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16 de abril de 2019

El arraigo de la Pascua en Mieres

Aquellas Semanas Santas 

Procesión de Semana Santa pasando por La Pasera, con la policía municipal de traje de gala. Archivo J. M. Pellanes. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

Hay a quien le gusta y hay quien la odia. Hay quien no se explica por qué en el siglo XXI en nombre de una religión se siguen cortando las principales calles de las ciudades y se paraliza durante dos días la vida en muchos pueblos de este país, y quien lo justifica como una salvaguarda de las tradiciones y por el rendimiento económico y turístico que producen las procesiones

Semana santa año 1956 o 1957, La Peña, aportada por Celestino Riestra. Facebook, Mieres años80 y 90 de José Ramón Viejo.

La Nueva España
Por último -y aunque debería ser el motivo principal no es el que más abunda- hay también quien acude a ellas movido únicamente por la fe. Todos, unos y otros, tienen sus razones y mis respetos y no es ésta una página que busque la polémica. Mi labor es la de entretener con estos escritos a quienes quieran leerlos y de paso devolver a la memoria las cosas de un pueblo que se niega a perder sus recuerdos. Hoy les voy a contar cómo era la Semana Santa cuando era semana y santa. Hubo una época, hace apenas treinta años, en la que existían en Mieres dos cofradías que sacaban sus pasos en procesión para recorrer las calles con sus capuchones, sus cirios y sus tambores, e incluso en alguna ocasión se recuerda el inicio de alguna saeta que fue rápidamente abortado por la autoridad competente -léase Cabo Blanco- que no entendía de cantos foráneos ni de costumbres sureñas.

Procesión de semana santa del año 1960 aproximadamente. Vemos a la policía municipal con su traje de gala, detrás el famoso cabo Blanco, su jefe, pasando por delante del recién inaugurado pocos años atrás, hospital de la Cruz Roja. Facebook Mieresaños 80 y 90 de José Ramón Viejo.

El 3 de marzo de 1954 tuvo su bautismo la Cofradía de la Celeste, Real y Militar Orden de La Merced, una denominación que por su pomposidad podría corresponder a cualquier histórica agrupación de Valladolid o Sevilla y que sin embargo radicaba en la villa del Caudal. Llegaba apadrinada por la junta de gobierno de la Cofradía de La Merced de Oviedo y la integraban en su inicio los miembros de la Delegación Local de Excautivos con el beneplácito y la ayuda económica del Ayuntamiento. Recuerdo perfectamente cómo era su hábito: manto blanco, escapulario y capirote rojo, porque todos los años, al acercarse estas fechas, lo veía por el patio interior colgado en el tendal de una familia cuyos dos hijos varones, un poco mayores que yo, lo lucían con orgullo la noche del Viernes Santo. Yo, la verdad, hubiera dado entonces cualquier cosa por llevar uno de aquellos capirotes, pero la vida va deprisa y al poco tiempo ellos, convertidos en destacados miembros de la izquierda extraparlamentaria, también hubiesen dado cualquier cosa por no haberlos llevado nunca. Como ésta es una crónica piadosa, mejor poner un punto y aparte.

Semana Santa en Mieres en 1962. Procesión del Martes Santo, el cristo de la Buena Muerte recorre las calles de Mieres, ataviadas con la mantilla española, las señoras; doña Nieves Cuesta, doña Lola San Miguel y las señoritas Lola Eguidazu, María Jesús Rodríguez y Veneranda Iglesias." Del álbum de fiestas de san Juan de 1962. Foto Alonso. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

En 1957 llegó la segunda agrupación, la veterana Cofradía de La Pasión, que partía del convento de los Padres Pasionistas. Parece mentira cómo el tiempo acaba alterando la percepción de las cosas; al preguntar por su hábito me han asegurado que era completamente negro, como el de la orden, pero con un cíngulo blanco rodeando la cintura que sustituía a la tradicional correa de los frailes, otros me han dicho que era morado y con el cíngulo amarillo, incluso hay quien lo recordaba marrón. Afortunadamente Juanita Cuesta, que conserva todavía el de su marido, cofrade de La Pasión, me ha sacado de dudas: era negro y con el capirote y la capa rojos. En Mieres hubo procesiones religiosas desde muy antiguo y en diferentes épocas del año; de la documentación que he podido consultar en estos días deduzco que, entre las que tienen relación con estas fechas, las más arraigadas fueron las de Sábado Santo y posteriormente también las del Viernes, y más cercana en el tiempo, la del Domingo de Ramos.

