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27 de diciembre de 2022

La conquista de la democracia (y II)

El último intento de ruptura de la Transición: la huelga del 12 de noviembre
Ángel de la Victoria y la Paz de Valdepeñas (Ciudad Real) antes de ser destruido por una bomba de los GRAPO el 18 de julio de 1976. Fue construido por Juan de Ávalos en 1964 para honrar la «gesta» del ejército sublevado en 1936. Archivo Historia.

El antifranquismo plantó cara a la pretendida reforma de Suárez creando, en julio de 1976, la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS). Estaba integrada por las Comisiones Obreras (CCOO), la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Unión Sindical Obrera (USO).
Gente corriendo. (1975). Juan Genovés. Museo Nacional Centro De Arte Reina Sofía. (...) La inquietud de su vivo carácter siempre activo, su gran amor a la vida, y su mente despejada, fueron siempre, su motor transformador, así como también lo serían siempre, su comprometida lucha política, motivada, por fuertes convicciones, primeramente, sociales. Fue un miembro activo del Partido Comunista Español. (...). Saber más... Tomás Bartolomé.

Archivos Historia
Mediante esta organización sindical de carácter nacional se pretendía impulsar una huelga general el 12 de noviembre. Se organizaba en respuesta a las medidas económicas del Gobierno, que facilitaban el despido y disminuían las prestaciones por desempleo (González Madrid, 2008: 111). A la vez, se trataba de forzar una ruptura o una salida democrática antes de que Suárez ratificara en Cortes la ley de reforma política. Se tenía el convencimiento de que solo con el restablecimiento de las libertades y con un Gobierno elegido por la ciudadanía podrían tomarse medidas eficaces contra la crisis económica (Sartorius y Sabio, 2007: 115). La huelga del 12 de noviembre fue el último intento de derribo de la dictadura, el cual acabó en una derrota estrepitosa. Suárez dispuso fuertes medidas de seguridad. Ordenó a los gobernadores civiles de toda España que impidieran a toda costa la realización de manifestaciones ese día. De esa forma se denegaron las solicitudes de manifestación entrantes. Se hizo argumentando que las entidades sindicales peticionarias no tenían existencia legal. Esto, además, suponía afirmar que no disponían de capacidad organizativa fuera de actos ilegales.
Cartel de huelga. 12 de Noviembre, ¡A la huelga!: contra los salarios congelados, los despidos libres, la Reforma sindical. Biblioteca de la Fundación de Estudios y Cooperación de CCOO Andalucía.
Además, allí donde fue necesario se aplicó la violencia para intimidar a las centrales sindicales. No solo las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao experimentaron la represión gubernamental. Esta fue más allá y se trasladó hasta las pequeñas capitales de provincia como Albacete. Allí, las Fuerzas de Orden Público impidieron la toma de la calle por parte de la oposición (Martín García, 2008: 291). En definitiva, la huelga mostró tanto la capacidad de movilización de la izquierda política y sindical como sus límites durante estos momentos de la Transición (Molinero, Ysàs, 2018: 274). La represión desplegada y el autoritarismo de la dictadura impidieron una movilización cuya capacidad de derrumbar al franquismo era muy limitada. Suárez salió victorioso de aquel encuentro. Consiguió aprobar la Ley para la Reforma Política el 18 de noviembre de 1976, presentada como una “ley fundamental” más. Esta ley, en realidad, suponía un “fraude de ley” ya que “no reformaba nada, aunque significaba, con la sola convocatoria de elecciones generales por sufragio universal, el fin del Consejo Nacional y de las Cortes” (Ysàs, 2010: 75-76).  
Imagen de Alfonso Osorio, el general Gutierrez Mellado y Adolfo Suárez tras la positiva ratificación en Cortes de la Ley para la Reforma Política, 18 de noviembre de 1976. De izquierda a derecha, aparecen Alfonso Osorio, el general Gutierrez Mellado y Adolfo Suárez tras la ratificación en Cortes de la Ley para la Reforma Política el 18 de noviembre de 1976. Dos fueron las grandes reformas que recibió el texto enviado finalmente para su votación: una fue la reforma de las propias Cortes y la creación del Senado, donde el rey tendría capacidad para designar a cuarenta senadores; la otra fue la reforma del sistema electoral, en la que se pretendía establecer un sistema mayoritario que favoreciera al régimen de cara a futuras elecciones, a lo que se opusieron los reformistas, pues restaría credibilidad y legitimidad a unos comicios democráticos y al nuevo sistema. Archivo Historia.
De ahí el duro debate entre reformistas y el “búnker”, que se oponía a cualquier desmantelamiento del régimen. Finalmente se aprobó la moción por 425 votos a favor, 59 negativos, 13 abstenciones y 34 ausencias. El franquismo moría y se iniciaba, de manera oficial, la transición a una democracia. Pocos días después se convocaba un referéndum para que la población apoyara la reforma y, de esa manera, le otorgara legitimidad al proceso. Tras una intensa y corta campaña marcada por la censura del Gobierno a la oposición —que deslegitimaba el proceso por ser un “referéndum sin libertades”—, el día 15 de diciembre se celebró el plebiscito. La coacción gubernamental y el enorme aparato de propaganda estatal dieron sus frutos. El 94,17% votó a favor del sí, un 2,56% a favor del no, el 2,97% prefirió la abstención y un exiguo 0,3% voto nulo. La participación fue del 77,8% y la abstención rozó el 22,27%. En la práctica, esto le permitía a Suárez otorgar legitimidad al proceso de reforma controlada por los dirigentes franquistas.
Franco con Suárez. Suárez había ocupado importantes cargos durante el régimen franquista. (...). Saber más...Las historias de Doncel.

