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12 de agosto de 2020

Agustín Argüelles Álvarez, apodado «El Divino»

Argüelles y la Universidad
Retrato del abogado, diplomático y político español Agustín de Argüelles Álvarez. Agustín de Argüelles Álvarez (Ribadesella, 18 de agosto de 1776 – Madrid, 26 de marzo de 1844), apodado «el Divino» por su oratoria durante las Cortes de Cádiz, fue un abogado, político y diplomático español. Fue presidente de las Cortes en 1841 y tutor de la reina Isabel II. https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_de_Arg%C3%BCelles_%C3%81lvarez#/media/
Los años de estudiante de un niño enfermizo y tímido que creció en un hogar con ambiente culto y exquisito socialmente. Ver también el artículo del Blog: "Asturianos en la primera Constitución de nuestra historia. Ver enlace https://elblogdeacebedo.blogspot.com/2018/05/asturianos-en-la-primera-constitucion.html 
El riosellano Agustín Argüelles Álvarez, apodado «El Divino» por su capacidad de oratoria, es uno de los «padres» de la Constitución de 1812, cuyo segundo centenario se celebró el 19 de marzo de 2012.  Agustín Argüelles (Ribadesella, 1776-Madrid, 1844) hizo sus estudios primarios en Ribadesella, en su propia casa y con un profesor privado, como era de rigor en una época en que no existía la enseñanza pública universal y gratuita. Antonio Ramos Argüelles, descendiente de una rama familiar, nos dice que su maestro de primeras letras fue un clérigo francés que había llegado a Ribadesella huyendo del anticlericalismo de la Francia revolucionaria. 
Monumento a Argüelles en Madrid, por José Alcoverro. De FDV - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30912935
El cronista Lorenzo Cordero escribió que «el niño Agustín creció, enfermizo y tímido, en un hogar culto, que era frecuentado por muchos y singulares personajes, desde el inglés lord Holland, hasta un sacerdote francés huido de la Revolución en 1789 (...). Este hogar riosellano fue, también, uno de los refugios predilectos de Jovellanos. Rodeado de aquel ambiente culto y exquisito socialmente, Agustín fue descubriendo los misterios de la sabiduría humana». En Ribadesella estaban afincados dos sacerdotes franceses, uno en la casa de Sancho de Junco de Sebreño, apellidado Lagadie, y el otro en la villa, François Bregent. Sospechamos que éste último, de quien desconocemos en qué casa de la villa estaba alojado, pudo haber sido el clérigo que instruyó al mozo Agustín. Tras los estudios de latinidades en su Ribadesella natal, el padre de Agustín Argüelles le envió a la Universidad de Oviedo, que entonces se regía por los «novísimos» estatutos de 1774, controlados por Campomanes desde el Consejo de Castilla y que «combinan la tradición y el progreso en la línea moderada del reformismo crítico español», según escribe Santos M. Coronas. También este autor enumera las disciplinas impartidas en la Universidad ovetense en aquel tiempo: Gramática, Artes (con sus estudios preparatorios de Dialéctica y Lógica, Metafísica y Filosofía Natural), Matemáticas (cátedra de poco rango y mal dotada) y las joyas de la corona, la Facultad de Leyes y la de Cánones. Agustín Argüelles, según Ramos Argüelles, ingresó en la Universidad en 1790 y estuvo dos años estudiando la Lógica de Aristóteles, los filósofos latinos y los Padres de la Iglesia. La escolástica ya estaba suprimida de la enseñanza universitaria desde 1774, pero aún no había sido erradicada del todo. El joven Agustín Argüelles aprovechó sus estudios escolásticos, que sin duda le sirvieron para fortalecer unos recursos dialécticos que en el futuro habrían de serle muy útiles, y sus buenas calificaciones le permitieron hacerse con un diploma que le facultaba para instruir a los alumnos del curso inferior. 
