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19 de junio de 2019

Uno de los hijos más ilustres que tuvo Mieres a lo largo de la historia

José Antonio Sampil Laviades
José Sampil hacia el año 1800. (Museo de Bellas Artes de Asturias). Del libro "Tres Cuartos de Siglo de Mieres (1900-1975), de Alberto Montero
José Antonio Sampil y Laviades, nació en el barrio de Oñón el 9 de noviembre de 1756 era hijo de un importante comerciante de la villa, José Sampil estudió sus primeras letras en Mieres, para pasar posteriormente a Oviedo, donde cursó estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote
Ilustración de Alfonso Zapico
La Nueva España.
Según revela su biógrafo Alberto Montero Prieto, entre 1783 y 1793 aparece como cura y presbítero en la iglesia parroquial de San Juan. Es en ese tiempo, concretamente en 1791, cuando es citado de forma elogiosa por Jovellanos en sus diarios, tras disfrutar de una comida en la casa familiar camino de Gijón, buena persona y leal hasta el extremo, fue un amigo incondicional de Jovellanos, hasta el punto de que cuando éste cayó en desgracia y se le desterró a Mallorca -primero al monasterio de la Real Cartuja y más tarde a la prisión del castillo de Bellver-, lo dejó todo para ponerse a su total disposición como intermediario ante el rey para lograr su libertad. La historia de esta misión la escribió él mismo en una extensa Relación, cuyo resumen pudo publicar un siglo después el erudito gijonés Fermín Canella. Ahora, se lo cuento en esta página intentando que conozcan los detalles más importantes de la aventura que vivió nuestro paisano en el lejano año de 1801.
Alberto Montero Prieto. Foto de Julio León. Del libro "Tres Cuartos de Siglo de Mieres (1900-1975). Del libro "Tres Cuartos de Siglo de Mieres (1900-1975), de Alberto Montero
Todo comenzó cuando el religioso, preocupado por la penosa situación que estaba viviendo el ilustrado gijonés, quien había pasado de ser ministro de Gracia y Justicia a estar encarcelado por orden del caprichoso Godoy, se dirigió a uno de sus amigos íntimos, Juan Arias de Saavedra, entonces consejero de Hacienda, para interesarse por él y ofrecerse como mediador para llevar sus peticiones a la Corte. Jovellanos gozaba en aquel momento de un gran prestigio entre los españoles de progreso que estaban obligados a ocultar su simpatía por el prócer y, por eso, cualquier plan en su favor debía hacerse en la mayor discreción. Con esta premisa, Juan Arias, después de consultar con Pedro de Valdés Llanos, otro de los fieles al gijonés, tomó en consideración la propuesta de Sampil y le ordenó que partiese en secreto hacia Madrid para esperar instrucciones. Así se inició la misión del mierense, que llegó a la capital en el mes noviembre, para alojarse en casa de su primo Antonio García Tuñón. Una vez acomodado, comenzó a entrevistarse, siempre en las sombras, con otros amigos del cautivo, como Ángel Colodrón y la condesa de Montijo, hasta que recibió unas representaciones escritas por él ilustre cautivo, en las que narraba los abusos que estaba padeciendo en Mallorca y solicitaba su amnistía, con el objeto de que las hiciese llegar al rey Carlos IV sin que cayesen en manos de sus enemigos en la Corte.
Jovellanos por Goya (1.798). Museo del Prado. Del libro "Tres Cuartos de Siglo de Mieres (1900-1975), de Alberto montero
El segundo paso de Sampil consistía en encontrar al intermediario adecuado, un alto funcionario llamado Mallo que pasó a la historia por haber sido uno de los amantes de la reina María Luisa, engañando incluso al propio Godoy, que también lo era. Dicen que un día Carlos IV le preguntó a su valido qué pasaba con él, que todos los días tenía coches y caballos nuevos. «Señor - fue la respuesta- Se sabe que a Mallo lo mantiene una vieja, fea, que roba a su marido para pagar a su amante». En fin, el tal Mallo, además de gigoló también era hombre de dudosa lealtad y, por si acaso, antes de entregarle los papeles, el de Mieres tomó la precaución de sacar dos copias. Una la cosió en el forro de la chaqueta de su primo y la otra la dejó en las oficinas del marqués de Villafranca y luego, sin más equipaje que su breviario, emprendió viaje para San Lorenzo del Escorial, donde se encontraban el rey, la reina y sus dos queridos. Después de encontrar alojamiento en la villa, se dirigió a buscar a su contacto y esperó hasta que lo vio salir hacia uno de sus lujosos carruajes, entonces le pudo entregar la carta y quedó en encontrarse casualmente con él en uno de los pasillos de palacio, pero, mientras tanto, siguió buscando la oportunidad de encontrarse directamente con el monarca e incluso estuvo a punto de logrado una vez, en mitad de un camino, cuando unos ojeadores le dijeron que el rey iba a cazar por aquellos lugares, aunque lo pensó mejor y continuó el viaje hasta Madrid.
Ilustración de Alfonso Zapico