La oposición, de la ruptura a la reforma
La victoria de Suárez en noviembre de 1976 supuso un replanteamiento de las estrategias del antifranquismo. Desde el momento en que el pueblo español apoyó la reforma de Suárez la oposición se vio obligada a abandonar la idea de ruptura democrática y pasar a impedir que Suárez no diseñara una democracia a medida de la dictadura. Se iniciaba un contexto nuevo en el que la lucha se daría no solo en la calle, sino también en las urnas.Sin embargo, hasta ese momento el antifranquismo tuvo que batallar todas y cada una de sus libertades. No existía la libre sindicación ni el derecho a huelga, la capacidad de participación de la ciudadanía en sus entornos más inmediatos era prácticamente nula —como ocurría con los agricultores en la planificación anual de las campañas agrícolas, que nunca eran consultados—, seguía habiendo presos políticos en las cárceles, el control estatal de los medios de comunicación era prácticamente total y los partidos seguían ilegalizados. La matanza de cinco abogados laboralistas pertenecientes a CCOO y al Partido Comunista de España (PCE) por parte de la ultraderecha en Atocha el 24 de enero de 1977 resultó clave en el desarrollo de los meses posteriores. La gran manifestación organizada por los comunistas el día 26 afectó a los planteamientos de Suárez sobre la legalización del Partido Comunista al hacerle ver la enorme capacidad movilizadora de la izquierda (Ysàs, 2010: 49).
Cortejo fúnebre de las víctimas de los atentados contra los abogados laboralistas de Atocha. La asistencia fue masiva y se realizó en el más absoluto silencio, tal como había pretendido el Partido Comunista de España. El asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, pertenecientes al mismo despacho en el que trabajaba la ex alcaldesa de Madrid Manuela Carmena, fue uno de los momentos clave de la Transición, que revela la existencia de una alta conflictividad social y de un terrorismo de extrema derecha. Archivo Historia.