Retrato de D. Agustín Argüelles. Autor: Vicente López y Portaña (España, 1772–1850). http://www.artnet.com/artists/vicente-lopez-y-porta%C3%B1a/retrato-de-d-agust%C3%ADn-arg%C3%BCelles-if5myyBXFV0vCzcER99gvQ2
No parece, sin embargo, que la breve experiencia docente hubiera sido muy positiva, pues ni tenía vocación de enseñante ni la paciencia necesaria, por lo que rechazó la propuesta de ser profesor de Filosofía. Después de los estudios filosóficos, Argüelles ingresó en la Facultad de Leyes, la de mayor prestigio en Oviedo, junto con la de Cánones. Evaristo San Miguel dejó escrito que «en 1790, después de concluido el curso de Filosofía, pasó al estudio de las Leyes, en cuya Facultad recibió el grado de bachiller, como en la de Cánones», aunque lo más probable es que el año no fuera 1790, sino 1792. Tampoco parece cierto que Argüelles recibiera el grado de Cánones, pues hay una documentación en el Archivo Histórico Nacional, de los años 1803 y 1804, del Consejo de Castilla, en la que Argüelles solicita ser recibido de abogado de ese Consejo y sólo acredita la licenciatura en Leyes. El procedimiento para el ingreso en el colectivo de abogados de los Reales Consejos de los candidatos que no provenían de una chancillería o una audiencia consistía en que tenían que presentar su título de Bachiller en Derecho, otorgado por una Universidad, y someterse a un examen ante un tribunal designado por el Consejo de Castilla. Después de conseguir el aprobado -Argüelles lo consiguió el 20 de enero de 1804 en Madrid- debían inscribirse en Colegio de Abogados de la corte. La función de los abogados era la de asesorar y defender a los particulares contra el propio Consejo, un asunto tan enmarañado como la propia Administración estatal del Antiguo Régimen. En el legajo del expediente de Argüelles se incluyen, además de la partida de nacimiento, algunos documentos de gran interés aclaratorio. Hay una certificación del secretario de la Universidad ovetense, Pedro Meré, en la que se acredita «que D. Agustín Argüelles, natural de la villa de Ribadesella, recivió por esta Real Universidad el grado de Bachiller en la Facultad de Leyes en veinte y quatro de julio del año pasado de mil setecientos noventa y quatro, haviendo precedido el examen que previene la real orden», lo que hace suponer que, habida cuenta de que los estudios de grado duraban dos años, los comenzó en 1792. 
Y también deja claro que no obtuvo el grado de Cánones, sino solamente el de Leyes. Otro documento de interés lo firma y redacta en octubre de 1799 el catedrático y abogado Andrés Ángel de la Vega Infanzón, que tuvo de empleado a Agustín Argüelles en su despacho entre 1794 y 1799: «D. Andrés Ángel de la Vega, abogado de esta Rl. Audiencia de su ylustre Colegio Cathedratico de Regencia de Leyes en esta Universidad y de su claustro, certifico y juro que D. Agustín Argüelles Uría [sic], natural del concejo de Rivadesella en este Principado, asistió a mi quarto de estudio desde veinte de agosto de noventa y quatro asta primero de marzo de noventa y nueve, en cuyo tiempo se instruyó completamente y adquirió los suficientes principios y conocimientos de la jurisprudencia para poder recibirse de abogado y exercer de tal por haber continuado el citado espacio de tiempo con exacta puntualidad y conocido aprovechamiento». El hecho de cambiar un apellido (Argüelles Uría por Argüelles Álvarez) no debe mover a confusión, pues la variación onomástica no era rara en esa época, como asegura, entre otros, Josefina Velasco. De la Vega lo haría a propósito para que se notara el apellido del padre, más conocido entonces que el hijo. Queda documentado, además, que Argüelles y Andrés Ángel de la Vega Infanzón ya se conocían bien cuando se encontraron en el Reino Unido en junio de 1808. Ya lo había apuntado Evaristo San Miguel: «En la Universidad donde dio fin a su carrera literaria, contrajo estrechas relaciones con varios de sus individuos que habían introducido el gusto de los buenos estudios, contándose entre ellos a D. Andrés Ángel de la Vega». Y añade que en la Universidad «muy pronto se dio a conocer por su instrucción, aun en materias que no se enseñaban en las aulas».
