chapa galvanizada, almacenaban el mineral y lo cargaban en el ferrocarril que permitía una adecuada comercialización. En julio de 1999 se consumó la demolición de su fábrica.
Se trataba de una monumental construcción de hormigón armado, de planta rectangular y gran altura, cubierta en dos cuerpos independientes a dos aguas (con el caballete paralelo al eje mayor). Interiormente, se subdivide en tres niveles mediante estructuras metálicas enlazadas con pasarelas y escalerillas; la cubierta, de cerchas metálicas, soportaba en origen tejas planas de barro: Cabe reseñar los enormes ventanales, rasgado, que garantizaban una óptima iluminación de este espacio de trabajo. La composición de los distintos frentes es austera, destacando los testeros con su eco moderno del clásico frontis templario. En uno de ellos aparecía inscrita la fecha de 1926, junto con el anagrama de HUNOSA.
El vapor de la Central
Otro de los conjuntos de interés es el integrado por la nave de la primitiva Central Termoeléctrica y su chimenea para humos, situadas junto a la carretera de Figaredo a Turón. “La Central” (como se conoce en el valle) fue erigida en 1915, según se desprende de cierta documentación manejada, aunque probablemente se renovara su fábrica y maquinaria en la década de los 20 para aumentar su potencia.
Aunque hoy sólo veamos parte de las instalaciones, debemos recordar que a su costado occidental se adosaba una batería de hornos, los cuales servían para quemar el carbón, alimentando -con eI vapor que se desprendía- la turbina, cobijada en la nave. Ésta generaba la electricidad que surtía los espacios de trabajo y determinadas viviendas de la empresa.
La nave adopta planta rectangular desarrollada en semisótano y un solo piso, que alcanza unos 6 metros de altura. La composición de sus fachadas Centrales y chimenea. Destaca (al igual que la casa de bombas) por el juego cromático de los recercos y fajas de ladrillo prensado visto, rojo, con las zonas enlucidas; existen vanos en arco rebajado, lunetos, vanos rasgados tríforos en origen y un óculo en el piñón.
Del interior, prácticamente sin compartimentar, cabe reseñar la articulación mural: una sucesión de pilastras cajeadas adosadas a la caja de muros, sirviendo como apeos para arquerías ciegas. Sobre éstas se asientan los rieles de una grúa, aún presente, que permitiría la instalación y reparación de la maquinaria pesada. La estructura de la cubierta es de cerchas metálicas, que sustentan un tejado a dos aguadas realizado con teja plana de barro sobre tabla. No debemos olvidar el zócalo alicatado, polícrorno (predominan los tonos blanco y azul cobalto), que alcanza más de metro de altura en el interior. Ha sido recientemente rehabilitada por Hunosa, renovando carpintería y pintura, pero sin intervenir en su interior: una operación más de “maquillaje” de nuestro patrimonio.
Frente a la nave, en la parte baja de la ladera (junto a Bárcena) se levanta la chimenea, asentada en un volumen macizo y cuadrangular de ladrillo y ripio. Esta peana aporta la esbelta construcción, de unos 25 metros de altura, con sección circular y diámetro decreciente en altura, que se corona por una arquería ciega (remedo de lesenas normandas) y anillos resaltados. La chimenea estaba enlazada, mediante un canal de humos (soterrado bajo la carretera), con la Central y éste estaba ejecutado con mampostería y ladrillo. Esta construcción se debe a Manuel Martínez, “el bilbaíno”, que vino a Turón en 1926 con el encargo específico de ejecutarla, por su reputación profesional como albañil.
La Carpintería, derribada recientemente, completaba las instalaciones laborales de La Cuadriella. Fue construida en torno a 1928, entre la central y la primitiva fábrica de briquetas, junto a la vía férrea. Aunque últimamente sólo se veía Ia nave exenta, antaño se complementaba con la plaza de la madera y el edificio de la sierra, enlazándose ambos inmuebles mediarte un tendido de raíles que permitían trasladar, en el concurso de mesillas (empujadas por los obreros), las rollas de madera que se iban a aserrar.