Por ello, el 8 de febrero de 1977 se modificaba la Ley de Asociaciones Políticas de 1976 para flexibilizar la inscripción de los partidos políticos. Poco a poco los principales partidos de la izquierda se fueron legalizando, como es el caso del PSOE a finales de febrero. La cuestión comunista resultó mucho más complicada, pues una parte del ejército estaba en contra de la legalización del PCE. La tensión tras los atentados de Atocha siguió creciendo. Entre enero y julio de 1977 la conflictividad social creció y las huelgas se multiplicaron como consecuencia de la crisis económica. Trabajadores de multitud de sectores comenzaron a movilizarse en reivindicación de mejores salarios y unas condiciones de vida dignas. Las protestas permeabilizaron más allá del tradicional movimiento obrero, o al menos de la imagen arquetípica que se tiene de él. Impregnaron a sectores como el de la hostelería, el de los agricultores y el campo, la educación y la sanidad. También el sector de las profesiones liberales, también conocidos como “trabajadores de cuello blanco”. Además, las protestas y sus motivos fueron tomando un cariz más político. Incorporaron la reivindicación de la democracia y de la amnistía de los detenidos por motivos políticos. Todo esto, sumado al contexto de violencia terrorista, conllevó un aumento de la inestabilidad política del país y el malestar del ejército. Este veía con malos ojos la legalización de los comunistas. No obstante, la mediación del rey Juan Carlos posibilitó que el ejército permaneciera sumiso al Gobierno. 
Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Saber más...Las historias de Doncel.
En aquellos momentos se temía un golpe de Estado militar y la regresión a una dictadura. El Consejo Superior del Ejército emitió un comunicado donde repudiaba la legalización. Acataba, por disciplina, “el hecho consumado en consideración a intereses nacionales de orden superior” (Powell, 2003: 12).
A pesar de todo, la legalización del PCE llegó el 9 de abril, en plena Semana Santa. Fue fruto de la lucha comunista en las calles y de la necesidad de Suárez de legitimar las elecciones generales de 1977. De no haber participado el principal partido opositor de la dictadura franquista, se hubiera deslegitimado gravemente la victoria de la UCD. La legalización, por tanto, se logró a golpe de manifestación. Sin embargo, supuso a su vez cesiones por parte del PCE. Por ejemplo, que renunciara a reivindicaciones históricas como la República y la bandera tricolor. Por otra parte, una vez legalizado, su capacidad de organización creció. Esto se vio reflejado en un mayor número de manifestaciones y huelgas a manos de las CCOO, fuertemente influenciadas por los comunistas.
La propaganda política tomaba las calles de las ciudades españolas Saber más...Las historias de Doncel.
La lucha contra el Gobierno reformista continuó durante los meses siguientes. El Real Decreto-ley 17/1977 de 4 de marzo sobre relaciones de trabajo causó muchas quejas y protestas en los trabajadores. Se trataba de un decreto “lleno de ambigüedades, desajustes e incumplimientos legales”. Además, disponía de varios artículos orientados no solo a la actualización de las relaciones laborales. También a asegurar un panorama político-social lo más estable posible de cara a unas futuras elecciones generales (Juliá, 1994: 209). Por ejemplo, en el artículo siete se establecía la prohibición de la ocupación de los centros de trabajo durante la huelga. En el sexto, la posibilidad de sustituir a los trabajadores por otros ajenos a la empresa, en caso de que no se garantizara “la prestación de los servicios necesarios para la seguridad de las personas y de las cosas […] y cualquier otra atención que fuese precisa para la ulterior reanudación de las tareas de la empresa”.
Agricultores de Ciudad Real sujetan una pancarta en la que se puede leer «Unión de Campesinos de la Mancha». Este sindicato de carácter progresista apoyaba las tractoradas y las reivindicaciones del campo español. Al fondo se pueden ver los tractores aparcados en los arcenes como manera de protesta contra los altos precios y la política agraria del Gobierno de Suárez. Archivo Historia.

El campo, la transición y la democracia
La presión de los distintos movimientos sociales obligó a Suárez a promulgar el decreto de libertad sindical —y el fin de la sindicación obligatoria— el 4 de abril. Esto supuso un auge de las asociaciones sindicales afines al antifranquismo. Repercutió especialmente en el campo, donde surgieron numerosos sindicatos y organizaciones profesionales agrarias (OPAS), Estas, no obstante, defendían especialmente los intereses de los agricultores propietarios. En consecuencia, la mayor libertad sindical se plasmó en una mejor organización del campo. Esta trajo consigo la realización de tractoradas, Consistieron en ocupar los arcenes de la carretera con los vehículos de labranza. Se produjeron varias tractoradas entre 1976 y 1979, las cuales lograron arrastrar a buena cantidad de agricultores. Fueron las más potentes las de 1977, con la concentración de 108.000 tractores que protestaban por los altos precios de los productos agrarios.
Las elecciones generales de 1977 (...). Las primeras elecciones democráticas en España tuvieron lugar el 15 de junio de 1977, y son las que dieron lugar a las Cortes constituyentes que, año y medio después, aprobaron la Constitución española: fue la primera ocasión en la que los españoles votaron de forma libre, algo que no ocurría desde la República, pocos meses antes de que estallara la Guerra Civil tras el golpe de Francisco Franco que dio lugar a una larga dictadura. (...). Saber más... El Confidencial. 

