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1 de junio de 2022

La palabra de las piedras (I)

Luces en la oscuridad
El cabo de Torres es un cabo situado en la costa del mar Cantábrico, más concretamente en la zona occidental del concejo de Gijón, (Asturias). (…). Saber más... Wikipedia.

En la tarde del 19 de julio de 1924 dos destellos iluminaron el Cantábrico a la altura del Cabo Torres. El promontorio donde se asienta el castro más extenso de Asturias, unas cinco hectáreas, estrenaba faro
Faro del Cabo Vidio. Foto Miki López. El cabo Vidio se encuentra en el litoral asturiano en el concejo de Cudillero y cercano a la población de Riego de Abajo, en la parroquia de Oviñana (España). Wikipedia.

El blog de Acebedo
Era un punto y seguido a una historia que se pierde en el pasado. Cuentan que el castro de la Campa Torres pudo haber tenido un faro romano, la luz que marcaba el final de la tierra conquistada. Un “hasta aquí hemos llegado” que tenía algo de trofeo y algo de mensaje. En cualquier caso, un faro símbolo de cuya trayectoria apenas sabemos nada pero que habrá sido útil en una época en la que el comercio marítimo de cabotaje ya tenía protagonismo en la costa septentrional de Hispania. Y aún más atrás en el tiempo, la Campa Torres, quizá el poblado de Noega del que hablan las crónicas romanas, habrá tenido sus hogueras rompiendo la oscuridad sobre ese mar de las tinieblas perpetuas, como fue conocido el Atlántico. La hoguera une y nos señala en el paisaje; el fuego contra los malos augurios, frente a las incertidumbres; lumbre que brota de la tierra para señalar al mundo que aquí habita un pueblo. Los dos destellos cada diez segundos siguen abriéndose paso desde el Cabo Torres en las noches asturianas, aunque ahora los emita un faro plenamente automatizado, con alcance de 18 millas, a más de ochenta metros sobre los acantilados. Quince faros, desde el de Tapia de Casariego al de San Emeterio, componen hoy ese mapa asturiano de luces en la oscuridad.»
Los dos bifaces y el pico triedro. Foto Miki López.
Una presencia humana de más de cien mil años
Tras las luces hay una historia que dura milenios, un recorrido por tiempos remotos que desde hace un puñado de décadas tratamos de desentrañar. En el Museo del Parque Arqueológico de la Campa Torres la primera vitrina muestra tres pequeñas piezas Éticas, dos bifaces y un pico triedro. Tienen la belleza del objeto desnudo y emociona pensar que han sido talladas por manos que nos precedieron. ¿Hace cuánto? Son herramientas del Paleolítico Inferior, periodo que llegó hasta los 127.000 años. Las piezas del Museo no se hallaron in situ sino en emplazamientos secundarios (desplazados), provienen de las inmediaciones del castro y consolidan la idea de que ese entorno cantábrico del área central asturiana estuvo poblado desde los confines paleolíticos. Todas las ciudades tienden a “comerse” su pasado remoto, pero el municipio gijonés ha sido fuente generosa de industria lítica del Paleolítico Inferior (o Antiguo). 
La arqueóloga María Noval Fonseca y el profesor de Prehistoria y director de Patrimonio del Gobierno regional, Adolfo Rodríguez Asensio. (…). Saber más... Terrae Antiqvae.