Dicha carpintería se asentaba en un zócalo de mampostería de piedra. Material éste que aparecía también en la caja de muros; el ladrillo prensado en los arquillos de descarga sobre los amplios ventanales practicados. La cubierta era a cuatro vertientes, de teja plana, enmascarada por un peto que remata los muros. Si algo caracterizaba esta construcción, era su sobriedad y racionalidad constructiva; el espacio interior carecía de divisiones, excepción hecha de un altillo destinado a almacén, con acceso mediante escalerilla metálica.
El botiquín
El repertorio de equipamientos sociales debidos a la promoción de "la Compañía” también mantiene testigos en esta área, tras la desafortunada demolición del Economato, del Almacén de tejidos y la Panadería. El de mayor interés es, indudablemente, el Botiquín o pabellón del servicio sanitario.
Sobre una obra preexistente, tal vez aprovechando parte de la primitiva construcción, se levanta el sanatorio que aún hoy acoge usos similares. El arquitecto municipal de Mieres, José Avelino Díaz Fernández-Omaña, plantea en 1924 y ejecuta poco después esta obra, de difícil clasificación estilística y gran interés formal.
Se trata de un bloque paralepipédico, con un sótano parcial para instalaciones secundarias (son acceso independiente) y una sola planta, realzada por un zócalo revestido de aplacado pétreo. Al Sur se acusa, sobresaliendo de la línea de fachada, un cuerpo menor, que permitía una mayor amplitud a la sala de operaciones. La distribución original, alterada con el paso del tiempo por las necesidades del hospitalillo (ampliación en planta, nueva compartimentación), se efectuaba a partir de un vestíbulo al que se abre la puerta. A ambos lados, sendos pasillos recorren la planta; daban acceso al área de mujeres/niños y hombres, netamente diferenciadas, y al área de aislamiento que precedía al quirófano.
Las fachadas se articulan mediante la sucesión de ventanales rasgados, que alternan con pilastras; rematan en molduras y la puerta principal, precedida de escaleras, se ve coronada por un peto de perfil curvo en que figura inscrito. Sobre azulejos "Servicio Sanitario". Constructivamente, hallamos aquí una estructura de hormigón armado con cerramiento y tabiques de ladrillo; la fábrica se presenta cargada y enlucida. Existen elementos decorativos (molduras, por ejemplo, o recercados de vanos) realizados en piedra artificial. La cubierta, a cuatro aguadas de mínima pendiente, era originalmente de teja plana de barro, hoy sustituida por fibrocemento.
Iglesia y Jardines
También cabe reseñar la Iglesia de Santa Bárbara, levantada en origen como capilla para uso de los mandos de Hulleras del Turón (no olvidemos que es Ia santa patrona de Ia minería) y hoy convertida en templo parroquial. De vastas dimensiones y voluntad historicista ( basada en un medievalismo entendido de forma vaga, como sucede igualmente en la renovada -1941-1944- de San Martín, en La Felguera, del mismo valle, que remeda el prerrománico astur), ocupó el solar de la antigua fábrica de briquetas. Se debe muy probablemente al diseño de los arquitectos hermanos Somolinos. Podemos situar laSanta Bárbara.jpg construcción en 1942 y la transformación en parroquia en la década de los 60.
Levantada con mampostería de piedra vista, ladrillo y madera, consta de pórtico abierto en arquetas, campanile adosado, una sola nave y exedra; a la cabeceras se adosan dependencia secundarias. En el interior hallamos la habitual tribuna a los pies, una nave abovedada (contrafuertes que recogen los empujes ritman sus muros) y un ábside amplio, con el suelo realzado mediante escaleras y cubierto con bóveda de horno. Unos ventanales en arco de medio punto, practicados en la zona alta de los muros, dan luz al interior.