La calle Carreño Miranda nada más terminar la misa de Ramos de San Juan en el año 1958. Foto Paco. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

Con respecto a esta última, antiguamente los niños desfilaban desde La Villa hasta La Pasera por la calle Ramón y Cajal y ya a mediados del siglo XX, el ceremonial consistía en la bendición de los ramos y de las palmas, que se hacía en el patio del Colegio de La Salle, allí se leyó también algún año el pregón que indicaba la semana, y luego actuaba la Banda de Música o agrupaciones corales de carácter religioso como el «Orfeón Pasionista», que por cierto es una agrupación que ha pasado al más absoluto de los olvidos. Todos iban con sus mejores galas, «el que no estrena el Domingo de Ramos no tiene ni pies ni manos»- se decía. Las primeras palmas las comercializó en Mieres el bazar El Pilar. 

Procesión de semana santa en Ujo. Foto Garbo. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José RamónViejo.

Llegaban en bruto desde Elche para trenzarse unos días antes en la galería de la casa familiar, donde colaboraban parientes y amigos en medio de un ambiente similar al de las esfoyazas del maíz, aunque aquí el escenario era más urbano y las hojas que acababan tapizando el suelo provenían de las palmeras mediterráneas. El Viernes Santo también había dos procesiones, en la de la noche volvía a salir la Virgen de la Soledad, pero la más importante era del Santo Entierro, que se iniciaba tras el sermón en la vieja iglesia de San Juan, entonces se encendían los hachones de cera y los faroles que sólo se sacaban en estas ocasiones y la comitiva salía a la calle precedida por los estandartes parroquiales y presidida por los curas del concejo, que la encabezaban detrás de dos cruces que portaban ellos mismos.

La “placina” de San Pedro en la celebración del Domingo de Ramos de 1958. Facebook, Mieres años80 y 90 de José Ramón Viejo.

El paso era una imagen de Jesús yacente dentro de una urna de bronce y cristal que al decir de quienes llegaron a moverla resultaba extremadamente pesada. Pero el día más solemne era el Sábado Santo. A finales del siglo XIX, se celebraba por la mañana la procesión del Encuentro, en la que la imagen de la Virgen de La Soledad era bajada desde La Villa para hacerla coincidir con la de San Juan Bautista, que salía de la pequeña parroquia románica de La Pasera cuando nadie pensaba todavía en sustituirla por otro templo mayor. Al llegar a la altura del Casino se encontraban y se acababa el luto: el manto negro de la Virgen se cambiaba por otro de seda azul con bordados de plata y las campanas repicaban tocando a gloria. 

Procesión de semana santa. La Dolorosa de San Juan, salía el viernes Santo con el Santo Entierro, en la procesión de La Soledad, recorría Mieres desde San Juan hasta La Villa y acababa siendo noche (texto: Barzana Quiros). Facebook, Mieres años80 y 90 de José Ramón Viejo.

En esta jornada se leía también el sermón del encuentro, que contó en alguna ocasión con prestigiosos oradores de lo sagrado como el conocido padre Coloma, y también aquí se pudo ver en otras ocasiones el signo de los tiempos cuando en un año marcado por las huelgas los hombres se negaron a portar las andas y la imagen salió, a pesar de todo, a hombros de las mujeres. Éstas no eran las únicas celebraciones de la Semana Santa, otra tradición que se recuerda en Mieres y que a mí todavía me tocó ver en sus últimos momentos era la de matar judíos. En otras provincias esta costumbre tan «políticamente incorrecta» consiste en recorrer los bares bebiendo lo que se estile en cada sitio y acompañándolo a veces con trozos de pan, pero aquí se trataba de meter ruido con carracas de madera, algunas de gran tamaño, que niños y adolescentes hacían girar tras el sermón del mandato el día de Jueves Santo.

