21 de agosto de 2014

En la mitología asturiana, la serpiente gigante con alas de murciélago, "El Cuelebre"

Cincuenta años de la visión de un cuélebre

En agosto de 1964, Felechosa se vio sacudida por una ola de inquietud y temor por la visión de una vecina de una serpiente gigante que en la mitología asturiana se bautiza como "cuélebre".
Su origen es probablemente celta, si bien no puede descartarse que hayan sido asimilados a la tradición greco-romana (y, posteriormente, cristiana). Lo cierto es que dragones abundan en toda Europa y en todas épocas. http://www.ehib.es
 http://www.lne.es.
Constantino Cabal, ilustre costumbrista asturiano la describe como "serpiente gigante con alas de murciélago, escamas impenetrables y cola enorme, que se agazapa en el bosque y llena los espacios de un silbo y devora ganado y personas". La aparición del supuesto "cuélebre" tuvo una amplia repercusión mediática en la prensa regional e incluso la prensa madrileña se hizo eco del suceso.
La protagonista de la visión conocida popularmente como Rosaura la Puente narraba así para el diario "Región" de Oviedo su alucinante descubrimiento: "Estaba yo echando agua en un prado que tenemos. En el de al lado hay una vara de hierba, y a mi pareciome que había alguien apoyado en la parte de debajo de la vara. Nun sé por qué, pero no me daba buena espina. Acerqueme y no se movió. Parecía un burro. Entonces grité: ¡Qué se yo lo que está ahí¡ ¡Ay fiu!, levantó la cabeza y empezó a desenroscase. Era enorme, lo menos seis metros de largo y del grueso de un poste de la luz". Y continúa su narración: "Llamé a todos los santos, a mi padre, a mi madre, el cuélebre se dirigió a un riachuelo. No, yo non vuelvo más por allí". El testimonio de Rosaura conmovió y sembró el pánico entre los vecinos de Felechosa, que de inmediato organizaron batidas en busca de la descomunal culebra sin resultado alguno. Cundió el temor durante algún tiempo y en las fincas cercanas se abandonaron incluso sus labores.


 En este clima de histeria y psicosis, algunos vecinos confirmaban la visión de Rosaura y añadían más leña al ambiente angustioso que el pueblo vivió aquel agosto de 1964.

La serpiente de Restiello
Otro hecho similar al de Felechosa ocurrió en el pueblo de Restiello (Grado), también en el mes de agosto de 1927, cuando un vecino del pueblo, Pocholo, vio una gran culebra en un prado, sembrando el pavor entre la vecindad hasta el punto que los prados próximos quedaron sin segar aquel verano y un rico propietario llegó a ofrecer mil pesetas por segarle su prado. Los vecinos de Restiello armados con las más rudimentarias armas, palas, hoces, guadañas, etc., se dirigieron al sitio donde fue vista la gran serpiente y allí la localizaron, en actitud desafiante con la boca abierta hacia los vecinos. Éstos la emprendieron con todo su armamento rústico, pero el reptil huyó sin poder ser rematado. La culebra de Restiello es un hecho distinto al de Felechosa. Fue un hecho real avalado por decenas de vecinos que participaron en su captura y permaneció durante décadas en la retina de los habitantes del citado pueblo.
Retornando al famoso "cuélebre" de Felechosa, superado el temor inicial, fue motivo de todo tipo de comentarios. Algún vecino, según la prensa de la época, y con la proverbial retranca de los felechosinos, apuntaba qué hubiera sido más rentable la aparición de una virgen como la de Fátima o Lourdes, que habría dado más vida al pueblo...
De la repercusión que tuvo el hecho del "cuélebre" de Felechosa en la prensa nacional da idea el telegrama recibido por el periodista Luis José Ávila y el fotógrafo Sierra, que cubrieron la información para el diario "Región". La agencia Efe, con una sorprendente candidez, remitía con carácter de urgencia el siguiente telegrama: "Interesa reportaje captura monstruo. A ser posible fotos primer plano, el ABC las quiere". A día de hoy las siguen esperando.
Escultura de El cuélebre en Langreo, Asturias
 FUENTE:

El cuélebreen la mitología popular asturiana


Definicion:
En la mitología popular asturiana los dragones se llaman cuélebres, tienen forma de serpiente y alas. Algunas descripciones incluyen pequeñas variantes, como atribuirles color negro, pelambrera particularmente abundante, un par de cuernos o varias colas y cabezas. Su tamaño oscila entre grande y descomunal.

Origenes:
El ciclo vital de estos animales fantásticos no está demasiado claro. Pueden surgir fruto de los hechizos de algún mago, como sucede con el de la cueva de San Cirbían, creado a partir de la cuerda que ataba los brazos de la infortunada doncella a la que debía custodiar.
Dejando aparte los casos de encantamientos, no existe unanimidad acerca del origen de los cuélebres. En algunas narraciones populares se dice que pueden crecer a partir del pelo de una joven arrojado a una fuente.