El conjunto residencial posee asimismo un enorme interés, aunque a su favor tiene el ser más conocido, estar bien estudiado y no hallarse sujeto al mismo grave riesgo de desaparición. Mencionamos las Casas de la Central, el Chalet de Ingeniero Belga, las Casas de los Jardines, el Chalet de Rafael del Riego, todos ellos en La Cuadriella; recordaremos las Casas del Castell y las Casas de la Rifa, en Bárcena; destacaremos en Repipe (ya dependiente de la parroquia de Figaredo), el Chalet de Montero, las Casas de la Oficina de Santo Tomás, las viviendas baratas pareadas para obreros, los Cuarteles Viejos y los Nuevos. Con toda esta riqueza arquitectónica, no cabe duda del interés histórico, de singularidad artística y el peso industrial de este capítulo destacado del patrimonio industrial asturiano.
 
                               Imagen sacada de http://www.elvalledeturon.net
FUENTE © María Fernanda Fernández Gutiérrez
Artículo publicado en la revista ASTURA, Número II / 2001, págs, 113-122
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Biografía  de la autora de artículo

María Fernanda FERNANDEZ GUTIÉRREZ (Oviedo, 1973)
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo en 1996. Presentada su tesis de licenciatura titulada «Arquitectura y cine en el concejo de Mieres, Asturias», fue merecedora del Premio Extraordinario de Licenciatura en Geografía e Historia de 1998.
Ganadora del I Premio de Investigación Histórica del Ayuntamiento de Mieres por su trabajo Un Mieres de cine. Aproximación a la historia del cinematógrafo en el concejo de Mieres, que ha sido publicado en 1999.
Disfrutó de una Ayuda para la realización de Tesis Doctorales de la Universidad de Oviedo (1997) y fue becaria de Formación de Profesorado Universitario dei M.E.C., adscrita al Departamento de Historia del Arte y Musicología.
Inscrita su tesis para la obtención del grado de doctora en Historia del Arte, con el título “Arquitectura industrial en el concejo de Mieres (Asturias), 1830 – 1936”, bajo la dirección de la profesora doctora Covadonga Álvarez Quintana (Universidad de Oviedo, Departamento de Historia del Arte) y el profesor doctor Jean – Yves Andrieux (Université Rennes – 2, Haute Bretagne, EA 1279 Arts, Création et Société). Este proyecto de tesis doctoral goza del reconocimiento y ayuda del Ministère de l’Éducation Nationale, de la Recherche et de la Technologie de la France, habiendo recibido el valor de cotutela oficial conducente a la obtención del grado de doctor en ambos países.
Ha participado en la realización del Inventario de Bienes Muebles de la Iglesia Católica del Principado (1996) así como en la revisión del  inventario del Patrimonio Arquitectónico Asturiano (1997-98). Más recientemente desempeñó la coordinación y realizó el Inventario del Patrimonio Industrial del Valle de Tur6n, para el proyecto del Instituto
Universitario de Cooperación y Desarrollo Territorial Ce-Codet «Turón, patrimonio histórico de la minería española»
El patrimonio industrial es su actual Iínea de investigación, ocupándose de la arquitectura de las compañías minero-metalúrgicas en la cuenca del Caudal coma objeto de su tesis doctoral. Este proyecto se desarrolla simultáneamente en la Universidad ovetense y en la de Rennes 2 - Haute Bretagne (Francia), donde ha ampliado estudios de su especialidad.
Junto con Roberto Álvarez Espinedo (Mieres, 1970), Licenciado en Geografía e Historia, Especialidad Historia del Arte, Sección de Musicología (Universidad de Oviedo), Máster en Gestión Cultural (Universidad Complutense de Madrid), crea, en 2002, POZU ESPINOS, Consultoría y Gestión Cultural: Esta empresa pionera en la investigación y la catalogación del patrimonio arquitectónico se ha especializado en la redacción de memorias histórico-artísticas, catálogos urbanísticos, planes especiales, creación de aulas didácticas, museografía, etc. al servicio de las administraciones locales, autonómicas o estatal.
MIERES TERRITORIO MUSEO 

FUENTE: El Valle de Turón (http://www.elvalledeturon.net)
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