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16 de marzo de 2018

"Reflexión" sobre la Asturias industrial

Esbozo de tres Asturias económicas
Patrimonio Industrial. Revista Montsacro
Los expertos consideran, años después del "informe ERA", que la región es mucho más competitiva que entonces, aunque sigue sin aprovechar todo su potencial
Ensidesa desde el otro lado de la ria de Aviles. Avilés y su historia industrial. (Asturias Central)
Entre 1992 y 1994, un equipo de economistas, sociólogos y geógrafos elaboró, por encargo del Principado y bajo la dirección del catalán Manuel Castells, catedrático de la Universidad de Berkeley (California), elaboraron el trabajo "Estrategias para la Reindustrialización de Asturias" (ERA), una obra con bases científicas que sus autores concibieron, aseguraban entonces y reafirman ahora, como un instrumento para suscitar en la sociedad asturiana la reflexión acerca de los colosales desafíos económicos que tenía por delante. Reflexión sobre "la Asturias que fue, la Asturias que es y la Asturias que puede ser", según una expresión del coordinador de aquel grupo, el catedrático Juan Vázquez. En estas páginas se intenta actualizar ese debate a partir de los contenidos del "informe ERA" y de las opiniones de algunos de sus autores y de otros intelectuales.
Salida del astillero del último barco de Naval Gijón. (Lne)
LA ASTURIAS QUE FUE
Cuando en 1992 el episodio central de la reconversión-desmantelamiento del sector carbonero; las de los siderúrgicos, que ese mismo año protagonizaban su "Marcha de hierro", camino de una profunda cirugía de final incierto entonces para la antigua Ensidesa, o las del naval, en transición desde la batalla de los años ochenta hacia otra oleada de cierres en los 90. Y estaba la Asturias del campo, sin barricadas, pero condenada también a la mutilación de la actividad principal de la que vivían sobre todo las familias de las alas. Asturias, región de "vieja industrialización", era, como en 1994 se recogía en el libro de síntesis del programa ERA, un territorio "abocado a un complejo proceso de transformación de su base económica" y que, expresó Castells en una de sus manifestaciones públicas, corría el riesgo de convertirse en "paraíso natural deshabitado y ruina arqueológica industrial". Las palabras del catedrático de Berkeley sonaban provocadoras en aquella sociedad que se sentía acreedora del Estado (el gran patrón al que responsabilizaba del desmantelamiento de sus sectores tradicionales), sin confianza en la capacidad de sus propias instituciones para dar respuestas eficaces y con una convicción muy arraigada que también se retrataba en el informe: "había pasado y presente, pero no futuro" para Asturias. El "victimismo" y el "negativismo" de los asturianos, se decía asimismo, impedían una reacción adecuada, más constructiva. Ese pesimismo, llegó a decir Manuel Castells, era el mayor freno para el desarrollo de la región.
El sociólogo Manuel Castells, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Gorka Lejarcegi. (El País)
"Si la tendencia no se invierte, en una década el desplome de Asturias será vertical", vaticinaba también el sociólogo. Hablaba de revertir aquella mentalidad negativa y de revisar el modelo de transición económica que parecía consolidarse: una combinación de deterioro industrial y de mantenimiento de la renta "por la vía de las subvenciones".
El ERA ponía en cuestión también una política de promoción económica, recuerda ahora Alberto González, director general de la patronal FADE, enfocada sobre todo a la captación de inversiones externas de gran alcance, con casos de éxito como la llegada de Du Pont a Tamón (1993) y de Thyssen a Mieres (1992) y otros tantos o más fracasos (General Electric y el fiasco del Petromocho, entre ellos). "Los esfuerzos estaban volcados en atraer grandes proyectos de fuera; una de las aportaciones centrales del ERA consistía en potenciar el desarrollo con recursos endógenos", señala González, entonces recién salido de la Facultad de Economía y ayudante del equipo de Castells. Tal filosofía quedó retratada así en el informe: "La empresa asturiana (...) tiene que ser destinataria principal de las medidas de reindustrialización".
