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27 de febrero de 2024

La Letra de la Democracia (1978)

Cuatro décadas de ayuno electoral tocaban a su fin
Políticos Firmantes de los Pactos de la Moncloa. (...). Saber más... nuevatribuna.
Bajo el gobierno de Adolfo Suárez, los Pactos de la Moncloa, la Constitución de 1978 y los Estatutos autonómicos permitían a España alcanzar al fin el tren de la Historia
Adolfo Suárez, en agosto de 1977. (...). Saber más... WIKIPEDIA.
El Blog de Acebedo.
Algunos fueron a ver el féretro para comprobar si su inquilino estaba realmente muerto, pero los más se acercaron compungidos con ánimo de despedirle. El viejo general dormía en su interior mientras sus desobedientes hijos hacían por fin lo que les daba la gana. Hasta en los últimos años, su consumida figura y su hilo de voz habían sido un estorbo para la llegada de la ansiada democracia. A pesar de las manifestaciones ciudadanas, de la oposición política, de los consejos al oído que hablaban de una jubilación tardía, Franco se murió en la cama, atesorando las arcas de poder que nadie se atrevió a quitarle en vida. Cuando las lágrimas de Arias Navarro salpicaron las pantallas de televisión de los hogares españoles, el champán fue la bebida más demandada por los que habrían deseado adelantar unos cuantos años el entierro.
Colas en la Puerta del Sol de Madrid para visitar la capilla fúnebre de Franco. Foto Archivo.
La prueba democrática
Como en otros cambios de régimen, legiones de oportunistas, pillos o simplemente pusilánimes, cambiando su chaqueta, corrieron a situarse en la línea de salida de la prueba democrática. Los, en seguida, caballos ganadores se llevaron un buen lote de profesionales y empresarios que se habían beneficiado de la paz laboral y el autoritarismo de la dictadura. La nación española, asimilada manipuladoramente a la política cacique del franquismo, es la gran castigada de aquella hora, cuyo afán primordial se pone en salvar el Estado de los golpes de los violentos. Miles de conversos a los nacionalismos catalán y vasco tratan de borrar sus antiguas lealtades a golpe de intolerancia, al tiempo que desaparecen de la calle liturgias y emociones que recordaban el propio nombre de España. Comienza la carrera por ser más autonomista que nadie, en la que lo grotesco, insólito y oportunista alcanzan con comodidad difíciles plusmarcas.
Reunión de los líderes políticos previa a la firma de los Pactos de la Moncloa. Foto Archivo.
Un espíritu nuevo se dejó entrever desde el primer discurso del Rey Juan Carlos I, que, pese al testigo recogido de Franco, pasó por alto los dogmas anteriores de la Guerra civil y el Movimiento. Como no estaba dispuesto a aceptar el papel de continuador, alzó hasta la presidencia del gobierno a un desconocido Adolfo Suárez, un burócrata del antiguo régimen que le ayudaría a que el franquismo cerrase los ojos mientras sentía la espada de sus propias leyes internándose por sus venas. De este modo, las viejas Cortes franquistas autorizaron la transición a la democracia, que muchos españoles querían hacer llegar sin las violencias que los agoreros franquistas habían vaticinado. Después de más de 40 años de ayuno electoral obligatorio, los ciudadanos eligieron, en junio de 1977, a sus representantes parlamentarios con la ilusión de quien piensa que su voto puede, efectivamente, cambiar España. La coalición UCD, formada por minúsculos partidos de centro en torno al reclamo de Adolfo Suárez, obtiene la victoria sin mayoría absoluta, seguida del PSOE, capitaneado por Felipe González.
  «Foto de familia» tras la firma de los Pactos de la Moncloa, en octubre de 1977. Foto Archivo.
De la sopa de letras de las agrupaciones políticas nacidas con la euforia del cambio surgía un bipartidismo imperfecto, característico del actual sistema de partidos: dos grandes formaciones de centro- derecha y centro-izquierda, flanqueadas por la derecha conservadora de Manuel Fraga y la izquierda eurocomunista de Santiago Carrillo. Así mismo, las elecciones manifestaron otra realidad política, vinculada en el franquismo a la reivindicación democrática, la existencia de una conciencia nacionalista en el País Vasco y Cataluña, donde los democristianos PNV y CiU conseguían una representación política considerable. Por aquellas fechas, la transición política fue atropellada por la crisis económica mundial, que cabalgaba sobre el aumento del precio del barril de petróleo. De repente, la vida de los españoles fue invadida por los malos espíritus del paro, a causa de las capitulaciones de unas industrias que no podían hacer frente a los elevados costes de producción.
El mapa de las regiones autónomas de España, aprobado tras numerosas discusiones políticas. Foto Archivo.
Para mayor desgracia, la inflación alcanzaba límites alarmantes y el déficit público no hacía más que engordar en esa época de vacas flacas. Muchos empezaron a decir en voz alta que con Franco se vivía mejor, y la transición pudo haber sido ahogada por los antagonismos sociales, consecuencia del agravamiento de las condiciones económicas. Para detener la escalada de la conflictividad, Adolfo Suárez recurrió a la política de acuerdos sociales realizados a tres bandas (gobierno, empresarios y partidos-sindicatos), cuya puesta de largo en los Pactos de la Moncloa de octubre de 1977 fue uno de los mayores éxitos de la transición. Por medio de ellos, los partidos socialistas y comunistas con sus propios sindicatos convalidarían, en contra de sus convicciones ideológicas, el modelo económico y social establecido en los principios constitucionales. Las consecuencias en el decenio de los ochenta han sido (además del descenso de las reivindicaciones laborales) la aceptación, de hecho, por la clase obrera del sistema socioeconómico definido en la Constitución. Fruto del acuerdo de casi todos los españoles representados por las principales fuerzas parlamentarias, la Constitución de 1978 se hacía un hueco en la historia como la primera pactada y no impuesta a la nación por el grupo ganador. 
Don Juan Carlos jurando en las Cortes. (...). Saber más... Libertad Digital.

