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11 de febrero de 2021

Escena "curiosa" durante el asalto al cuartel de Simancas (Gijón) en el verano de 1936

Una oveja para la historia

El incendio tras la caída del acuartelamiento. La Nueva España 

Una nueva versión del asedio al cuartel de Simancas en Gijón, en el verano de 1936, aportado por el novelista morciniego Fernando Solano
Ilustración de Alfonso Zapico
La Nueva España
El morciniego Fernando Solano Palacio ya ha sido citado en otras ocasiones en esta página. Se trata de un personaje olvidado en su tierra tal vez por su incómoda ideología libertaria, pero una vez más pido que se le reconozca de alguna forma, porque fue buen poeta y novelista, y sobre todo un testigo de primera mano que supo contar los hechos de la revolución de octubre y de la posterior guerra civil en Asturias. Lo hizo respectivamente en dos libros: “La revolución de octubre. Quince días de comunismo libertario en Asturias”, escrito en la cárcel de Oviedo, y “La tragedia del Norte”, con prologo de Diego Abad de Santillán, que se publicó en Barcelona en 1938.

Libro, “LA TRAGEDIA DEL NORTE” de Fernando Solano Palacio. Editorial: Ediciones Tierra y Libertad. Barcelona. Año de Edición: 1938. Bartleby & García

Aunque “La tragedia del Norte” lleve por subtítulo “Asturias mártir” se ocupó también de la actividad bélica en Euzkadi y Cantabria, exponiendo además las opiniones de su autor que incluyen críticas sobre algún aspecto de la organización militar en el lado republicano, lo que le trajo a Solano los lógicos problemas. Pero ahora no vamos a profundizar en este asunto, porque lo que quiero comentar es un párrafo muy concreto de “La tragedia del Norte”, incluido en el relato de la toma del cuartel gijonés de Simancas, que no encaja con lo que siempre hemos aceptado y deja abiertas dos posibilidades contradictorias: o Solano se dejó llevar por su fantasía y contó lo que no fue, o si por el contrario escribió la verdad debemos pensar que en el Simancas no se pasó tanto hambre como siempre habíamos pensado. Antes les pongo en antecedentes recordándoles que la sublevación franquista fue apoyada en Asturias por el coronel Aranda que se hizo fuerte en Oviedo y por el coronel Antonio Pinilla Barceló en Gijón, pero este tuvo menos suerte y debido tanto a su vacilación inicial como a la rápida respuesta de las organizaciones obreras de esta ciudad se vio obligado a refugiarse con sus partidarios y algunos civiles en el cuartel del Regimiento de Infantería de Montaña Simancas nº 40.

Antonio Aranda Mata (Leganés, 13 de noviembre de 1888 - Madrid, 8 de febrero de 1979) fue un militar español que combatió en la Guerra Civil Española en el bando sublevado (…). Wikipedia