Instituto Nacional de Industria (INI). (Blog de la biblioteca de ingenieros de telecomunicaciones)
¿Cómo era entonces la empresa asturiana? El gran empresario era el Estado, a través del Instituto Nacional de Industria (INI). Las sociedades públicas, encabezadas por Hunosa y Ensidesa, aportaban más del 40% del empleo industrial (33.000 trabajadores en 1992) y el 15% del producto interior bruto (PIB). Venían de procesos de ajuste, motivados por la crisis de sus respectivos sectores (carbón y acero) y también por sus propios problemas internos, y tenían por delante mayores recortes y reconversiones. El informe ERA venía a concluir que la siderurgia asturiana tenía condiciones para, con otro modelo, ser competitiva y sobrevivir. Aunque no se escribió con tanta crudeza en el documento final, se diagnosticaba que la minería no tenía solución, que iría al cierre, y se apuntaba la necesidad de que el proceso fuera gradual y con políticas de transformación para las comarcas carboneras, en particular para propiciar una regeneración ambiental y urbana que amortiguara el riesgo de despoblamiento. Ese discurso sobre la inviabilidad a largo plazo del carbón asturiano y de Hunosa puso a los sindicatos mineros, y sobre todo al SOMA de José Ángel Fernández Villa, entonces en el cénit de su influencia política, enfrente de los trabajos del ERA. Ya antes algunos miembros del equipo de Castells, como Juan Vázquez y el sociólogo Rodolfo Gutiérrez, habían sido incluidos por Villa en lo que el catalogó como "frente anticarbonero" por sus posiciones intelectuales sobre el futuro de Asturias.
J.L. CEREIJIDO EFE; El secretario general del SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa
El sector privado estaba formado en aquellos años por empresas caracterizadas por su reducida dimensión, con modelos de gestión anticuados y con una estrategia competitiva, remarca Alberto González, volcada en los precios y en el mercado interior. Y eran altamente dependientes de las grandes empresas públicas: "Trabajar para ellas desincentivaba el riesgo y la apertura al resto de España y al exterior; el objetivo a menudo se reducía a conseguir un contrato con el INI". Asturias, se concluía en el ERA, era una región con severísimos problemas de competitividad.
El naval asturiano. (Lne)
LA ASTURIAS QUE ES
La extraordinaria mutación de la economía asturiana en el último cuarto de siglo se manifiesta en datos como los siguientes: de los 33.000 empleos de la industria pública quedan los 1.200 de Hunosa; la estructura productiva y laboral, muy terciarizada, es ahora homologable a de cualquier otra economía desarrollada (los servicios ocupan a más del 75% de los asturianos, frente al 54% de 1992, en detrimento de la industria y del campo); hay más personas con trabajo (386.000, frente a los 352.000 de entonces) y la tasa de paro (13%), alta por los impactos de la Gran Recesión, es también inferior a la de aquel año (16,9%), en el que se superponían la crisis internacional del período 1991-1993 y la estructural de la región; la renta familiar casi se ha duplicado; hay veinte mil empresas más, la mayoría negocios de autónomos sin asalariados. Y Asturias dejó atrás su condición de gran foco de conflictividad laboral, con seis millones de jornadas pérdidas en 1992, algo que no volvería a verse hasta 2012 por las huelgas generales asociadas a la crisis reciente.
INDUSTRIA PESADA. www.terapiatanguera.com.ar - Galeria - Murales -Campodonico
Asturias perdió perfil público y ganó iniciativa privada, y salió más que nunca a vender a otros mercados, dentro y fuera de España, gracias al desarrollo de las infraestructuras, el capítulo en el que, opina Juan Vázquez, quizá más claramente se ha mejorado en estos años. En 1992, por citar dos ejemplos, estaba lejos de ser completada la Autovía del Cantábrico y aún se trabajaba en el desdoblamiento de los túneles del Huerna.
"Que estamos mucho mejor es evidente, pero muchos de los cambios que se han producido no han dependido tanto de las políticas regionales como de la dinámica general de la economía y de las propias exigencias que ha tenido que abordar el sector privado", señala Vázquez. De manera más natural que inducida por el impulso político, de acuerdo con esa tesis, el tejido productivo se han orientado hacia sectores con potencial de desarrollo y que generalmente coinciden con los que estaban indicados en el "informe ERA": el metal-mecánico, el agroalimentario, el químico, el turismo...La reconversión de antiguas empresas del INI (Ensidesa, Santa Bárbara, Fertiberia...) preservó un núcleo fabril que, en manos privadas (Arcelor, General Dynamics, Grupo Villar Mir...) ha multiplicado el peso y protagonismo de las multinacionales en la economía asturiana.