La izquierda tenía una fervorosa tradición republicana, pero ahora con sentido práctico veían en la monarquía un buen instrumento para la reconciliación de los españoles. De esta manera, el déficit de legitimidad democrática que soportaba el Rey Juan Carlos, por su condición de heredero del dictador, se compensaría con el refrendo mayoritario de la fórmula monárquica, recogida por la Constitución. Más liberal que muchas europeas, el texto de 1978 pretendió, así mismo, ceder poder a las regiones, recogiendo la reivindicación histórica de autonomía, encarnada desde comienzos de siglo por el despliegue de los nacionalistas catalanes y vascos. En los primeros días del postfranquismo, la sugestión anti-centralista se manifestó con tanta intensidad que obligó a los políticos a imponerse como tarea inaplazable la reforma administrativa y territorial de España. De aquellos polvos y emociones regionalistas resultaría el Estado de las 17 autonomías, configurado a partir de 1978 y acompañado de conflictos, oposición y violencia. No sólo las «nacionalidades históricas» reconocidas por la República (Cataluña, País Vasco y Galicia) podrían tener Parlamento y gobierno propios, sino también todas las que lo solicitasen de acuerdo con el expediente constitucional.

Monseñor Tarancón, figura de notable relieve en el proceso de transición democrática. Foto Archivo.

