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9 de abril de 2016

Huesos para la historia

Una mina de mil años y medio siglo
Las minas prehistóricas de Texeo. Una de las bocaminas cerrada con una verja de hierro y que aún conserva en su entrada unas vagonetas oxidadas y bastante deterioradas. Foto Alba Llano. Las minas prehistóricas se re-explotaron desde finales del siglo XIX y con algunas pausas y cambios empresariales, se prolongó hasta mediados del siglo XX. (...).. Saber más... El Comercio.

La explotación del yacimiento de cobre del Aramo en la primera mitad del siglo XX dejó intactos numerosos vestigios de la actividad minera registrada entre el 2500 y el 1500 antes de Cristo.
Ver artículo del blog de fecha 6 de abril de 2013, titulado; “Buscando nuestras raíces”
"Este yacimiento es el centro de atención de muchos investigadores, que lo han considerado uno de los más antiguos e importantes de Europa." El descubrimiento casual de las minas de Texeo en 1888 por parte del ingeniero belga A. Van Straalem representó un punto de partida para la reanudación  del aprovechamiento de minerales de cobre en la zona del Aramo. Los trabajos de reconocimiento de las antiguas labores mineras evidenciaron la existencia de numerosas galerías y pozos en toda la zona, con la aparición de elementos que permiten datar una actividad de hace 4.500 años. (...). Saber más... Ayuntamiento de Riosa.

La Nueva España
La mina del Aramo donde el miércoles 12 de julio de 2006 fue encontrado el esqueleto completo de un ser humano de hace 4.000 años es un testimonio reconocible de la actividad de nuestros antepasados remotos. Comprobarlo in situ es una experiencia emocionante. Eso sí, el yacimiento no ofrece comodidades para visitarlo. No abundan los lugares para ponerse en pie y a menudo hay que caminar a gatas, reptar o arrastrarse para seguir la pista de los antiguos mineros y comprobar como, con sus primitivos instrumentos y sus técnicas no por rudimentarias menos eficaces, fueron liberando el filón de mineral que estaba encajado entre consistentes paredes de caliza. Y, aunque lo hicieron iluminándose precariamente, por ejemplo con bastones resinosos que fijaban en la pared con una pella de arcilla, se comportaron con tal eficacia que, como diría un minero actual, lo rapizaron todo.
El esqueleto encontrado en las minas del Aramo que se conserva en el Museo Arqueológico de Asturias. Luisma Murias. La Nueva España.

O casi todo, porque a veces el potente haz de luz de la lámpara frontal encajada en nuestro casco nos señala en forma de brillo verde la presencia de un fragmento de mineral en un pliegue tan remoto como inaccesible. Esos mineros se sucedieron en el mismo escenario durante interminables generaciones. Manuel Suárez, ingeniero de Minas y co-director de la investigación, subraya con admiración ese lentísimo fluir del tiempo en la Prehistoria: ¡mil años haciendo lo mismo! Y es que hoy podemos saber que la mina estuvo activa entre el 2500 y el 1500 antes de Cristo. Las nuevas técnicas de datación permiten cada vez saber más a partir de menos. La AMS, por ejemplo, sólo necesita un poco de hollín para decir cuándo se encendió el fuego. Y dentro de la mina del Aramo se hicieron pequeñas hogueras, para, calentándolos primero y enfriándolos bruscamente luego, resquebrajar bloques de caliza que impedían el acceso al filón. Se ve la mancha del humo. No era precisa la entibación, sin embargo. Los filones eran estrechos y la distancia entre el techo y el muro es a veces de sólo 20, 30 o 40 centímetros, pero son frecuentes las uniones entre las dos paredes de roca, que, tras ser retirado el mineral que aprisionaban, han quedado exentas en forma de columnillas que sostienen la bóveda. 
Este dibujo de las minas prehistóricas de Texeo-Rioseco (Riosa), fue publicado en la Revista Minera en 1893. Lámina 5 (Coloreada). Revista Minera. (...). Saber más... Historia y Patrimonio de Riosa.