Juan Vázquez. (LNE)
Pero la región sigue con un déficit de dinamismo (coinciden Juan Vázquez y Alberto González) que se manifiesta en la tozuda divergencia con el crecimiento del resto del país en estas décadas. "Asturias y Galicia son las únicas regiones que aún han recuperado los niveles de empleo de 1976", apunta el catedrático. Ese retraso de la región ya lo era en 1992, cuando el "informe ERA" recomendaba, junto al desarrollo de las infraestructuras (las de transporte, las asociadas a las nuevas tecnologías, el suelo industrial...) y a políticas territoriales (incluido el desarrollo del área metropolitana central, aún pendiente), poner mucha atención en el respaldo directo (con financiación, centros sectoriales de promoción...) a las iniciativas empresariales que emergieran desde dentro de Asturias, en la innovación y en la formación. Se hablaba de impulsar el aprendizaje (FP dual) y la conexión entre empresa y Universidad y de crear un centro de formación de empresarios.
"Muchos de esos grandes temas siguen vigentes, no se avanzó en ellos lo necesario", añade Juan Vázquez. Su criterio, compartido por el hoy dirigente empresarial Alberto González y por el sociólogo Rodolfo Gutiérrez, es que Asturias no aprovechó bien en estas décadas su potencial económico y que tampoco tiene ahora una estrategia clara para hacerlo.
Alberto Gonzalez. (Linkedln)
"La clave es la asignación de recursos", señala González en palabras técnicas y un tanto eufemísticas para retratar que las Administraciones se han volcado más, y siguen haciéndolo, en la atención de los impactos sociales derivados de los cambios económicos que en la creación de riqueza. Gutiérrez pone este ejemplo: "Asturias gasta hoy tanto en rentas mínimas (salario social) como en educación universitaria; no propongo simplistamente que se gaste menos en lo primero y más en lo segundo; sólo digo que ese no es un rasgo de una sociedad que enfoca bien su bienestar a medio plazo".
El reflejo estadístico aparece al comparar la posición de Asturias en dinamismo económico y en renta familiar: la riqueza generada, medida en PIB por habitante, sitúa a Asturias en la duodécima posición del país, el 13% por debajo de la media; al mismo tiempo, la renta de los hogares es la séptima más alta, gracias a las prestaciones sociales (pensiones, principalmente). El bienestar de los asturianos depende en buena medida, como también hace 25 años, de transferencias que en último término se sostienen con recursos procedentes de lugares de España con mayor vigor económico.
Aboño. Imagen-PACO RODRÍGUEZ
LA ASTURIAS QUE PUEDE SER
Manuel Castells venía de la Universidad de Berkeley, "otro mundo" donde en 1992 formaba parte de la rutina comunicarse por correo electrónico o compartir archivos en "la nube". El principal observatorio económico de la región, SADEI, tenía en aquel momento una sola conexión a internet. Castells hablaba de globalización y de nuevas tecnologías cuando, recuerdan quienes tuvieron contacto con la elaboración del "informe ERA", "aquello sonaba a chino" en España. "Lo que hoy es evidente, hace 25 años no lo era", recuerda Juan Vázquez.
Hoy es evidente que la economía asturiana está expuesta como cualquier otra a la globalización y que ha sufrido daños severos en la Gran Recesión (2008-2014). La pérdida de producción ha sido relativamente mayor que en el conjunto de España y la región sigue lejos de recuperar el nivel de PIB de 2008. Y en estos años la genética de la economía regional ha variando, experimentando "un cambio estructural no planificado y dirigido por las fuerzas del mercado, con empresas que desaparecen y actividades nuevas que aparecen", en palabras del catedrático de Fundamentos del Análisis Económico Joaquín Lorences, ajeno al "informe ERA", pero muy pegado a la investigación de las mutaciones económicas de Asturias.
Joaquín Lorences.(LNE)
En esas actividades y emprendedores que emergen, argumenta Lorences, es donde la sociedad asturiana y sus instituciones "deberían fijarse" para construir una nueva estrategia de desarrollo basada en principios que conectan con una reflexión que también se hacía el equipo de Castells en 1992: promover una política verdaderamente activa de apoyo a las empresas y a las actividades más valiosas e innovadoras que genera la región. 