Después de años de centralismo a ultranza, el modelo autonómico vino a recuperar, para bien o para mal, las fronteras emocionales o regionales, heredadas de la Historia. A esta resurrección contribuyó de forma importante la debilidad de los gobiernos de Suárez, incapaces de acotar el movimiento autonomista o de orientarlo sobre criterios económicos que superasen los impulsos cantonalistas inherentes a muchos deseos de autogobierno. Sobre argumentos historicistas se montaron, pues, distintas autonomías uniprovinciales, que no hicieron sino encarecer un proceso que preveía disminuir las cargas del Estado y acercar la administración al ciudadano. Como el sentimiento autonomista casi se reducía a Cataluña y el País Vasco, los políticos se empeñaron en crear una conciencia regional que sirviera de substrato a la generalización del modelo autonómico. Copiando siempre a catalanes y vascos, se bombardeó a los ciudadanos de cada región con nuevas identidades y raíces, tratándoles de convencer de la necesidad de ser diferentes.
Página de firmas de la Constitución española. En ella, y además de las firmas de Su Majestad el Rey, la del presidente de las Cortes, del Congreso y la del presidente del Senado, constan todos los representantes políticos que trabajaron en la redacción de la Carta Magna. Foto archivo.
A la voz de «café para todos» muchos españoles han tenido que aprender su lista local de reyes godos o balbucear algún idioma peninsular distinto del español o bien cualquier dialecto de éste. Y gobiernos regionales de un color y de otro han hecho esfuerzos agobiantes y dispendios difíciles de justificar desde una óptica racional para socializar a sus gentes en las pautas culturales de vulgar localismo que reviste de esplendor los pequeños sucesos que tienen lugar en la parroquia, el campo de fútbol o a la puerta de la taberna. Pese a ser la primera que reconocía las reivindicaciones históricas vascas, la Constitución de 1978 no consiguió más que una respuesta abstencionista del PNV. En los nacionalismos, los símbolos tienen más importancia que las realidades, por ello los nacionalistas vascos prefirieron seguir jugando a no ser constitucionalmente españoles y a convencerse de que los fueros eran su única Constitución. Luego vendrían sus jerigonzas para explicar, una vez aprobado el texto, su interés y diligencia en sacar adelante el Estatuto de Autonomía, hijo primogénito de la ley constitucional. 
«A partir de 1970, ETA mantendrá el liderazgo de la actividad subversiva contra el régimen, junto con Comisiones Obreras, agitadoras del mundo liberal, y el Partido Comunista» Foto Archivo.
Mientras el PNV discutía de soberanía, ETA hacía el trabajo sucio llegándose ingenuamente a pensar que sólo una capitulación del gobierno ante las reclamaciones peneuvistas la detendría. Para algunos sectores de la sociedad vasca, aquellos años fueron tiempos de verdadera angustia, vividos con un miedo hobbesiano (moral fáctica preocupada por asegurar óptimos sociales dada una visión pesimista sobre la naturaleza humana), que actuó de mordaza de muchos ciudadanos, cuyas diferencias con el nacionalismo sólo pudieron ser desahogadas en privado. Al repique de muerte y extorsión de los campaneros de ETA, tanto la sociedad civil como la política, la religión, la cultura y la empresa tuvieron que bailar. Y, quiérase o no reconocer, algunas decisiones del poder no fueron sino dictados de los violentos, los mismos que en 1995 seguían asesinando demócratas en su intento de implantar la miedocracia. Toda la unanimidad alcanzada por Suárez en el proceso de sustitución del régimen se vino abajo cuando llegó la hora de llevar el cambio democrático a la vida cotidiana de los españoles. 
La puerta de entrada al Congreso de los Diputados. Foto Archivo.

Sin mayoría en el Parlamento, con los principales ayuntamientos en manos de la izquierda y una mezcla de ideologías y líderes fermentando en su interior, UCD debió hacer frente a asuntos tan espinosos como el divorcio, la enseñanza o el empleo. Ninguna ayuda podía esperar del partido socialista, empeñado en desgastar al gobierno y en ofrecer, por el contrario, una imagen de unidad, robustecida desde su ruptura con Marx. Empujado al precipicio de la inestabilidad por el ala democristiana de su coalición, Suárez decidió dejar de ser el primer presidente democrático de régimen de 1978 para traspasar el poder a Leopoldo Calvo-Sotelo, un ingeniero de imagen triste, que no suscitó grandes esperanzas. La crisis política que vive el país, alimentada por una cadena de atentados etarras y los abucheos de los nacionalistas radicales de Herri Batasuna al Rey en Guernica culminarán el 23 de febrero de 1981 en una intentona involucionista. La pesadilla se había cumplido y el golpe de Estado era, al fin, una realidad; una realidad momentánea y grotesca, manifestada en diputados por un destacamento de guardias civiles. Si bien no llegaron los golpistas a suplantar ni mucho menos el sistema democrático, como era su objetivo, suscitó recelos contra la política autonómica en sectores del gobierno y los partidos de ámbito nacional. 
Gente corriendo. Juan Genovés. La represión policial en universidades y barriadas fue la música de fondo del desarrollismo, el esplendor económico de unas décadas que vieron el auge del turismo y la industria. Foto Archivo. 
Por su decidido rechazo de la sublevación, redoblaron su apoyo popular y hasta merecieron el elogio de viejos corazones republicanos como el de Santiago Carrillo. Nadie consigue detener el suicidio político de UCD, incapaz de mantener la disciplina parlamentaria en cuestiones como la universidad o las televisiones privadas. En plena desbandada, el partido centrista logró apretar las filas para meter a España en la OTAN, el sueño nunca cumplido con Franco a causa de la resistencia de los miembros de la Alianza. La impopularidad de la medida erosiona aún más la imagen de UCD en la opinión pública que, abandonada en brazos del PSOE, pide a gritos un cambio de política. Cansado, Calvo-Sotelo no espera a agotar la legislatura, sino que adelanta las elecciones a octubre de 1982 y, con ellas, la llegada de los portadores de la rosa, aún sin las espinas de la corrupción.
Manifestación en contra de la entrada en la OTAN. Foto Archivo.
FUENTE: FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. En colaboración con José Manuel González Vesga Álbum de la historia de España. Págs.: 146 a 152. © Círculo de lectores, S.A. 1995. El blog de Acebedo.
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AUTORES.