Desde 1936: las primeras elecciones generales
Las elecciones generales de junio de 1977 se desarrollaron en medio de este crecimiento de la conflictividad social. En marzo, Suárez aprobaba por decreto una ley electoral que beneficiaba a las zonas con menor presencia demográfica. Era, por tanto, favorable al voto conservador. Además, se excluía a los jóvenes menores de 21 años para las votaciones. Esto reducía más todavía el voto hacia las fuerzas de la izquierda. Una ley electoral formulada, por tanto, para favorecer a las fuerzas procedentes del franquismo (Sabio, 2006:95). Entre ellas, la UCD de Suárez. Finalmente, tuvieron lugar los comicios el 15 de junio. Se trataba de las primeras elecciones generales en democracia desde las de febrero de 1936. La UCD cosechó buenos resultados gracias a su implantación en el medio rural, logrando el 34,4% de los votos y 165 diputados. El PSOE, segunda fuerza, alcanzó el 29,32% y 118 escaños; el PCE lograba la tercera posición con un 9,33% y 20 diputados y Alianza Popular obtenía 8,21% y 16 representantes. Sin embargo, los partidos republicanos no pudieron presentarse a las elecciones, lo que le restó legitimidad a estos comicios. No obstante la sola participación del PCE, en calidad de principal partido antifranquista, bastó para validar las elecciones de 1977.
Santiago Carrillo y Adolfo Suárez. (...). La legalización del PCE, dio legitimidad al proceso. La legalización del PCE, auténtica bestia negra del ejército y del llamado "búnker" franquista (los sectores más inmovilistas) se produjo después de los asesinatos de abogados laboralistas de Atocha. El ejercicio de responsabilidad y serenidad del Partido Comunista y su líder Santiago Carrillo tras dicho atentado, y la valiente determinación de Adolfo Suárez, presidente del gobierno, se encuentran detrás de este proceso. (...). Saber más...Las historias de Doncel.

La consolidación de la democracia, un tema todavía pendiente
Algunos autores han afirmado que tras las elecciones generales de 1977 la vuelta atrás ya era impensable. Pero lo cierto es que hasta 1982 no puede darse como finalizada la Transición. En 1977 se constituyó el primer parlamento elegido democráticamente desde 1936. Sin embargo, las libertades no fueron alcanzadas de forma plena hasta finales de 1978. Ya ratificada la Constitución Española, se siguieron empleando leyes del periodo franquista para evitar huelgas y manifestaciones. Adolfo Suárez fue adaptándose a las circunstancias abriendo y cerrando la mano en función del momento. Con ello, dificultó la acción de los movimientos vinculados al PCE y facilitando aquellos cercanos al PSOE —como ocurrió con las CCOO y la UGT—. España había llevado a cabo unas elecciones generales. Iniciaba su definitiva transición hacia un sistema democrático, pero aún no se había consolidado como tal. 
Cortejo fúnebre en Vitoria (1976). La multitud acompaña a los ataúdes de los muertos por el ataque de la policía franquista. Archivo Historia.

Todavía quedaba la celebración de elecciones municipales, que no se realizaron hasta 1979. No obstante, Suárez necesitaba de los ayuntamientos para asegurar su proyecto político en el campo. No obstante, estaban aún dominados por franquistas situados en la órbita de UCD. Faltaban por completar otras cuestiones. Entre ellas, la organización territorial, la creación de una Constitución democrática o el pleno reconocimiento de todos los partidos políticos. También la eliminación de la vieja legislación franquista. No se había dado aún tampoco el relevo institucional en el Gobierno, consistente en que otro partido sin conexiones con la dictadura gobernara el país. Quedaba, por tanto, todavía un largo camino para que la sociedad española conquistara una democracia plena.
El Ángel de la Victoria y la Paz en la actualidad. Archivo Historia.

BIBLIOGRAFÍA.
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  • Ysàs, Pere: “La transición española. Luces y sombras”, Ayer, nº 79, 2010, pp. 31-57.
«El abrazo», 1976, obra cumbre de Juan Genovés. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.

FUENTE: DIEGO RUIZ PANADERO. Publicado por Archivos Historia el 10-04-2020. Ver enlace.
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AUTORES.

Diego Ruiz Panadero. Doctorando de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.
 Graduado en Humanidades: Historia Cultural por la Universidad de Castilla-La Mancha y Máster en Investigación en Letras y Humanidades por la misma universidad. En la actualidad desarrolla su actividad como Personal Investigador en Formación en el área de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid gracias a un contrato predoctoral UCM-Banco Santander (CT82/20-CT83/20) que se halla integrado en el proyecto de investigación Interacting Francoism. Entanglement, Comparison and Transfer between Dictatorships in the 20th Century, (PGC2018-096492-B-I00). Dirigido por el doctor José María Faraldo Jarillo, su tesis se centra en la investigación de la cultura política comunista española y sus transformaciones durante el franquismo y la transición, prestando especial atención al ámbito del exilio y el trabajo del Partido Comunista de España en los países de Europa del Este. (...). Saber más... Universidad Complutense de Madrid.

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Esta página se editó por última vez el 11 de junio de 2023 a las 06:36 horas.

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