Se trata de un edificio construido por la Compañía de Jesús en 1889 para establecer un colegio que llegó a tener mucho prestigio; más tarde fue incautado a los jesuitas durante la segunda República y se ubicó allí el Instituto Jovellanos, hasta que tras la revolución de octubre en 1934 se habilitó como cárcel y por fin como cuartel para el regimiento heredero del glorioso “Tercio Viejo de la Armada del Mar Océano de Infantería Napolitana”, que había participado en la batalla de Lepanto. Actualmente, la historia ha hecho un bucle, y en él vuelve a estar el Colegio de la Inmaculada regido por la Compañía de Jesús. También en el momento de la sublevación militar se alzaron en Gijón la guarnición del cerro de Santa Catalina, que era una sección destacada del Parque de Artillería de Valladolid mandada por un teniente que se rindió muy pronto, y el batallón de Zapadores n.º 8, refugiado en el cercano cuartel de El Coto, que tampoco pudo resistir mucho, aunque cuando cayó algunos supervivientes lograron sumarse a los del Simancas. En la década de los 80, ya se puntualizó un hecho divulgado por la propaganda franquista para hacer crecer el heroísmo de los defensores de este cuartel: en el último día del asedio, un crucero del bando nacional, el “Cervera”, disparaba contra los sitiadores y dos obuses dieron en la zona de los sitiados. Se contaba que el telegrafista les había enviado un mensaje llamando al martirio: “El enemigo está dentro, ¡Disparad sobre nosotros!”.
Asalto al Cuartel de Simancas. 21 de agosto de 1936. Slideshare
Pero en 1988 el propio telegrafista, Adolfo Montaña Gancedo, publicó en su libro “Memorias de un perdedor” que los mensajes enviados desde el cuartel al crucero habían sido los de “alargad el tiro porque disparan sobre nosotros”. Una versión que corroboró en un reportaje de LA NUEVA ESPAÑA publicado, en febrero de 2013, María José Díaz Gutiérrez, cuñada del telegrafista e hija de los cantineros del cuartel gijonés, la única familia que permaneció en el Simancas junto a los militares y que además denunció una conspiración de suboficiales dentro del Regimiento. Lo que cuenta Solano Palacio se refiere también a ese último día. La conquista del lugar había comenzado gracias a un tiro de mortero que prendió fuego a la biblioteca y se extendió por la techumbre de madera del edificio y entonces: “Cuando los trabajadores vieron envuelto en llamas el edificio, se lanzaron al ataque con tal furia, que los sitiados, aterrados ante la situación en que se encontraban, apenas intentaron defenderse. En el asalto a este cuartel, cuando ya estaba envuelto en llamas, Carrocera fue el primero en entrar en el recinto, pero esta vez, en lugar de sacar una ametralladora, apareció, portando una oveja en hombros, volviendo a entrar de nuevo, una vez que la hubo depositado en lugar seguro”. No nos sorprende que Higinio Carrocera fuese el primero en entrar en el recinto. Hablamos de un miliciano heroico que siempre estuvo al frente de sus hombres en lo más duro de los combates, se negó a huir con la camarilla de Belarmino Tomás cuando el “Gobiernín” dejó Asturias a su suerte, y una vez capturado prefirió ser fusilado a pasarse de bando con la categoría de oficial, como se le propuso.
Higinio Carrocera Mortera. Saber más
Pero esa escena casi bíblica que relata Solano, imaginándole victorioso con la oveja sobre los hombros, entre el fuego y las llamas, llama la atención no por Carrocera sino por la presencia del animal en el interior del cuartel. Y esto es así porque todos los supervivientes de aquellos días estuvieron de acuerdo en narrar que los abastecimientos eran escasos y el hambre llegó a ser un problema. María José Díaz Gutiérrez, que cuando sucedieron los hechos tenía 7 años, recordaba en aquella entrevista como en los primeros días “salían compañías, o un pelotón, y de las tiendas que había en los alrededores traían comida. Había también un almacén, de Rodero me parece que se llamaba, y de allí trajeron las patatas que pudimos comer. Al principio, el asedio no era muy intenso; sabíamos que estaban afuera, les oíamos cantar y gritar, y había tiroteos”. Y efectivamente se sabe que, en la noche del 23 de julio, un comando mandado por el Teniente González-Aller logró introducir comestibles, vino y tres vacas. María José siguió contando que según fue pasando el tiempo “había que ir a la cola para la comida, que era siempre patatas con algo de carne que no sé de dónde la traían; al final, la carne era de los mulos del regimiento”. Otra contradicción con lo expuesto con Solano Palacio que citó como en el momento del asalto “a las imprecaciones y gritos de los asaltantes se unían los lamentos de los heridos y los relinchos de los caballos, todo ello mezclado con las continuas explosiones de la dinamita y las detonaciones de la fusilería”.
Asalto al Cuartel de Simancas. 21 de agosto de 1936. Slideshare
La testigo le recordó al periodista más anécdotas sobre la alimentación, como que su madre tuvo que atender al teniente coronel Inocencio Suárez, herido grave por un cañonazo y le daba de comer una papilla que ella hacía o que “antes del día de Begoña, 15 de agosto, nos cortaron la luz y el agua; mi papá ya sabía que las cosas se habían puesto muy mal y sacaba de una cesta botellines de sidra “El Gaitero” y nos daba algún sorbín, porque agua ya no teníamos”. Sin embargo, otros testimonios aseguran que tras el corte del agua, el día 9 se pudo localizar y rescatar un antiguo pozo y hasta se llegaron a tirar calderos de agua por las ventanas para impresionar a los sitiadores. El asedio del cuartel del Simancas se mantuvo desde 20 de julio al 21 de agosto de 1936 y, según Solano Palacio, en la confusión del ataque se produjo la salida de los encerrados, en la que los jefes trataron de confundirse disfrazados de soldados rasos e Higinio Carrocera volvió a imponerse evitando que fuesen ejecutados en el acto. Lo cierto es que muchos fueron muertos allí mismo o fusilados en la playa de San Lorenzo, mientras otros se sumaron a sus atacantes e incluso lograron ascensos en el Ejército Popular, aunque más tarde entre estos algunos volvieron a cambiar de bando. La caída del Simancas fue silenciada por la prensa franquista hasta que al final de la guerra se unió a gestas similares como las del santuario de Santa María de La Cabeza o el Alcázar de Toledo, pero nos consta que aún queda mucha documentación sobre este asedio en manos de particulares. Hasta que salga a la luz no podremos conocer la verdad sobre la oveja de Higinio Carrocera. 