Fernando García de Cortázar y Ruiz de Aguirre (Bilbao, 1942 - Madrid, 2022)
. Fernando García de Cortázar es el escritor que más ha enseñado a amar la historia a los españoles, es catedrático de la Universidad de Deusto (Bilbao), donde desarrolló una importante labor de investigación. Su formación humanista y su sensibilidad literaria le han ayudado a acercar de forma atractiva la historia al gran público, de tal manera que muchos de sus libros se han convertido en grandes éxitos editoriales. Una curiosidad insaciable por el pasado para hacer el presente inteligible, un gran talento narrativo y un admirable dominio del arte de la síntesis dan razón de la extraordinaria difusión de su obra. Ha escrito cuarenta libros, algunos traducidos a otros idiomas y muchos de ellos repetidamente editados, consiguiendo también popularizar la historia de España mediante la prensa y la televisión. (...). Saber más... L’ Casa del Libro.


José Manuel González Vesga. Historiador bilbaíno, licenciado en Historia por la Universidad de Deusto
. Es funcionario del Ayuntamiento de Bilbao. Coautor, junto con Fernando García de Cortázar, del volumen Breve historia de España (Alianza Editorial, Madrid, 199), libro que ha tenido después sucesivas ediciones y reimpresiones, como la realizada por Círculo de Lectores (2001), convirtiéndose en un bet seller de divulgación histórica, haciendo sido traducido a otros idiomas, como el italiano. También es coautor, junto con el mismo Fernando García de Cortázar, de otro manual de historia, Biografía de España (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 1998). Ha publicado artículos históricos en revistas especializadas y en publicaciones colectivas como el titulado "El mea culpa del historiador", en el libro Debates para una historia viva (Universidad de Deusto, Bilbao, 1990). Ha participado en 1998, como profesor en el Curso de Verano "Biografía de España" -curso dirigido por Fernando García de Cortázar- en la Universidad de Cantabria, en colaboración con la Fundación Grupo Correo. Ha publicado artículos de su materia en diversas revistas culturales, como Cuadernos de Alzate, editada en Madrid por la Fundación Pablo Iglesias. (...). Saber más... EUSKO IKASKUNTZA. Foto: Puvill Libros.

El Círculo de Lectores, fue un club de lectura en España creado en 1962, perteneciente al Grupo Planeta desde 2014.​ A finales de la década de 1990 la compañía llegó a tener más de un millón y medio de socios que recibían mensualmente el catálogo de novedades; en 2010 contaba con una red de más de 5000 agentes repartidos por toda España. (...). Saber más... WIKIPEDIA.

Wikipedia, la enciclopedia libre, fue creada el 15 de enero de 2001 como proyecto de edición abierta que pretendía agilizar y flexibilizar el desarrollo de la hoy extinta enciclopedia con revisión por pares Nupedia, y ha crecido continuamente en número de artículos y de ediciones idiomáticas hasta la actualidad. (…). En marzo de 2000 Jimbo Wales creó Nupedia, un proyecto de enciclopedia libre basado en un ambicioso proceso de revisión por pares, diseñado para hacer sus artículos de una calidad comparable a la de las enciclopedias profesionales gracias a la participación de eruditos (principalmente doctorandos y académicos), a los que se proponía colaborar de modo no remunerado. Debido al lento avance del proyecto, el 15 de enero de 2001 se creó un wiki (UseModWiki) vinculado a Nupedia cuya finalidad inicial era agilizar la creación de artículos de forma paralela, antes de que estos pasaran al sistema de revisión por expertos. Existe cierta polémica entre los fundadores de Nupedia sobre quién propuso originalmente la idea de usar un wiki a Jimbo Wales, si Larry Sanger o bien una tercera persona, pero el caso es que el éxito de aquel "pequeño proyecto paralelo" (Wikipedia) acabó eclipsando a Nupedia, que dejó de funcionar en 2003. (...). Seguir leyendo.... Wikipedia.

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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Esta página se editó por última vez el 27 de febrero de 2024 a las 08:30 horas.

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