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2 de mayo de 2026

Asturias y la gran pandemia medieval

La Peste Negra
Propagación de la peste negra en Europa. Archivo del Blog.
La epidemia global que diezmó la población europea y también afectó al
«rincón» asturiano
Ciudadanos de Tournai enterrando víctimas de la peste negra. Miniatura de Pierart dou Tielt, c. 1353 (...). Saber más... WIKIPEDIA.
Por © Eduardo García. – El Blog de Acebedo.

El 13 de noviembre de 1348 murió el entonces obispo de Oviedo, Alonso Peláez. Había ejercido tan solo tres años, y el investigador noruego Ole J. Benedictow, autor del libro central sobre el tema, “La Peste Negra (1346-1353). La historia completa”, asegura que Peláez falleció a causa de la epidemia, pero este Peláez no figura en la lista de obispos estudiada, entre otros, por Fernández Conde. No se descarta un obispo interino por aquellas fechas. 
"La Peste Negra del siglo XIV fue un acontecimiento demoledor, más corrosivo que cualquiera de las brutales guerras medievales en Europa. En España afecta a todas las regiones, pero en intensidad muy distinta. La ausencia de fuentes muy explícitas para Asturias da a entender que la peste atacó menos aquí que en zonas del Levante, donde la población fue diezmada. Barcelona y Valencia pudieron perder hasta el 30 por ciento de sus habitantes".

1 de mayo de 2026

El legado de Severo Ochoa

Un gigante de la ciencia
Severo Ochoa, en 1958.Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias, 24 de septiembre de 1905 - Madrid, 1 de noviembre de 1993) fue un médico y científico español, nacionalizado estadounidense en 1956, de renombre internacional
Severo Ochoa en 1959 fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, junto al estadounidense Arthur Kornberg..
Monumento a Severo Ochoa en la Universidad Complutense de Madrid. (...). Saber más.... WIKIPEDIA.
Por © Pablo Álvarez. - La Nueva España.

Una mujer joven, 32 años, nacida en San Petersburgo llega a Nueva York. Aunque soviética de nacimiento, vivía en Francia y ha decidido cruzar el Atlántico para investigar en el laboratorio de un bioquímico asturiano ya prestigioso: Severo Ochoa. La colaboración resulta fructífera. 
"Un año después, bajo la dirección del científico luarqués, aquella científica, Marianne Grunberg-Manago, aísla por vez primera una enzima capaz de sintetizar (de producir en un tubo de ensayo) ácido ribonucleico (ARN). En la naturaleza, el papel del ARN resulta crucial en la transmisión de la información genética de padres a hijos. Estamos en 1953". 
Con este hallazgo, Ochoa y su discípula habían iniciado el tramo final de la carrera para descifrar el código genético. Algo muy grande. Tan grande como hacer realidad uno de los grandes sueños de la historia de la ciencia: «conocer el lenguaje esencial de la vida y de su transmisión de padres a hijos».