Adolfo Rodríguez Asensio y María A. Noval enumeran muchos de esos puntos de hallazgo de material en su libro “Gijón antes de Gijón", con frecuencia asociados a movimientos de tierra para la construcción de viales, como ocurrió en la ronda exterior a mediados de los años 90 del pasado siglo. Pero también en Tremañes, Roces, Contrueces y Viesques, tanto a la altura de la referida ronda exterior como en actuales terrenos del campus universitario. Solo en Viesques los arqueólogos documentaron casi 200 piezas Éticas de cuarcita, entre ellas bifaces, raederas, lascas, raspadores y núcleos. Asensio y Noval mencionan expresamente esos dos pequeños bifaces y el pico triedro de la Campa, “realizados con técnica de percusión directa y con características del Paleolítico Antiguo”. Es lógico suponer, pues, que parte del actual municipio de Gijón haya estado poblado desde que hay presencia humana en Asturias. Un matiz: una cosa es presencia y otra, poblamiento estable. La Campa Torres, con su etapa prerromana y el posterior periodo de romanización, tan solo representa unos minutos en el gran día de la Historia local. Pero son unos minutos clave en los que se fraguó nuestra esencia.
Mandíbula con tres molares de la Campa Torres. La mandíbula, se expone en una de las vitrinas del Museo de la Campa Torres. Foto Miki López.
Una mandíbula llena de preguntas
La falta de restos humanos es una constante en el mundo castreño, una cultura de rituales funerarios ajenos a la inhumación de los cuerpos. Si hubiera habido enterramientos sería descabellado pensar que a estas alturas de la investigación no hubieran aparecido restos en alguno de los numerosos castras excavados. En el interior de los poblados no hay cementerios; en el exterior, no se han encontrado aún. Lo que las comunidades prerromanas del Noroeste peninsular hacían con sus muertos es hoy un intrigante misterio. Culturas pertenecientes a esas mismas comunidades indígenas en el resto de la Península están plagadas de necrópolis, como las de los vacceos o los vetones, por otra parte, fronterizas con tierra astur. Pero en la Campa han aparecido tres restos. El más significativo es la mitad de una mandíbula con tres molares. Son los primeros restos humanos astures conocidos. La mandíbula, que se expone en una de las vitrinas del Museo de la Campa Torres, corresponde a una persona de entre 25 y 30 años. Los investigadores han podido constatar patologías periodontales. 
Sala del Parque Arqueológico y Natural Campa Torres se encuentra en el concejo de Gijón, junto a la costa, y tiene 50.000 metros cuadrados. El castro consta de varias áreas diferenciadas: el edificio de recepción, situado a la entrada del Parque, el yacimiento arqueológico y el edificio principal, ubicado en un antiguo búnker construido durante la Guerra Civil española. (…). Saber más... Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres.

Un diente presentaba una caries. Sorprende toda esa casuística en alguien relativamente joven (mucho menos “joven” en el tiempo que le correspondió vivir que, en la actualidad, porque hay que pensar que en los siglos de cultura castreña la esperanza de vida al nacer quizá no sobrepasara los cuarenta años). Con todas las reservas, Maya determinó un sexo femenino para los restos. La cronología de esa mandíbula misteriosa es difícil de concretar. Aparece en un nivel aparentemente posterior a la fundación de la muralla, cuya datación no baja del siglo V a. C., y por tanto hay que presuponer a esos restos una antigüedad muy elevada. 
Sala del Parque Arqueológico y Natural Campa Torres se encuentra en el concejo de Gijón, junto a la costa, y tiene 50.000 metros cuadrados. El castro consta de varias áreas diferenciadas: el edificio de recepción, situado a la entrada del Parque, el yacimiento arqueológico y el edificio principal, ubicado en un antiguo búnker construido durante la Guerra Civil española. (…). Saber más... Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres.
Los investigadores plantean una hipótesis relacionada precisamente con el levantamiento de esos muros defensivos: el sacrificio fundacional, algo parecido a un “peaje” cruento que, con sentido trascendente, oficializara una determinada construcción. Este tipo de sacrificios son un denominador común en muchas culturas antiguas. Además de la mandíbula aparecieron en otras zonas del yacimiento dos huesos infantiles fechados entre finales del siglo II a. C. y el siglo I a. C., uno de los cuales podría pertenecer a un feto o un niño recién nacido. El otro, algo mayor. En todas las culturas prerromanas en la península Ibérica los cadáveres infantiles solían tener tratamiento aparte. Para empezar no se enterraban (cuerpos o cenizas) en las necrópolis de los mayores, sino en zonas específicas como, por ejemplo, los subsuelos de las viviendas. Era una forma de que permanecieran en casa.
Estructura rectangular de la Campa Torres con compartimentación de espacios al estilo romano. Al fondo la acrópolis del poblado y tras ella la muralla. Foto Miki lópez.
El fuego que devoró al bosque
Y de nuevo el fuego. Pero esta vez con dimensiones catastróficas. Las excavaciones en el castro de la Campa Torres sacaron a flote los inequívocos restos sedimentológicos de un incendio ocurrido a inicios del siglo XII o finales del XI a. C„ sin que se pueda saber la causa. La Campa es una llanada, una rasa costera azotada por los vientos, y cuesta trabajo creer que, en sus más inmediatas cercanías, casi al lado del foso y las murallas del poblado, las condiciones climáticas hubieran permitido esa masa forestal densa que se fue a pique hace más de tres mil años. Bajo tierra, felizmente enclaustrados, quedaron cientos de restos de madera quemada. De una selección de casi 250 fragmentos y del análisis de muestras sabemos que el roble era la principal especie del bosque de la Campa, pero que también eran muy abundantes los cerezos silvestres (Prunus avium) y la hiedra común (Hederá helix). Y retamas de hoja amarilla, y brezos y tojos... monte bajo que ejercería de sotobosque de las masas de roble. Los arqueólogos creen que el bosque de la Campa Torres se circunscribía a la ladera sur, más abrigada de los vientos y más al calor del sol del mediodía. 
Recreación del castro de Noega. Los cilúrnigos eran astures pertenecientes al clan de los luggones. Eran uno de los veintidós pueblos que cita el escritor Plinio el Viejo. Los cilúrnigos vivían en el actual territorio de Gijón (Asturias) en concreto, en la Campa Torres o el castro Oppidum Noega. (…). Saber más... Lliga Celta d'Asturies.