Cuando llegó a las afueras de la villa, dejó el calesín para no llamar la atención y se dirigió apresuradamente a casa de su primo, quién le confirmó su desconfianza en el entorno de Mallo. No se equivocó. Unos dijeron que fue denunciado por espías asturianos en la Corte, y otros que por los porteros del mismo Mallo en El Escorial, pero el caso es que la denuncia llegó, y una tarde, cuando el presbítero mierense estaba escribiendo a uno de sus contactos en Cataluña, entró en la habitación el juez José Marquina, alcalde de Casa y Corte, con un grupo de alguaciles que se lo llevaron, a él y a sus papeles. Afortunadamente, en aquel momento tuvo la habilidad de saber disimular y así pudo salvar a su protector con unas palabras fingidas: «Adiós, primo, perdóname este mal rato que te di y el no haberte manifestado el motivo de mi venida a Madrid», pero lo que no pudo evitar fue que a él lo condujesen a la cárcel de la Corona, en la calle Cabeza. Allí estuvo, de momento en una celda limpia y enseguida en un infame calabozo subterráneo, explotado por sus cuidadores, que llegaron a la ruindad de comerse a veces las escasas raciones que debían entregarle a diario, de manera que, entre la humedad, el hambre y la falta de movimientos, no tardó en enfermar y estuvo a las puertas de la muerte «con intensa calentura». Mientras tanto, su primo Tuñón tampoco estuvo quieto: se preocupó de llevarle una pequeña cama y algo con lo que alimentarse, mientras avisaba a Arias de Saavedra, que también estaba vigilado, y a su gente de Mieres, de lo que estaba pasando.
Ilustración de Alfonso Zapico
A mediados de enero, llegó hasta la mazmorra el juez Marquina para tomarle declaración y preguntar por los papeles que le habían incautado la tarde de la detención, pero la única respuesta que pudo obtener fueron sus palabras de indignación cuando supo que el rey aún no los había leído, «pues sufriría contento prisión y padecimientos si las representaciones hubiesen llegado a las reales manos». Cuando terminó el interrogatorio, se dictaron los cargos y de nuevo el alcalde tuvo que oír sus protestas sobre las desgracias de la Patria y la perfidia de Godoy. Ante su negativa a entregar las notas de Jovellanos fue devuelto a la celda, aunque esta vez le dejaron recibir algunas visitas e incluso libros para distraerse, algunos en francés, idioma que conocía precisamente gracias a las enseñanzas de su ilustre amigo; pero la reclusión le trajo otra vez la enfermedad y la desesperanza, hasta que, por fin, el día 13 de abril, se declaró su libertad provisional, con las condiciones de que permaneciese en Asturias, vigilado por su obispo y de que él mismo costease hasta allí su viaje y el de los alguaciles que componían su escolta. Antes de la partida, aún tuvo tiempo para recibir las felicitaciones de su primo y de los partidarios de su causa que pasaron a despedirle: Antonio Posada, José Argüelles, archivero del Consejo de Guerra, José Acebedo, Antonio Vázquez Prada, el ama de llaves de Juan Arias de Saavedra, en su nombre, y don José Gil, apoderado del marqués de Camposagrado en Madrid, quien le dio una alegría al hacerle saber que se habían hecho numerosas copias de las representaciones de Jovellanos, que ya estaban en las embajadas extranjeras e incluso circulando por los círculos de la Corte.
Casa natal de José Sampil en Oñón, hacia el año  1920. La casa actualmente está desaparecida
Sampil contó en su relación como se despidió llorando de su compañero de cárcel antes de subir a una calesa, rumbo a sus montañas. Tardó seis días en llegar a León y, sin detenerse en su casa de Mieres, se presentó al obispo de Oviedo. El prelado Llano Ponte lo trató con escasa consideración y le ordenó presentarse ante él diariamente a pesar de sus quejas porque aquel trámite le impedía desplazarse hasta Gijón para arreglar los papeles de Jovellanos, y le dificultaba incluso su obligación de decir misa diaria. José Sampil, acabó retirándose a Mieres, haciendo allí una vida solitaria, alejado no solo de las actividades mundanas sino incluso de sus vecinos, y sólo abandonó la villa cuando se vio forzado a comparecer en Oviedo para desmentir las calumnias que de vez en cuando se hacían circular sobre sus manejos contra la monarquía. El fiel amigo de Jovellanos fue, como buen ilustrado, hombre de muchos saberes y ocupó sus últimos años distrayéndose con actividades tan distintas como la relojería, la carpintería o la escritura. Publicó dos curiosos libros, ambos dedicados a su mentor: «El jardinero instruido», un tratado de cultivo y poda de los árboles frutales, y el «Nuevo plan de colmenas», donde se describe la organización de las abejas y el aprovechamiento de su trabajo. Como todos los liberales, volvió a sufrir persecución con la llegada al trono del infame Fernando VII y concluyó su vida a la edad de 72 años, en septiembre de 1829. Su figura cayó pronto en un olvido del que nunca ha logrado salir. Es más, en su concejo natal no hay ni una simple placa que recuerde a quien, en opinión del profesor José Caso, fue uno de los hijos más ilustres que tuvo Mieres a lo largo de la historia.
Portada Nuevo Plan de Colmenas. Ayto de Mieres
FUENTE: ERNESTO BURGOS, HISTORIADOR. Publicado por la Nueva España
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AUTORES.