Se repiten constantemente por toda la mina y de ellas parten unos arcos muy característicos que, con una acertada comparación arquitectónica, A. Dory denominó «rebajados» al describir la mina prehistórica en un artículo publicado en 1893 en la «Revista Minera y de Ingeniería». Cuando A. Dory publicó ese trabajo, la mina del Aramo empezaba a resucitar de un largo olvido. Redescubierta en 1888, su yacimiento volvió a ser explotado entonces, y con muy buenos rendimientos, pues, aunque los filones eran estrechos, la ley del mineral, un 3%, resultaba muy estimable. La explotó primero, desde finales del XIX hasta 1931, una compañía inglesa, The Aramo Copper Mines Ltd. Después, entre 1947 y 1955, la Sociedad Minerometalúrgica Asturiana, S. L. (Metastur). La explotación moderna incidió sin duda sobre la antigua y destruyó parte de sus huellas. Pero muchas otras permanecieron. La investigación arqueológica del yacimiento, iniciada por Miguel Ángel de Blas en 1987, ha permitido constatar, para sorpresa incluso de los propios investigadores, que muchos de los vestigios prehistóricos han sobrevivido y que tramos enteros de la mina antigua están intactos. Comprobarlo lleva su trabajo. Hay que subir por la ladera Este del Aramo hasta sobrepasar el pueblo de Llamo. La estrecha pista que sucede a la carretera conduce a Rioseco, el poblado minero que construyeron los ingleses para explotar la mina y cuyo actual estado ruinoso no impide admirar el elegante diseño de los edificios en los que vivían los trabajadores. Es posible seguir sobre cuatro ruedas aún más arriba, hasta el también ruinoso lavadero.
Vista del antiguo poblado minero en El Aramo, antes de su rehabilitación. Fernando Geijo. La Nueva España.

Desde ahí sólo cabe caminar monte arriba, por una caleya pendiente y, a menudo, embarrada, que en seguida se hace estrecho sendero. Si el día está despejado, se irá ganando a la espalda una panorámica fantástica, con media Asturias a la vista. Si no, la vegetación exuberante impone su presencia. La fatigosa subida, hasta alcanzar la cota de los 1.200 metros, dura una hora y media. En lo alto de una pindia campa, llamada del Texéu, y bajo el dosel que forma una faya monumental, el manto vegetal descubre un trozo de pared caliza y en ella una estrecha abertura. Es una de las entradas a la mina. Hay varias más, todas muy parecidas. Su aspecto corresponde al clásico soplao de los terrenos calizos: un pozo más o menos vertical que se abre en la roca y se hunde en las entrañas del monte. A lo largo de estos años los arqueólogos han ido desvelando el entramado subterráneo de la mina prehistórica. Y a medida que han ido contando con mayores apoyos, han podido profundizar en su conocimiento. El complejo minero prehistórico tiene varios centenares de metros. Topógrafos de la extinta "Sadim", la empresa que era filial de Hunosa, iniciaron el año 2005 un estudio sistemático. Y en el año 2006 el equipo investigador había logrado subir un escáner, con el que se radiografó en tres dimensiones el interior de las galerías. El cobre fue el primer metal que aprendió a utilizar el ser humano, 5.000 años antes de Cristo, y su uso, siempre restringido, como signo de prestigio, se generalizó, más o menos, hacia la época en que se cree que empezó la explotación de la mina del Aramo. También de la del Milagro (Cangas de Onís), la otra mina cuprífera asturiana. 
MIGUEL ÁNGEL DE BLAS CORTINA. Zonas de localización de los esqueletos humanos sobre la proyección vertical de las labores. Las flechas indican el avance de los minados. El esqueleto completo, recuperado en 2006, se encontraba en un relicto de galería, superviviente de las cortas posteriores a 1947, en el sector bajo del filón San Alejandro, cuerpo depositado siglos después de que esa zona fuera explotada. (...). Saber más... EL LABOREO DEL COBRE EN LA SIERRA DEL ARAMO (ASTURIAS) COMO REFERENTE CARDINAL DE LA MINERÍA PREHISTÓRICA EN LA REGIÓN CANTÁBRICA (PDF).

Los que la beneficiaron fueron un pueblo de pastores, que ya había aprendido a domesticar las cabras, de cuyos cuernos se servían como herramientas. También de las astas de ciervo, procedentes del desmogue (cambio de cuerna) de estos herbívoros, de las que sorprende comprobar su enorme dureza y su versatilidad como herramienta, pues, según se empuñen, pueden servir de pico o de martillo.
Herramientas de ese tipo o mazas de cuarcita (regodones que seleccionarían junto al río) aparecen constantemente en la excavación del Aramo. Pero nada tan singular como la presencia de restos humanos. El hallazgo, este miércoles, de un esqueleto completo enlaza con los que realizaron Van Stralen, Dory y Villiers a partir de 1888. No están documentados con precisión, pero pudieron ser entre 19 y 26 según testimonios. Para Miguel Ángel de Blas, director del proyecto arqueológico, lo que confiere una singularidad a la mina del Aramo entre las minas europeas de esa época (de Gales, o los Alpes, por ejemplo) es ese número de muertos encontrados y las circunstancias que los rodean, pues por su situación o la ausencia de lesiones, no parece que se trate de víctimas de accidentes. Tampoco, de estrictos enterramientos. Según De Blas, pudiera tratarse de ofrendas compensatorias a las fuerzas del mundo subterráneo a cambio de las riquezas que se habían dejado arrancar. Para devolver algo a la tierra, nada más precioso que el propio cuerpo del minero. Es una teoría tan hermosa que merecería ser verdadera. Algún día llegaremos a saberlo con mayor certidumbre. O tal vez, no. Pero en un caso u otro, ese mundo remoto siempre será capaz de fascinarnos. Quizá porque sentimos que, con su lenguaje elemental y poderoso, nos dice mucho de nosotros mismos.
D. Miguel Ángel de Blas Cortina, fue el director de las Campañas Arqueológicas llevadas a cabo en el interior de las minas de Texeo en los años 1987 y 2005-2006. Saber más…Historia y Patrimonio de Riosa.
FUENTE: MELCHOR FERNÁNDEZ DÍAZ. Publicado por el diario asturiano La Nueva España. en julio de 2006. __________________________________________________________________________
AUTORES.