Lo cierto es que aquel incendio tuvo consecuencias devastadoras porque fue de combustión lenta, de los que duran muchos días y acaban con todo rastro de vida vegetal. Nunca jamás los robles volvieron a colonizar la Campa. Desde el corazón de esa llanura costera hoy sembrada de restos de construcciones de piedra, el visitante tiene la sensación, un tanto alucinatoria, de centralidad. El mundo parece girar en torno al castro, hectáreas verdes y peladas que disfrutan de las alturas y desde las que se pueden recorrer visualmente mares y montañas. El entorno imprime carácter de fortaleza. La Campa como lugar inexpugnable fue una de las ideas que hicieron fortuna cuando a principios de los años ochenta las labores de investigación arqueológica dentro del llamado Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas comenzaron a dar sus frutos. Y se supo del foso, del antefoso, de las murallas de módulos y de los bastiones que las unían. ¿Quién podía entrar a la fuerza aquí, en un poblado rodeado de murallones sobre los que rompen las olas y con una estructura defensiva tan potente como bien pensada?
Parte de la Muralla (estructura defensiva), de la Campa Torres. Foto: Miki López.
Todo castro tiene un componente de resistencia. 
La Campa Torres ha sobrevivido a una interminable lista de asedios, que no son los que se podría sospechar, con las tropas de Roma como protagonistas (no, al menos, que se conozca). En pleno siglo XXI la Campa sigue asediada por fuerzas mucho más poderosas que las legiones romanas, por una industrialización galopante que ha modificado paisajes y quebrado perfiles. A un lado, a los pies del castro, un monstruo al que llaman El Musel, que con el paso del tiempo se atrevió a ir mucho más allá que la geología del Cabo Torres para ganar terreno al Cantábrico. Por otro, el entorno de la ría de Aboño, con sus chimeneas térmicas y, sin solución de continuidad, otros murallones, otros fuegos, que tienen que ver con la siderurgia y con el acero.
Vista general de la Campa Torres. Se trata de un enclave que desde tiempos antiguos fue habitado por diferentes tribus, así como por los romanos como atestiguan los restos y yacimientos arqueológicos que jalonan la zona del cabo de Torres, así como el cercano Monte Areo. Por todo esto podemos destacar los siguientes yacimientos arqueológicos como son las instalaciones del Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres y contemplar los restos del yacimiento arqueológico del oppidum Noega, un primitivo castro donde vivián los Cilúrnigos. (…). Saber más... Urbipedia.