Lorences ha indagado en los cambios que esta crisis ha provocado en el tejido productivo asturiano. "Los grandes sectores en los que se apoyaba la producción de bienes tangibles y de inversión se han reducido fuertemente", expone. El peso de la construcción en la generación de riqueza (medida por el valor añadido bruto, VAB) ha bajado a la mitad (del 12% en 2008 al 7% en 2015), y la industria manufacturera pasó del 19% al 17% en el VAB y del 14% al 12% en el empleo.
Imagen del Parque Tecnológico de Asturias. (Idepa)
"Desde 2008, las únicas fuentes de crecimiento positivo están en los servicios; ocupaba al 60% de los asturianos y ahora al 76%, un avance bárbaro", valora el catedrático.
¿Qué actividades han sacado la cabeza en medio del cataclismo de la Gran Recesión? Lorences ha identificado crecimientos del número de empresas con empleados en facetas de los servicios clasificadas por la OCDE como de alta tecnología. Asturias gana negocios de telecomunicaciones, programación informática, procesos de datos, grabación y edición musical o investigación y desarrollo en ciencia naturales.
Térmica de hunosa en la pereda. (hunosa.es)
Avanzan también servicios de apoyo a las empresas en los que Asturias ha sido tradicionalmente deficitaria: asesorías fiscales, laboratorios de procesos, gabinetes de estudios de mercado, diseñadores, intérpretes... "Un cinturón de empresas favorable al surgimiento de nuevas ideas", expone Lorences. 
La industria del metal, capital en la región, pierde dimensión y la agroalimentaria, que sujeta el futuro del campo, mantiene su musculatura. Se aprecia a la vez un crecimiento de manufacturas de media y alta tecnología: fabricación de fertilizantes, plásticos, equipos electrónicos, maquinaria, material ferroviario, instrumental médico, pinturas...Hasta un total de once ramas de actividad que "consumen conocimiento y nuevas tecnologías, con empleo cualificado y estable". El catedrático Lorences diagnostica: "La economía está reconvirtiéndose en la buena dirección, hacia un modelo más basado en el conocimiento, de forma consistente con las grandes economías del mundo; ese cambio lo está protagonizando el sector privado, con sus propios incentivos y en medio de una crisis devastadora, lo que permite decir que estamos ante crecimientos sólidos, robustos".
Instalaciones de Industrial Química del Nalón, en Trubia. (Lne)
Es el embrión de la economía asturiana del futuro. En él deberían centrarse, reflexiona Lorences, decisiones políticas que faciliten el acceso a financiación alternativa a bancaria (capital-riesgo), que remuevan obstáculos regulatorios, que corrijan las carencias de formación (entre ellas, las de los emprendedores y empresarios) y que aborden, con el liderazgo de la Administración, la conexión efectiva entre la Universidad y el mundo empresarial. Este catedrático lo ve así: "No hay país desarrollado que no tenga una universidad pegada al culo de los empresarios".
Apuntes para una nueva estrategia de desarrollo de Asturias congruentes con los planteamientos que en 2013 hacía el desaparecido Consejo Asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia del Principado, del que formaron dos de los redactores del ERA (Juan Vázquez y Rodolfo Gutiérrez): "Es prioritario reorientar las políticas regionales hacia el dinamismo económico, contribuir a generar el clima que favorezca la creación de riqueza mediante un mayor protagonismo de las empresas en la vida regional", se lee en uno de sus documentos.
La planta de pasarelas de Thyssenkrupp en Mieres. (Lne)
El "informe ERA" lo había dicho 25 años atrás. Se encargó bajo la presidencia del socialista Juan Luis Rodríguez-Vigil y se culminó con Antonio Trevín, tras la crisis institucional que, por el escándalo del "Petromocho"(la fallida inversión petroquímica anunciada en 1993), condujo a la dimisión del primero. Foco de críticas de la oposición (por sus costes y contenidos) en un Parlamento asturiano tan dividido como el de ahora y blanco de otras procedentes de los medios creadores de opinión, el devenir político dejó aparcado en una estantería el que en el mundo académico está considerado como el intento más ambicioso y científico de diseñar un "proyecto de región" para Asturias.
Instalaciones de Du Pont en el valle de Tamón. (lNE)
FUENTE: LUIS GANCEDO 
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