Caracteristicas:
Son criaturas de tierra y agua  Custodia tesoros y personajes encantados. Vive en las simas, cuevas y fuentes de gran cavidad subterráne, se trata casi siempre de lugares cercanos a manantiales, y no es raro que el cuélebre viva en el manantial mismo, emergiendo de él cuando se presenta algún incauto. En ocasiones, objetos de una persona que cayó a un pozo por culpa del cuélebre vuelven a salir a la superficie a muchos kilómetros de allí, lo que sugiere una especie de continuidad de las fuentes, como si bajo el suelo de Asturias existiese una oscura red de canales por los cuales sólo estos seres supiesen transitar.
Su aliento es fétido y venenoso y sus silbidos se oyen a gran distancia. Desafortunadamente también pueden encontrarse en algunos poblados; en estos casos, para evitar que el cuélebre siembre el terror y ataque a las personas cuando tiene hambre, los pobladores acostumbran ofrendarle alimentos un pan al que llaman boroña; en el peor de los casos, este ser pide cada cierto tiempo a una virgen para comerla y a cambio, deja en paz a la población.
Se les atribuye una capacidad hipnótica que parece corroborada por una leyenda en la cual un cuélebre ordena a un toro empujar a la protagonista hacia la sima en la que él se encuentra.
Sus escamass son tan duras que rechazan las balas. El cuélebre crece incesantemente, y a medida que se va haciendo viejo sus escamas se hacen más grandes y más duras, entonces la tierra ya no basta para sostenerlo y tiene que partir hacia la Mar Cuajada. Se dice que en el fondo de este mar hay montones de riquezas, pero los hombres no pueden apoderarse de ellas por causa de la vigilancia de los cuélebres.

Debilidades:
A pesar de estar cubierta con escamas tan gruesas que difícilmente pueden ser atravesadas con espadas, flechas o balas, lo que lo convierte en un ser casi invencible a excepción de la garganta, un punto débil que se puede  aprovechar al máximo a la hora de luchar contra este ser.
El mito del cuélebre es semejante al mito griego del dragón que custodiaba las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, cuyo robo constituyó uno de los doce trabajos de hércules. Asimismo, el vellocino de oro robado por los argonautas también estaba custodiado por un terrible dragón cuyos ojos no conocían el sueño. Jasón logró adormecerle con el auxilio de los hechizos de su amiga, la poderosa maga Medea, y matar al dragón.

Mitos contemporaneos:
Entre los relatos mitológicos, cabe destacar la leyenda del culebrón del convento de Santo Domingo, en Oviedo, que habitaba en una cueva detrás del convento e iba devorando los frailes uno a uno, hasta que un fraile cocinero le dio a comer un pan relleno de alfileres que le ocasionó la muerte. Similares a ésta, se cuentan otras leyendas tradicionales como la del cuélebre de Brañaseca ( Cudillero ), al que los vecinos tenían que alimentar con borona y pan de centeno para que no devorase sus ganados y al que finalmente dieron muerte arrojándole una piedra calentada al rojo vivo, al grito de : ¡Abre la boca, culebrón, que ahí te va el boroñón ¡. Otros cuélebres asturianos fueron muertos por los vecinos de Perllunes ( Somiedo ), mediante una rueda de carro al rojo vivo; por los vecinos de Biescas ( Calgas del Narcea ), con una rueda de carro al rojo vivo; mientras al cuélebre que habitaba en una cueva de Salinas ( Castrillón ) se le intentó dar muerte de la misma forma, pero éste se arrojó al mar y enfrió la piedra que había tragado. También se cuentan numerosas leyendas acerca de cuélebres que salieron volando en dirección al mar, pero quedaron enganchados con sus enormes alas entre los árboles, donde murieron de inanición dando espantosos bramidos. Así, por ejemplo, los cuélebres que habitaban en sendas cuevas de Casazorrina y Figares, en el concejo de Salas.
Distintas representaciones de este animal mitológico en el arte asturiano pueden verse en la sillería del coro de la Catedral de Oviedo, en la iglesia de Santa María de Celón ( Allande ), en la iglesia de San Emeterio de Sietes ( villaviciosa ), así como en los escudos de armas del palacio de Mon ( San Martín de Oscos ) y del linaje de Labra ( Cangas de Onís ) y en algunos hórreos y paneras de estilo Villaviciosa, del siglo XVI.
                
El Cuelebre. En la mitología popular asturiana los dragones se llaman cuélebres, y tienen forma de serpiente, alas y una vistosa crin tras la cabeza.
FUENTES:
http://nomiresbajolacama.blogspot.com.es
http://www.asturiasnatural.com/mitologia/seres/cuelebre.htm
http://sobreleyendas.com/2008/08/28/el-cuelebre-la-sierpe-fantastica-de-asturias/
http://lascosasquenuncaexistieron.com/Articulos/510/mitologia-espanola-el-cuelebre
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