Estado en que quedó el cuartel del Simancas tras el asalto de las fuerzas republicanas. La Nueva España.

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR. Publicado por La Nueva España el 01·12·20. Ver enlace.
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AUTORES.

Ernesto Burgos Fernández (historiador). Nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957. Historiador, columnista y biógrafo, éstas son algunas de las facetas de un Ernesto Burgos que rescata con talento personajes y anécdotas de nuestra historia. Un notorio investigador y gran divulgador. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006). Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón. En el año 2016 el reconocido historiador mierense fue distinguido con el reconocido galardón anual de “Mierense del año”. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Coautor de los libros de texto «Entre amigos» (Conocimiento del Medio) para Asturias y Cantabria (2002); coordinador de la revista de Ciencias Sociales «Cuadernos de Mieres» (2001-2002); experto en la cultura y la historia de las cuencas mineras asturianas. Ha impartido varios cursos sobre el patrimonio arqueológico de Aller, Lena y Mieres y defendido ponencias sobre su temática en jornadas y congresos. Desde los años 70 escribe desinteresadamente artículos para numerosas publicaciones, álbumes y periódicos locales (Esquisa, Mieres 30 días, La Voz de Ujo, Camín de Mieres, Mieres, El Carbón, Por tierras del Caudal, Aula de Paz…). Ha sido pregonero en las fiestas de Santa Bárbara (2002); La Teyerona (2006); San Xuan de Mieres (2007) y Santa Cruz (2011). Histórico militante republicano. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Biógrafo de los revolucionarios mierenses Manuel Grossi Mier («Cartas de Grossi». 2009) y Jesús Ibáñez («Y el verbo se hizo furia». Semana Negra 2010), también ha prologado a varios autores asturianos. Colaborador del diario asturiano La Nueva España, donde ha firmado las series: «El patrimonio de Las Cuencas» (1998-2000); «100 años de historias y andanzas» (2000-2002) y «Los personajes de nuestra historia» (2003-2004). Desde febrero de 2005 mantiene ininterrumpidamente la página semanal «Historias heterodoxas». FUENTE.

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981). Historietista e ilustrador freelance. Profesional gráfico desde el año 2006. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias (Aula Didáctica de los Oficios) e impartido talleres de ilustración en centros educativos de Asturias y Poitou-Charente (Francia).  Realiza ilustraciones, diseños y campañas para diversas agencias de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diarios regionales asturianos (La Nueva España, Cuenca del Nalón, Les Noticies…).  Se estrena en 2006 con un álbum de corte histórico para el mercado franco-belga, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen, 2009). Su primer trabajo publicado directamente en España es Café Budapest (Astiberri, 2008), donde se mete de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido apuesta por recrear en cómic la vida de James Joyce, Dublinés (Astiberri, 2011), que gana el Premio Nacional del Cómic 2012 y a raíz del cual surge el cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011).  Vive en la localidad francesa de Angouléme, donde, tras realizar El otro mar (Astiberri, 2013) a caballo de su Asturias natal, a la que vuelve con regularidad, se encuentra preparando su nueva y ambiciosa obra, “La balada del norte”, que constará finalmente de cuatro tomos.  Esta magnífica obra es un auténtico tesoro de la novela gráfica española y refleja la negrura de los valles mineros de Asturias de los que surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera. Éste es el sonido de "La balada del norte". En un paréntesis, entre el segundo y tercer volumen de La balada del norte, Zapico completó Los puentes de Moscú (Astiberri, 2018), para mostrar de nuevo su faceta como reportero gráfico al poner el micro al diálogo entre el político Eduardo Madina y el músico Fermín Muguruza. Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán o polaco. (…). Foto: Wikipedia  Twitter.

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“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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