Agustín Argüelles, el espíritu de “La Pepa”. Por Marisol Carrasco Fernández. http://anatomiadelahistoria.com/2012/05/agustin-arguelles-el-espiritu-de-la-pepa/
Quizás una de esas materias fuera la lengua inglesa, que De la Vega, reconocido anglófilo, conocía bien. Por su parte, según nos dice Julio Somoza, lord Holland también expresa una excelente opinión sobre De la Vega: «Un abogado de provincia que unía a una extrema sagacidad e integridad intachable gran sobriedad de juicio y un carácter propio para inspirar y conmover el ánimo». Javier Rodríguez Muñoz añade que De la Vega «entabló amistad con Jovellanos, que lo menciona varias veces en sus "Diarios", y compartió con él las ansias de reforma, especialmente en el campo de la enseñanza». Y también el conde de Toreno elogia a De la Vega, mencionándolo como «hombre de vasta capacidad y de muchos y profundos conocimientos». No tenemos el dato fehaciente, pero no nos extrañaría que en la visita que hizo el joven lord Holland a Oviedo en 1793, en la que Argüelles conoció al célebre «whig» británico, hubieran estado juntos Jovellanos -amigo del «whig» inglés y con gran influencia en los catedráticos de Leyes de la Universidad ovetense-, Andrés Ángel de la Vega y el propio Argüelles, que probablemente aprendió la lengua inglesa durante su estancia en Oviedo y bajo los auspicios de Andrés Ángel de la Vega, nueve años mayor que él. Sí tenemos, sin embargo, una interesante mención de Quintana, que escribe literalmente: «En su primer viaje a España, lord Holland tuvo relaciones estrechas con su familia (la de Argüelles), y aun parece que estuvo alojado en su casa (de Ribadesella). De aquí la amistad continua con aquel señor; de ahí su afición a la lengua y a las cosas inglesas, y el estudio profundo que hizo de las costumbres, política y constitución de aquel país». El trato con lord Holland acabaría siendo muy positivo para el riosellano y para el futuro del constitucionalismo español.
FUENTE: TONI SILVA. Publicado por La Nueva España el 21-02-2012. Ver enlace: https://www.lne.es/oriente/2012/02/21/arguelles-universidad/1202170.html

JOSÉ ANTONIO SILVA SASTRE (Ribadesella, 1946). Estudiante becario en las Universidades Laborales de La Coruña, Córdoba y Éibar. Licenciado en Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo, especialidad en Literatura Española. En los años ochenta, colaborador de RNE y de la Voz de Asturias, siendo Lorenzo Cordero su director. Posteriormente, colaborador del Correo de Asturias y la Hoja del Lunes de Oviedo. Siempre ha usado el nombre periodístico de Toni Silva. En los años noventa, columnista de Prensa del Oriente. En la actualidad, columnista y colaborador de la edición Oriente de La Nueva España, Con cierta asiduidad publica artículos de investigación local en la revista La Plaza Nueva, de Ribadesella, y esporádicamente, en otras publicaciones regionales. Ha publicado los siguientes libros:
  •        “Ribadesella y su concejo. Historia, literatura y mitología” (1991)
  •        “Jesús Delgado, fotógrafo y testigo de su época” (1997)
  •        “El valle del Ese-Entrecabos” (2000)
  •        “El Oriente de Asturias y Picos de Europa” (2001)
  •        “Ribadesella en guerra. Retrato del concejo durante la Guerra de la Independencia, 1808-1814” (2004)
  •        “Ribadesella, villa y concejo” ( 2004)
En otro orden de cosas, ha sido presidente de FOTURI (Fomento del Turismo de  Ribadesella) entre 1999 y 2005. También practica la cerámica y la fotografía, restaurando las imágenes antiguas que ilustran sus libros y artículos. FUENTE: https://www.elateneo.es/eventos/show/agustin-arg-elles-vida-y-obra-sera-la-conferencia-del-historiador-jose-antonio-silva-sastre
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