Paso que salía en procesión llevado por la cofradía existente en "El Convento" en el año 1962. Foto Alonso. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

También he encontrado otra costumbre ya desaparecida: la «quema del Xudas», que se hacía la Pascua Florida en la campa de los Mártires: consistía en prender fuego a un muñeco relleno de trapos simbolizando las cosas malas para que se las llevase el humo. En algunos pueblos de España, y sobre todo en Hispanoamérica, sigue haciéndose algo parecido, aunque a veces se cambia la fecha por el 31 de diciembre y se sustituye la quema por el linchamiento del muñeco, al que a veces se le da la personalidad de un personaje público, como ocurre en Venezuela; pero en Uruguay y en algunos estados mexicanos sigue haciéndose lo mismo que en Cuna. Y es que la Pascua siempre tuvo en el valle de Cenera mucho arraigo, hasta el punto de que desde Roma se dictó una bula papal para los que acudiesen allí a su cumplimiento. Otro lugar en el que se celebraba (y probablemente fuese una de las fiestas más antiguas del concejo) era la cima de La Meruxega; allí organizaban las gentes de Ablaña la fiesta de La Merendina pasando el día en torno a una fuente que secaron las minas hace décadas. El año culminante de la Semana Santa mierense fue 1961.

Paso que sacaba la cofradía del convento en procesión es el de "La Dolorosa” en el año 1962. Foto Alonso. Facebook, Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

Nunca salieron tantos pasos ni hubo procesiones tan largas, la de la noche del viernes duró tres horas y en ella desfilaron las dos cofradías y la Hermandad de Caballeros Legionarios, que entonces participaba en muchos de los actos de la villa; además, la música habitual se vio reforzada por otra banda de trompetas. También fue el año en que se vieron más penitentes descalzos y portando sus propias cruces. Aunque la verdadera novedad de aquel año se produjo en el viacrucis penitencial: a las 9 de la noche salieron del convento, como todos los años, los pasos del Cristo de la Buena Muerte y de la Dolorosa portados por la Cofradía de La Pasión; la sorpresa estaba en las estaciones en las que se iba parando la comitiva, eran unas pinturas salidas del taller de Urbina que sorprendieron a todos por su calidad y su interpretación del tema de la crucifixión, luego acabaron de mala manera en una dependencia municipal y no sé en qué estado se encuentran ahora, pero ésa ya es otra historia y se me ha acabado el espacio. Perdonen.

Procesión en la calle Ramón y Cajal, años 50 del pasado siglo XX. Archivo M. Camporro. Facebook,Mieres años 80 y 90 de José Ramón Viejo.

FUENTE: ERNESTO BURGOS - HISTORIADOR. Publicado por La Nueva España el 25-03-2008. Ver enlace
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AUTORES.