Melchor Fernández Díaz (El Entrego, 1942). Adjunto a la dirección general de LA NUEVA ESPAÑA y consejero de Editorial Prensa Asturiana, Melchor Fernández Díaz es desde hace décadas una de las figuras sobresalientes del periodismo asturiano. Las virtudes periodísticas de Melchor Fernández Díaz, son múltiples. La exquisitez en el uso del lenguaje, la minuciosidad, el rigor y la ponderación en sus juicios. Pero todo este compendio sería incompleto si no se le añadiesen, al menos, otras dos partes indisociables: su humanidad (en este caso, no caben dudas sobre el buen talante) y su erudito amor a Asturias. Antes de su nombramiento como adjunto a la dirección general de Editorial Prensa Asturiana, Melchor Fernández Díaz fue director de LA NUEVA ESPAÑA, cargo que ocupó desde finales de 1990 hasta principios de 2000. Durante esta etapa LA NUEVA ESPAÑA vivió una notable modernización, tanto en su diseño como en sus contenidos, y consolidó su liderazgo en la prensa asturiana. La biografía profesional de Melchor Fernández Díaz incluye muchos otros pasos anteriores. Así, y entre otras responsabilidades, ejerció la dirección de «Asturias, diario regional» y de «La Provincia», en Las Palmas, también -como LA NUEVA ESPAÑA- perteneciente al grupo Editorial Prensa Ibérica. Autor de los libros «La Historia del Deporte Asturiano» y «La Costa Asturiana», inició su andadura periodística en «La Voz de Asturias» y continuó camino en «Asturias Semanal», «Cambio 16», «Diario 16» y «Hoja del Lunes». Fue delegado en Asturias de la Agrupación de Periodistas Deportivos y presidente de la Asociación de la Prensa de Oviedo. (...). FUENTE: LA NUEVA ESPAÑA. Foto: diari de Girona.

Miguel Ángel de Blas Cortina
se licenció en Filosofía y Letras (Historia) en la Universidad de Oviedo en el año 1972, fecha en la que también inició una labor docente que se ha prolongado durante más de cuarenta años. Premio extraordinario de Doctorado en 1976 y Premio Diputación de Asturias (1977), dirigió desde entonces multitud de excavaciones arqueológicas en yacimientos del Paleolítico Superior, Neolítico, Edad del Bronce y Cultura Castreña. Sus investigaciones supusieron el reconocimiento de seis sexenios de investigación, centrados preferentemente en la neolitización y megalitismo, la formación y desarrollo de las sociedades metalúrgicas, minería prehistórica y el arte rupestre post-paleolítico. También publicó un ingente número de artículos de investigación y capítulos de libros (que rondan las 150 referencias) y de libros. Entre estos últimos, están algunas obras de referencia en el noroeste hispano como la Prehistoria Reciente en Asturias (1983), o la Historia Primitiva de Asturias (1989). De los primeros recolectores a los primeros metalúrgicos (1989). Como miembro de número del Real Instituto de Estudios Asturianos, ha coordinado y participado en un extenso número de coloquios que además se publicaron en una serie editada por esta prestigiosa institución: De neandertales a albiones. Cuatro lugares esenciales en la Prehistoria de Asturias; Expresión simbólica y territorial: los cursos fluviales y el arte paleolítico; De cuevas y castros: cuatro líneas de trabajos sobre fases paleolíticas, protohistóricas y antiguas en Asturias; Cobre y oro: minería y metalurgia en la Asturias prehistórica y antigua. Recientemente, ha sido nombrado Patrono de Honor de la Fundación Valdés-Salas. FUENTE: Castros de Asturias.

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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