FUENTE: «LA CULTURA CASTREÑA ASTURIANA». LA CAMPA TORRES EN EL CENTRO DEL MUNDO. Libro nº 4. Págs. Desde la 10 a la 47. Textos de Eduardo García. Asesoramiento científico: Ángel Villa Valdés. Fotografía: Miki López. La Nueva España. Transcripción: El Blog de Acebedo.
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AUTORES.

Eduardo García García (Oviedo, 1957)
, escritor y periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Afincado desde niño en Gijón, promovió y coordinó la Biblioteca Gijonesa del siglo XX, editada con el patrocinio del Ayuntamiento de Gijón, siendo autor además del primer título de la colección, "Un tiempo, una ciudad, las fotos de un siglo". Otros libros de este periodista asturiano son "La transición en Asturias"; "Asturias, un viaje al paraíso", "La Gota de Leche" y "Un Ayuntamiento al Norte". Otros libros de este periodista asturiano son "La transición en Asturias"; "Asturias, un viaje al paraíso", "La Gota de Leche" y "Un Ayuntamiento al Norte". La Nueva España.

Ángel Villa Valdés. Ángel Villa Valdés ejerce como arqueólogo en el Museo Arqueológico de Asturias. Con anterioridad, desde el Servicio de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, dirigió el Plan Arqueológico del Navia-Eo, programa por el cual se planificaron, entre 1995 y 2009, las intervenciones arqueológicas en los yacimientos del occidente de la región, tanto en las tareas de excavación como de conservación, restauración y musealización del patrimonio arqueológico. Desarrolla su trabajo en ámbitos diversos de la Prehistoria y Antigüedad con particular atención a la investigación del mundo castreño y la minería aurífera antigua, temas sobre los que desarrolló su Tesis Doctoral, trabajo galardonado con el Premio Extraordinario de la Universidad de Oviedo. Ha sido responsable de numerosas intervenciones arqueológicas en los castros más relevantes del occidente de la región como Coaña, Pendia o Chao Samartín y es autor de un centenar de artículos científicos. Seguir leyendo... FUENTE: LinkedIn.

Miki López. Fotoperiodista asturiano, jefe de fotografía del diario La Nueva España, especializado en fotografía documental y fotografías de Asturias. Es autor de más de una decena de libros de temática asturiana. Etnografía, cultura y paisajes forman parte de los trabajos más habituales de este fotógrafo asturiano que lleva más de 25 años dedicado al fotoperiodismo en Asturias. Comenzó su carrera profesional como fotógrafo en La Voz de Asturias en el año 1991. Sus fotografías ilustraron reportajes en revistas como Tiempo, Interviu y El Semanal. Es autor, junto con el periodista Eduardo Lagar, de la serie de reportajes "Asturias, Siglo XXI". Fue un proyecto del diario La Nueva España que analizaba la situación de los 78 concejos de asturianos en el cambio de milenio. Desde 2010 es formador de alumnos en prácticas para los Centros Integrados del CISLAN de Langreo y el IES Aramo de Oviedo. Fuente: MIKI LÓPEZ.

La Nueva España ha sido testigo de la historia de Asturias durante los últimos 80 años. El rigor y la calidad de la información ha situado este medio de comunicación como el líder indiscutible, a gran distancia de sus competidores, de la prensa escrita diaria en el Principado de Asturias. LA NUEVA ESPAÑA es el periódico de referencia de Asturias, los asturianos de todas las edades lo prefieren según reflejan todas las encuestas, y al elegirlo cada día no sólo lo han confirmado como líder indiscutible de la prensa asturiana, sino que lo han convertido en uno de los principales periódicos de España, pues así lo expresan su difusión y su número de lectores. DELEGACIONES. LA NUEVA ESPAÑA cuenta con 6 ediciones; General, Gijón, Avilés, Cuencas, Oriente y Occidente, que se confeccionan en las redacciones de Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres y Langreo, a las que se suman una amplia red de corresponsales. FUENTE.

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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