Ernesto Burgos Fernández (historiador). 
Nació en Mieres (Asturias) el 7 de julio de 1957. Historiador, columnista y biógrafo, éstas son algunas de las facetas de un Ernesto Burgos que rescata con talento personajes y anécdotas de nuestra historia. Un notorio investigador y gran divulgador. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo (1979). Diploma de Estudios Avanzados en Arqueología Histórica («La romanización en las cuencas mineras del sur de Asturias» 2006). Profesor de Educación Secundaria, ha trabajado en los institutos «Juan de Herrera» (Valladolid), «Sánchez Lastra» (Mieres), «Camino de La Miranda» (Palencia), «Valle de Aller» (Moreda) y desde 2006 en el IES «Mata Jove» de Gijón. En el año 2016 el reconocido historiador mierense fue distinguido con el reconocido galardón anual de “Mierense del año”. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Coautor de los libros de texto «Entre amigos» (Conocimiento del Medio) para Asturias y Cantabria (2002); coordinador de la revista de Ciencias Sociales «Cuadernos de Mieres» (2001-2002); experto en la cultura y la historia de las cuencas mineras asturianas. Ha impartido varios cursos sobre el patrimonio arqueológico de Aller, Lena y Mieres y defendido ponencias sobre su temática en jornadas y congresos. Desde los años 70 escribe desinteresadamente artículos para numerosas publicaciones, álbumes y periódicos locales (Esquisa, Mieres 30 días, La Voz de Ujo, Camín de Mieres, Mieres, El Carbón, Por tierras del Caudal, Aula de Paz…). Ha sido pregonero en las fiestas de Santa Bárbara (2002); La Teyerona (2006); San Xuan de Mieres (2007) y Santa Cruz (2011). Histórico militante republicano. Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias (1992-2002); miembro fundador del Partido por la III República (P3R) y actualmente vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Biógrafo de los revolucionarios mierenses Manuel Grossi Mier («Cartas de Grossi». 2009) y Jesús Ibáñez («Y el verbo se hizo furia». Semana Negra 2010), también ha prologado a varios autores asturianos. Colaborador del diario asturiano La Nueva España, donde ha firmado las series: «El patrimonio de Las Cuencas» (1998-2000); «100 años de historias y andanzas» (2000-2002) y «Los personajes de nuestra historia» (2003-2004). Desde febrero de 2005 mantiene ininterrumpidamente la página semanal «Historias heterodoxas». FUENTE:

José Ramón Viejo Sáez, mierense con alma de fotógrafo y pasión por ese arte. Comprometido con su Mieres desde muy joven, comenzó como foto-periodista en los tiempos de que se hacían las fotos en blanco y negro. Él retrato como nadie los oficios de otro tiempo (hoy ya casi extinguidos) y es que en su recorrido diario por las calles de Mieres ve pasar el tiempo como nadie, como era Mieres de antes y como es el de ahora, para esa inacabable tarea, a Viejo siempre le acompaña un cámara fotográfica en la que refleja cada momento de luz del día “Sus fotos siempre dicen algo”. En 1989 funda el grupo fotografía SEMEYA, el cual estuvo bastantes años funcionando como asociación vinculada al concejo. Como cartero rural (su profesión), conoce perfectamente el entorno y plasma lugares de nuestro querido Mieres de gran belleza y desconocidos para muchos. Entre otras cosas, para dar a conocer lo bonito y diferente que es Mieres, como son sus calles, sus pueblos, sus fiestas, sus gentes, sus oficios, etc. En el año 2012 creó una página de Facebook muy visitada y que tod@s conocen y seguro que visitaron, se llama "Mieres, años 80 y 90” esta goza de una gran notoriedad en las redes sociales y fuera de ellas. Así es José Ramón Viejo Sáez, una persona querida y apreciada que a buen seguro dejará una huella en la historia y que perdurara en el tiempo. FUENTE EL BLOG DE ACEBEDO

EL BLOG DE ACEBEDO. (ANTOLOGÍA DE LA HISTORIA). La Historia es una disciplina académica que aspira a comprender el pasado y la forma en que se ha configurado el presente. Es necesaria para entender, para cambiar y para saber cómo ha llegado a existir la sociedad en la que vivimos.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”. (Oscar Wilde)

El Blog de Acebedo se adentra en la historia de nuestra tierra, TODO SOBRE ASTURIAS, MIERES Y CONCEJO. navegar en este blog, es conocernos mejor a nosotros mismos y nuestra dilatada historia. Como decía el poeta mierense Teodoro Cuesta García-Ruiz (09/11/1829 – 01/02/1895), “soy d´esa villa y á honra tengo haber nacío n’ella”. FUENTE. El Blog de Acebedo.