Ernesto Burgos Fernández (historiador)
Nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957. Historiador, columnista y biógrafo, éstas son algunas de las facetas de un Ernesto Burgos que rescata con talento personajes y anécdotas de nuestra historia. Un notorio investigador y gran divulgador. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006). Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón. En el año 2016 el reconocido historiador mierense fue distinguido con el reconocido galardón anual de “Mierense del año”. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Coautor de los libros de texto «Entre amigos» (Conocimiento del Medio) para Asturias y Cantabria (2002); coordinador de la revista de Ciencias Sociales «Cuadernos de Mieres» (2001-2002); experto en la cultura y la historia de las cuencas mineras asturianas. Ha impartido varios cursos sobre el patrimonio arqueológico de Aller, Lena y Mieres y defendido ponencias sobre su temática en jornadas y congresos. Desde los años 70 escribe desinteresadamente artículos para numerosas publicaciones, álbumes y periódicos locales (Esquisa, Mieres 30 días, La Voz de Ujo, Camín de Mieres, Mieres, El Carbón, Por tierras del Caudal, Aula de Paz…). Ha sido pregonero en las fiestas de Santa Bárbara (2002); La Teyerona (2006); San Xuan de Mieres (2007) y Santa Cruz (2011). Histórico militante republicano. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Biógrafo de los revolucionarios mierenses Manuel Grossi Mier («Cartas de Grossi». 2009) y Jesús Ibáñez («Y el verbo se hizo furia». Semana Negra 2010), también ha prologado a varios autores asturianos. Colaborador del diario asturiano La Nueva España, donde ha firmado las series: «El patrimonio de Las Cuencas» (1998-2000); «100 años de historias y andanzas» (2000-2002) y «Los personajes de nuestra historia» (2003-2004). Desde febrero de 2005 mantiene ininterrumpidamente la página semanal «Historias heterodoxas»FUENTE:

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).  Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).  Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de cuatro tomos.  Esta magnífica obra es un auténtico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte". En un paréntesis, entre el segundo y tercer volumen de La balada del norte, Zapico completó Los puentes de Moscú (Astiberri, 2018), para mostrar de nuevo su faceta como reportero gráfico al poner el micro al diálogo entre el político Eduardo Madina y el músico Fermín Muguruza. Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…). Foto Wikipedia - Twitter

EL BLOG DE ACEBEDO (Antología de Historia). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío nella”

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