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NOTA: Los nombres de los autores aparecen en el pie de cada imagen o al final de cada artículo, si no es así, se debe a que es un dato que se desconoce, así que, si algún autor la ve en este blog, le rogamos que se ponga en contacto con El Blog de Acebedo para hacerlo figurar o para borrarla si es su deseo, porque es justo reconocer a los autores

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Esta página se editó por última vez el 07 de abril de 2023 a las 13:16 horas.

2 comentarios:

  1. Lo que yo recuerdo es con cuanta piedad la vivíamos las niñas de los años 40 en aquel Mieres de mis primeros años, fueran nuestras familias de derechas o de izquierdas, nada nos quitaba la devoción y el gusto por asistir a las procesiones...No recuerdo en aquel tiempo cofradías de capuchones en Mieres; quizá los hubiera, pero no guardo memoria sobre esto. Sí que las conocí un tiempo después, en mi adolescencia vivida en León, donde la Semana Santa era maravillosa en todos los sentidos, entrando intensamente en el corazón el recuerdo de la Pasión vivida por Cristo en la
    historia por la salvación del género humano, de cada hombre, como ser único e irrepetible amado por Dios...Y quiero repetir ahora una pequeña parte de unos versos que, con aquellos mis recuerdos un día ya muy lejano escribí: "Asturias me dio su luz,/ y León el sentimiento/ del dolor y del tormento/ de Jesucristo en la cruz..."/ Tan intensa y sentidamente se vivía en aquel tiempo la Semana Santa. Y en mi infancia en Mieres, mi amiga Manolita cantaba conmigo aquellos cantos piadosos que movían nuestro pequeño corazón a anhelar alturas de vida más allá de la vida, sinceramente arrepentidas de nuestros pecados, soñando con metas más altas de eternidad... "Con sus alas de nieve los ángeles,/........(?) cubrieron su faz,/ bajo el tosco y pesado madero,/ en tierra caído, su Dios al mirar./ Dulce Redentor..........(?)... Madre afligida, de pena hondo mar,/ logradnos la gracia de nunca pecar."/ Y el Jueves y el Viernes Santo respetábamos seriamente la recomendación de no cantar nuestras coplas y canciones ligeras, que ni siquiera sonaban en la radio, donde en esos santos días sólo podía escucharse música clásica y representaciones de lo que entonces seriamente se estaba celebrando. También recuerdo el conmovedor sermón sobre las siete palabras de Jesús en la cruz, por un famoso P. jesuita cuyo nombre ahora no logro recordar, transmitido por la radio desde Valladolid. Eran otros tiempos, muy dichosos para espíritus que aún sin saber.. no se resignaban a vivir a ras de esta árida tierra...e inconscientemente ansiaban volar.

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  2. En aquel tiempo, sobre las diez de la mañana del Sábado Santo comenzaban a repiquetear alegremente las campanas de la iglesia...(creo que combinadas la iglesia de san Juan con la de los Pasionistas, formando una algarabía cuyo sonido traspasaba los muros y las ventanas aún cerradas de la casona de Arroxo...tocaban a gloria, celebrando la resurrección del Señor...¡¡Jesucristo ha resucitado! ! Y a partir de ahí todo el entorno volvía a la normalidad de la rutina diaria de la vida, mientras muchas almas piadosas seguirían celebrando en su corazón la alegría de Jesús resucitado, pues, éste hecho es lo que da sentido a todo lo demás...Los que creemos en él conocemos por las vivencias relatadas en los hechos y cartas de los apóstoles, como el Padre Dios, "lo resucitó, lo exaltó, y le dio el Nombre sobre todo nombre, de modo que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra , en el abismo, y, toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre." ¡Aleluya! (Del himno a la kenosis en san Pablo a los Filipenses, 2...,himno cantado en el Camino neocatecumenal, y proclamado en toda la Iglesia de Cristo, pues, esta es nuestra esperanza, nuestro alegría y nuestra fe.) M.L.

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